Entrevistas
Director de "Érase una vez mi madre"
Ken Scott: “En esta película hay algo muy universal, que nos toca a todos”
Llega a España Érase una vez mi madre, un homenaje a la maternidad dirigido por el director canadiense Ken Scott. Estuvimos con él en Madrid para hablar sobre su película.
¿Cómo se implicó en el proyecto?
Estaba en un festival de cine en 2022 y me encontré con los responsables de los estudios Gaumont, que tenían los derechos de la novela. Y quisieron saber si quería trabajar en este proyecto. Leí el libro dos veces de carrerilla y supe que quería trabajar en él. La historia de Érase una vez mi madre tenía todas las cualidades que me encantan en una narración. Había mucho drama pero también mucha comedia y tenía grandes personajes. En la historia el drama y la comedia provienen del mismo sitio y eso es lo que me gusta. Me encantan las comedias dramáticas de ese estilo.
¿Cuál es el tema de fondo de la película?
La relación compleja que hay entre las madres y los hijos. Pensé que había algo muy universal en la historia. Todos tenemos madres. Aunque no sea específicamente esta madre, hay mucha gente que reconoce en ella algunas características de su madre. Muchas personas ven la película y piensan en su madre. Cuando se estrenó la película en Francia vimos la reacción del público. Y siempre había gente que decía que lo primero que deseaba hacer al salir del cine era llamar a su madre. Creo que hay algo muy universal, que nos toca a todos: la relación compleja que tenemos con las madres, porque nos dan todo cuando somos pequeños y luego nos hacemos adultos y comienza la complejidad. Y en la película están presentes las dos partes: cuando es pequeño y su madre le ayuda y luego cuando él intenta varios años después liberarse del peso de esa madre que le ha dado todo. Es una historia única pero muy universal.
Hay algo muy interesante en esta historia real. La familia existe y tuve la oportunidad de tratar a Roland Perez, autor del libro y protagonista de la historia. Le pregunté sobre su familia, unos sefarditas judíos que vivían en el París de 1960. Pero más allá de esa superficie, hay algo universal cuando se habla de las madres. Yo soy de Canadá y sentí que había algo que me tocaba. La película se ha estrenado en 35 países y ahora estamos en España y también hay esa sensación de universalidad.
Se repite innumerables veces la palabra “mchikpara” en boca de la madre al referirse a su hijo. ¿De dónde viene este término, cuál es su origen y significado?
Es una palabra que expresa que la madre da la vida por sus hijos. Se pronuncia durante muchas veces en el metraje. Es una frase muy bonita, específica de su cultura, que tiene diversos matices según las escenas en que se dice. Había gente que veía la película que comentaba que su madre también le decía esto.
No es la primera vez que lleva un best-seller a la pantalla, ya lo hizo con De la India a París en un armario de Ikea. ¿Es más arriesgado que partir de una historia desconocida? ¿Siente una presión extra, una especial responsabilidad para no defraudar?
Me parece que cuando encuentro una buena historia me apasiono. Además siempre que haces una nueva película hay presión. Lógicamente cuando adaptas un libro que ha gustado a mucha gente , hay presión. Pero siempre hay presión, aunque de diverso tipo. Hace muchos años hice una película en Quebec que trataba de uno de los grandes héroes de Quebec, un jugador de hockey sobre hielo de los años 40, alguien que representaba la lucha de clases. Como se sabía que iba a escribir el guión de la historia, la gente se me acercaba y me decían “no te olvides de esto, no te olvides de lo otro”. Yo escribo en cafeterías y esa presión fue continua, agotadora, porque el personaje era muy conocido. Siempre hay presión pero estoy acostumbrado.
La película tiene un claro tono de comedia pero cuenta cosas muy serias e incluso tristes. ¿Cómo se logra con éxito ese equilibrio?
En el libro ya había un equilibrio muy bonito entre drama y comedia. Yo tenía que garantizar que se conservaba este equilibrio. Como he dicho antes, me gusta que la comedia salga del propio drama. No se trata de contar solamente chistes, sino que ojalá la comedia provenga del mismo lugar que el drama. Estiras un poco el drama, la tensión crece y lo cómico alivia esa presión. Es algo que los grandes escritores de comedia han hecho en el pasado, como Billy Wilder, a quien yo intento imitar. Intento hacer comedias elegantes, que son dramáticas y que tienen personajes maravillosos.
Usted es guionista y director. ¿Con qué faceta se identifica más o se siente más a gusto? ¿Qué le resulta más fácil de hacer?
Me encanta tener la oportunidad de hacer las dos cosas. En cierto modo es el mismo trabajo. Es narrar. Pero en otro sentido son trabajos muy distintos. Primero creas algo y luego, cuando diriges, has de asegurarte de que eso que has creado sea entendido por todo el equipo y los actores. Por tanto es la misma narración pero con usando otro conjunto de habilidades. Para mí es fantástico pasar de una a otra faceta. Escribir es un trabajo solitario y me encanta después estar rodeado de todas estas personas. Pero eso te resta mucha energía y, por tanto, está muy bien después volver a escribir un guión. Me encanta el hecho de poder hacer ambas cosas.
¿Qué ha sido lo más difícil de la película?
Creo que el hecho de que sea una historia íntima y de que sucede a lo largo de cincuenta años. Condensar todos esos años en una hora y media en la pantalla es, si no difícil, sí bastante desafiante. Hay que cuidar que no parezca episódica, que siempre haya un hilo que lo hilvane todo para crear un verdadero arco de la historia. Ese es mi trabajo como guionista y como director.
¿Puede hablarnos del trabajo de Leïla Bekhti? ¿Tuvo algo que ver con su elección?
Siempre me gusta escribir el guión sin pensar en ningún actor, para pensar esecncialmente en la historia más allá del casting. Pero cuando ya tuve el guión trabajé con Michael Laguens, director de casting, hicimos una lista de grandes actrices. Y así apareció Leïla Bekhti, que era perfecta para el drama y la comedia. Además podía aguantar a un personaje que iba desde los 35 años hasta los 85. Creímos que podía hacerlo. Y ha sido maravilloso trabajar con ella, por su entusiasmo con la historia y con su personaje. Cuando proyectamos la película exclusivamente para Roland Pérez y sus tres hijos se produjo un momento muy bonito. Nos dijo que de modo inmediato se olvidó de su madre y Leïla se convirtió en ella.
¿Les da libertad a los actores, cierta improvisación, o está todo ajustado perfectamente?
Hicimos muchos ensayos antes. No suelo creer demasido en la improvisiación. Claro que puede pasar que alguien improvise y quede perfecto. Pero en una película todo el mundo trabaja en la misma dirección, la cámara, las escenas, el diálogo. Todo ha sido pensado, escrito y reescrito. Por tanto creo en el guión. Si la improvisación es mejor, vale, pero veo algo de peligro. Fácilmente puedes verte seducido por una nueva frase, porque es nueva y las otras las has escuchado muchas veces. Sin embargo, para el público todas son nuevas. Por tanto ¿lo nuevo, lo improvisado, es realmente mejor que lo que está en el guión? Eso es lo que hay que tener en cuenta.
Más de 38 millones de espectadores de cine en España en el primer semestre de 2026
Según datos de la consultora Rentrak (absorbida hace tiempo por Comscore), compañía internacional especializada en la medición de taquilla y asistencia a salas de cine, el primer semestre de 2026 ha confirmado la recuperación del sector cinematográfico en España con cifras muy por encima del año anterior.
Cara Delevingne asegura que se lió con Amber Heard
La actriz y modelo Cara Delevingne ha confirmado por primera vez que mantuvo una relación sentimental con Amber Heard después de que ésta se divorciara de Johnny Depp.