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Pablo de Santiago

Películas

(2020) | 79 min. | Drama
La noruega Ida arrastra desde su infancia el trauma de que su hermanastra Tuva estuvo a punto de morir ahogada en el muelle que hay frente a su casa, cuando era ella la que estaba al cuidado de la pequeña. Años después Tuva se ha convertido en una experta buceadora que se gana la vida bajo el agua. Las dos hermanastras viajarán a la casa familiar para visitar a su madre y, una vez allí, las dos marcharán a hacer una excusrsión para bucear en una cueva cercana. Cuando están bajo el agua, Tuva quedará atrapada a treinta metros de profundidad debido a un desprendimiento. Pequeña película nórdica, entre la aventura y el thriller angustiante, producida por Noruega y Suecia y que tiene su punto fuerte en la relación fraternal entre dos mujeres adultas que se quieren pero a las que el tiempo ha distanciado. Está bien pintada la inseguridad y vulnerabilidad de la mayor, Ida, que está sufriendo una situación delicada con su propia familia; y por contra llama la atención la frialdad racional de Tuva. Pero por encima de cualquier otra consideración estamos aquí con una historia de corta duración y de gran intensidad, en donde la desesperación por salvar a la hermana atrapada llega hasta límites de gran angustia y desesperación. Se agradece por otra parte que la cosa no se alargue absurdamente. Hay pericia en el rodaje bajo el agua y resulta de una belleza hostil y sobrecogedora el paisaje invernal en donde tiene lugar la acción, un lugar inhóspito de la gélida y deshabitada noruega, rodeado de enormes montañas nevadas. Las dos actrices principales hacen un trabajo muy correcto.
5/10
(2020) | 81 min. | Aventuras | Animación | Comedia Tráiler
Mina es una niña lista y vivaracha que vive con su padre después de que su madre les abandonara años atrás. Ahora se va a enfrentar a una difícil situación cuando van a vivir a su casa la nueva pareja de su padre con su hija , una jovencita insoportable y mimada, siempre pendiente de su imagen en las redes sociales y de las modas del momento. La convivencia entre las niñas se hará insufrible, pero entonces Mina descubrirá que puede influir en las personas adentrándose en sus sueños. Imaginativa película de animación de producción danesa, que supone el debut en el largometraje de Kim Hagen Jensen, quien anteriormente había trabajado en el departamento artístico de películas similares, como Marco Macaco y los Piratas del Caribe o La increíble historia de la pera gigante. En este caso ofrece una trama que recuerda en algunos aspectos a la por otra parte muy superior Del revés, ya que incide también en la realidad inconsciente que ocurre en el interior del cerebro de los seres humanos. Resulta atractiva la idea de que exista un mundo paralelo en donde se fabrican los sueños. Allí cada persona cuenta con su particular escenario, como si se tratara de una enorme colección de montajes teatrales que continuamente –cada noche– van modificando sus elementos ara crear diversas ensoñaciones. Las dos familias desestructuradas que presenta la trama sirven de sustrato para crear los conflictos entre los personajes –las dos niñas–, en donde los sueños serán el medio que influya en la realidad y devuelva la optimista armonía familiar, esquiva por los traumas propios de las familias monoparentales. En el aspecto técnico los dibujos son correctos, con una acertada paleta de colores que distingue el fulgor luminoso de la vida real y los tonos apagados y morados del mundo onírico. Destaca asimismo la simpatía de los personajillos que fabrican los sueños.
5/10
(2020) | 91 min. | Drama Tráiler
Miguel es un hombre que sufre los primeros síntomas del mal de Alzheimer. Su ex esposa y su hijo, hijo de una primera mujer y del que lleva distanciado muchos años, reiniciarán su relación con él, mientras el enfermo imagina situaciones variopintas y vive la vida más o menos despreocupadamente. Debut como guionista y director del actor Miguel Molina, quien también protagoniza un producto muy personal, con pocos alicientes en su planteamiento y que nunca acaba de funcionar. Asistimos a los desvaríos del alocado protagonista en una sucesión de escenas que dan la impresión de no tener una dirección concreta, en un constante tono de comedia, con Miguel Molina en lo que parece un perpetuo estado de ebriedad, mientras su enfadado hijo va poco a poco acercándose a un padre cuya cabeza se la va por momentos. Una peculiar despedida de lo que es Un tiempo precioso, la vida misma, los días que no se deben desperdiciar. Y en esta especie de reflexión sobre el Alzheimer, hay espacio para que el director recuerde a su padre, el célebre cantaor flamenco Antonio Molina, con referencias y añoranzas varias, especialmente con un par de canciones. Rodada con escasos medios, en localizaciones anodinas, con una luz ambiental a menudo deficiente, el resultado tiene un regusto a cine amateur que no es demasiado atractivo. No se puede decir que la planificación sea tampoco especialmente llamativa, aunque incluye algunos bellos planos, sobre todo en las localizaciones ibicencas de la segunda parte, donde por otra parte sí se le saca partido a la luminosidad natural. Entre el reparto destaca la presencia de Saturnino García en un rol fantasmal que homenajea a su Justino, un asesino de la tercera edad. Por su parte, Miguel Molina, para quien el film es algo parecido a un “poema visual”, hace un meritorio esfuerzo interpretativo.
3/10
(2020) Serie TV | 240 min. | Thriller | Drama Tráiler
El matrimonio Kendrick, Kate y Tom, vive en un idílico pueblecito de Escocia y tiene tres niñas pequeñas. Son una familia conocida en la comunidad y tienen matrimonios amigos, en especial el compuesto por Jess, compañera de Kate en la escuela infantil, y Steve, policía local. Una noche se produce un incendio en la casa de los Kendrick, con toda la familia en su interior. Cuando acuden los vecinos ya es tarde y Steve sólo puede sacar con vida a Tom. La tragedia deja al pueblo en estado de shock, y aún más cuando hay claros indicios de que el incendio ha sido provocado. Serie británica de tan sólo cuatro capítulos de 45 minutos de duración cada uno, es decir con un metraje total de tres horas, lo cual aporta una crucial singularidad pues corresponde simplemente al de una película larga. Esto hace que se pueda ver de un tirón, algo favorecido por tratarse de una historia que no se distrae demasiado de la intriga policial que sigue a la tragedia. Creada y escrita por Daisy Coulam, responsable de Grantchester, los cuatro capítulos están dirigidos por la poco conocida Lynsey Miller, la cual estructura el relato en dos tiempos, de modo que a la investigación e intriga del presente se suman diversos flasbacks que aportan datos para ir conociendo más a fondo a los personajes, sus miedos, sus frustraciones, sus falsedades y maldades, pistas no siempre claras pero suficientes para poder seguir los acontecimientos con mayor intensidad y darse cuenta de que las familias no son muchas veces como parecen. Por su historia, El incendio es una serie eminentemente amarga y aunque no resulta fatalista no es lo que se dice alegre. Su concepción en este sentido recuerda a otras como Broadchurch, con la que tiene varios puntos en común, como la ambientación en una pequeña localidad de la costa, la tragedia familiar con niños de por medio, la investigación policial, un entramado de secretos insanos y, cómo no, la presencia del inquietante actor David Tennant como principal reclamo. Con estos mimbres, las responsables no conceden demasiado alivio al espectador, aunque procuran que ni la explicitud de las imágenes ni las ambigüedades de los personajes se adentren en excesivas oscuridades. Las hay, por supuesto, y algunas simples palabras pronunciadas en familia pueden poner los pelos de punta. El reparto, bastante ajustado a los cuatro o cinco personajes relevantes, todos ellos bien escritos, hace un elogiable trabajo, donde quizá se puede destacar el de Anna Madeley.
6/10
(2020) Serie TV | 260 min. | Drama
Correcta serie televisiva que reconstruye los inicios de ETA, desde que era una simple organización juvenil que lanzaba petardos en los primeros años 60 contra el régimen franquista y predicaba la lucha obrera hasta que cruzó la línea y se convirtió en una execrable organización terrorista que con el paso de los años llegó a asesinar a casi 900 personas hasta su definitiva disolución en 2018. La línea invisible cuenta hechos reales y los principales personajes son verídicos, aunque la narración haya sido en parte ficcionada para desarrollar un hilo coherente. Creada por Abel García Roure, cuya escasa trayectoria hasta el momento pasa por haber dirigido el estimable documental Una cierta verdad, la serie presenta a unos pocos personajes de clase media, jóvenes idealistas universitarios que sienten la necesidad de combatir a Franco. Destacan de entre ellos los dos hermanos Etxebarrieta, José Antonio y sobre todo Txabi, éste brillante estudiante de cuarto de carrera y que pronto tendrá las ideas muy claras acerca de lo que quiere que sea la organización. En el lado opuesto se situará el comisario Melitón Manzanas, implacable perseguidor de cualquier elemento subversivo contra el régimen y que pronto estará en el punto de mira de ETA.  Es un lugar común decir que ETA nació en un seminario y aquí eso se corrobora con creces, aunque más bien cabría decir en una casa parroquial (de Getaria, para más datos), auspiciada por parte del clero. Es creíble por otra parte el bosquejo que se hace de los personajes jovenzuelos claramente exaltables y manipulables, quizá no especialmente inteligentes pero altamente influidos por las ideas políticas y revolucionarias del momento. Por eso, más allá de luchas sociales e injusticias contra la clase obrera, fue la simplona apelación al sentimiento de la identidad vasca el detonante suficiente para llegar a la barbarie. La serie está producida por Movistar+ y consta de seis capítulos dirigidos todos ellos por Mariano Barroso (Todas las mujeres). El director catalán logra una convincente reconstrucción de época, donde se ha puesto especial cuidado en el vestuario, y, aunque en ciertos momentos quizá se nota la escasez del presupuesto, los contados efectos especiales no cantan demasiado. Entre el reparto destaca sin duda un verosímil Àlex Monner como Txabi Etxebarrieta, el cual está acompañado de secundarios de renombre como Antonio de la Torre (Melitón Manzanas), Asier Etxeandia (llamado “el inglés”, en clara referencia a Julen Madariaga), Anna Castillo (en el papel de la etarra Txiki) o Patricia López Araniz como la amante del policía.
6/10
(2020) Serie TV | 300 min. | Policiaco | Thriller Tráiler
Tras una operación coordinada de la unidad antiterrorista de la policía española en varias ciudades –Melilla, Tánger, Toulouse– se captura por casualidad al sirio Al Garheeb, uno de los terroristas más buscados del mundo. Enseguida surge la sospecha de que se está preparando un gran atentado, porque, si no, ¿qué hacía Al Garheeb sin escolta en una casa de Melilla? Las sospechas crecen cuando un terrorista suicida se inmola en Toulouse. Bajo la dirección de la comisaria Carla Torres en Madrid se desplegarán entonces varios efectivos en diferentes lugares, pero principalmente en Gerona, a donde se cree que ha podido entrar la célula terrorista que ha operado en Francia; y en Melilla, en donde Al Garheeb quizá haya contactado con uno de sus socios. Ejemplo de que una producción española puede estar a la altura de las mejores series internacionales. Creada por Dani de la Torre y Alberto Marini (ambos habían ya colaborado en El desconocido), sin lugar a dudas La unidad es una de las mejores series españolas que se recuerdan, asentada en un ritmo inmejorable y en una historia potente sobre el terrorismo yihadista de implicaciones globales. Hay que aplaudir la producción de Movistar+ en colaboración con Vaca TV, pues han sabido darse cuenta de que el mejor activo con el que cuentan es el espectador, y por tanto no hay que tratarle como si fuera lelo. En consecuencia, más allá del notable aparato técnico, la calidad de La unidad se debe sobre todo a que los responsables han primado el guión sobre el espectáculo, la seriedad frente a la ligereza de los planteamientos o la frivolidad al mostrarlos, y la verosimilitud frente al artificio. Y felizmente tales preferencias son compatibles con un thriller policiaco trepidante cuyos seis capítulos se engullen en un santiamén. Dani de la Torre presenta pronto los diferentes escenarios en donde se va a jugar la partida, localizaciones que se irán incrementando a lo largo la historia: Madrid, Melilla, Figueras, Vigo y otras ciudades extranjeras como Lagos, en Nigeria. Tal despliegue visual sirve también para ir mostrando a los diferentes personajes de uno y otro bando y para seguir los diferentes hilos en acciones paralelas: los policías Miriam, Myaz, Sergio, Nawja, y Roberto o los terroristas Kader, Al Garheeb, Hamid y Tarek. Especial tratamiento merecen la comisaria Carla Torres y Marcos, miembro destacado del equipo y además su marido, con quien tiene una hija. El matrimonio atraviesa una crisis que afectará de modo especial a Carla, la cual sufre además un serio problema personal. El reparto hace una labor coral extraordinaria aunque pueden destacarse entre todos a una inteligente Marian Álvarez, al vehemente Luis Zahera y a un vulnerable y creíble Raúl Fernández de Pablo. Aunque sin duda el mayor peso recae sobre la sobresaliente Nathalie Poza, que aporta una enorme humanidad a su límite personaje, y sobre el argentino Michel Noher, algo menos empático pero igualmente eficaz. Destaca en la serie el modo de mostrar la implicación laboral y personal de la policía y cómo afectan los fracasos, algo que no es habitual ver en las producciones policiacas, tan llenas de muertos. Resulta llamativa la responsabilidad que sienten ante cualquier persona que pueda resultar herida, ante las posibles represalias ajenas debidas a un error personal. Y el guión –en donde también ha intervenido Amèlia Mora– toca asimismo de refilón pero con contundencia la difícil connivencia de la policía con los cargos políticos, las cartas que hay que manjar e incluso la decisión de ceder la propia integridad si se quiere llegar hasta las últimas consecuencias. Nada es gratis, la cuestión es valorar lo que está en juego y qué se está dispuesto a dejar en el camino.
8/10
(2020) | 106 min. | Romántico | Drama Tráiler
En el curso de la elaboración de un artículo para The New Republic, el periodista Michael Block viaja a Louisiana y se topa con las fotografías de Christina Eames, artista que desempeñó una exitosa carrera en Nueva York. En la Gran Manzana intentará contactar con la fotógrafa, pero ésta ha fallecido y entonces se reunirá con su hija, Mae, conservadora de un museo de Queens. El encuentro entre Robert y Mae es eléctrico, hay atracción a las primeras de cambio y quedarán para verse de nuevo. Película romántica que gustará a los incondicionales del género y dejará un tanto fríos a los espectadores más cerebrales. Está escrita y dirigida por Stella Meghie, cuya querencia por este género se puede comprobar por el título de otra de sus películas, El amor lo es todo, todo. Aquí explora los obstáculos que se interponen al amor perdurable, las dificultades para mantener unidas a dos personas que se quieren. Es el eterno dilema de hasta dónde se está dispuesto a renunciar por amor: ¿es necesario relevar a segundo término otras prioridades personales, como el trabajo, el cambio de residencia o esa sutil decisión de evitar el dolor ajeno, entendido siempre desde nuestro punto de vista? Es Retrato de un amor una película sencilla de planteamientos, simple quizá, melosa a su modo, que explora el amor en esos ámbitos, narrada en dos tiempos distintos, dos generaciones de personas afroamericanas con dilemas similares. Tiene obviamente su carga sentimental y nostálgica, el dolor por los errores que ya no se pueden cambiar; aunque también advierte que sobre esas equivocaciones puede construirse otro futuro mejor, una historia de decisiones acertadas. En tiempos en donde la promiscuidad es la alternativa de tantos jóvenes, Meghie propone apostar por el amor conservado como la única salida hacia la felicidad. Ejemplar en este sentido es el dibujo de la familia del hermano de Michael, y aunque en la inicial relación entre los protagonistas no destaca precisamente la hondura, sus actitudes resultan siempre auténticas, unas miradas y unas complicidades que denotan a la perfección la increíble y casi mágica conexión que se ha producido entre ellos. Ayuda a asumir con naturalidad el romántico guión la cuidada fotografía de Mark Schwartzbard y la música casi constante de tonalidades sureñas y jazzísticas de Robert Glasper. Y hay que reconocer que la excelente dirección de actores logra insuflar personalidad propia tanto al personaje interpretado por Lakeith Stanfield, como al de su enamorada, encarnada por una esplendorosa Issa Rae.
5/10
(2020) | 95 min. | Comedia Tráiler
Uno de los pacientes del psiquiatra Romain es un hombre que vive en otro mundo. Sostiene que su nombre en clave es El León y que en realidad es una agente secreto especializado en el rescate de rehenes. Un día León avisa al doctor de que su mujer va a ser secuestrada y cuando esto ocurre, el médico decide jugarse el todo por el todo: ayudará a escapar a su paciente del psiquiátrico para que le ayude a encontrar a su mujer. Comedia francesa servida por el gracioso humorista Dany Boon (Bienvenidos al norte), esta vez acompañado de un compañero de cuitas a la altura, Philippe Katerine. La historia de Una misión de locos trae a la memoria ideas felices que ya vimos en películas de un género muy distinto, como Conspiración, en especial la del paranoico que ve espías y asuntos turbios por todas partes y que resultan ser ciertos. Aquí el loco es el más cuerdo y será El León el que será capaz de sacar las castañas del fuego a su “enemigo” el psiquiatra. Dirigida por Ludovic Colbeau-Justin, estamos ante una película menor, aunque agradable, con algunos gags con especial gracia. Sin embargo, el interés inicial se va diluyendo poco a poco y la calidad va de más a menos, pese a que se ve con una continua sonrisa en los labios. Se ha querido dotar a las aventuras de un excesivo tono cómico, hasta el punto de resultar fantasioso en distintas escenas, peleas, caídas, golpes, disparos, puñaladas, etc. Todo es muy leve, simplón y poco elaborado. Esto resta lógicamente cualquier interés real por los acontecimientos, y por supuesto el espectador sabe que desembocarán en un final feliz. Toda la película se asienta sobre el carisma de Dany Boon y Philippe Katerine, para bien y para mal.
4/10
(2020) | 95 min. | Comedia Tráiler
José Miguel Salcedo, conocido como Makey, es un policía municipal que sueña con entrar en acción y formar parte de las más peligrosas operaciones. Su dedicación obsesiva al trabajo le costó su matrimonio y lleva muchos años distanciado de su hija. Tras una metedura de pata monumental, Makey será relevado de su puesto en Carabanchel y entonces decidirá trasladarse a Estepona, con la esperanza de recuperar el cariño de su hija. Simpática comedia española dirigida por Alfonso Sánchez, conocido sobre todo por ser uno de los compadres de las películas El mundo es nuestro y El mundo es suyo, que poco a poco se está labrando una estimable carrera delante y detrás de las cámaras. El director sevillano cuenta aquí para lograr el éxito con la inconmensurable ayuda de Leo Harlem en el papel protagonista, todo un seguro de vida, la verdad. Lo cierto es que es complicado tambalearse con tal pareja de humoristas y el resultado es bastante gracioso y ocurrente, una colección de gags y diálogos despiporrantes –lo del “hijo de Putin” es impagable– al tiempo la trama policiaca se va definiendo con bastante soltura y ritmo. Y se trata de humor para toda la familia, lo que se agradece. La historia, que tiene lugar en Estepona, combina bien el reencuentro familiar con las aventuras de Makey, que se verá implicado en asuntos de la mafia rusa. Lógicamente todo es ligero e irreal, tan tontorrón que no tiene ni entidad de tebeo –genial la huida de la cárcel–, pero qué más da: la cuestión aquí es pasar un rato divertido. No es cuestión de elegir entre los cientos de diálogos o gags concretos pero sí se puede destacar la originalidad de las referencias a clásicos ochenteros de acción, como Jungla de cristal o Arma letal, que harán la delicia de los frikis. Hay además una fenomenal elección de casting, que reúne a gente con una vis cómica fuera de toda duda, como Jordi Sánchez, Sílvia Abril o Mariam Hernández.
6/10
(2020) | 102 min. | Aventuras | Animación | Comedia Tráiler
Los Lightfoot son una familia de elfos. El hermano pequeño es Ian, un jovencito apocado y sin amigos, de fisonomía debilucha y carácter triste, sobre el que parece pesar como una losa el hecho de que su padre murió cuando él aún no había nacido. El hermano mayor, Barley, es todo lo contrario, un hombretón chistoso y vitalista que es un auténtico friki de un tiempo pasado, donde la magia estaba presente en el mundo. La vida de los dos hermanos va a cambiar cuando Ian cumple dieciséis años y su madre les da el regalo que su padre les había preparado para cuando fueran mayores. Se trata de una vara mágica gracias a la cual podrían traer a su padre de vuelta a la vida durante un día más. Pudo pensarse que con Toy Story 4 la compañía del flexo estaba abusando de las secuelas, señal clara de que se quedaba sin ideas. Pero nada de eso. Pixar sigue en plena forma y así lo demuestra con Onward, una estupenda y simpática película de animación que vuelve a caracterizarse por un ritmo fenomenal y una historia divertida en donde la aventura, la valentía y los lazos familiares son las señas de identidad. Tras las cámaras se encuentra un director de la casa Dan Scanlon (Monstruos University), mientras que el gran Pete Docter, peso pesado de la compañía con éxitos como Monstruos S.A., Up o Del revés, figura como productor ejecutivo. El guión crea un universo ficticio de criaturas mitológicas o fantásticas y ofrece una historia sencilla que retoma la presencia de los magos y la magia e invita a reflexionar sobre los propios talentos, ocultos en la vida cotidiana a la espera de sacarlos a la luz. Planea sobre el argumento la idea de misión, de valentía a la hora de lanzarse y emprender los riesgos derivados que hay que tomar para alcanzar la meta, aunque eso implique quizás el heroísmo de la renuncia. En tiempos actuales también destaca el tono clásico de la aventura, donde aparatos tecnológicos y móviles no pintan lo más mínimo. Y recupera además en algunas secuencias ideas nostálgicas a lo Indiana Jones. Se incluyen también momentos sobresalientes, como el imaginativo diálogo con la voz de la cassette, un modo ejemplar y lleno de ternura de mostrar la ausencia del padre y el derivado sentimiento de orfandad, temas que constituyen en realidad el motor de toda la trama. Los dibujos son técnicamente magníficos y tiene encanto especial la fisonomía del protagonista. Quizá haya algún desequilibrio en la definición de personajes, algunos menos desarrollados, como el del centauro, y alguna subtrama despiste más que entretener (la misión de la madre y la mantícora), pero sí está logrado el contraste y la compenetración entre los dos hermanos, pieza principal de esta película sobre la fraternidad. Onward quizá no se encuentra entre las mejores obras de Pixar pero desde luego alcanza un nivel más que notable y gustará especialmente a los peques de la familia.
7/10
(2020) | 84 min. | Drama Tráiler
Cine de mujeres. La directora Gracia Querejeta ya ha entregado en otras ocasiones trabajos que se centran en cuitas femeninas, como la aclamada Siete mesas de billar francés, pero nunca de modo tan directo como en Invisibles, un título que ya hace referencia al estado en que muchas mujeres sienten su existencia al frisar los 50 años: parece que nadie las ve, se perciben como accesorias y sus perspectivas de futuro están cada vez más desdibujadas. La directora madrileña aporta su personal visión a la crisis que sobreviene, las inseguridades, la insatisfacción. La película está rodada prácticamente en el único escenario de un parque, en donde tres amigas quedan cada jueves para caminar y charlar. Invisibles se estructura así de un modo extraordinariamente sencillo: largos parlamentos y diálogos repartidos en secuencias que corresponden a un día de la semana, a lo largo de dos o tres meses. Hay un trabajo meritorio en el guión de Querejeta y su colaborador Santos Mercero a la hora de definir a cada una de las mujeres: la hermética Julia, profesora de matemáticas que vive un matrimonio sin amor y está aburrida de los hombres; la ejecutiva Elsa, en sus tiempos una triunfadora comehombres y ahora obsesionada con ser objeto de deseo, una seducción cada vez más difícil; y la quejica Amelia, que se deja humillar por su hijastra por miedo a no perder el favor de su pareja, tras dos anteriores relaciones frustradas. El film se ve con gusto, porque las conversaciones están bien escritas y la naturalidad de las actrices es considerable, aunque esto incluya en ocasiones un lenguaje soez bastante directo. El tono tragicómico está muy logrado por momentos, sobre todo con la actriz Nathalie Poza (qué gracia tiene lo de llamar a la amiga deprimida para sentirse mejor), mientras que Emma Suárez aporta magníficamente el toque de la mujer liberal que en el fondo se siente superior a sus amigas y Adriana Ozores cumple a la perfección con su rol de mujer dura, cabal pero cínica, que está de vuelta de todo. Y funcionan las esporádicas apariciones masculinas de Pedro Casablanc y Fernando Cayo. Pero hay en la visión femenina que da la directora un poso bastante insatisfecho y triste de la vida, incluido un hondo cansancio por los hombres, muchas veces vistos aquí como un simple enemigo, mera fuente de problemas. Desde luego no hay en estas mujeres nada que se parezca al amor, a la confianza, a la esperanza de una entrega o a la ilusión por sentirse amada, más bien lo contrario: una especie de desaliento vital inunda a las protagonistas, incapaces de escapar de sus frustraciones, sus tristezas y desengaños. El contrapunto sería el tramposillo personaje de la amiga huida (Blanca Portillo), aunque también su decisión de vida resulte un tanto disparatada en su “modélico” giro de perspectiva de género.
5/10
(2020) | 90 min. | Comedia Tráiler
Marina se dedica a organizar bodas y en una de ellas conoce a Carlos. Surge la chispa del amor entre ellos y esa misma noche tienen un encuentro sexual. Al día siguiente, la novia de Carlos encuentra por casualidad la tarjeta de Marina en el pantalón de Carlos e interpreta sobre la marcha que éste le va a proponer matrimonio. El desconcertado novio se dejará llevar por los acontecimientos. El director Dani de la Orden (El mejor verano de mi vida) dirige esta comedia cuyo planteamiento recuerda a otras de sesgo más romántico y clásico como Planes de boda, donde Jennifer López era la “wedding planner”. Pero aquí todo se presenta con un aire mucho más alocado y ligero, un poco al estilo de la 'screwball comedy', pero en donde las situaciones rocambolescas resultan más sosas de lo esperado, aunque haya algunas escenas de enredo divertidas, como la de la llegada a la casa con el protagonista drogado. La pena es que el guión de Hasta que la boda nos separe, gracioso por momentos, no es para tirar cohetes y va de más menos, alargando el conflicto sin grandes progresos. Y da la sensación de que los diálogos podrían haber sido más ocurrentes, algo que se comprueba en la decisiva escena del barco, que no acaba de funcionar como debiera. Al final queda una comedieta a la española, hablando en términos más o menos tópicos, también por su tono chusco, donde lo mejor es probablemente la actriz Belén Cuesta, que tiene el don cómico necesario para empatizar con el espectador y resulta en general mucho más divertida que su enamorado Álex García (Si yo fuera rico).
4/10
(2020) | 99 min. | Drama Tráiler
II Guerra Mundial. En un pequeño y encantador cottage a orillas del mar, cerca de los acantilados de Dover, vive la escritora Alice, una mujer joven que es presa en el pueblo de todo tipo de habladurías. Su actitud impertinente y su dedicación al mundo de los mitos y la brujas no ayudan desde luego a mejorar su fama. Ciertamente Alice es una persona triste y amargada, pues no ha superado que la mujer que amaba la abandonara para formar una familia. Pero su corazón herido empieza a despertar cuando debe acoger en su casa a Frank, un niño que ha huido de los bombardeos de Londres. Debut en el largometraje de la británica Jessica Swale, quien compone una historia dramática enmarcada modélicamente en un territorio geográfico absolutamente idílico y en una época de penurias ideal para llegar a adquirir con el paso de los años una fuerte carga nostálgica. El guión, escrito por la propia Swale, se aventura también por la reivindicación de la homosexualidad femenina, incidiendo en las dificultades que el siglo XX deparaba a un modo de vida por entonces no aceptado socialmente. Si a ello sumamos la inclusión de un corazón infantil necesitado de afecto encontramos los elementos adecuados para confeccionar un drama con clara vertiente ideológica y que apunta directamente a la fibra sensible del espectador. Hay que reconocer que Swale sabe cómo contar su historia, que se sigue con interés, y que apoyada en las bellísimas localizaciones costeras de Dover hace verosímil la evolución en la relación entre la protagonista y su protegido, un chaval encantador que pronto capta el noble corazón que late detrás de la actitud huraña de su protectora. Sin embargo, Swale también patina al colar pasajes que chirrían enormemente, como la conversación de Alice con el niño acerca de su orientación sexual, a todas luces anacrónica, o ese ridículo ataque al cristianismo con una argumentación sobre el cielo que deja por los suelos la inteligencia de la protagonista. No parece una excusa convincente que con ello se pretenda ensalzar la poética visión del paraíso pagano –esa "Summerland" del título– por mucho que se ajuste perfectamente al anhelo de eterna felicidad que aletea en cualquier persona y que se saque con ello una metáfora visual indudablemente atractiva. La envoltura de En busca de Summerland es perfecta y Swale rueda con sencillez, sin resultar cargante. El film cuenta con localizaciones llamativamente bellas y Volker Bertelmann les saca partido con una fotografía luminosa que incrementa lo bucólico del paisaje. En cuanto al reparto hay que destacar la versátil interpretación de una estupenda Gemma Arterton, así como la cercanía y naturalidad que imprime a su joven personaje un sobresaliente Lucas Bond.
5/10
(2019) Serie TV | 176 min. | Acción | Aventuras | Drama
Un colapso en el planeta está provocando un caos a todos los niveles: se acaban los suministros, la electricidad desaparece, la gasolina se agota, el pánico se apodera de toda la población. Asistimos a diversos momentos de crisis en varios escenarios: un supermercado, una estación de servicio, un aeródromo, una aldea, una central nuclear, una residencia, un velero. Audaz serie francesa compuesta por ocho capítulos y cuyo planteamiento resulta de lo más singular y acaba convirtiéndose en un virtuoso ejercicio de estilo. Unas cuantas personas se enfrentan a situaciones límite en medio del caos que hay alrededor, pero no se nos dice qué es lo que ha provocado este colapso global, donde todo escasea, donde nadie se fía de nadie, donde poco a poco la supervivencia se va convirtiendo en la prioridad, donde –por supuesto– los ricos y poderosos tendrán sus privilegios. Cada capítulo responde a una secuencia de ritmo acelerado y estresante y –aquí radica la gran singularidad de la propuesta– todos están rodados con plano secuencia, de modo que la sensación angustiante es notable. Aquí no se muestran planteamientos generales, decisiones de estado, planes de futuro. No hay momento para el sosiego o la reflexión. Todo es de una inmediatez apabullante, un momento concreto en la vida de una o varias personas en situación límite. Los episodios tienen una duración muy escasa, en torno a los 20 minutos. La cámara se centra en un personaje principalmente y minuto a minuto la intensidad y la sensación de angustia va "in crescendo". De fondo, el trío de cineastas responsable del guión y la dirección de El colapso denuncia las taras del sistema socioeconómico occidental y la irresponsabilidad de los políticos. Pero, episodio a episodio, quizá la falta de información resulta a la postre un hándicap en la serie. Los capítulos cuentan momentos salteados en el tiempo, aunque siempre en orden cronológico, lo cual acaba abarcando un arco temporal de seis meses. Aunque mantiene una intriga constante sobre lo que está pasando, el espectador no se hace mucha idea de la situación y por supuesto no conoce absolutamente nada de los personajes, que salvo algunas excepciones son distintos en cada episodio. Hay que destacar la pericia en el rodaje y entre el conjunto quizá sobresalen los episodios titulados "La aldea" y "La isla", éste último sobre todo por la dificultad añadida de rodar en el espacio de un pequeño velero en medio del mar. Entre el reparto hay algunos rostros especialmente conocidos, como el de Lubna Azabal.
6/10
(2019) | 92 min. | Acción | Thriller
El agente Frank Ward se enfrenta al caso de la desaparición de una joven. Los datos hacen creer que un asesino en serie que ya ha matado a cuatro mujeres en el pasado ha vuelto a aparecer. Pedirá ayuda a un sheriff local amigo suyo y pronto darán con un sospechoso, un accidentado en la carretera en cuyo coche se ha hallado el cadáver la joven. Los problemas llegarán cuando el sospechoso escapa del hospital en donde le retienen. Correcto thriller criminal que parte de una premisa interesante, la del sospechoso que sufre amnesia y no sabe si es culpable o no de los crímenes, ignorancia que, por supuesto, también implica al espectador. Tras las cámaras se sitúa el desconocido director ruso Aleksandr Chernyaev, quien lleva con ritmo el guión de Elana Zeltser. Éste parece que va a adentrarse en la típica trama turbia del asesino en serie en localizaciones sureñas de Estados Unidos, un poco al estilo True Detective. Sin embargo, al contrario de esa magna referencia, aquí todo resulta demasiado esquemático. Se echa en falta algo más de profundidad y de tratamiento de los personajes, algunos de ellos –como el federal que se encarga del caso– muy pobremente dibujados. La escasa duracion del film también ayuda a que el resultado deje una sensación de poca cosa, un visto y no visto que no deja demasiado poso. Por lo demás Jonathan Rhys Meyers está convincente como el ambiguo protagonista, bien acompañado por Francesca Eastwood, hija del gran Clint. Y también trabaja con oficio el secundario William Forsythe.
5/10
(2019) | 94 min. | Thriller | Drama
Ibiza. Paul y Robert , un padre y su hijo; Irene y Lena, una madre y su hija. Hace un tiempo eran una familia, cuando Paul e Irene formaban pareja tras la trágica muerte de la primera esposa de Paul. Sin embargo, ahora las relaciones entre esas cuatro personas están rotas, pues pende sobre Paul la denuncia por maltrato interpuesta por Irene. La carrera musical de Paul está a punto de despegar de nuevo, por lo que éste intenta desesperadamente un acercamiento pacífico con el fin de llegar a un acuerdo y evitar el juicio. El director austriaco Günter Schwaiger (Arena) se adentra en un terreno dramático desgraciadamente de gran actualidad: el de la violencia doméstica. Y lo hace con un guión propio que no escatima las funestas consecuencias para quienes sufren directa o indirectamente la violencia en el seno del hogar. Tomándose su tiempo, a paso lento, va desplegando Schwaiger su historia, hasta que las tirantes relaciones entre los personajes van saliendo a la luz… Está muy bien mostrado cómo afecta la violencia de modo diferente a las cuatro personas implicadas: el abuso de alcohol, la autolesión, la creación artística (esa película animada) hablan de heridas profundas difíciles de asimilar y que laceran para siempre la convivencia. Y no hay contemplaciones para el director a la hora de asomarse a la situación: tolerarla es una trampa, las cosas no suceden por casualidad. Ambientada en Ibiza, El buzo ayuda a una toma de conciencia del problema de la violencia doméstica, pero resulta inevitablemente poco reconfortante. Es lo único que se le puede achacar: su sinceridad a la hora de enfrentarse a este problema social resulta implacable, aquí no hay ficciones para dar gato por liebre. Se apoya el cineasta en el ajustadísimo trabajo de todo el reparto, aunque sobresalen quizás el catalán Alex Brendemühl en el papel de Paul y la austriaca Julia Franz Richter en el de Lena. La película habla de personajes austriacos no por casualidad, pues en el epílogo Schwaiger nos dice que Austria es uno de los países europeos con mayor índice de violencia doméstica.
5/10
(2019) Serie TV | 790 min. | Acción | Comedia | Thriller | Drama
Dexedrine Parios, llamada Dex, es una mujer joven, ex marine y ex combatiente en Afganistán, que vive en Stumptown, nombre coloquial con el que también se denomina a la ciudad de Portland, en Oregon. Sin trabajo fijo, con traumas personales debidos a la guerra y una vida disipada, en donde abundan el alcohol y las relaciones ocasionales, Dex es una mujer divertida, lista y expeditiva, con un encanto poco común. Además es una compañera ejemplar para su pequeño hermano Ansell, con síndrome de Down, un joven muy agradable que trabaja de camarero en el bar Bad Alibi (traducido por "mala coartada"), regentado por el mejor amigo de Dex, Grey McConnell, una relación que empezó en conquista amorosa y que derivó en una amistad a prueba de bombas. La desaparición de una jovencita de la reserva india cercana lleva a la jefa de ésta –vieja conocida de Parios– a pedir ayuda a la ex militar, pues conoce sus habilidades para investigar. En el curso de sus pesquisas conocerá además al agente de policía Miles Hoffman. La atractiva y empática Cobie Smulders (Cómo conocí a vuestra madre, Los vengadores) es la reina de la fiesta de esta entretenida serie de ABC que presenta a una serie de personajes con gancho y que acaban cayendo bien, aunque sus vidas no se puede decir que sean especialmente ejemplares. Estamos ante la forja de una detective aguda, pero llena de limitaciones personales que también la hacen altamente vulnerable. La cerveza es un aliado constante. Dos son principalmente esos talones de Aquiles: su relación con su hermano Ansell y el recuerdo doloroso de Afganistán, en donde murió un ser muy querido. En el caso de su hermano –a quien ella cuida con gran ternura– hay una necesidad grande de su cariño, el cual supone un caparazón contra la soledad de Dex, aunque exteriormente parezca al revés. Porque esa soledad también impide a la detective progresar en su vida, dejar atrás ciertas actitudes inmaduras y afrontar la vida adulta con todas sus consecuencias. En el plano emocional su vida se abre a multiples variantes debido a su bisexualidad, aunque principalmente intensos son sus vaivenes amorosos con Hoffman (Michael Ealy), el detective de la policía con quien compartirá sus casos. Importancia grande tiene el personaje de Grey (Jake Johnson), antiguo convicto a quien su pasado obligará a meterse en problemas en más de una ocasión. Importan también secundarios que enriquecen una comunidad social muy equilibrada, como el excéntrico chef Tookie (Adrian Martínez), la jafa india Sue Lynn Blackbird (Tantoo Cardinal) o la teniente de policía Cosgrove (Camryn Manheim). Creada por Jason Richman, Stumptown es una adaptación de la homónima novela gráfica creada por Greg Rucka con dibujos de Matthew Southworth. Los capítulos, de aproximadamente cuarenta minutos de duración, responden casi todos a diferentes casos que ha de afrontar Dex, aunque la trama general y ciertas subtramas pueden ir alargándose en la narración. La producción es estimable, sin abusar de espacios cerrados e incluyendo secuencias de acción y peleas cuerpo a cuerpo que resultan veraces. Gana la serie con el punto de humor que satina todo el conjunto, con los mordaces comentarios de la protagonista, etc., una ligereza que también se observa en la simpleza de muchas de las investigaciones, aunque no dejen nunca de entretener.
5/10
(2019) | 113 min. | Aventuras
Alaska, 1925. En el pequeño pueblo de Nome muchos niños han caído enfermos de difteria. Falta suero antitoxina, por lo que se teme por la vida de los pequeños y por tanto por el futuro de la comunidad. El alcalde y los dirigentes están desesperados y confían que les puedan enviar el suero vía aérea. Sin embargo, cuando el mal tiempo impide el desplazamiento, sólo podrán recurrir a Leonhard Seppala, un experimentado 'musher' noruego que, gracias a su trineo de perros liderados por Togo, parece ser el único capaz de atravesar cientos de kilómetros de nieve y hielo para conseguir el suero y traerlo de vuelta. Entretenida producción de Walt Disney que narra la historia de una de las proezas animales más extraordinarias de todos los tiempos, la llamada Carrera del Suero de Nome o Gran Carrera de la Misericordia. Casi todo el peso recayó en el pequeño Togo, un perro de la raza husky que guió la expedición de Seppala, que fue la que cubrió la mayor parte del recorrido (más 500 de un total de 1.085 kilómetros), realizado por etapas y en donde también intervinieros otros hombres y trineos, aunque con unas distancias infinitamente menores y menos peligrosas que las llevadas a cabo por Seppala y sus perros. El director Ericson Core (Invencible) se toma mucho tiempo en contar la relación de Togo con Leonhard Seppala y su mujer Constance. La narración, así, está contada en dos tiempos: en el presente y doce años antes, pues Togo tenía esa avanzada edad cuando emprendió la aventura. Resultan muy divertidas las habilidades del cachorro Togo para escaparse de cualquier lugar con el fin de seguir a Seppala y a su trineo. Seppala al principio no aguantaba al indomable cachorro e incluso lo regaló un par de veces. Pero la perseverancia de Togo acabó dando sus frutos cuando el musher (nombre con que se denomina a los conductores de trineos) decidió probarlo como guía, y quedó impresionado. Esa narración en dos tiempos aporta humanidad a la historia –también con la relación de Leonhard y su mujer– y concede más impacto a las escenas de acción a través de la nieve. Especialmente espectacular resulta la peligrosísima travesía de Norton Sound, una enorme bahía helada a través de la cual el equipo podía ahorrarse muchos kilómetros. Togo es una muestra más del heroísmo que es capaz de emprender el ser humano por sus semejantes y también de la especial conexión que los perros pueden tener con sus dueños, aquí inmejorablemente interpretados por Willem Dafoe y Julianne Nicholson. Sirve además como documento que cierra una cuenta pendiente con la justicia histórica. Porque el perro que se hizo célebre en el mundo entero fue Balto, el cual sólo recorrió el último y más fácil tramo de la expedición. Balto cuenta incluso con una estatua en Central Park en Nueva York y el nombre de Togo fue casi olvidado, cuando en realidad fue el husky de Seppala quien lideró la proeza a traves de más de 500 kilómetros.
6/10
(2019) | 93 min. | Comedia
Paolo, casado y con dos hijos, tiene un accidente de moto y muere. Sin embargo, un error técnico en los cálculos de la muerte lleva a los funcionarios del paraíso a regalarle a Paolo un poco más de vida, en concreto una hora y treinta y dos minutos más. Es el tiempo que empleará para recordar diversos errores de su vida, especialmente sus devaneos con otras mujeres, pero sobre todo para despedirse de su familia. Una novela del guionista Francesco Piccolo, cuyo trabajo ha dado lugar a películas de altura notable, como El capital humano, El traidor o La prima cosa bella, sirve de base para esta amable comedia que incide en la idea de aprovechar todos los momentos de nuestras vidas, mientras tengamos tiempo. La muerte puede estar a la vuelta de la esquina, pero hasta ese momento tenemos la obligación de disfrutar conscientemente con una sonrisa, pues aunque cometamos múltiples equivocaciones siempre podremos alcanzar cierta felicidad gracias a la multitud de pequeñas alegrías que componen cada día. El director Daniele Luchetti (Mi hermano es hijo único) narra la historia a modo de fábula, con un tono optimista y divertido, incluso con toque surrealista y un tanto disparatado, como en la escena de la entrada al Paraíso. Sin embargo, La alegría de las pequeñas cosas hace aguas en demasiadas ocasiones debido al montaje elegido, vivaz y entretenido pero a veces también confuso al narrar experiencias del pasado del protagonista o al ilustrar sucesos imaginados. Ese discurso deslavazado hace que el espectador no se sitúe en todo momento y en definitiva resta algo de entidad al conjunto, que sin dejar de interesar sí que finalmente adquiere un desarrollo disperso y demasiado ligero. No obstante, dentro del tono humorístico adoptado resultan especialmente divertidos varios tramos, como las escenas del enamoramiento del protagonista o las delirantes apariciones del funcionario del más allá, sin duda lo más gracioso del film (el tema de los zumos tiene su jugo). El siciliano Pif, a quien vimos en Amor a la siciliana, resulta en general bastante empático y demuestra ser el actor adecuado para llevar el peso de este cómico relato.
4/10
(2019) | 92 min. | Aventuras | Animación | Drama Tráiler
Una perra es atropellada en una carretera. Antes de morir recuerda los hechos más relevantes de su vida. Nació del cruce de un dogo arentino y una perrita sin pedigrí. Fue la menor de nueve cachorros. Tras ser abandonada, será vendida a un acróbata, que le pondrá su primer nombre, Ana, y con quien vivirá momentos felices y aprenderá muchas historias del oficio. Su segundo dueño será Istvan, un simpático transportista de la construcción que le podrá de nombre Sara. Luego vivirá con la madre de éste y luego en su casa con su caprichosa mujer. Más tarde su dueña será la pequeña Solange, que la llamará Marona. La directora rumana Anca Damian (Crulic), creadora muy personal, se acerca con ternura al mundo animal y muestra en dibujos y con sensibilidad la vida de la protagonista, que narra en primera persona sus aventuras caninas, sus alegrías y penas, el amor incondicional a sus dueños, y ofrece reflexiones sobre la existencia y su trato con los humanos. Algunas resultan especialmente poéticas e interesantes, como cuando habla de los sueños, de las ambiciones y de las dificultades de los hombres para ser felices o, un tanto fatalistas (“la felicidad es un instante entre momentos de dolor”, dice) . En algunas fases iniciales hay un tono siniestro, también por cierto aire expresionista que recuerda a los cuadros del alemán Ludwig Kirchner. Asimismo las contorsiones del acróbata dan lugar a una animación estilizada y flexible. Luego el estilo, el color dominante y la atmósfera de los dibujos cambia radicalmente, se vuelve más luminosa y eso mismo ocurrirá luego con cada fase en la vida de la protagonista. Pero en general domina a lo largo del relato un aura triste, de dificultades y sinsabores. Las vidas de Marona destaca sobre todo por lo original de las animaciones, todas muy variadas y con múltiples elementos, y en general bastante hipnóticas. A veces están hechas con trazos gruesos, otros más finos, pero siempre expresivos, con colores a menudo llamativos y fondos estáticos, sobre los que se mueven o desaparecen los dibujos en primer plano. Especialmente estético acaba siendo la representación de la perrita protagonista, siempre en colores blanco y negro. La animación tiene muchas veces sentido conceptual, como cuando el padre desaparece, o cuando expresan sensaciones o se habla de planetas o en la escenificación de los ambientes callejeros nocturnos, por poner algunos ejemplos. La música del francés Pablo Pico es evocadora y bella.
6/10

Biografías

Elsie Fisher

17 años

Es joven, muy joven. Pero la carrera de Elsie Fisher puede llegar lejos. No todos los días una adolescente es nominada a los Globos de Oro. Así que ojito con esta rubia californiana.

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Lucy Boynton

26 años

El mundo de Lucy Boynton ha dado un giro tras su trabajo en la película Sing Street, de John Carney. Sin duda esta actriz de expresivos ojos azules y sonrisa inteligente es uno de los grandes descubrimientos de ese nostálgico film musical del director irlandés.

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Mariam Bachir

31 años

Ha dado el campanazo con su papel de Amina en El Niño. El futuro se promete muy halagüeño para ella, aunque su vida no ha sido nada fácil.

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Lady Gaga

34 años

Extravagante, provocadora, original, Lady Gaga es la mayor diva del pop de nuestro tiempo. En pocos años se convirtió en la artista más relevante e influyente en el mundo de la música y sus canciones se hicieron célebres en todo el mundo. Y ahora ha triunfado en el séptimo arte.

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Adam Driver

36 años

Es uno de los grandes actores de la actualidad. Aparentemente especializado en películas modestas, consigue con su presencia que éstas adquieran entidad, aunque a menudo él actúe como secundario. Hasta le ha tomado la medida al universo Star Wars.

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Ridley Scott

82 años

El productor David Puttnam fue quien le ofreció dirigir su primera película: Los duelistas. “Era evidente —dice Puttnam— que tenía un inmenso talento. Mi suerte fue que nadie antes de mí había pensado en él. Esperaba que un primer productor le diera su oportunidad”.

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Lone Scherfig

61 años

Es una de las mujeres de mayor peso en el cine de Dinamarca, y una de las pocas que ha logrado el éxito internacional de crítica y público.

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Carol Reed

69 años

No es de los más grandes, pero el director Carol Reed fue ninguneado injustamente durante muchos años, pues nadie le reconocía como el creador de una de las películas más memorable del cine.

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Billy Wilder

95 años

Unas enormes gafas, asentadas sobre un rostro menudo, ovalado y vivaracho, escondieron durante decenas de años una de las miradas más inteligentes y sibilinas que se han escondido detrás de una cámara de cine. El desaparecido Billy Wilder (1906-2002) fue uno de los grandes, sin duda el último socio del club de los Ford, Welles, Hawks, Rossellini, Hitchcock..., aquéllos que hicieron del cine el arte por excelencia del siglo XX.

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Atom Egoyan

60 años

Algunas pocas películas han bastado para hacer de él un director de prestigio. Su especialidad, dramas tan hondos y dolientes que dejan tras de sí un poso de tristeza.

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Michael Bay

55 años

Todo lo que toca lo convierte en éxito comercial, lo que no tiene por qué ser lo mismo que buena calidad. Forjado en el mundo de la publicidad, Michael Bay da al público exactamente lo que pide.

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Yoji Yamada

88 años

Poco conocido en occidente, este director y guionista japonés ha alcanzado gran notoriedad gracias a su "Trilogía del samurái", de un humanismo que recuerda a los grandes cineastas clásicos, desde John Ford hasta su compatriota Akira Kurosawa.

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Montxo Armendáriz

71 años

No es un director muy prolífico, pero se toma muy en serio esto del cine. Desde su primer largometraje se convirtió en uno de los cineastas más prestigiosos de nuestro país.

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Michael Mann

77 años

Director, guionista, productor y operador de cámara... Michael Mann es un cineasta total que tiene una especialidad: mantener al público pegado a su asiento.

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Philip Kaufman

83 años

Cineasta con una filmografía breve, pero que, tanto como guionista como director, ha dejado huella en unas cuantas películas.

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Jean Becker

87 años

Con menos de una veintena de películas en su filmografía, el veterano Jean Becker es uno de los directores franceses más reconocidos.

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Jean-Pierre Jeunet

66 años

Desde su primera película se convirtió en uno de los más aclamados directores franceses debido a su estilo absolutamente personal, apoyado en una gran imaginación, un recargado diseño de producción y un tratamiento fotográfico asombroso.

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Andrew Niccol

56 años

Guionista y director, Niccol ha realizado algunos de los filmes más originales de ciencia ficción. Lo suyo no es la acción, sino las ideas y los peligros derivados del avance del mundo moderno.

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Johnnie To

65 años

Es uno de los cineastas orientales más destacados del mundo. Sus historias se caracterizan por la violencia soterrada, la fascinación por la imagen y el peculiar uso del tiempo narrativo.

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Fernando Trueba

65 años

Se cuentan con los dedos de una mano los directores españoles que han ganado un Oscar. Uno de ellos es Fernando Trueba: crítico, guionista, director, productor, presidente de la Academia... Lo que se dice un hombre de cine.

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