La cosa rosa
El pequeño Salim ya tiene casa
Azharuddin Mohammed Ismail y su madre han estrenado la nueva casa que les ha proporcionado Danny Boyle y el productor de Slumdog Millionaire Christian Colson, después de que la chabola donde vivían fuera derruida.
A finales de mayo las chabolas donde vivían dos de los niños de Slumdog Millionaire, Azharuddin Mohammed Ismail y Rubina Ali, fueron derribadas. Danny Boyle y el productor de la película Christian Colson entraron entonces en acción. Ambos prometieron a los niños que les conseguirían unas casas para que pudieran vivir con sus familias. Los esfuerzos continúan para encontrar la casa de Rubina, pero el que ya puede disfrutar de su nuevo hogar es Azharuddin. Ayer martes 7 de julio, él y su madre pasaron su primera noche en su nueva casa, un apartamento de una habitación situado en Santa Cruz, cerca de donde el niño va al colegio. “Me quedé alucinado cuando vi esta casa. Quiero darle las gracias a Danny Boyle por habernos dado este piso”, reconoce el pequeño de 11 años según recoge el periódico The Guardian. Según parece, el chaval y su madre compartirán techo con su hermano y la mujer de éste. La idea de Boyle y Colson es la de poner el apartamento a nombre del niño cuando éste haya cumplido 18 años a condición de que haya acabado los estudios, pues los cineastas se han implicado también en la educación de los chicos y están decididos a que estudien y a que acaben, al menos, el colegio. La madre del crío no puede estar más contenta, “Dios me ha dado mucho. No hay humedades ni goteras, no hay mal ambiente, no hay peleas”, reconoce la mujer. Sin embargo, puede que lo que más valoren sea el hecho de tener un baño en casa de su propiedad. En los poblados de chabolas los baños son comunitarios como mostró Boyle en Slumdog. Madre e hijo están encantados de tener un baño limpio para ellos solos.
Mariel Hemingway, prostituta con corazón
Mariel Hemingway y Sophia Adler encabezarán el reparto de "Holy Whore", la nueva película independiente de la directora Deborah Kampmeier.
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