La cosa rosa
Una oferta que no podrán rechazar
Casualidades de la vida o no. El caso es que mientras Julia Roberts ha rodado en Nápoles escenas de Eat, Pray, Love, no se han registrado delitos relacionados con el crimen organizado, como ha constatado el periódico italiano La Repubblica.
Julia Roberts ha conseguido lo imposible. Ni Tony Soprano ni Vito Corleone habrían sido tan efectivos a la hora de paralizar las múltiples actividades ilegales que controlan. Pero quién necesita al pez gordo, al gran capo, teniendo a Julia Roberts. La actriz se va a convertir a buen seguro en el ser más codiciado por la policía napolitana. Ni Superman. La Roberts ha conseguido que por un día, no se registren delitos en la zona de Nápoles relacionados con el crimen organizado, lo cual es todo un récord –según ha informado el periódico italiano La Repubblica–. Para ser justos, conviene añadir que esta afirmación tiene una excepción, y es que sí continuó la venta de cigarrillos de contrabando. Una pequeña gota de agua en el mar de las mafias. Además, también es honorable añadir que la Roberts no lo ha hecho sola pues ha sido ella y el equipo de la película Eat, Pray, Love. Están todos en Nápoles para rodar varias escenas y su presencia se ve que ha alterado el ritmo habitual de los miembros del hampa. No sería justo decir que Hollywood ha vencido a la mafia, pues también es verdad que la Film Commission Campania, así como numerosísimos agentes de la ley, han vigilado para que nada estropeara el trabajo cinematográfico. Pero bueno, siempre queda mejor decir que ha sido superJulia quien ha vencido a los malos. Una noticia que seguro que le ha hecho especial gracia a Roberto Saviano, autor de Gomorra y víctima en primera persona de la “capacidad operativa” de la mafia de su país.
Mariel Hemingway, prostituta con corazón
Mariel Hemingway y Sophia Adler encabezarán el reparto de "Holy Whore", la nueva película independiente de la directora Deborah Kampmeier.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.