La cosa rosa
Nombres y volcanes
Elegir el nombre de tu bebé y llegar a tiempo al nacimiento puede ser una odisea para el matrimonio de Amanda Peet y David Benioff. La nube volcánica islandesa puso en peligro la presencia del padre en el mágico momento, para luego tener que echar a suertes el nombre de su pequeña.
Digno de una comedia romántica bastante divertida. Al menos por lo que le contó Amanda Peet a David Letterman en su programa. La actriz acaba de ser madre por segunda vez, lo que ha supuesto una experiencia llena de anécdotas. En primer lugar, su marido David Benioff no se perdió el parto por muy poco. Quedaban pocos días para el alumbramiento cuando el famoso volcán islandés de nombre impronunciable entró en erupción. El cierre de espacios aéreos en numerosos lugares europeos puso en peligro la vuelta a casa de David. Afortunadamente, se las ingenió para tomar un avión en Roma y llegar a Nueva York un día antes de que naciera la pequeña. Peet confiesa que vivió momentos muy tensos por culpa de las cenizas. Apareció el “pánico” cuando veía que mi marido no iba a llegar.
Solucionado este problemilla, Amanda se puso de parto y el matrimonio acudió al hospital. Todo salió a las mil maravillas pero cuando estaban a punto de recibir el alta se dieron cuenta de que tenían un problema. Para abandonar el centro hay que firmar un papel donde aparece el nombre del recién nacido. Problema... Aún no tenían nombre para su pequeña. Volvieron los nervios. Según relata Amanda no eran capaces de decidirse entre Maya June y Molly June. Finalmente, David escribió ambos nombres en sendos papeles y los escondió cada uno en una mano. Amanda eligió y la pequeña se llama Maya June. La actriz no pudo evitar sentir pena por el otro nombre que perdió en el “pito, pito, gorgorito”.
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