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Màxim Huerta borra su cuenta de Twitter
Màxim Huerta, ministro que menos tiempo ha estado en su cargo de la democracia española, ha aprendido durante la semana en la que ha estado al frente de Cultura que las redes sociales las carga el Diablo.
Ahora, ha desaparecido de la red social Twitter dos días después de su dimisión del cargo en el Gobierno de Pedro Sánchez. Su cuenta consta este viernes como inexistente, lo que indica casi con toda probabilidad que él mismo ha decidido suprimirla, posiblemente porque tras su nombramiento sus tuits antiguos llenaron los titulares de los medios. En los mismos, el titular del ministerio de Cultura y Deporte afirmaba que odiaba el Deporte, o y ya en la cumbre del surrealismo explicaba que "estar al día con Hacienda ya no se lleva", o sea que bromeaba sobre el fisco, pese a haber sido condenado por fraude fiscal en 2017, lo que ha conducido a su dimisión. En otro de los más difundidos se quejaba de la tolerancia de la Agencia Tributaria a los futbolistas.
El periodista del mundo del corazón mantiene no obstante, sus perfiles en otras redes como Facebook o Instagram, pero estas redes sociales no se han actualizado en las últimas horas o días. En Twitter tenía más de 380.000 seguidores y había escrito un total de 71.500 tuits desde 2010, cuando creó la cuenta.
Lo cierto es que en Twitter, el colaborador de "El programa de Ana Rosa" parece haber sufrido una especie de maldición. Si escribe que odia el deporte, le nombran ministro de Deporte. Y si se permite tomarse a broma los impuestos, ese tema le cuesta el puesto.
Kogonada sigue a un joven con visiones del futuro
La distribuidora canadiense Parallax Films ha adquirido los derechos de ventas internacionales, fuera de Norteamérica, de “Zi”, la nueva película del cineasta Kogonada. El acuerdo se anunció durante el Shanghai International Film Festival, consolidando la proyección internacional de una de las propuestas independientes más singulares del año.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.