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Autores

Juan Luis Sánchez

Películas

(2020) | 107 min. | Romántico | Drama
Pese a que se acumulan las deudas, la viuda con tres hijos Miranda Wells trata de salir adelante, con un trabajo mal pagado como administradora de un restaurante especializado en mariscos. Está a punto de convertirse en novia de Tuck Middendorf, su jefe, pero no acaba de decidirse, se siente confundida sobre sus sentimientos hacia él. Un día llega a la pequeña ciudad en la que vive Bray Johnson, guapo, bueno y amable profesor universitario, que le trae un sobre lacrado con un sello de cera roja. Sólo encuentra en casa a uno de sus vástagos, así que decide volver en otro momento, pero mientras se retira a su hotel da la casualidad de que Miranda choca con su coche con su furgoneta. “El secreto”, libro de autoayuda de enorme éxito escrito por Rhonda Byrne, divulga la Ley de la Atracción, creencia pseudocientífica y esotérica que sobre todo postula que al modificar los pensamientos se puede mejorar la vida, e incluso derrotar a enfermedades terminales como el cáncer, por lo que se puede calificar no sólo como simplista, sino también de peligrosa. En resumen, trae a la mente la famosa frase de G.K. Chesterton: “Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa”. Al tratarse de un ensayo, no se podía adaptar al cine, pero un equipo de guionistas ha desarrollado una historia original, que divulga los pensamientos del libro. Por desgracia, el libreto sería ideal para enseñar en todas las escuelas de cine, como ejemplo de lo que no se debe escribir. Predecible y tontorrón, el guión convierte las adaptaciones de novelas de Nicolas Sparks en ejemplos de sutilidad; su principal personaje masculino genera todo el tiempo diálogos absurdos, en los que explica cómo lograr que a la gente le ocurran cosas buenas. Y algún detalle genera hilaridad involuntaria, como la llegada de un pizza deseada o uno que tiene que ver con un pony. No se sabe si porque los productores lo deseaban con fuerza, se ha producido en cierta forma un milagro: se ha hecho cargo de la realización el veterano Andy Tennant, realizador de títulos como Por siempre jamás, o Ana y el rey. Debe estar en horas bajas si ha aceptado este encargo, pero lleva a cabo una puesta en escena decente, y logra estupendas interpretaciones de los protagonistas, Josh Lucas, con el que trabajó en Sweet Home Alabama, y Katie Holmes. Ambos son actores correctos que no han tenido suerte en sus respectivas carreras, por lo que se nota que se esfuerzan por sacar adelante a sus personajes, y suplir sus carencias sobre el papel. Al final, el film al menos no naufraga del todo.
4/10
(2020) | 84 min. | Animación Tráiler
Delphi, joven delfín idealista, explora las profundidades, donde encuentra unos dibujos ascentrales, que le distraen, así que llega tarde a una cita con su amigo Zabe, un pez bastante parlanchín. Se ha enamorado de Mia, una delfín rosa, hija adoptiva del alcalde, un pulpo, pero ella sale con Alpha, un bravucón, por lo que no tiene ninguna oportunidad. Cuando el maquiavélico Rape Udo lleva a cabo un plan para hacerse con el control de la ciudad, Villa Pez, con ayuda de un arco mágico, Delphi debe acudir en busca del único que puede salvar la situación: su padre, estrella de la ciencia desaparecida mientras realizaba un experimento. El ruso Vasiliy Rovenskiy dirige a buen ritmo subproductos animados para las compañías Licensing Brands y Luminescence, con los que pretende llegar al público internacional, pese a contar con presupuestos muy reducidos, en comparación con los de la competencia de Hollywood. En esta ocasión se ha asociado a un valioso aliado, Alec Sokolow, co-escritor de Toy Story. A decir verdad, éste no se ha esforzado mucho, nadie diría que trabajó en aquel brillante largometraje, pues se ha limitado a copiar el argumento de Buscando a Nemo, film de peces muy superior, pero dándole la vuelta, pues aquí es el hijo quien va en busca del progenitor. Pero al menos eleva sustancialmente la calidad con respecto a otras cintas de Rovenskiy, como Operación Panda. Para empezar, se nota que intenta tratar a los niños de igual a igual, sin infravalorar su inteligencia. También se aprecia un esfuerzo de Rovenski por mejorar la calidad de la animación en sus cintas, hasta el punto de que la de este film se puede calificar como resultona. De la misma forma, los fondos de las profundidades marinas están cuidados, y los personajes tienen su atractivo, pese a que les falta algo de originalidad. Sorprende también la música del veterano compositor de cine Anton Gryzlov. Por otro lado, el film encierra mensajes positivos sobre la autoconfianza y la amistad, así que no decepcionará a los peques.
5/10
(2020) | 129 min. | Drama
Paolo, Giulio y Riccardo se conocen de adolescentes en los suburbios de Roma, durante los años 80. Paolo está muy unido a su madre, tras la muerte de su progenitor, y sueña con ser maestro; Giulio, hijo de un paupérrimo comerciante de neumáticos, quiere estudiar Derecho, para ejercer de abogado con aquellos desfavorecidos que no puedan permitírselo; Riccardo, hijo de un matrimonio más acomodado de mentalidad ‘moderna’ no parece preocupado por su futuro, quiere dedicarse a escribir novelas y artículos sobre cine. El primero se enamorará de Gemma, atractiva adolescente que sin embargo se muda a otra ciudad porque ha perdido a su madre, mientras que Riccardo conoce a Anna, aspirante a actriz, durante un rodaje en el que ambos participan como extras. Pese a que en Estados Unidos dirigió la estupenda En busca de la felicidad, Gabriele Muccino no parece haberla encontrado allí, quizás porque también se vio obligado a rodar en Hollywood algún subproducto, como Un buen partido, comedia romántica convencional, sin mucha alma. De ahí que haya vuelto a su país natal, donde en esta ocasión firma una extensa película río, de 129 minutos de duración, que sigue la evolución a lo largo de cuatro décadas de los protagonistas. El propio Muccino coescribe el guión con Paolo Costella, que formó parte del equipo de Perfectti sconosciuti (Perfectos desconocidos), film versionado en distintos países, como España. Se integran las andanzas de los protagonistas en la historia reciente, pues se repasan asuntos como la caída del Muro de Berlín, la operación anticorrupción Manos Limpias en Italia, o el nacimiento del Movimiento Cinco Estrellas. Sin embargo, estos hechos a veces sólo aparecen de fondo, sin que los personajes estén demasiado implicados o se vean afectados por lo ocurrido, al estilo de la producción también italiana La mejor juventud, muy superior. Un segmento en el que uno de los personajes inicia el camino de la política se antoja metido con calzador para disimular este defecto, el film no perdería nada si se eliminara. Pese a todo, Nuestros mejores años está bien resuelta, pues apela a la nostalgia y desarrolla personajes muy humanos. Acaba siendo una celebración de la amistad y del amor, donde se señala que las relaciones más profundas pueden generar también intensos dolores, pero sobreviven incluso a terribles traiciones, a los cambios de prioridades que todos experimentamos con el paso del tiempo y a separaciones que parecen definitivas. El reparto tiene al frente a tres estupendos actores del cine italiano, Kim Rossi Stuart (Las llaves de casa), como Paolo, Pierfrancesco Favino (Suburra), que da vida a Giulio, y Claudio Santamaria (Terraferma), en la piel de Riccardo. En cualquier caso, acapara la atención Micaela Ramazzotti, que protagonizó Locas de alegría, pues su Gemma quizás sea el papel más complejo y que más evoluciona. Otras veces roba el protagonismo la banda sonora del siempre esmerado Nicola Piovani, autor de La vida es bella.
6/10
(2020) | 90 min. | Terror | Thriller
La estudiante de piano Juliet Lowe se siente una segundona, pues se ha pasado la vida a la sombra de Vivian, su gemela, más dotada para la música clásica. Encuentra una misteriosa libreta con símbolos esotéricos que pertenecía a Moira Wilson, brillante violinista, alumna de la prestigiosa escuela en la que estudian ella y su hermana, que se tiró por el balcón. Tras ojearla, empezará a mejorar cuando toca, superando a Vivian… Debut como realizadora y guionista de la británica Zu Quirke, hasta ahora cortometrajista, estrenada como parte de la antología “Welcome to Blumhouse”, de Amazon Prime Video, formada por producciones de la productora a la que se alude. La cineasta promete, pues no sólo entrega un film fantaterrorífico ameno, con cierta originalidad, sino que parece ir más allá, pues compone acertadas secuencias con intensidad dramática, que hablan de la obsesión de los jóvenes por destacar, que bien llevada daría lugar a sanas rivalidades, y a un sacrificio personal que dé sus frutos, pero que si no se sabe controlar puede llevar al desastre. También recrea el mundillo de la música clásica, al igual que Whiplash, producida igualmente por Blumhouse, pese a que se conozcan más su filmes de género. La tal Quirke maneja bien la banda sonora para crear una atmósfera irreal, y saca partido a las piezas tradicionales que componen la banda sonora. Sydney Sweeney (Euphoria) se confirma como actriz a tener en cuenta por su cuidada interpretación de la protagonista. Quizás el elenco de secundarios sea algo irregular, pero otros miembros del reparto también tienen su espacio de lucimiento, como en el caso de Madison Iseman (Jumanji: siguiente nivel), que interpreta a su hermana Vivian.
6/10
(2020) | 81 min. | Animación Tráiler
Halvar, líder vikingo arrebata por casualidad a su archienemigo Sven, el terrible, una espada supuestamente mágica, pero después debe pedirle a su tripulación que emprenda la huida, pues el enemigo les supera en número. De vuelta a su aldea, Vicky, hijo de Halvar, descubrirá que moviendo este arma dibujando un ocho en el aire, y clavándola en el suelo, lanza un rayo que convierte a cualquier objeto en oro. Lo malo es que los sicarios de Sven irrumpen en el lugar para recuperar su posesión, y además en la refriega, Yiva, madre del pequeño, se convierte en estatua dorada. El periodista sueco Runer Jonsson publicó en 1963 Vicky el vikingo, que iniciaba una serie de siete libros, que sin duda imitan el tipo de humor de los comics de "Astérix, el galo". Este último había aparecido por primera vez en 1959, y en ese momento arrasaba. En cualquier caso, el primero alcanzó una enorme popularidad cuando en 1974 se estrenó la serie de animación germano-japonesa que adaptaba las aventuras del personaje. El 2009 se rodó el discreto largometraje alemán Vicky el vikingo, de imagen real, seguido de Vicky el vikingo y el martillo de Thor (2011), pero ambos carecían del encanto de los personajes de dibujos animados de los 70. En 2013 se vuelve a poner en marcha una nueva producción televisiva que reconvierte a los protagonistas en personajes de animación digital, que al revalidar su éxito también aparecen en Vicky el vikingo y la espada mágica, un film para cines que tiene al frente como director y guionista a Éric Cazes, que ha desarrollado su carrera en subproductos para la pequeña pantalla. Pese a que no cuenta con un presupuesto comparable a las grandes superproducciones de Estados Unidos, ofrece un movimiento lo suficientemente fluido de personajes que por otro lado guardan gran parecido con los originales. Quizás el personaje central sea el menos conseguido, pero su progenitor, Halvar, y el resto de secundarios están muy conseguidos. El film funciona, tanto para los nuevos espectadores como para los nostálgicos ya adultos a quienes les haya quedado en el recuerdo el original. Por otro lado, los golpes de humor tienen cierta gracia, y prevalece el mensaje omnipresente en la producción de los años 70: más vale maña que fuerza, o sea que Vicky puede suplir su falta de vigor físico gracias a que pone en marcha la cabeza para resolver todo tipo de problemas.
5/10
(2020) | 103 min. | Comedia | Drama
Verónica, adolescente de 17 años de un pueblecito de Missouri, se ha quedado embarazada, lo que ella considera un freno a sus planes, pues la maternidad le impediría acudir a la Universidad. Decide abortar, pero en su estado requiere el consentimiento paterno, algo que sus padres nunca le otorgarán, por lo que debe ir a Albuquerque, en Nuevo México. donde podrá hacerlo sin cortapisas. De esta forma, emprende un viaje de quince horas en coche, junto a Bailey, una amiga del instituto a la que tenía un tanto descuidada. A partir de una novela de Jenni Hendriks y Red Caplan, la realizadora Rachel Lee Goldenberg, responsable de TV Movies y capítulos de series, teje para HBO Max un film tramposo, que banaliza el aborto con el tono de una comedia juvenil, incluyendo personajes frikis y muchas referencias a Star Trek, y otros hitos de la cultura popular. De hecho, recuerda a la alocada Súper empollonas.  La jugada consiste en dar la vuelta a la reflexión del film provida Unplanned, al que el título parece hacer referencia, en clave jocosa. No parece casual que Planned Parenthood, la red de clínicas que allí se criticaba, haya utilizado el estreno en Estados Unidos de este film para repartir su publicidad. Si allí se mostraba cómo la protagonista, Abbey Johnson, se replanteaba su papel de directora de clínica abortiva, aquí parece que se puede abortar entre risas, sin que pesen las consecuencias, como quien se empasta una muela. Lo que no es realista, pues hasta los partidarios de la libre elección reconocen que no se trata de plato de gusto, y que genera sentimientos de culpa. En tal sentido resulta bastante más honrada la casi coincidente en el tiempo Nunca, casi nunca, a veces, siempre. Se ofrece también una visión exagerada de los militantes pro vida, personificados por un siniestro matrimonio, capaz de todo para chafar el objetivo de los personajes centrales. Por todo esto, queda bastante deslucido el trabajo como protagonistas de Haley Lu Richardson (A dos metros de ti) en la piel de Veronica, y Barbie Ferreira (Euphoria), como Bailey, y de secundarios como Giancarlo Esposito, en el rol de veterano de guerra reconvertido en chófer. Al menos, el film tiene a su favor que no arremete de forma facilona contra la familia cristiana de la protagonista, a la que muestra como comprensiva y con capacidad de perdonar.
3/10
(2020) | 100 min. | Aventuras | Animación | Comedia Tráiler
El invierno ha llegado a Japón. No deja de nevar, pero Misae propone a su marido, Hiroshi, irse de viaje en busca del sol a Australia, junto a sus dos hijos, el irreverente Shin Chan y la bebé Himawari, pues una agencia ofrece descuentos importantes si se dejan fotografiar. Acaban en una isla casi inexplorada, donde unos enmascarados raptarán a Hiroshi, ya que piensan que una princesa les dará un tesoro por él, según una antigua leyenda. La serie animada Shin Chan ha alcanzado los ochocientos capítulos, pues ha seguido emitiéndose en Japón con enorme éxito, tras la muerte en 2009 de Yoshito Usui, creador del manga (o cómic) en el que se basa. En paralelo, se han estrenado en salas (sobre todo en el país nipón) 27 largometrajes, de calidad irregular, pues tienen momentos divertidos pero abundan las groserías, hasta el punto de que el visionado resulta incómodo para el público familiar. Sin embargo, por una vez el director Yoshito Usui, que había filmado otras entregas de la saga como Shin-Chan y culETE el extraterrestre (tremendo el título español), se ha propuesto mostrar cierta elegancia, y recurrir a un humor más elaborado, por lo que resulta más divertida que sus antecesoras. Tienen su gracia por ejemplo sus referencias a Indiana Jones, y se desarrolla más de lo habitual a Misae, la madre del personaje central, casi siempre una gruñona estereotipada, pero por una vez más humana. Se ha abandonado el cinismo habitual a la hora de abordar las relaciones familiares, aquí se muestra el cariño que une a los personajes. Por otro lado, también se nota un esfuerzo por mejorar la animación, que quizás no llegué al nivel de una superproducción, pero por ejemplo los fondos están bastante cuidados. En suma, una agradable sorpresa, aunque da un poco de pena que como en “Pedro y el lobo”, gran parte del público ni se esforzará en verla, escarmentado tras las partes anteriores.
5/10
(2020) Serie TV | 360 min. | Comedia | Drama
Dos de las grandes actrices de la escena española actual, Bárbara Lennie e Irene Escolar, han impulsado una actualización de “Estudio 1”, legendario programa de Televisión Española que adaptaba notables obras teatrales, a la era de las plataformas digitales. Las propias Lennie y Escolar ejercen como productoras junto a José Luis Escolar, padre de la segunda, y veterano en estas lides. HBO ha apostado por una primera temporada de seis entregas, que versionan otros tantos éxitos de las tablas, que tienen en común su carácter vanguardista. Se trata de “Hermanas”, donde realizan dos grandes trabajos las propias Lennie y Escolar, “Vania”, versión libre de “Tío Vania” de Chejov, a cargo de Álex Rigola, con una buena interpretación de Ariadna Gil; “Juicio a una zorra”, monólogo donde Carmen Machi muestra su nivel aportando el punto de vista de Helena de Troya; la historia de realismo mágico sobre el dueño de una zapatería “Todo el tiempo del mundo”, que dirige Carlos Marqués-Marcet, “Los mariachis”, montaje de Pablo Remón sobre el proceso contra un político corrupto en un pequeño pueblo, y la aclamadísima y loca “Mammon”, de Nao Albet y Marcél Borràs, donde dos tipos viajan primero a Siria y luego a Las Vegas de cara a lograr financiación para un espectáculo. Como cabe esperar de una producción de semejantes características, tiene un nivel irregular, algunos segmentos han sobrevivido a la reconversión en mejores condiciones. “Hermanas” y “Vania” quizás hayan salido mejor paradas del experimento, aunque las otras siguen manteniendo su interés. Está muy cuidada la realización, de forma que no se percibe cada entrega como teatro filmado, sino que se aprovechan muy bien los recursos audiovisuales. El conjunto permite hacerse una idea de lo que están gestando en la actualidad los más interesantes creadores y actores de la escena en España.
6/10
(2020) | 104 min. | Aventuras | Animación
La peculiar Miyo Sasaki no ha logrado superar que su madre la abandonara cuando era muy pequeña, y que su padre rehaga su vida con otra mujer. La joven intenta llamar la atención de forma exagerada y efusiva de Kento Hinode, el chico de su instituto que ha robado su corazón, pero éste no parece muy interesado en ella. Por casualidad, la muchacha se topa con un vendedor callejero que le ofrece una máscara mágica que le permite convertirse en gata mientras la lleva. En su forma felina, sí que logra la atención de Hinode, al que visita cada tarde, y se da cuenta de que se trata de un chico más interesante aún de lo que pensaba, muy familiar, aunque algo tímido, ya que le cuesta decir a los suyos que quiere ser alfarero como su abuelo. El veteranísimo Jun'ichi Sato, que dirige animación japonesa desde que se ocupó de capítulos de La aldea del arce, en 1986 y el debutante como realizador de largometraje Tomotaka Shibayama, mucho más joven, pero que sin embargo fue animador en El viaje de Chihiro, combinan sus talentos en una producción de Colorido Studios, empresa relativamente nueva, creada en 2013, pero que a juzgar por este trabajo tiene por delante un interesante futuro. Tras tener que cancelar el estreno en cines en Japón por la pandemia del coronavirus, vendieron el producto a Netflix que lo ha estrenado a nivel mundial en su plataforma. El film intenta recordar a los de los estudios Ghibli, no sólo por su animación tradicional de alta calidad (a la que le falta un poco más de presupuesto para parecer que tiene detrás a Hayao Miyazaki, pero que da el pego). También porque desarrolla una historia muy realista, pero con un importante elemento mágico. Se apoya en un inteligente guión, que para empezar describe muy bien a los personajes, bastante humanos, pues Miyo se comporta de forma alocada, para superar sus inseguridades, debido a la desestructuración familiar, y contrasta por completo con Kento, aparentemente formal, pero en realidad introvertido. También parecen de carne y hueso los secundarios, como el abuelo de Kento, o Yori, amiga inseparable de Miyo, y hasta está bien defendida Kaoru, la madrastra, pese a tratarse de un personaje incómodo para la preadolescente protagonista, que no deja de ver en ella a “la novia del padre”. Rica en secuencias emotivas, la cinta habla del descubrimiento del amor, pero sobre todo de la autoaceptación y la importancia de conocerse a sí mismo. Empieza como la típica producción ‘shōjo”, subgénero romántico dirigido sobre todo a chicas, pero el relato no se va por caminos trillados, así que resulta bastante fresco, y tiene pasajes imaginativos, sobre todo lo que transcurren en la isla de los gatos.
6/10
(2020) | 108 min. | Comedia Tráiler
Ben se dispone a celebrar el aniversario con su esposa, de la que está muy enamorado, pero ésta mantiene una relación sexual con su jefe, así que el matrimonio se acaba divorciando. En un grupo de terapia para afrontar la ruptura, Ben se reencuentra con Patrick, antiguo amigo de la facultad, que ha atravesado un proceso similar, pero vive a lo grande, por los millones que ha ganado con una empresa de internet. Arrastrará a Ben a su casoplón, para aprovechar su recién recuperada ‘soltería’, divirtiéndose en fiestas locas como si hubieran regresado a la juventud. Se les unirán varios hombres en situación parecida, y Albane, una desinhibida mujer. Michaël Youn, responsable de títulos como El chef, dirige una comedia salvaje, que parece tener en el punto de mira a Resacón en Las Vegas, aunque por desgracia no tiene un guión con tanta gracia, y eso que está escrita a 18 manos, pues el equipo está formado por nueve guionistas. Pese a todo, no pasa de ser una acumulación de gags muy básicos, o apelan a la grosería, o a la provocación (incluyen un chiste sobre Harvey Weinstein bochornoso), o a la simple tontería (“¿Quieres que te llame a un Uber?”, “No, deja, eso lo puedo hacer yo: ¡Hubert!”. Pese a todo, algunos chascarrillos tienen cierta gracia, o bien son tan absurdos que el espectador no tiene más remedio que reírse (véanse por ejemplo las diversas apariciones de un lémur agresivo), lo que quizás explica en cierta media que haya arrasado en Francia, donde acumuló cuatrocientos mil espectadores en cines, pese a estrenarse justo después del confinamiento por el coronavirus. Sus protagonistas realizan interpretaciones histriónicas, tanto Arnaud Ducret (Familia a la fuerza), en la pantalla el pusilánime Ben, como François-Xavier Demaison (Normandia al desnudo), el manipulador Patrick, o Audrey Fleurot, la asistente que enamoraba a Omar Sy en Intocable, que da vida a Albane. Ni siquiera se salva el propio realizador, Yun, que se reserva el papel de uno de los divorciados, el cretino Titi.
4/10
(2020) | 360 min. | Documental
La directora francesa France Costell, hasta ahora autora de un mediometraje poco conocido, Finding Fathers, y poco más, ha creado para Netflix una docuserie que recoge en seis capítulos la historia de los videojuegos. Tras recordar las primeras máquinas que hacían furor en bares y salones recreativos, “Space Invaders” y “Pacman”, revisa la creación de la compañía japonesa Nintendo, y su emblemático Mario Bros, los juegos de rol, las consolas de Sega y su mascota, Sonic, los clásicos de lucha, y por último los ‘shooters’ o de disparos en primera persona. Se han seleccionado anécdotas curiosas, como la del aparatoso fracaso del título para Atari basado en el film E.T., el extraterrestre, que sirve como arranque. Despierta la nostalgia de quienes hayan vivido la evolución de este tipo de entretenimiento, y tiene un tono didáctico, que hace el recorrido accesible a todo tipo de público. Por otro lado, los entendidos apreciarán la presencia de ídolos del mundillo, como Akira Nishitani, diseñador del emblemático “Street Fighter 2”. Se ofrecen entrevistas con numerosos protagonistas de lo que se está contando, como diseñadores de éxitos emblemáticos, responsables de marketing o campeones de torneos. Además, se le saca mucho juego a la idea de contar las aportaciones de estos invitados mediante animaciones digitales que recuerdan a las consolas. Pese a que se ve con agrado, al final queda la sensación de que se ha rascado la superficie, sin profundizar mucho en temas como si la violencia en algunos títulos hace necesaria una clasificación por edades, como en el cine. Y que sólo se cuenta lo ocurrido en Estados Unidos, y a veces en Japón, por lo que se ignora por completo fenómenos de otras áreas, como el éxito en Europa en los 80 del microordenador doméstico ZX Spectrum en los 80. Sin embargo se dedica tiempo a hablar de la aventura gráfica de temática homosexual "Gay Blade", muy poco conocida.
5/10
(2020) | 90 min. | Romántico | Comedia
Susan Whitaker, abogada idealista, se preocupa de defender a desfavorecidos. Ante las dificultades para mantener abierto su despacho, y mantener en plantilla a sus dos ayudantes, acepta defender a Nick Evans, un tipo que le parece un oportunista, pues todo indica que quiere sacar tajada de una web de citas por internet, que en su publicidad garantiza a sus usuarios encontrar el amor, hasta tal punto de que si a las mil citas no ha aparecido la ansiada media naranja, se supone que se indemnizará al usuario. Evans lleva casi esa cifra, pero sólo acumula desastrosos encuentros, aunque en realidad se trata de un fisioterapeuta altruista, que ayuda a quien puede y que realmente pretendía enamorarse. Curiosa la carrera del realizador Mark Steven Johnson, que tras debutar con un prometedor film sobre la infancia, El inolvidable Simon Birch, se convirtió en uno de los pioneros del género de superhéroes Marvel, si bien los pobres resultados de Daredevil y El motorista fantasma, dieron al traste con su carrera. Ahora se refugia en una producción barata, una de esas comedias románticas que Netflix produce como churros, casi todas banales, con pocas señas de identidad propias. De hecho, ésta repite patrones que parecen dictados desde arriba, como que la pareja protagonista debe ser interracial, y la chica recibirá los consejos de un homosexual, por aquello de representar a las minorías aunque se note que esto se ha hecho con calzador. Pese a todo, la cinta acierta al retratar los riesgos de las citas por internet, que parecen atraer a bastantes personas problemáticas, cuando no con patologías peligrosas, pero a las que también recurren individuos más normales. Se pinta ese mundillo con cierta gracia, de forma que el film posiblemente hará reír tanto a quienes lo hayan conocido, como a los profanos, y la trama está narrada con agilidad. Otro aspecto positivo reside en los protagonistas, pues cumplen tanto Damon Wayans Jr. (Los otros dos) como Rachael Leigh Cook (Alguien como tú). La veterana Heather Graham (Resacón en Las Vegas) logra hacer divertido un personaje en principio algo esquemático, la fundadora de la web.
5/10
(2020) | 92 min. | Acción | Fantástico | Drama
Wendy trabaja duro como cocinera, para sacar adelante junto a su marido a su único hijo. El dinero no les sobra, como a la mayoría de sus vecinos de los suburbios, y de hecho la familia está a punto de ser desahuciada. Pese a que su jefa se lo prohíbe, un día entrega algo de las sobras del restaurante en el que trabaja a un hambriento vagabundo, Marek, que le desvelará que sospecha que tiene superpoderes, como él, pero que con toda probabilidad algún miembro de una extraña sociedad secreta le está suministrando unas extrañas pastillas azules, con las que éstos quedan inhibidos. Pese a lo extraño de la historia, en realidad Wendy sí visita a una doctora que le proporciona una medicación como la descrita por el tipo, así que decide dejar de tomarla a ver qué ocurre. Ante el aluvión de películas de superhéroes, sobre todo procedentes de Hollywood, resulta difícil aportar algo original. No lo consigue esta producción alemana, bienintencionada porque pretende suplir con una trama propia de un thriller la falta de presupuesto para secuencias espectaculares, pero que acaba resultando tan inocua como deshumanizada. Se apunta a que tendrá importancia la parte de crítica social, pero esto acaba estando desaprovechado. El discreto realizador especializado en series Felix Binder cuenta con un guión escrito por Marc O. Seng, uno de los responsables de la serie Dark, la producción germana de mayor éxito en Netflix, donde también se ha estrenado esta producción. Éste consigue intrigar en el arranque, pero enseguida al espectador le invade la sensación de que a la historia le falta fuerza, y que se ha quedado en tierra de nadie, los jóvenes argumentarán que el film necesita más acción y exhibición de superpoderes, los adultos que los personajes deberían ser más creíbles. Al menos, se aprecia el esfuerzo del reparto, encabezado por Cornelia Gröschel (Heidi en una versión germana de 2001).
4/10
(2020) | 80 min. | Biográfico | Documental Tráiler
Tras una década como editor, director de fotografía, y cortometrajista, Natxo Leuza debuta en el largometraje con un documental consagrado a la figura de Enrique Villarreal, más conocido como El Drogas, figura fundamental del rock duro español desde la década de los 80, cuando fundó el emblemático grupo Barricada. Procedente de la Txartrea, barrio humilde y bastante conflictivo de Pamplona, exhibe imagen de chico malo, con larga melena, y anda arqueado por un problema en un ojo que no tenía el nervio desarrollado. “Camino torcido para ver la vida equilibrada”, afirma en la pantalla. Combativo hasta la médula, en sus letras la emprende contra la policía, y escribe textos sobre la memoria histórica, en los que reivindica a las víctimas del bando republicano. Sin embargo, resulta haber tenido una vida que cualquier persona tradicional quisiera para sí, pues ha estado casado con Mamen (a la que no se menciona como su esposa sino como su “socia”), con la que tuvo dos hijos (empiezan a llegar los nietos). Y se le ve muy unido a sus hermanos, y a sus padres, de hecho la mejor parte del film son las referencias a la madre, Nieves Armendáriz, capaz durante su infancia de resolver cualquier problema médico o conseguir que unos pantalones destrozados queden como si no les hubiera ocurrido nada. Resultan emotivas las imágenes en las que El Drogas la acaricia, ya anciana y enferma de Alzheimer, pues está convencido de que el cariño lo puede sentir. ¿Quién habría imaginado un pasaje tan entrañable de un tipo con su apariencia? Por lo demás se trata de un film nostálgico, que apasionará a los seguidores de tan curioso personaje, pero por desgracia no pensado para el resto del público. Se repasa la creación de su célebre grupo, Barricada, y lo unido que estaba a Boni, guitarrista y cantante, y Mikel Astrain, batería que falleció prematuramente por un derrame cerebral. El grupo alcanzó un enorme éxito en toda España, hasta el punto de que El Drogas estaba siempre de gira haciendo felices a sus fans, pero por el contrario se veía obligado a descuidar a su familia. Se alternan imágenes de archivo, con especial detenimiento en apariciones televisivas en los 80, con testimonios del propio personaje central, la citada socia (tiene gracia las bromas que le hacía su familia sobre la ‘fealdad’ del Drogas… ¡su madre le decía que si le había conocido de noche!), y otras estrellas de la música juvenil como Christina Rosenvinge o Rosendo Mercado. Sin embargo, por su afán complaciente hacia el Drogas, el film se queda un poco corto a la hora de abordar las cuestiones más espinosas. No se hace mención a las causas que llevaron al resto de componentes de Barricada a echarle del grupo (se entiende que por discrepancias y peleas), y se pasa por encima por sus problemas con las drogas (“un día me puse de acuerdo con mi socia y lo solucionamos”, se limita a decir, como si fuera tan fácil dejarla). Una pena, porque haber desarrollado más la parte dedicada al lado oscuro del rock, habría aumentado el interés del relato para el público general.
5/10
(2020) Serie TV | 475 min. | Terror | Drama
Tras una experiencia traumática, la profesora de primaria Dani Clayton desea alejarse de Estados Unidos. Acepta la propuesta del millonario Henry Wingrave, que busca una institutriz para sus sobrinos, los pequeños Flora y Miles, que se han quedado huérfanos, y viven en un gigantesco caserón en la ciudad de Bly, en Essex, a unas horas de Londres. El inmueble está habitado por la señora Grose –ama de llaves–, Owen –cocinero– y Jamie –jardinera–, que parecen aceptar muy bien a la recién llegada, pero ésta observa a un misterioso individuo que acecha el lugar, aunque sólo ella parece poder verle. Mike Flanagan triunfó con la serie de Netflix La maldición de Hill House, modélica pieza de terror con personajes bien descritos, que adaptaba libremente la célebre novela de fantasmas de Shirley Jackson. Como tenía un argumento cerrado, que no convenía alargar, para la segunda temporada se ha elegido adaptar otro relato, en concreto “Otra vuelta de tuerca”, de Henry James, uno de los grandes textos del género de mansiones embrujadas, que ha dado lugar a varias adaptaciones, como la brillante ¡Suspense!, de Jack Clayton (¿supone un homenaje que aquí la protagonista se apellide Clayton?) y que inspira Los otros. También se recrea la historia libremente, en versión moderna, se recurre todo el tiempo a flash-backs para explicar el pasado de los personajes, y repiten algunos de los actores originales en nuevos papeles. Mientras que Flanagan se había implicado mucho en la serie original, dirigiendo todos los capítulos, aquí se limita a uno, se diría que por cumplir, y durante su gestación ha estado involucrado en otros proyectos, como su largometraje Doctor Sueño. Se nota, porque los nuevos capítulos sorprenden menos que los anteriores, y tienen menos frescura. Para colmo de males, el metraje se extiende demasiado, se cuentan detalles del pasado de cada protagonista no siempre necesarios, y desentona la historia de amor entre el ayudante de Mr. Wingrave y la antigua niñera, y la introducción algo artificial de una subtrama gay, como en La maldición de Hill House, que no aporta nada.. Cuenta también con un reparto irregular, se acierta con los reincidentes de la tanda anterior Victoria Pedretti (Dani) y el ya crecido niño de E.T., el extraterrestre, Henry Thomas (el tío de los niños). Pero otros actores no resultan tan convincentes, como la exagerada niña Amelie Bea Smith (Flora), empeorada si cabe por la voz cursi que le han puesto en la versión doblada al español.
6/10
(2020) Serie TV | 480 min. | Histórico | Drama Tráiler
1957, en el punto álgido de la Guerra Fría. La Unión Soviética lanza al espacio el Sputnik 1, primer satélite artificial, un mes después pone en órbita al primer ser vivo terrestre, la perra Laika, y prepara a marchas forzadas el envío de seres humanos al espacio. Un éxito supondría una rotunda humillación para Estados Unidos a no ser que tomen la delantera, por lo que su presidente, Dwight D. Eisenhower, da el pistoletazo de salida al autorizar la creación en 1958 de la NASA. Esta institución pondrá en marcha el programa Mercury, para reclutar a los mejores siete pilotos de pruebas del ejército con el objetivo de enviarlos al espacio. Tendrán al final un papel más importante tres de ellos: el vividor y mujeriego Alan Shepard, el depresivo Gordon Cooper que no ha podido superar la separación de su esposa, y John Glenn, un hombre de fe, modélico esposo y padre. A través de su compañía, Appian Way, en asociación con National Geographic, Leonardo DiCaprio produce otra adaptación de la novela homónima de Tom Wolfe, cuyo título en español por una vez parece acertado, pese a no tener mucho que ver con el original, The Right Stuff (“Lo que hay que tener” o “La buena pasta” o “Buen material”). Ya había dado lugar a un acertado largometraje dirigido por Philip Kaufman en 1983, que pese a su metraje, superior a las tres horas, se quedaba corto, pues tenía muchas historias personales que contar. Mark Lafferty, guionista de la serie Genius (donde también se recrean hechos reales), está al frente de esta producción que dispone de ocho capítulos de una hora, por lo que puede permitirse una mayor fidelidad al volumen literario. La serie pone el acento no sólo en los acontecimientos históricos, sino también en el tratamiento informativo del programa espacial por parte de los medios, que tratan a los seleccionados como estrellas del rock, en la competitividad entre los personajes, y en cierta medida en sus relaciones familiares, en la línea de El primer hombre, de Damien Chazelle, sobre otro proyecto posterior, el Apolo. En el fondo, se parece mucho al film de Kaufman, salvo porque omite por completo al personaje de Chuck Yeager (Sam Shepard en aquél), desestimado por su falta de estudios universitarios. Atendiendo a los tiempos post #MeToo, se ha incluido también la existencia de las Mercury 13, grupo de mujeres que también fueron entrenadas para ir al espacio. La ambientación histórica está lograda. En el apartado interpretativo llaman la atención el hasta ahora poco conocido Patrick J. Adams, habitual de Suits, como Glenn, y Jake McDorman (Lo que hacemos en las sombras), en la piel de Shepard, si bien no superan ni mucho menos a los actores del largometraje, respectivamente Ed Harris y Scott Glenn. Quizás desmerece un poco Colin O'Donoghue, Capitán Garfio de Érase una vez, que como Cooper no logra evitar comparaciones con el siempre eficaz Dennis Quaid.
6/10
(2020) Serie TV | 420 min. | Thriller | Drama
Se supone que en Hollywood se convence antes a los ejecutivos a la hora de apoyar un proyecto con una sinopsis de ésas que se pueden resumir en una frase sencilla, tipo: “¿Dejaría que se acostara su esposa con alguien por un millón de dólares?”, de Una proposición indecente. Cabe pensar por tanto que ha resultado sencillo al guionista de poca trayectoria Evan Romansky liar al influyente y prestigioso creador televisivo Ryan Murphy, y éste a su vez a Netflix, para que dieran luz verde a Ratched: “La historia de cómo se volvió malvada la terrorífica enfermera de Alguien voló sobre el nido del Cuco”. Como es bien sabido, en la novela de Ken Kesey, que dio lugar al film dirigido por Milos Forman en 1975, el criminal Randle McMurphy se hace pasar por loco para que en lugar de que le encierren en prisión, le destinen a un hospital psiquiátrico. Pero una vez allí, se las hará pasar canutas la estricta enfermera citada. Por este personaje, Louise Fletcher logró el Oscar a la mejor actriz, uno de los cinco obtenidos por el film. La trama tiene lugar en 1947, poco después de concluida la Segunda Guerra Mundial, cuando el joven Edmund Tolleson asesina a cuatro sacerdotes, porque considera a uno de ellos su progenitor, y máximo responsable de la muerte de su madre. Le envían al psiquiátrico de Lucía, pequeño pueblo californiano, donde también llega Mildred Ratched, enfermera en busca de un puesto de trabajo. Aunque le causa una buena impresión al director del centro, el Dr. Richard Hanover, éste no tiene presupuesto para ampliar su personal, así que le promete que la reclutará cuando sea posible. Ni corta ni perezosa, Ratched encuentra la forma de presionar a una de sus subordinadas para que deje el centro, de forma que queda una vacante… De impecable realización, resulta bastante convincente la ambientación en unos años 40 idealizados. La ficción dosifica muy bien la intriga, el espectador desconoce las motivaciones de la protagonista, por lo que querrá seguir viendo más capítulos. El tono recuerda al del cine de Alfred Hitchcock, en concreto trae a la memoria muchas veces a Marnie la ladrona, al tener una protagonista que ha sufrido algún trauma, y se parte la pantalla al estilo de las películas de Brian de Palma, imitador del Mago del Suspense. Pero sobre todo recuerda a la serie del propio Murphy American Horror Story, de hecho los espectadores de aquélla reconocerán algunos giros similares, se diría que Ratched podría haber dado lugar a una temporada más de esta ficción, de no ser porque se ha previsto que la historia dé lugar a varias tandas de capítulos. También cuenta con un impecable trabajo de Sarah Paulson, que ha trabajado con Murphy en la citada American Horror Story; sale airosa de hacer olvidar por un momento la increíble labor de Fletcher. Le acompañan estupendas secundarias, como Judy Davis (la enfermera jefe que de inmediato sospecha de la recién llegada), Cynthia Nixon (avispada asesora de prensa homosexual del gobernador), Amanda Plummer (rigurosa propietaria de un motel), y hasta la poco habitual en series Sharon Stone, como excéntrica heredera. Se agradece el trabajo de todas ellas, pues en cierta medida logran ocultar que les han tocado personajes estereotipados, o demasiado buenos o malvados hasta la médula. No es el único defecto, pues los episodios se alargan innecesariamente con subtramas innecesarias, y algo efectistas y morbosas. Como es habitual, Ryan Murphy habla sobre la represión de la homosexualidad, y cómo la sociedad provocaría grandes males al haberla rechazado en décadas pasadas. En este caso, el lesbianismo no aceptado de la protagonista se convierte en el detonante de que acabe transformándose en un monstruo sin sentimientos.
5/10
(2020) | 93 min. | Romántico | Comedia
La estudiante de instituto Quinn Ackermann aspira a entrar en la Universidad Duke, donde estudió su difunto progenitor. Pero la entrevistadora que le evalúa no parece muy impresionada por su pericia para el violonchelo, ni por sus horas de voluntariado, por lo que miente asegurando que pertenece a los Thunderbirds, prestigioso grupo de baile hip hop de su centro de estudios, que ha ganado tres veces la competición Work It. Con ayuda de Jess, su mejor amiga, tratará de ser aceptada de verdad, antes de que la mentira sea descubierta, pero no lo consigue por su falta de cualidades para el baile. Quinn y Jess optan por formar su propio grupo, reclutando a otros cinco inadaptados, que parecen también incapaces de triunfar, hasta que entra en escena Jake Taylor, un joven con mucho talento que habría triunfado como profesional de no haber sufrido una lesión. La poco conocida Laura Terruso (Good Girls Get High) dirige para Netflix otro film de baile para adolescentes, como Sigue el ritmo, y otros títulos de la plataforma, todos ellos de argumento y factura muy similares. Sigue al pie de la letra el esquema de las películas de superación, donde los típicos fracasados lograrán salir adelante a base de trabajo, y se repite su mensaje más habitual: si quieres, puedes. Quizás le falta alguna idea novedosa, y desentonan algunos fragmentos algo zafios, y más de un elemento de comedia que no llega a funcionar. Pese a todo, el film resulta ameno, porque no falla en las coreografías, con temas musicales ya conocidos que harán las delicias del público juvenil, y tiene un tono positivo. Realiza un trabajo aceptable –sin deslumbrar– en el rol protagonista Sabrina Carpenter, procedente de Disney Channel, compañía para quien ha rodado títulos como Una aventura de niñeras y El mundo de Riley. Tiene alrededor a secundarios de calidad similar.
5/10
(2020) | 89 min. | Drama Tráiler
A finales de los 50, Antonio, hijo único y pijo de un arquitecto bien situado, arrastra a un empleado de su padre, también joven y soltero, Miguel, delineante de provincias que se aloja en una pensión en Madrid, para ir de veraneo a San Antonio, en Ibiza. Allí esperan encontrar a bellas turistas europeas más abiertas a conocer a chicos que las españolas. Mientras que Antonio se lanza hacia cualquier objetivo internacional que pille en su camino, Miguel opta en principio por Vicen, valenciana que busca una relación estable, pero después se dejará deslumbrar por Odette, una atractiva francesa. El guionista Rafael Azcona brilló satirizando a la España atrasada, en títulos de los 60 como El verdugo (1963), de Luis García Berlanga, pero con el paso del tiempo parecía haberse quedado atrapado en aquella década, en títulos como Franky Banderas (2004), uno de sus últimos trabajos, escrito para José Luis García Sánchez, que en el siglo XXI ofrecía una visión de España desfasada, que no se correspondía con la realidad. Precisamente, el hijo de este último, Víctor García León, adapta una novela del riojano, donde contraponía nuestro tradicional país con los modernos turistas procedentes de Europa en la época en la que empezaban a veranear aquí. Apoyándose en un guión adaptado, quizás no redondo, pero sí inteligente de Marta-Libertad Castillo (Los Lunnis), y Bernardo Sánchez (que versionó otro libro de Azcona, Los muertos no se tocan, nene, para García Sánchez), García León lanza una mirada desde el momento actual a aquella época, el punto de inflexión en que los españoles eligieron apartarse de su camino natural. Evita el camino fácil y políticamente correcto de ridiculizar lo de antes, y glorificar lo de ahora. Por ejemplo, elude por completo esas críticas chabacanas, tan propias del cine patrio reciente, al régimen político, aquí no se habla de Franco, y aparecen elementos religiosos, como una procesión, pero éstos no se ridiculizan. De la misma forma, se opta por un tono nostálgico a la hora de mostrar a personas sencillas de la época, como taxistas o caseros, o al recordar la falta de adelantos tecnológicos, cuando por ejemplo había que hacer cola en el locutorio telefónico esperando una conferencia. Y muestra una visión amarga de las incipientes relaciones abiertas, y al aborto, parece que el responsable del film se pregunta si los cambios fueron necesariamente para bien. García León dirige con agilidad, y su puesta en escena parece tener como modelo La dolce vita, donde Federico Fellini precisamente criticaba a las élites que habían optado por el camino de la frivolidad. Cada vez mejor actor, conforme madura, Juan Diego Botto se luce como el amiguete aprovechado, y aunque Raúl Arévalo borda al amigo con dudas de hacia dónde ir, sin aparente esfuerzo, en realidad tiene mucho mérito. La poco conocida Stéphane Caillard (Asalto en París) defiende bien a su turista parisina, y pese a la brevedad de su papel, llama la atención Carolina Lapausa como Vicen, papel clave como representante de la feminidad española de los 50.
6/10
(2020) | 129 min. | Animación | Thriller | Drama
Tomasz Giemza estudia Derecho en Varsovia bajo el mecenazgo de los Krazucki, sus adinerados pero hipócritas benefactores, a los que visita de vez en cuando, sobre todo porque está enamorado de su hija, Gabi, que no le corresponde. Cuando le expulsan de la facultad por plagio, no les da la noticia, para seguir recibiendo su dinero. Empezará a trabajar para Best Buzz, turbia compañía que por encargo desprestigia a través de internet a enemigos o adversarios de sus clientes. Tras demostrar una absoluta falta de escrúpulos a la hora de llevar a cabo su trabajo, le encargan acabar con la imagen del homosexual y progresista Pawel Rudnicki, candidato a la alcaldía de la ciudad, y que casualmente forma parte del círculo de los mejores amigos de los Krazucki. Justo a continuación de la nominada al Oscar a la Mejor Película Internacional Corpus Christi, sobre un joven criminal que se hace pasar por un sacerdote, el polaco Jan Komasa vuelve a apoyarse en un guión de Mateusz Pacewicz, que también retrata a otro muchacho asocial, capaz de cualquier cosa por medrar, lo que trae a la memoria a Tom Ripley, personaje de Patricia Highsmith muchas veces llevado al cine. El personaje le va a al pelo para radiografiar en clave de thriller la era de las “fake news”, donde parece que en las redes sociales e internet vale todo con tal de hundir al contrario, y cuyos usuarios están muy polarizados ideológicamente. Muestra prácticas a la orden del día, como la creación de perfiles falsos para divulgar bulos. Komasa compone un film asfixiante, con pocos resquicios para los personajes positivos o la esperanza, que ofrece una visión desoladora pero realista de la sociedad europea actual, donde rige más que nunca el relativismo, reaparecen los nacionalismos extremos, y abundan quienes, como el personaje central, se escudan en las desigualdades sociales sufridas para justificar actos de venganza, cuando no está tan claro si se quejan con razón. Imprime un ritmo resuelto al relato, sin altibajos, pese a los 135 minutos de duración, y acumula secuencias de altura, como las del clímax final, y sabe utilizar muy bien la banda sonora, sobre todo cuando se recurre a temas clásicos. Pero sobre todo, el realizador extrae sensacionales interpretaciones al reparto, sobre todo del joven Maciej Musialowski, cuyo Tomasz tiene mucho recorrido a lo largo de la narración.
6/10

Biografías

Nick Cordero

41 años

Había centrado su carrera sobre todo en el teatro de Broadway, pero también había aparecido en series como "Blue Bloods" y "Ley y orden. Unidad de víctimas especiales". El actor Nick Cordero, de 41 años, falleció el 5 de julio de 2020, como consecuencia del coronavirus, después de tres meses de hospitalización en Los Ángeles. "Mi querido esposo falleció esta mañana. Su familia lo rodeó de amor, cantando y rezando mientras salía gentilmente de esta tierra", escribió su mujer, Amanda Kloots, en redes sociales.

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Jas Waters

Jas Waters, guionista de "This Is Us", falleció el 10 de junio de 2020, a los 39 años, sin que salieran a relucir las causas. 

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Claude Heater

92 años

No se le vio la cara en ningún momento, pero encarnó a Jesúcristo en "Ben-Hur", dirigida en 1959 por William Wyler, ganadora de once Oscar. El cantante de ópera Claude Heater falleció a los 92 años, en San Francisco, el 28 de mayo de 2020.

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Gregory Tyree Boyce

30 años

Gregory Tyree Boyce, conocido por interpretar el papel del estudiante Tyler Crowley en la primera entrega de la saga "Crepúsculo", fue hallado muerto el 13 de mayo de 2020.

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Baby Peggy

101 años

En los tiempos del cine mudo, triunfaron varios niños prodigio, como Baby Marie Osborne, que debutó en "The Maid of the Wild", en 1914. En los años 20, la pantalla dio a dos destacados infantes, Jackie Coogan, que rodó "El chico" con Charles Chaplin, y Baby Peggy, que llegó a ganar un millón y medio de dólares al año, por lo que le apodaron "The Million Dollar Baby". La última estrella del cine mudo falleció el 24 de febrero de 2020, a la edad de 101 años, en Gustine, California.

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Kobe Bryant

41 años

La superestrella del baloncesto Kobe Bryant falleció a los 41 años, cuando el helicóptero en el que viajaba se estrelló en Calabasas, área montañosa de las afueras de Los Ángeles, el 27 de enero de 2020. En el accidente también perdieron la vida su hija Gianna, de 13, y otras siete personas.

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Tania Mallet

87 años

Los aficionados al cine de 007 recordarán a Tilly Masterson, secretaria del malvado Auric Goldfinger en "James Bond contra Goldfinger". La actriz que dio vida al personaje, Tania Mallet, falleció el 30 de marzo de 2019, a los 77 años. "En este momento de gran tristeza, nuestros pensamientos están junto a sus amigos y familiares”, publica la cuenta de Twitter de la franquicia.

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Lee Fierro

91 años

Muchos apasionados del cine recordarán la célebre escena en la que la madre de uno de los fallecidos por culpa del escualo le asestaba una bofetada al sheriff, por haber permitido que se abrieran las playas, pese a la amenaza. La actriz que encarnaba al personaje, Lee Fierro, falleció víctima del COVID-19, en abril de 2020, a los 91 años, en su residencia de Ohio.

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Akira Miyazaki

84 años

Las prisas no son buenas, como aprendieron algunos medios, como el diario portugués “Jornal de Noticias”, que anunciaba en 2018 que había fallecido Hayao Miyazaki, la máxima figura de la animación japonesa, y otros que se liaban en mayor o menor medida.

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Wayne Maunder

80 años

Se hizo popular en Estados Unidos cuando protagonizó tres series televisivas a finales de los 60 y principios de los 70. Wayne Maunder, vecino de la puerta de al lado de Sharon Tate en el momento de su trágico asesinato, falleció el 11 de noviembre de 2011, a los 88 años, como consecuencia de una enfermedad cardiovascular.

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Katherine MacGregor

93 años

Los más veteranos recordarán a la chismosa e intrigante Señora Oleson, de “La casa de la pradera”, siempre metiendo en líos con sus maquinaciones a la adorable familia protagonista, los Ingalls, madre de la odiosa y repulsiva Nellie, siempre deseosa de humillar a la encantadora Laura, y del pequeño delincuente Willie (paradójicamente, el marido, Nels, era buen amigo de Charles Ingalls).

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Quentin Kenihan

43 años

En su país era muy conocido por su sentido del humor, y por su activismo a favor de los derechos de los discapacitados. Quentin Kenihan, que interpretó a Corpus Colossus en "Mad Max: Furia en la carretera" falleció el 6 de octubre de 2018 a los 43 años de edad en Adelaide, Australia, donde residía desde hace muchos años. "Mi pequeño amigo, el tío más valiente que he conocido... se ha ido. Nos volveremos a encontrar", ha declarado Russell Crowe, a quien estaba muy unido.

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Hugh Dane

75 años

Hugh Dane, que encarnaba al guardia de seguridad Hank en la serie "The Office", falleció a los 75 años el 16 de mayo de 2018. “Era uno de los grandes, tan amable, tan divertido, con tanto talento”, comenta Rainn Wilson, el despreciable Dwight en la serie, que ha dado a conocer la triste noticia.

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Galyn Görg

56 años

Nunca llegó a convertirse en estrella, pero apareció en exitosas series televisivas, y ha quedado en el recuerdo de muchos espectadores. La bailarina y actriz Galyn Görg falleció a los 55 años, como consecuencia del cáncer, en un hospital de Hawai, el 14 de julio de 2020, un día antes de su cumpleaños.

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Ursula K. Le Guin

88 años

Su obra está considerada a la altura de maestros de la ciencia ficción como Arthur C. Clarke, Isaac Asimov y Ray Bradbury. Posiblemente ninguna otra escritora ha sido tan reconocida en este terreno como Ursula K. Le Guin, fallecida a los 88 años el 24 de enero de 2018. “Con profunda pena su familia anuncia su muerte en paz ayer por la tarde”, indica el comunicado oficial. “No era sólo una escritora de ciencia ficción, sino un icono literario”, declara Stephen King.

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Alfie Curtis

87 años

Cuando en “La guerra de las galaxias” Luke Skywalker entra en la cantina de Mos Eisley acompañando a Obi-Wan Kenobi, le gruñe Ponda Baba, una criatura aparentemente en estado de embriaguez con pinta de matón.

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John David Washington

36 años

Nacido el 28 de julio de 1984, a John David Washington le enoja que le definan como hijo de Denzel Washington, olvidando a su madre. “Y de Pauletta Washington”, le espetó enfadado a un periodista televisivo que le había puesto esta etiqueta. “Ella ganaba mucho más dinero. Antes de que se casaran, ella ya trabajaba en Broadway. En su primera cita, pagó la cuenta y el taxi. Era una excelente pianista salida de Juilliard. Es una gran artista y he aprendido muchísimo de ella. Mi padre me enseñó a cazar, mi madre me enseñó a amar”.

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Patricia Bosworth

86 años

Participó como actriz en "Historia de una monja", junto a Audrey Hepburn, pero después se dedicó a escribir biografías de estrellas. Patricia Bosworth falleció el 2 de abril de 2020, en Nueva York, por una neumonía agravada por el coronavirus.

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Haruo Nakajima

88 años

Tim Burton, apasionado de Godzilla en su infancia, declaró una vez que envidiaba al hombre que se ponía el traje del monstruo japonés. Haruo Nakajima, primer actor que le dio vida, y que vivió el sueño del autor de “Eduardo Manostijeras” en una docena de ocasiones, falleció el 7 de agosto de 2017, a los 88 años, como consecuencia de una neumonía. Interpretó también pequeños papeles en films de Akira Kurosawa.

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Lisa Spoonauer

44 años

Tuvo una breve carrera como actriz, pero se la recuerda por encarnar a Caitlin Bree, novia del protagonista, Dante, en “Clerks”. Lisa Spoonauer falleció el 20 de mayo de 2017 a los 44 años de edad, por circunstancias que no se dieron a conocer. Dejó una hija, Mia.

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