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Protagoniza la serie "Ponies"
El juego de espionaje de Emilia Clarke
Emilia Clarke se prepara para intrigas internacionales, drama, espionaje y un poco de humor negro.
La actriz que encarnó a la poderosa Khaleesi en Juego de tronos ahora se pone el sombrero de espía en la nueva serie de Peacock, Ponies – y no, no la ficción de Emilia Clarke no tiene nada que ver con adorables caballitos, sino que se trata de una trepidante trama de intriga internacional. Porque en el lenguaje de los espías, "ponies" no son precisamente equinos, sino “personas de poco interés”.
La trama nos lleva a Moscú en 1977, donde dos secretarias aparentemente inofensivas trabajan en la embajada estadounidense. Todo se pone patas arriba cuando sus maridos mueren en misteriosas circunstancias, y las dos pasan de ordenar archivos a destapar conspiraciones como agentes de la CIA. Emilia Clarke interpreta a Bea, una nerd políglota hija de inmigrantes soviéticos, mientras que su compañera Twila es una chica de pueblo más dura que un filete recocido. Juntas, se embarcan en la misión de sus vidas: resolver un misterioso asesinato en plena Guerra Fría, y de paso evitar que el mundo se venga abajo.
Pero no todo es drama, porque detrás de las cámaras está Susanna Fogel, la mente maestra detrás de comedias como The Spy Who Dumped Me. Ésta es solo la más reciente adición al currículum de Emilia Clarke, que sigue demostrando que puede hacer de todo: desde reinar dragones hasta salvar la Navidad en películas. Además, ya está lista para otro papel en Criminal de Amazon. La estrella no descansa.
Miki Nadal debuta como protagonista en el cine
La comedia española “Mi querida familia rusa” ha concluido su rodaje tras tres semanas de grabaciones en Tenerife. Dirigida por Jordi Calvet, la película supone el debut de Miki Nadal como protagonista en la gran pantalla y también el primer papel principal cinematográfico para Mikel Herzog Jr. y Nerea Rodríguez.
Russell Crowe y Leonardo DiCaprio, coleccionistas de dinosaurios
El rey de los dinosaurios ha vuelto a sentarse en su trono. Un espectacular esqueleto de Tyrannosaurus Rex bautizado como Gus ha sido vendido por 50,1 millones de dólares en una subasta celebrada por Sotheby’s, convirtiéndose en el fósil de dinosaurio más caro jamás adquirido en una puja.