Blog de Hildy
Películas en el avión
¿Qué dirías si alguien te encerrara en una habitación de paredes metálicas de la que no puedes salir, y te obligara a ver una película que no quieres
¿Qué dirías si alguien te encerrara en una habitación de paredes metálicas de la que no puedes salir, y te obligara a ver una película que no quieres ver? No mola, ¿verdad? Pues algo de eso pasa cuando a uno le toca volar en un avión. Hasta la fecha, las compañías aéreas solían ser bastante estrictas para que las películas emitidas fueran aptas para todos los públicos. Pero parece que las normas al respecto se están relajando, también porque al ser el aire “tierra de nadie” (y perdón, por la paradoja), las normativas de calificación por edades a aplicar no están demasiado claras.
Así, James Steyer, ejecutivo de Common Sense Media, que reseña alternativas de ocio pensando en los padres, señala al New York Times: “Eres un público cautivo, no tienes casi control”. Y así, un niño de 6 años puede ver las violentas escenas de Shooter: el tirador en un vuelo de United Airlines, o las de Fracture, ligeramente retocadas, en otro de Continental. Mientras compañías como Crest Digital, que editan las películas para poder ser emitidas en los vuelos, afirma que sencillamente la sociedad se ha vuelto más violenta. Y otros se despachan con un “no se puede complacer a todo el mundo”. Resulta curiosa la defensa que hacen algunos de decir: “Como hay mucha violencia por todas partes, nosotros más”. ¿No sería lo lógico determinar si es conveniente que los niños, la parte más débil del asunto, deban tragarse determinadas imágenes, y actuar en consecuencia?
Paul Walter Hauser debe pagar una deuda
Paul Walter Hauser continúa consolidándose como uno de los intérpretes más solicitados de Hollywood. La última prueba de ello es su incorporación al reparto de “Turpentine”, el nuevo thriller dirigido por Craig Zobel, cineasta conocido por títulos como “Compliance” y la miniserie “Mare of Easttown”.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.