Star Wars
"Star Wars: Los últimos jedi" no gustó por culpa de… ¡los trolls rusos!
Con el estreno de "Star Wars: Los últimos jedi" las redes sociales conocieron una gran perturbación en la Fuerza.
Ninguna entrega de la saga había dividido tanto a los fans, pues muchos estaban encantados con el film de Ryan Johnson, pero nunca hubo tantos seguidores enfadaros, que llegaron a pedir en Change.org que el realizador les pidiera perdón.
Ahora, el articulo académico "Weaponizing the Haters", del investigador Morten Bay explica este suceso tras analizar a numerosos usuarios que han interactuado en Twitter con comentarios negativos hacia el film. Concluye que hubo una motivación política, por diversos motivos. Según sus datos, el 50,9% de estas reacciones estaban politizadas, y en numerosas ocasiones habían sido lanzadas por internautas rusos. De hecho, encuentra evidencias de medidas deliveradas y campañas organizadas disfrazadas con argumentos propios de los seguidores de la franquicia. "Su objetivo sería propagar una imagen de la sociedad estadounidense marcada por la discordia. Persuadir a los votantes de que esto es así beneficia a la Federación Rusa y a la derecha de Estados Unidos", comenta el profesor universitario. "Además, es posible que la polarización en la sociedad que se ha producido en la época de Donald Trump haya influido a los admiradores de Star Wars".
La fusión de Paramount y Warner es suspendida temporalmente
La multimillonaria fusión entre Paramount/Skydance y Warner Bros. Discovery ha sufrido un importante revés judicial. Una jueza federal ha ordenado la suspensión temporal de la operación durante 14 días, dando más tiempo a una coalición de doce estados de EE.UU. para defender su demanda por presuntas vulneraciones de las leyes antimonopolio. La decisión pone en duda el calendario previsto para cerrar una de las mayores operaciones de la historia de Hollywood.
Russell Crowe y Leonardo DiCaprio, coleccionistas de dinosaurios
El rey de los dinosaurios ha vuelto a sentarse en su trono. Un espectacular esqueleto de Tyrannosaurus Rex bautizado como Gus ha sido vendido por 50,1 millones de dólares en una subasta celebrada por Sotheby’s, convirtiéndose en el fósil de dinosaurio más caro jamás adquirido en una puja.