Blog de Hildy
Es la plataforma de streaming número 1, sí, pero...
Netflix tiene miedo, mucho miedo, un miedo horroroso
Cada noticia por sí sola no debería ser preocupante. Pero enhebradas todas proyectan la imagen de un Netflix vacilante, que no tiene claro cuál va a ser “el” futuro, cuál va a ser “su” futuro.
Ted Sarandos reconoce que las segundas temporadas de sus series no obtienen el éxito que tienen las series de estreno puro y duro. En realidad, este hecho parece bastante lógico. Puede haber quien engancha con una novedad, y hasta ve todos los capítulos de una primera entrega, pero luego descubre otra cosa que le llama más la atención, y no está dispuesto en cualquier caso a dedicar varios años de su vida a prestar atención al modo en que prosigue una serie. Vaya descubrimiento, pues. Pero tal vez lo mismo le pasa a Netflix empresa, que se estrenó de lujo como videoclub por correo postal, siguió de perlas cuando mutó al streaming, pero ahora, en la siguiente temporada, no sabe en qué mutar, por primera vez la compañía que fundaron Marc Randolph y Reed Hastings parece un tanto desnortada.
Con la opinión de Sarandos sobre las segundas temporadas, viene de algún modo a constatar que el deseo de fidelizar a los suscriptores con series que se prolonguen sin fin es un arma de doble filo, y que con muchas los ejecutivos no saben si seguir o no. Paradigmático es el reciente caso de The Boroughs: Jubilación rebelde, una serie de calidad, aplaudida por la crítica, y que sin embargo, ha sido cancelada, Sarandos y compañía han pensado que no la podían sostener con una nueva entrega, no les compensaba. Quizá como subtexto se puede decir que una serie de ancianos y abuelos no “mola” cara a las ventas, y es que en Netflix están nerviosos con la idea de que están perdiendo al público joven, que prefiere irse a YouTube y a Tik Tok, su déficit de atención les lleva a decantarse por vídeos cortos, y la opción de aumentar la velocidad de visionado para que las series duren menos no parece la mejor idea para captar la atención de la Generación Z.
Recordemos los titubeos para la compra de Warner, cuestión más política que otra cosa, estoy convencido de que en Netflix respiraron aliviados cuando Paramount se llevó –de momento, cuántos movimientos todavía hoy con la excusa de “no a los monopolios” para impedirlo– el gato al agua. Hay quien dijo que la operación de acicalamiento de Universal para venderla atraería la atención de Netflix, pero enseguida negaron cualquier interés, y es que la operación Warner desgastó el valor de la compañía en los mercados, y aunque asomó una indemnización de 2.800 millones de dólares que ni llovida del cielo, hay una percepción de que la plataforma de streaming no sabe muy bien lo que quiere.
Están comprando retransmisiones en directo, realities, prueban con concursos... Y no atinan, ese querer parecerse cada vez más a una tele convencional no atrae, desde luego no al público joven, que no la sigue.
Ahora se publica que sólo darán información de los productos más vistos una vez al año, lo que apuntala la idea de que la tan cacareada transparencia de Netflix no es tal. Aunque sorprenden a veces con su candidez, como cuando admiten que más de 300 de sus programas utilizan la IA para su realización, lo que espanta a más de un cinéfilo, porque los programas de Netflix desprende la sensación de realizarse a ritmo industrial, que falta alma, salvo en contadas excepciones. Y este reconocimiento no deja de asombrar un poquito, la verdad.
Tienen chequera y la usan, siendo siendo los números uno del streaming, tienen “cash” por su número de suscriptores que se rascan el bolsillo todos los meses, de modo que compran producción ajena, el último ejemplo La bola negra de los Javis, con la que quieren soñar, un año más, con el Oscar a la mejor película que se les sigue resistiendo.
La fusión de Paramount y Warner es suspendida temporalmente
La multimillonaria fusión entre Paramount/Skydance y Warner Bros. Discovery ha sufrido un importante revés judicial. Una jueza federal ha ordenado la suspensión temporal de la operación durante 14 días, dando más tiempo a una coalición de doce estados de EE.UU. para defender su demanda por presuntas vulneraciones de las leyes antimonopolio. La decisión pone en duda el calendario previsto para cerrar una de las mayores operaciones de la historia de Hollywood.
Russell Crowe y Leonardo DiCaprio, coleccionistas de dinosaurios
El rey de los dinosaurios ha vuelto a sentarse en su trono. Un espectacular esqueleto de Tyrannosaurus Rex bautizado como Gus ha sido vendido por 50,1 millones de dólares en una subasta celebrada por Sotheby’s, convirtiéndose en el fósil de dinosaurio más caro jamás adquirido en una puja.