Blog de Hildy
Cuestión de vista
En la Edad del Hielo no había seres humanos, por tanto mucho menos gafas, y aún menos gafas para ver películas en 3D. Sin embargo, el lanzamiento de
En la Edad del Hielo no había seres humanos, por tanto mucho menos gafas, y aún menos gafas para ver películas en 3D. Sin embargo, el lanzamiento de la tercera entrega animada de la saga, Ice Age 3: El origen de los dinosaurios, se presenta muy caldeada. Y ello es debido a que han salido a la luz las disputas entre el estudio que produce el film –Fox, en su primer título en 3D–, y los exhibidores, a cuento de quién asume el coste de las gafas necesarias para disfrutar del efecto tridimensional.
Según informa Los Angeles Times, los estudios llegan a pagar entre 75 centavos y un dólar por espectador, en concepto de gafas que proporciona la empresa RealD. Ello eleva el coste de la película en unos diez millones de dólares si la película tiene éxito y sale con muchas copias, cosa que se supone deseable.
Pero parece que Fox ha dado un puñetazo en la mesa, y ha dicho que la cosa es un abuso. Consideran que el cine ya cuenta con una buena remesa de gafas que reutiliza para las distintas películas y sesiones, y que ellos tengan que hacer el mentado desembolso les parece abusivo. Que bastante gastan rodando la película para ser proyectada en 3D (hasta 15 millones adicionales), y el recargo de la entrada debería ser suficiente para que el estudio no tuviera que apoquinar más.
Al final parece que han llegado a un acuerdo cuyos términos exactos se desconocen, pero el tema escuece, y con un montón de títulos en 3D a las puertas (incluido Avatar de James Cameron, también llevada por Fox), podría ocurrir que el tema volviera a ser objeto de disputa.
Mariel Hemingway, prostituta con corazón
Mariel Hemingway y Sophia Adler encabezarán el reparto de "Holy Whore", la nueva película independiente de la directora Deborah Kampmeier.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.