Blog de Hildy
¿Se prohíbe pensar en el cine? A propósito de Hannah Arendt y Steven Spielberg
He leído con estupor las declaraciones de Steven Spielberg acerca de que a su Lincoln le faltó un pelo para ser un estreno directo en la
He leído con estupor las declaraciones de Steven Spielberg acerca de que a su Lincoln le faltó un pelo para ser un estreno directo en la televisión por cable, la HBO. Está claro que si otro con menos peso en la industria del cine hubiera hecho la película, ése podría haber sido el destino del film, o por lo menos habría tenido un alcance bastante limitado. No hay más que pensar en La conspiración, sobre el asesinato de Lincoln, que a pesar de tener detrás a Robert Redford y ser una sólida película, no arrasó precisamente en taquilla, para darse cuenta de ello.
Cada vez más, el público parece haber abdicado de la noble tarea de pensar ante una película de cine. Se venden los filmes como puro espectáculo de feria, con derroche de efectos especiales y parafernalia digital, preferentemente en 3D. La paradoja es que la realidad que retratan muchos de esos filmes tridimensionales es más bien chata, planita. Lejos de mí tirar piedras contra la función de entretenimiento del cine, pero hay algo preocupante en que no puedan coexistir pacíficamente las películas de palomitas con las que pretenden algo más.
El miércoles estuve en Madrid con la directora alemana Margarethe von Trotta, que ha dirigido Hannah Arendt, sobre la filósofa judía que cubrió el juicio del criminal nazi Adolf Eichmann, una película apasionante. Preguntándole sobre la película me confesaba que “si existe algún mensaje en la película –y yo no soy dada a los mensajes en las películas– se trata precisamente de ése. Quiero invitar a pensar.” De hecho la proyección y coloquio con Jon Juaristi que hemos organizado en decine21.com con Magisterio bajo el paraguas Educacine -en los cines Palafox de Madrid para el próximo martes 18 de junio- marcha en esa dirección. Quizá el cine no cambie las cosas, pero puede conducir a la reflexión, al debate sereno. Más de uno puede acercarse a los libros de Arendt como “Eichmann en Jerusalén. Informa sobre la banalidad del mal”, editado por Lumen. Otro se dará cuenta que la honestidad intelectual es importante, que vale la pena emprender la búsqueda de la verdad. Se hablará seguro de cómo maldad rima con mediocridad, es fácil no cuestionarse las cosas y actuar como borregos.
Me encantaría ver la sala 1 del Palafox repleta de gente el martes 18 a las 19h30, que saben disfrutar con todo tipo de cine, también, y más incluso, con el que obliga a poner en funcionamiento las células grises. Educadores, profesores de historia, filosofía, ética, alumnos, padres de familia, os desafío a disfrutar de una tarde de cine pensado. Os gustará.
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