Entrevistas
Pequeña gran mujer
David Guggenheim desentraña la génesis de "Él me llamó Malala", documental sobre la ganadora más joven del Premio Nobel de la Paz
La historia de la niña pakistaní Malala es sencillamente sorprendente, una luchadora por la educación, que nunca ha perdido la sonrisa, a pesar de haber sido víctima del terrorismo. David Guggenheim, ganador de un Oscar por el documental "Una verdad incómoda", nos introduce en la intimidad hogareña de esta joven activista por los derechos humanos, especialmente de los niños y las mujeres musulmanes.
¿Qué lleva a David Guggenheim a titular su película Él me llamó Malala?
Elegí ese título por el misterio que evoca. Espero que el público entre a ver la película preguntándose por qué su padre la llamó Malala y por qué es tan importante ese nombre. El hecho de que Ziauddin, ignorando aún todo lo que le pasaría a su hija, le diera el nombre de una chica que denunció la injusticia y fue asesinada por su valentía, siempre parecerá algo realmente extraordinario. El acto de darle ese nombre tiene una profunda trascendencia y un hondo significado en nuestro film.
A lo largo de la historia, ves la importancia que tiene su nombre. Descubrimos que el árbol genealógico de Malala se remonta a cientos de años atrás, pero está formado únicamente por hombres. Imagínenselo. Ninguna mujer se consideraba suficientemente merecedora de ser recordada en el árbol genealógico. Pero Ziauddin tuvo la sencilla intuición de decir, ‘No. Mi hija merece estar ahí, y será recordada en la historia de esta familia’. Con ese momento, Ziauddin le dio a Malala su permiso para ser quien quisiera, y ella le hizo caso.
Sorprende que haya decidido incluir algunas partes animadas en el film. ¿Por qué este recurso?
Cuando vemos un reportaje sobre Pakistán, muy frecuentemente resulta algo despiadado o siniestro. Pero cuando Malala y Ziauddin cuentan la historia de su pasado, parece algo maravilloso. Por la forma en que hablan, sus recuerdos, a mí me parece un cuento. De manera que decidí utilizar la animación para representar la parte de las vidas de los Yousafzai previa a los talibanes del mismo modo que ellos la recordaban: como algo hermoso y adorable, como un cuento de hadas. Animación significa tiempo y dinero. Pero yo tenía la intuición de que ayudaría a contar la historia de Malala de una forma muy intensa y conmovedora.
¿Es difícil hacer una película sobre una persona que casi todo el mundo admira?
Después de hacer esta película tengo más esperanza. He conocido a una familia que se ha enfrentado a muchísimos obstáculos y, sin embargo, su fuerte convicción en denunciar la injusticia sigue siendo su inspiración. Durante la realización del film, mucha gente me abordaba y me preguntaba ‘cómo es Malala y cómo podría hacer yo lo que ella hace’ La oportunidad de proporcionar a la gente esa historia fue lo que me motivó.
La película dedica mucho tiempo a mostrar el ambiente familiar en que se desenvuelve Malala...
La de Malala es la increíble historia de una chica que arriesgó su vida por alzar la voz por lo que es justo. Sin embargo, al hacer esta película, mi primera intuición era hablar mucho sobre una familia, sobre el amor de un padre y sobre una chica que siente que tiene poder para hacer cosas increíbles. Hubiera sido fácil contar esta historia de una forma sensacionalista. Pero eso no es lo que a mí me motiva. Lo que me motiva es un padre que vio en su hija a alguien que podría hacer cualquier cosa y que creía en ella. Lo que me motiva es una madre que dijo ‘Es importante que nuestra hija vaya a la escuela’. Lo que me motiva es una hija que vio a su padre denunciando injusticias y dijo ‘Yo también quiero hacer eso’. Lo más extraordinario de la historia de Malala es su familia, su relación y las decisiones que tomaron a lo largo de sus vidas.
¿Cómo hizo para aproximarse al contexto cultural musulmán?
Era extremadamente delicado contar una historia sobre una familia que procede de una cultura muy diferente. Pero lo más importante para mí era contar su historia trasladando de forma respetuosa y fidedigna su experiencia. Nunca me vi a mí contando su historia. Yo veía la película como una oportunidad de contar ellos su propia historia. Nuestra intención era mantener conversaciones íntimas y profundas; y espero que el resultado sea que los espectadores sientan como si la familia Yousafzai les estuviera hablando directamente a ellos.
La clase de confianza que necesitas es la que te tienes que ir ganando a lo largo del tiempo. No obstante, mientras filmábamos a la familia en su hogar realizando sus actividades cotidianas –haciendo el desayuno, yendo a la escuela– y les filmábamos viajando por todo el mundo, tanto en sus momentos privados como públicos, confraternizamos mucho. Verdaderamente yo llegué a apreciarles mucho, a todos ellos, a toda la familia.
Yo soy mitad judío, mitad episcopaliano, de manera que no sabía muy bien qué me iba a encontrar cuando llamé a su puerta. Pero me encontré con una familia muy parecida a la mía. Descubrí que sus creencias y ricas tradiciones les han conducido por hermosos caminos; les ha procurado su voluntad de perdonar y su deseo de contar la verdad, así como su sentido del bien y del mal. No era muy distinto al papel que la fe desempeñaba en mi casa.
El espectador puede tener la sensación gracias al film de ser uno más en el hogar de Malala...
Yo habitualmente empiezo haciendo entrevistas sin equipo, sin focos, únicamente sonido. Mi primera entrevista fue con Malala en la pequeña dependencia donde hace sus deberes, y hablamos durante tres horas. Hice lo mismo con su padre; simplemente nos sentamos y nos pusimos a hablar. Pero en el transcurso de nuestras conversaciones, ambos terminaron diciendo cosas que no habían dicho nunca antes. De manera que eso era la parte importante; ayudarles a contar toda su historia. Intenté no hacer tantas preguntas desde un punto de vista intelectual como desde un punto de vista humano.
Sorprende en efecto la alegría de esa familia, con todo el sufrimiento que les ha tocado pasar, incluido el atentado de Malala...
Sí, es realmente notable que hayan atravesado un infierno y, sin embargo, no haya en ellos un ápice de amargura. Lo constatas en la película; están llenos de alegría y esperanza, mientras que muchos de nosotros nos quejamos de cosas mucho más insignificantes.
Yo creo que sus heridas fueron mayores de lo que realmente admitimos. La vimos hablando en la ONU y nos pareció muy carismática, pero tenía en la cara un nervio seccionado que le han vuelto a fijar y aún está en fase de recobrar el movimiento. Malala tenía los huesos de un oído absolutamente destrozados y su capacidad auditiva no es muy buena de un lado. Pero ni una sola vez la oí quejarse. Se siente una persona verdaderamente afortunada.
¿Qué papel concede a los padres en la educación de Malala?
Y sin embargo, acudir al colegio es fundamental para formarse como persona...
La escuela es la primera prioridad de Malala, y creo que a ella le gusta estar entre los mejores alumnos de la clase. Y, por supuesto, es extraordinario lo que ha conseguido. Imagínate ir a la escuela en otro país, donde se enseña el tercer o cuarto idioma que hablas, donde tus clases de historia no son sobre tu propio país sino sobre otro. Y Malala lo está haciendo realmente bien”.
Hay problemas muy complejos en este mundo…, pero una cosa que sí sabemos que efectivamente funciona es educar a las niñas. Lo sabemos. Cuando una niña recibe educación, eso crea oportunidades, eso puede cambiar una economía por completo. Lo genial es que la Fundación Malala ya está haciendo cosas extraordinarias en este ámbito. No sólo están despertando conciencias y construyendo escuelas en muchos países, sino que también están convenciendo a los líderes mundiales de que esto es una prioridad, induciéndoles a contribuir más en educación y a cambiar las leyes para que muchas niñas puedan estudiar.
A Hayao Miyazaki le parece "insultante" la IA generativa
La escena se ha convertido en uno de los momentos más citados cada vez que se debate la relación entre inteligencia artificial y animación.
Dua Lipa y Callum Turner ya son marido y mujer
La cantante Dua Lipa y el actor Callum Turner ya son marido y mujer. La pareja contrajo matrimonio el domingo en una ceremonia privada celebrada en el histórico Old Marylebone Town Hall, uno de los lugares más emblemáticos de la capital británica para las bodas civiles.