Entrevistas
Julian Harrold revisita "Retorno a Brideshead"
Vaya por delante la aclaración de que soy un gran admirador de la novela “Retorno a Brideshead”, la obra maestra de Evelyn Waugh, y de su magnífica traslación a la televisión en los 80. Confieso que no me ha gustado la versión fílmica de Julian Jarrold, tengo la impresión de que no atrapado el espíritu del original. ¿Será una falsa impresión? ¿Seré un tipo de esos tan enamorado de la novela que no es capaz de aceptar otros modos de mirarla? Me acerco a entrevistar al director del film Retorno a Brideshead, con intención de averiguarlo.
Probablemente le hayan hecho esta pregunta muchas veces. Una gran novela, una gran serie de televisión... ¿Qué cree que puede aportar su película?
Bueno, yo también quería hacer una gran película (risas). Es una novela muy interesante, con personajes inusuales y una temática que tiene claras resonancias contemporáneas. En las décadas de los 40 y 50, en Hollywood, hubo varios intentos de hacer una película sobre la novela, ambientándola en la época original. Pero era difícil tratar temas como el adulterio y la religión, y finalmente nadie se atrevió a hacerla, hasta que a principios de los 80 apareció la serie, que se ambientaba en la época del original. La novela siempre se pensó con la idea de ser una historia reaccionaria y anticuada. Al releerla descubrí que esos mismos temas podían tratarse de modo más actualizado a como lo había hecho la serie.
El novelista Evelyn Waugh definió esta novela como “la historia de la gracia sobre unos personajes”. Me gustaría saber si usted también partió de este concepto a la hora de abordar la película.
Lo interesante es que, por una parte existe la novela y, por otra, existe lo que Evelyn Waugh dijo sobre la novela, y lo cierto es que son cosas un poco diferentes. Además, en la novela había elementos autobiográficos y aspectos muy delicados; él había tenido una relación homosexual cuando era un estudiante en Oxford, y luego se convirtió al catolicismo, e incluso se casó dos veces. Waugh tenía asuntos personales que resolver y lo hizo a través de los personajes de Brideshead. Es cierto que intentamos abordarlos desde una nueva perspectiva para explorar el modo en que a Sebastian le gustaría comportarse y hasta qué punto su madre o la religión se lo permiten. Probablemente, Evelyn Waugh no hubiera visto esto como algo muy negativo, sin embargo, nosotros estamos en el 2008, y queremos tratarlo desde la perspectiva de lo que hubiera vivido el protagonista hoy sobre el mismo tema.
Ahondando en el mismo asunto, efectivamente a mi me parece que hay un cambio de perspectiva de la visión religiosa con respecto a la novela y la serie. Me gustaría saber si es usted un hombre religioso y si al peso e influencia de Lady Marchmain ha querido darle, adrede, cierto cariz negativo.
Para mí el asunto principal de la historia es cómo Charles entra en este mundo, en lo que parece ser esta familia perfecta y cómo sólo después de un tiempo él empieza a entender que son un poco disfuncionales, raros y excéntricos, aunque también muy divertidos. Algunas partes que quiere explorar el film son en qué medida uno puede escapar de sus orígenes, cómo la educación, la formación, la religión, determinan tu futuro. Esto no sólo les ocurre a Sebastian y a Julia, también Charles está muy marcado por ello.
Imagino que la necesidad de condensar la historia era imperiosa. Pero he echado en falta la oración atea de Charles, cuando recibe la unción de enfermos lord Marchmain, un momento muy intenso.
Eso sería ser demasiado fiel a la novela (risas). Sentimos que la película no debería ser tan realista, habría supuesto una escena muy forzada, ya que Charles tenía sus propias ideas, quería entrar en la familia y quería casarse para escalar socialmente. Lo de la oración habría sido demasiado obvio e incluso en la novela, Evelyn Waugh está manipulando para que Charles pague por sus culpas y le toque la gracia de Dios.
Hay un detalle que sí aparece en la película y no en el libro, una pequeña variación, que sucede hacia el final, cuando Charles vuelve al castillo de Brideshead, entra en la capilla y duda sobre si apagar o no la vela que arde frente a una imagen de la Virgen. ¿Es esta su visión de la religión como algo que, aunque a veces rechacemos, de alguna manera necesitamos?
Esta escena es muy importante porque simboliza la tragedia producida por la religión al impedir su relación con Julia, pero al mismo tiempo Charles no quiere apagar la vela porque la religión era tan importante para ellos que supondría borrar su recuerdo. La vela encendida es como un homenaje a la familia. Justo después sale al exterior y el sol brilla, como augurando un futuro mejor. También él ahora ha cambiado sus ideas extremas sobre el ateísmo, ahora comprende mejor lo que significó la religión para esa gente. Aún así pienso que es una visión bastante fiel del libro, aunque sea, por supuesto, una adaptación cinematográfica.
Ha elegido como estructura dramática de la película, como esqueleto, cierta simplificación en forma de una relación triangular entre Sebastian, Charles y Julia. ¿No teme haber sintetizado demasiado?
En el libro pasa mucho más tiempo hasta que Sebastian empieza la segunda relación. A mí me parece que si en la película plasmáramos los deseos y las pasiones que viven los tres personajes, sería como cristalizar lo que dice el libro. Del mismo modo, el problema por el que esas relaciones no podían salir adelante era porque existía ese conflicto religioso.
Quizá la escena en Venecia, cuando Sebastian descubre a Julia y a Charles juntos, y que en el libro no aparece, sea la que subraya definitivamente, de modo muy obvio, el triángulo...
Los temas principales son la fe, el deseo, la ambición, la pasión... plasmados a través de esa historia de amor: Sebastian, por un lado, espera que Charles sea el amor de su vida, y eso no funciona. Y Julia, para Charles, simboliza la escalada a un mundo mejor. Quizá con esa escena he pretendido unir las ideas que exponía el libro.
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