In memoriam
Adiós a la “chica de oro”
Estelle Getty saltó a la fama gracias a la incisiva y mordaz Sophia de Las chicas de Oro. La veterana actriz ha muerto a los 84 años con el honor de haber hecho reír al público de distintas generaciones. Una abuela que a mucha gente le habría gustado tener.
Tenía 84 años y estaba a sólo tres días de cumplir los 85. Estelle Getty murió el pasado martes 22 de julio por la mañana en su casa de Hollywood, como confirmó su hijo Carl. Había nacido el 25 de julio de 1923 en Nueva York. Siempre estuvo ligada a la interpretación, aunque de manera informal, más como hobby que como profesión. Así que cuando se casó en 1947 con Arthur Gettleman, abandonó las tablas para dedicarse a su familia. Con Arthur tuvo dos hijos y una larga vida en común, que finalizó en 2004, cuando murió. Años después de la boda y con la familia más que organizada, Estelle sacó tiempo para volver a dedicarse a la interpretación y, concretamente, para volver al teatro, donde había pasado muchos años de juventud. Esta vuelta a los escenarios la compaginó con su trabajo como secretaria en un despacho de abogados. Poco a poco, la opción de ganarse la vida con la interpretación fue cobrando fuerza gracias al éxito que obtuvo en Broadway con “Torch Song Trilogy”. La buena acogida de público que tuvo esta obra, posibilitó una gira por Estados Unidos y durante su estancia en Los Ángeles llamó la atención de unos productores que estaban dándole vueltas a una innovadora serie de televisión protagonizada por señoras maduritas.
Los escenarios le abrieron las puertas del cine y tuvo la oportunidad de participar en películas como Tootsie (1982), aunque con un papel muy secundario. Entonces entró en su vida como un torbellino Sophia Petrillo. La gran madre de Las chicas de oro encajó con ella a la perfección. Estelle había nacido para interpretar a esa estupenda mujer sin pelos en la lengua y con una energía capaz de dejar sin aliento a cualquier veinteañero que se cruzara en su camino. La serie se emitió entre 1985 y 1992, con un éxito rotundo de público. A nivel personal, a Estelle le reportó un Emmy y un Globo de Oro, y con los años, el haberse convertido en parte viva de la memoria colectiva de un público perteneciente a varias generaciones. Las chicas de oro narraba las peripecias de cuatro mujeres maduras que compartían casa. Sophia era la sagaz madre de Dorothy, que era la responsable del grupo. Madre e hija vivían con la desinhibida Blanche y la ingenua Rose. Los cuatro personajes resultaron ser un acierto total, una de esas recetas de éxito que no muchas veces se dan, pero hay que reconocer que en ese grupo, Sophia ocupaba un lugar destacado, lo que la convirtió en el personaje favorito de la mayor parte de la audiencia. Ese papel estaba hecho para ella, como lo demuestran detalles como que en la vida real ella era más joven que Beatrice Arthur, quien interpretaba a su hija Dorothy. Nada que un poco de maquillaje no pudiera arreglar.
El éxito de la serie propició su vuelta al cine, aunque con poca trascendencia. Fue como madre de Sylvester Stallone en ¡Alto! O mi madre dispara (1992), una comedia que no pasará a la historia, pero que si por algo es memorable es precisamente por ella, por la graciosa interpretación que hace de madre del fornido Stallone. Con los años su salud se fue deteriorando y en 2000 anunció su retirada, poco después de haber interpretado a la abuela Estelle en Stuart Little. Se le había diagnosticado Parkinson y una enfermedad degenerativa similar al Alzheimer, las cuales han acabado definitivamente con su vida.
La energía y vitalidad que derrochaba esta mujer hacen suponer que ahora los que más la han querido piensen en ella y no puedan evitar que en su mente suenen los acordes de "Thank you for being a Friend" (gracias por ser una amiga), como en la sintonía de Las chicas de oro.
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