La cosa rosa
El asunto está en los tribunales
No tiene maldita la gracia: la mujer y los hijos de Robin Williams disputan por su herencia
En fin, los hechos demuestran simplemente que las estrellas de cine y sus familias son tan humanos como cualquier hijo de vecino, también en lo referente a sus disputas domésticas, con la diferencia de que ésta ha sido aireada y ocupa espacio en los medios.
El suicidio de Robin Williams en agosto de 2014 fue triste, muy triste. Pero la tristeza no acaba ahí, pues acaba de hacerse público que su tercera esposa, Susan, y los hijos de sus otros dos matrimonios, Zachary, Zelda y Cody, no se ponen de acuerdo a la hora de repartir la herencia, lo que al final les ha llevado a llevar el asunto a los tribunales de San Francisco.
Por lo visto Susan se queja de que los hijos se han llevado sin su permiso algunos objetos –joyas y elementos de coleccionista– que le corresponderían a ella, y ellos responden que está “añadiendo insultos a una terrible injuria” y que tienen el “corazón roto” porque no se respeten los deseos de su difunto padre.
Las diferencias de criterio atañen a los objetos que Robin Williams acumuló en sus casas de Napa y Tiburón. Esta segunda ha ido a parar a Susan, según señalaba Robin en el testamento, pero lo que hay dentro de la casa no está tan claro a quien pertenece. Pues por lo visto, el actor dejaría a los hijos los objetos adquiridos antes de casarse con su tercera esposa, en distintas categorías que se prestan a la ambigüedad, sobre todo si no hay voluntad por ambas partes a la hora de ponerse de acuerdo.
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