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Biografía

Robin Williams

Robin Williams

63 años ()

Robin Williams

Nació el 21 de Julio de 1951 en Chicago, Illinois, EE.UU.
Falleció el 11 de Agosto de 2014 en Tiburón, California, EE.UU.

Premios: 1 Oscar

El showman de la pantalla

05 Enero 2005

El comediante y actor Robin Williams apareció muerto en su residencia de Tiburón, junto a la Bahía de San Francisco, el 11 de agosto de 2014. La policía barajó un posible suicidio. "Mi corazón está roto", declaró su esposa, Susan Schneider. "Esta mañana, he perdido a mi marido y mi mejor amigo, mientras el mundo perdía a uno de los artistas y más bellas personas que han existido". El intérprete, que tenía 63 años, parecía haber superado su adicción al alcohol y las drogas, y una operación a corazón abierto por sus problemas cardíacos.

Dotado de un talento inigualable para la comedia, podría haberse pasado toda su carrera haciendo reír. Pero prefirió el reto que para él supuso interpretar dramas, por lo que escogía frecuentemente papeles dramáticos, y durante sus últimos años de plena actividad se ha decantó por los psicópatas.Robin Williams fue un “showman” cuyos personajes más logrados eran tipos vitalistas y positivos.

Según se infiere de las entrevistas, su sentido del humor proviene de su infancia, desgraciada, y solitaria. Nacido el 21 de julio de 1952 en Chicago (Illinois), Robin Williams fue el hijo único de una actriz, que le transmitió la vocación actoral, y un alto ejecutivo de una empresa de coches, que tenía que cambiar continuamente de lugar de residencia, dificultando que su hijo hiciera nuevas amistades. “Estar solo te proporciona una gran imaginación. Aprendí a crear mis propios juegos, leí un montón y desarrollé mis propios mecanismos de defensa para combatir la soledad, como el sentido del humor”, dijo Williams. Estudió interpretación en la renombrada Juilliard School, de Nueva York, donde coincidió con Christopher Reeve, posteriormente popular intérprete de Superman, con quien le unía una gran amistad. Cuando terminó, pasó mucho tiempo haciendo monólogos cómicos en varios clubs de San Francisco, hasta que se hizo con un papel importante, en la serie Mork and Mindy, donde era un alienígena que le proporcionó cierta popularidad. Tras contraer matrimonio con la bailarina italiana Valeria Velardi, protagonizó su propio programa, Robin Williams at Met, donde el actor se prodigaba en imitaciones y gags hilarantes.

Hollywood se fijó rápidamente en sus cualidades humorísticas. El primer cineasta que contrató a Williams para la gran pantalla fue Robert Altman, para su desastrosa adaptación de Popeye, el popular personaje de los dibujos animados. Aunque el actor logró convertirse en un Popeye bastante convincente, el film era nefasto. Pero Williams tuvo una oportunidad mejor de aprovechar su talento innato para el humor en Good Morning Vietnam, de Barry Levinson. Allí, su personaje era un showman, como él, que a través de las ondas radiofónicas alentaba a las tropas estadounidenses en Saigón. Tuvo tanto éxito que incluso fue nominado al Oscar al mejor actor. 

Enseguida logró quitarse el sambenito de “graciosete” con su papel protagonista en El club de los poetas muertos, su consagración a nivel mundial. Y si el carismático profesor John Keating dejaba una huella imborrable en los alumnos de un rígido internado, su interpretación también se hizo inolvidable para los espectadores. A partir de ese momento se prodigó en el drama, haciendo de médico enDespertares, vagabundo en El rey pescador y judío atrapado en un campo de concentración enIlusiones de un mentiroso. Su mejor papel fue posiblemente el psiquiatra de El indomable Will Hunting, por el que obtuvo el Oscar al mejor secundario. De vez en cuando, seguía aprovechando su talento para la comedia, en Señora Doubtfire o Jack, toda una decepción, indigna de Francis Ford Coppola. Además, Robin Williams parecía tener cierta predilección por el género fantástico, pues intervino en ToysJumanjiMás allá de los sueñosEl hombre bicentenario y dos películas de Steven SpielbergInteligencia artificial y Hook. De vez en cuando prestaba su voz a personajes animados, como el genio de Aladdin o Fender, el androide de Robots.

En el tramo final de su carrera, dio un giro hacia los personajes siniestros y psicópatas, como el fotógrafo obsesionado por una familia, en Retratos de una obsesión, el asesino de Insomnio y Alan W. Hakman, el traumatizado montador de La memoria de los muertos. Por lo visto, siempre había querido hacer ese tipo de papeles. “Estoy volviéndome oscuro”, comentaba poniendo una voz terrorífica cuando se le preguntaba. “No había hecho antes ese tipo de papeles, porque los estudios solían decirme que yo interpretaba muy bien a gente buena y sana”. De todas formas, siempre busca “sorprender al espectador”, por lo que seguirá buscando nuevos retos interpretativos en los próximos años. 

Sus últimos trabajos relevantes fueron el presidente Dwight D. Eisenhower, en El mayordomo, y el genio de la publicidad protagonista de la serie The Crazy Ones. El intérprete se despidió de la pantalla interpretando de nuevo a la reproducción de otro mandatario estadounidense, Teddy Roosevelt, enNoche en el museo 3, al tiempo que le prestó su voz a un perro animado digitalmente en la comedia fantástica Absolutely Anything.

Oscar
1998

Ganador de 1 premio

Filmografía
Absolutamente todo

2015 | Absolutely Anything

Una nave alienígena intercepta una sonda enviada por la NASA con información sobre el planeta Tierra y los seres humanos. Antes de destruir la Tierra y acabar con la raza humana, los alienígenas –un consejo de extraños y parlanchines seres– deciden hacer una prueba: otorgarán poderes de Dios a un hombre elegido al azar. Si hace el bien con sus poderes perdonarán al planeta, si hace el mal, lo destruirán. Los poderes recaerán sobre Neil, un profesor de primaria que sueña con ser novelista y que está enamorado de su vecina del piso de abajo. El miembro de los Monty Python y director de películas emblemáticas como Los caballeros de la mesa cuadrada o La vida de Brian, el británico Terry Jones, entrega una comedia de ciencia ficción de planteamientos muy simplones y con tono de fábula gamberra y plagada de escenas humorísticas, con gags fáciles y un pelín en el límite del buen gusto propio del chalado grupo británico. La verdad es que tiene su punto que los cinco miembros de los Monty Python –John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle, Michael Palin y el propio Terry Jones– pongan voces precisamente a los aliens, deseosos de hacer añicos a la raza humana, a quienes ven como seres tontos e inferiores. Y en el film hay escenas especialmente divertidas, como esas que recogen los deseos caprichosos de Neil cumplidos “ipso facto” o la persecución “adorable” que sufre el amigo indio del protagonista. Ni que decir tiene que el tópico argumento de Absolutamente todo resulta bastante previsible, dentro del aire de cuento moral sobre el uso que debe hacerse de los propios talentos, algo similar de lo que ocurría en la estadounidense Como Dios. La elección como protagonista del simpático payasete Simon Pegg es bastante acertada, mientras que en el lado femenino la dulce Kate Beckinsale se limita a ser mera comparsa, aunque cumple. Por último, en su último papel en el cine Robin Williams pone voz a uno de los personajes principales, el de un perro caradura que adquiere racionalidad y que ofrece algunos de los momentos más desvergonzados y alocados.

4/10
El hombre más enfadado de Brooklyn

2014 | The Angriest Man in Brooklyn

Henry Altmann tiene un mal día. Uno de esos días de ira y cólora que son reflejo de una vida desarreglada, sumida en la tristeza por una tragedia del pasado, lo cual le ha llevado a descuidar el amor por su mujer y a no hablarse con su hijo desde hace años. Harry acude al hospital para recibir el diagnóstico de unos análisis y le atenderá la doctora suplente Sharon Gill, qué a su vez pasa por momentos de ansiedad y desilusión profesional. Al darle una terrible noticia a Henry –sufre un peligroso aneurisma cerebral y su muerte está próxima–, un arranque de ira del paciente empujará a la insensata doctora a decirle que sólo le quedan 90 minutos de vida... Fábula sobre la búsqueda de la felicidad y la fugacidad de la vida. Al ver esta película es imposible no pensar con honda pena en su protagonista, Robin Williams, que pocos meses después del rodaje se suicidaría en su casa de California. La película ronda continuamente en torno al tema de la muerte inminente e incluso incluye una escena de intento de suicidio, por lo que resulta tan fácil como triste identificar al actor con su desdichado personaje. El argumento de El hombre más enfadado de Brooklyn se desarrolla de modo convencional, con el protagonista yendo de un lado para otro para intentar reconciliarse con sus seres queridos en el curso de esos noventa minutos. La originalidad es que las cosas no acaban de salirle bien, lo que da lugar a momentos tragicómicos, divertidos para el espectador –el tartamudeo del vendedor, el antiguo amigo, el taxista–, pero exasperantes para quien no tiene tiempo que perder y pintiparados para provocarle ataques de ira al estilo Un día de furia, aunque sin violencia. Mientras tanto, la doctora Gill irá a la búsqueda de Henry para intentar remediar su tremendo error. Por lo demás estamos ante una comedia ligera y emotiva, que transmite el mensaje de que hay que querer a los demás como son y por lo que son, siendo fiel a sí mismos sin dejarse llevar por la corriente y, sobre todo, aprovechar el tiempo para demostrar nuestro amor a la familia. Las actuaciones son correctas y además del talentoso Williams, merece mención Mila Kunis, que ofrece alguna escena destacada, como la del puente de Brooklyn.

5/10
Boulevard

2014 | Boulevard

Noche en el museo 3: El secreto del faraón

2014 | Night at the Museum: Secret of the Tomb

La saga iniciada con Noche en el museo recuperó el cine familiar concebido como un gran espectáculo de calidad. No en vano ejerce como productor Chris Columbus, director de grandes títulos del género, como Solo en casa y Señora Doubtfire. En la tercera entrega también se mantiene como director Shawn Levy, artesano que gracias al enorme éxito de la franquicia se ha convertido en uno de los más valorados por la industria. Si en la primera entrega se desarrollaba en el Museo de Historia Natural y en la segunda los protagonistas se trasladaban al Smithsonian de Washington, en esta ocasión en el Museo Británico de Londres. Allí acude Larry para investigar qué ocurre con la Tablilla que mágicamente da vida a las criaturas, pues éstas han comenzado a comportarse de forma extraña. Noche en el museo 3: el secreto del faraón pierde fuelle con respecto a sus predecesoras. El guión resulta mucho más caótico, y se echa de menos a Amy Adams, que fue un gran contrapunto de Ben Stiller en la entrega anterior, con sus diálogos dignos de la mejor screwball comedy. En general, esta vez los actores tienen poca cancha o no acaban de resultar brillantes, como en el caso del recién llegado Dan Stevens, que encarna a una figura de Lancelot. Quedan también un poco deslucidas, al ejercer como meros comparsas Robin Williams y Mickey Rooney, en sus últimas apariciones cinematográficas. Todo esto devalúa la previsible exhibición de sofisticados y espectaculares efectos especiales, aunque Noche en el museo 3: el secreto del faraón cuenta con algún gag realmente eficaz, especialmente la aparición estelar de Hugh Jackman, que demuestra una enorme capacidad para reírse de sí mismo y de su imagen pública. Visualmente lo mejor es la entrada gracias a la animación digital de los protagonistas en la famosa pintura "Relatividad", de M.C. Escher, lo que les sumerge en un universo con reglas surrealistas.

5/10
La mirada del amor

2013 | The Face of Love

Nikki, una mujer de mediana edad y madre de una hija que ya vive fuera de casa, se enamora, cinco años después de enviudar, de Tom, un tipo, profesor de arte divorciado, con una curiosísima peculiaridad: físicamente es idéntico a su marido. El canadiense Arie Posin, director de Historia de un secuestro, entrega una comedia romántica cuya trama resulta excesivamente leve y que obliga a suspender la incredulidad del espectador. Todo son variaciones sobre el mismo tema, Nikki aproximándose a Tom, sin desvelar a éste la razón de su interés de un comportamiento más que extraño. Al final, para que la cosa no acabe descarrilando penosamente, todo depende del buen hacer de la pareja protagonista, Annette Benning y Ed Harris, que insuflan verismo a sus personajes. Más difícil lo tienen Robin Willams, en uno de sus típicos personajes de “vecino pasmado”, y Jess Weixler, la hija que se va a presentar sin avisar. Estamos pues ante una cinta de agradable visionado para los espectadores “tiernos impenitentes”, dispuestos a perdonar los agujeros del film con tal de disfrutar de “una película bonita”, y llorar a gusto en un par de ocasiones. Pero La mirada del amor dista mucho de ser una película redonda.

5/10
El mayordomo

2013 | The Butler

La historia de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, a través de los ojos de Cecil Gaines, que trabajó como mayordomo en la Casa Blanca, desde los días de la presidencia de Eisenhower hasta los de Reagan. El film, a modo de película río, arranca con la niñez de Cecil y el asesinato de su padre, que cultivaba campos de algodón. Una serie de carambolas propician la dedicación profesional de Cecil en ambientes refinados, lo que le empuja a ser considerado para un puesto que le lleva a servir a siete presidentes. Un sueldo razonable –aunque inferior al que perciben sus iguales blancos– le permite sacar adelante a su familia, aunque deberá afrontar el alcoholismo de su esposa Gloria, el activismo político, que no entiende, de su hijo Louis, y la decisión del otro, Charlie, por ir a luchar a Vietnam. Lee Daniels, director de cintas duras como Shadowboxer, Precious y El chico del periódico (The Paperboy) entrega sin duda la que es su película más comercial y digerible por el gran público, basada en un caso real relatado en un artículo periodístico de Will Haygood. Firma el guión de la cinta Danny Strong, autor de los libretos de las “tv-movies” políticas Game Change y Recuento. El mayordomo es una cinta agradable de ver, con un reparto casi siempre acertado, donde se llevan la mejor parte interpretativa Forest Whitaker (Celil), Oprah Winfrey (su esposa Gloria) y David Oyelowo (el hijo de ambos, Charlie). De hecho son sus conflictos dramáticos los que mejor funcionan: el padre que ha conocido un estado de las cosas y desea lo mejor para su familia, confiando en el sistema, aunque acabará cuestionándose las cosas, al estilo de lo que hacía Anthony Hopkins en Lo que queda del día; la madre que padece ciertas desconsideraciones de su esposo –nunca ha movido un dedo para enseñarle la Casa Blanca–, mantiene la unidad familiar como puede y es tentada por consuelos que mitiguen las ausencias de Cecil; y el empuje generacional del hijo que pelea por el cambio, aunque pueda preguntarse acerca de si el precio del distanciamiento de su padre no es demasiado alto. Algo más ambigua es la consideración que merece la dedicación profesional de servir como mayordomo, pues aunque se inserta una acertada reflexión de Martin Luther King sobre la ética del trabajo, no deja de presentarse como un trabajo de segunda fila, tal vez porque en este caso su desempeño va unido a las consideraciones raciales. Cuando se quiere hacer un gran fresco histórico, el devenir de los Estados Unidos en la última mitad de siglo, se corre el riesgo de la simplificación y el academicismo, que no acaba de sortear con éxito Daniels. De hecho los presidentes que desfilan por la pantalla son pobres esbozos sin alma, especialmente ridículo resulta Nixon, al que John Cusack no logra insufla el necesario carácter, más allá de que se quiera ofrecer de él una descripción decididamente poco partidaria. Y el colofón con Obama, aunque razonable, resulta algo previsible y carente de la necesaria emoción.

6/10
La gran boda

2012 | The Big Wedding

La familia Griffin está alterada pues uno de los tres hijos, el adoptado Alejandro (Ben Barnes), se va a casar con la encantadora Missy O'Connor (Amanda Seyfried), que procede de una familia supuestamente muy católica. El patriarca de los Griffin, Don (Robert De Niro), vive feliz con Bebe (Susan Sarandon) desde hace muchos años, tras su divorcio de Elie (Diane Keaton), y los tres se llevan estupendamente. Elie es la madre biológica de los otros hijos de la familia: Lyla (Katherine Heigl), con problemas matrimoniales, y Jared (Topher Grace), que no encuentra a su media naranja... A toda esta tropa que se da cita en la boda hay que añadir a la madre natural de Alejandro y a su hermana, que viajan desde Colombia para acudir al enlace. Es una verdadera pena que un reparto tan impresionante se dé cita en una película de tres al cuarto como La gran boda. El director, Justin Zackham, destacó como guionista en Ahora o nunca, pero tras las cámaras sus resultados son otro cantar. Debutó en 2001 con la cruda comedia Going Greek y visto lo visto, doce años después, insiste en iguales y fallidos derroteros en su segunda película, en la que también ejerce de productor. El guión de La gran boda es un cúmulo de escenas dispares en torno al inminente enlace matrimonial, protagonizadas por los diversos miembros de esta singular familia. Habrá risas, llantos y secretos que se irán contando a lo largo de la trama, pero Zackman centra el tiro casi siempre en bromas de contenido grosero, usando un lenguaje bastante procaz que desconcierta desde la primera escena. Y aparte de la fijación en los gags sexuales llama la atención el reiterado uso de chanzas en torno a la religión y en particular hacia la Iglesia Católica, sus sacramentos y sus ministros (no es la primera vez que Robin Williams se mete en la piel de un sacerdote con resultados poco satisfactorios). Al final, al margen de un más o menos correcto trabajo de los actores, no queda más que una comedia vulgar y atrevida, muy frívola en sus planteamientos familiares, vacía de contenido y con un desenlace trivial y muy complaciente.

3/10
Dos canguros muy maduros

2009 | Old Dogs

John Travolta repite a las órdenes de Walt Becker, que le dirigió en Cerdos salvajes, en otra comedia disparatada con muecas exageradas, muy en la línea, aunque tiene un tono mucho más familiar. Ésta cuenta con el tirón de que Travolta está emparejado por otro peso pesado del cine reciente, Robin Williams, y que le acompañan en el reparto su esposa, Kelly Preston y su hija, Ella Bleu Travolta. Charlie y Dan son dos maduros sin pareja, que viven despreocupadamente. Charlie es un solterón con dotes para la seducción, y Dan está divorciado. Mientras preparan un importante negocio con una empresa japonesa se presenta una antigua conquista ocasional de Dan, que le confiesa que como consecuencia de su relación dio  a luz a dos mellizos que ahora tienen 6 años. Como ella tiene que ausentarse una temporada, Dan acepta cuidar mientras tanto de los niños. El viejo esquema de solterones a los que se les viene el mundo encima cuando tienen que cuidar niños ha sido sobreexplotado por Disney en comedias amables como Papá por sorpresa y Un canguro superduro. Esta cinta es más de lo mismo. Podría funcionar, pero todo resulta exagerado y excesivo. Sólo tiene a su favor la gracia natural de sus dos protagonistas y poco más. Eso sí, al menos se agradece que tanto Travolta como Williams están dispuestos a bromear sobre los efectos de la edad, que se empiezan a notar, incluso en dos actores como ellos, que parecían a prueba de envejecimiento.

4/10
Noche en el museo 2

2009 | Night at the Museum: Battle of the Smithsonian

Estupenda secuela de Noche en el museo, que logra superar a la película original. Larry, el vigilante nocturno del Museo de Historia Natural de Nueva York, ha dejado su antiguo empleo, ahora es un exitoso empresario que comercializa inventos como la linterna fluorescente. Pero siente nostalgia por sus amigos del museo, maniquíes y miniaturas que representan personajes históricos, y que cobran vida por la noche gracias a una antigua tabla egipcia. En una de sus visitas al lugar para recordar viejos tiempos, se encuentra con que el museo está de reformas: va a incorporar las nuevas tecnologías, hologramas e interactividad, de modo que las viejas figuras van a ser trasladadas al complejo del Museo Smithsoniano de Washington. Lo que muchas de las figuras a trasladar ignoran es que la tabla egipcia se queda en Nueva York, con lo que ya no volverán a cobrar vida. El éxito de la primera Noche en el museo, hacía previsible una nueva película. Lo primero que hay que decir, es que se beneficia de un holgado presupuesto para pensar nuevas aventuras a lo grande. Y tal planteamiento no defrauda, pues hay una tormenta de efectos especiales apabullante, muy bien utilizada, que deja permanentemente con la boca abierta. El Museo Smithsoniano permite la introducción de un montón de nuevos personajes y sus mundos especiales: ahí están Ivan el Terrible y sus cosacos, Napoleón y sus soldados, y Al Capone con sus gángsteres, servidos en blanco y negro. Hay estatuas diversas que cobran vida, la parte dedicada a la era espacial y aérea permite la presencia de aviones y naves... Y hay una gran idea en los cuadros animados, y que llevan a que los personajes puedan meterse, por ejemplo, dentro de la célebre foto de "El beso" del día de la Victoria al acabar la Segunda Guerra Mundial. La trama es muy clásica, pero efectiva: el rescate de los amigos, que corren peligro por las pretensiones del egipcio Kahmunrah de utilizar la tabla egipcia para traer del inframundo a un ejército de criaturas del averno. El mérito del guión de Robert Ben Garant y Thomas Lennon es entregar una trepidante aventura de acción, que no deja un instante de respiro, con una espina dorsal lo suficientemente sólida, y que permite además la entrega de muchos momentos cómicos ciertamente ocurrentes, donde Ben Stiller da lo mejor de sí mismo. Botón de muestra de los ingeniosos gags que recorren la cinta puede ser el modo en que Larry birla a otra vigilante su pase de guarda del Smithsoniano; o los muñequitos cabezones de Einstein. Mención aparte merece Amy Adams, uno de los nuevos muñecos que cobra vida, la heroína de la aviación Amelia Earhart, que la primera mujer que cruzó en avión el Atlántico. Su composición es perfecta, da el tipo del papel clásico de las clásicas "screwball comedies" de los 30 y 40, al estilo Katharine Hepburn, gracias a su arrolladora personalidad, y a su modo anacrónico y rápido de expresarse.

6/10
El mejor padre del mundo

2009 | World's Greatest Dad

Lance es un escritor frustrado, todos sus libros han sido rechazados por las editoriales, de modo que debe conformarse con dar clases de poesía y literatura en un instituto, donde los alumnos no aprecian sus lecciones. Kyle, su hijo adolescente que estudia en el mismo instituto, le falta continuamente al respeto, además de ser un obseso sexual, su principal actividad es la masturbación. De la madre de la criatura nada se nos dice, y en Lance vemos a un tipo tímido, que intenta mantener una relación con una guapa colega, y al que su jefe pisotea. Un accidente mortal va a posibilitar que el ignorando talento literario de Lance salga a flote. Rarita película escrita y dirigida por Bobcath Goldthwait, curtido en series televisivas. Produce la cinta entre otros, Richard Kelly, y si recordamos que éste firmó esa cosa llamada Donnie Darko, entenderemos que haya apostado por el tono malsano y repulsivo de El mejor padre del mundo. Porque la idea es pintar con ironía un mundo de friquis y perdedores, que paradójicamente serían más auténticos, dentro de su mediocridad, que los guapitos, triunfadores, superficiales, capaces de mantener una cosa y su contraria en muy breve lapso de tiempo. Con referentes como Election, tal vez. La cosa podía tener su gracia, y se diría que el papel protagonista para Robin Williams le va al pelo. Pero domina una autocomplacencia excesiva, como si Goldthwait se sintiera importante, investido de la autoridad necesaria para rodar una película de culto, lo que esta cinta, obviamente, no es. La insistencia con el sexo raya la paranoia, la bobería del protagonista y su vástago es manifiesta, y al final todo queda reducido a una nadería, la liberación se reduce a… tirarse desnudo de un trampolín, una forma metafórica de aceptar la propia poquedad.

4/10
Hasta que el cura nos separe

2007 | License to Wed

Ben Murphy está a punto de casarse con Sadie, su queridísima novia. Como es habitual, antes deben acudir al típico curso de preparación al matrimonio de la parroquia. El problema es que caen en manos del reverendo Frank, que por exceso de celo somete a los novios a duras pruebas, para comprobar si se aman realmente y son capaces de seguir unidos frente a la adversidad. El director Ken Kwapis, forjado en series televisivas como la versión estadounidense de The Office, parte de una idea que podría haber dado lugar a una pequeña crítica a la sociedad actual, en la que aumenta de forma alarmante el índice de divorcios, por culpa de matrimonios precipitados, cuyos cónyuges no se han planteado seriamente la relación. En este sentido, la figura del sacerdote preocupado porque sus novios estén preparados, podría haber resultado exagerada, pero simpática. Sin embargo, Kwapis se decanta por un tono de comedia alocada y ligera, especialmente concebida para ser estrenada en verano y deja vía libre al cómico Robin Williams, en su faceta más histriónica. Cosechó unas críticas terribles en su estreno estadounidense y pasó desapercibida por las taquillas.

3/10
August Rush (El triunfo de un sueño)

2007 | August Rush

Buenas intenciones no le faltan a la directora, Kirsten Sheridan, la hija del extraordinario cineasta irlandés Jim Sheridan, que pretende equilibrar realismo y magia, al estilo de En América, una buena película de su padre, con la que comparte el tema central: los lazos familiares. Sin embargo, la cineasta no tiene todavía la maestría y el oficio de su progenitor, por lo que el resultado se queda a años luz. Para filmar un cuento irreal que resulte convincente y que el espectador llegue a aceptar los aspectos ‘mágicos’ de la trama y dejarse llevar, es necesario el talento de un Frank Capra, y no es éste el caso. Atención a un argumento que no tiene desperdicio. Louis, cantante de rock, acude a contemplar la luna en la azotea de un edificio, por la que pasaba casualmente Lyla, una violonchelista. Surge súbitamente el amor y ambos pasan la noche juntos. Al día siguiente, el enojadísimo padre de Lyla se lleva para siempre a su hija lejos de su amado Louis. Ella se ha quedado embarazada, pero justo cuando va a dar a luz sufre un accidente de coche. Como tiene al niño estando en coma, el maquiavélico padre de ella entra en acción nuevamente, y le dice a Lyla que ha perdido al niño. Así lo da en adopción a escondidas y acaba en un orfanato. Curiosamente el pobre muchacho, un prodigio de la música, asegura que puede escuchar la voz de sus padres, a pesar de que éstos, ¡no saben ni que existe! El principal escollo del film es el guión, a pesar de estar coescrito por James V. Hart, veterano responsable de Drácula, de Bram Stoker (sobre un vampiro obsesionado con su amada perdida), de Hook (donde tocó el tema de la infancia y la separación familiar), y de Contact (sobre una mujer obsesionada con su padre perdido). Hart no estaba ni de lejos inspirado, pues a veces recurre a giros de folletín decimonónico, y muchísimas veces a las grandes casualidades (encuentros improbables padre-hijo, madre-asistente social que el día antes ha estado con su hijo, y hasta madre-padre-hijo en un Nueva York que parece un pueblo de dos calles). Numerosos cabos no acaban de cuadrar: ¿Cómo pudo el padre convencer a su hija de que su bebé ha muerto y darlo en adopción? ¿Ninguna enfermera mencionó al bebé? Un niño prodigio, pero muy que muy prodigio aprende solfeo, ¡en dos minutos!... Los diálogos, estilo “he venido aquí siguiendo la música”, son poco creíbles, rebuscados y cursis, especialmente en la escena del tejado donde se conocen los padres del protagonista. Y los momentos supuestamente emotivos, acaban siendo sensibleros y edulcorados. A su favor cuenta con evocadores números musicales (el film es soterradamente casi un musical) y con un estupendo reparto. Freddie Highmore (Charlie y la fábrica de chocolate, Descubriendo Nunca Jamás) es uno de los niños actores más expresivos del cine reciente. Keri Russell y Jonathan Rhys Meyers son bastante eficaces. Y Robin Williams es ideal para un personaje muy oscuro, con un lado paternal, descaradamente calcado del Fagin, del clasico "Oliver Twist". Además, tiene buen fondo, pues aboga por la unión familiar y sugiere que existe un vínculo invisible entre padres e hijos.

5/10
El hombre del año

2006 | Man of the Year

Sátira política escrita y dirigida por Barry Levinson, a la que falta el mordiente que el cineasta supo imprimir a Cortina de humo, tal vez por carecer de un guionista como David Mamet, y por confiar en las bromas de Robin Williams, como ya hizo previamente en Good Morning Vietnam y Toys. El film describe cómo el cómico televisivo Tom Dobbs, que en su show semanal ironiza sobre los políticos con gran éxito de público, toma la peculiar decisión de presentarse a las elecciones presidenciales estadounidenses como independiente. Sabe, o eso cree, que no tiene ninguna posibilidad, pero imagina que su presencia y comentarios podrían contribuir a la regeneración de la vida política. Contra todo pronóstico, ganará las elecciones. Pero en realidad todo se debe a un fallo informático en un nuevo sistema de votación y recuento de votos, supuestamente perfecto. Aunque las intenciones sean buenas –poner en la picota a una clase política sólo preocupada por la imagen y por complacer a los "lobbies" que les apoyan–, lo cierto es que el film de Levinson es irregular. No acaba de funcionar la mezcla de comedia con thriller, drama e incluso romance. Se diría que el cineasta tiene muchas ideas que exponer: el poder en la sombra de las grandes corporaciones; la trivialización de la política, hasta el punto de dar por bueno un resultado erróneo, tal vez porque se supone que el presidente no pinta nada frente a los grandes empresarios; el peligro de confiar nuestra vida a las máquinas... Además parte del "mensaje" queda aguado cuando al fin Levinson, sin demasiado recato, nos dice que un presidente demócrata es lo mejor que puede pasarle al mundo y a los Estados Unidos.

4/10
Voces en la noche

2006 | The Night Listener

El cine es como la caja de bombones de Forrest Gump: nunca sabes lo que te va a tocar. Y es que uno no sabe cómo va a ser una película hasta que está terminada. Y el momento del primer visionado ha de ser terriblemente duro, pues quizá el responsable quiera que le trague la tierra. Puede que al director Patrick Stettner le sucediera algo parecido. Porque, aunque la historia inicial o el desarrrollo sobre el papel, presagiaran un producto al menos resultón, y teniendo en cuenta el espléndido reparto la cosa tenía sus expectativas, lo cierto es que el resultado final es una película enormemente fallida, difusa, sin alma. Y ni siquiera la labor de un esforzado Robin Williams –con esa perpetua cara de agobio interior que ya mostró en la estimable La memoria de los muertos– logra hacer mínimamente interesante un guión inconsistente. Gabriel Noone es un escritor y locutor de radio, meditativo y sensible, que tiene un programa nocturno de cierto éxito. Coincidiendo con un momento delicado de su vida, pues le cuesta asumir la ruptura con su novio Jesse, un día llega a sus manos un libro escrito por Pete, un chaval de 14 años, fan de su programa, que se encuentra muy enfermo. La historia de Pete es tremendamente cruda por los abusos sexuales que ha sufrido y su pasado impacta la sensibilidad de Gabriel. Así, tras mantener varias conversaciones telefónicas con él y con su cuidadora Donna, se propone visitarle, pues está empezando a dudar de que el chico exista de verdad. El film, basado en una novela de Armistead Maupin, está rodado torpemente, con un inadecuado sentido del ritmo y del arco temporal. Y el montaje es para echarse a llorar. Muchas situaciones resultan, además, inverosímiles o irrelevantes. Al final, la idea que queda –y es lo que pretende transmitir la película– es que un modo de huir del miedo y la insatisfacción vital es crearse uno mismo sus propias ficciones. De este modo, se puede escapar de la realidad y de la propia conciencia, a veces tan incómoda. Al menos se trata de una idea interesante.

2/10
Noche en el museo

2006 | Night at the Museum

Entretenida película, mezcla de comedia y aventuras, trufada de efectos especiales prácticamente en cada plano, clara deudora de títulos como Jumanji y Zathura, una aventura espacial. El protagonista absoluto del film es Larry Daley (el siempre eficaz Ben Stiller), un tipo que no da un palo al agua. Divorciado, con un hijo adolescente, es incapaz de encontrar trabajo estable. Al fin la agencia de empleo le envía al neoyorquino Museo de Historia Natural, donde trabajará de vigilante nocturno, en sustitución de tres simpáticos guardianes de edad avanzada (Dick Van Dyke, Mickey Rooney y Bill Cobbs), a punto de jubilarse. El trabajo parece sencillo, entre esquéletos de tiranosaurios, dioramas del viejo Oeste y de las legiones romanas, estatuas de cera del presidente Theodore Roosevelt o momias del antiguo Egipto. Pero lo que no le han explicado sus predecesores es que, cuando dan las doce de la noche, todas esas figuras cobran vida, por un milenario hechizo egipcio. Estamos ante un film familiar del director de Doce en casa sin grandes pretensiones, al que se habría agradecido un guión mejor trabajado, más coherente. Adaptación de un libro de Milan Trenc a cargo de Robert Ben Garant y Thomas Lennon, las subtramas –el padre que debe ganarse la confianza del hijo y sentar la cabeza; el apunte de romance de Larry con una guía; los verdaderos propósitos de los tres vigilantes; el amor inconfeso de Roosevelt (Robin Williams) hacia una exploradora india; el amor-odio entre un vaquero y un centurión romano– son de escasísima entidad, y al final todo queda reducido a un buen puñado de gags y a un ritmo vertiginoso con planos muy vistosos, compuestos seguramente por ‘tropecientas’ capas superpuestas de efectos especiales. No pedimos un tratado de historia, ni un guión trazado con escuadra y cartabón, pero sí un poquillo de esfuerzo, no dar por sentado el éxito de taquilla. En cualquier caso, se pasa bien el rato, y uno puede echar una buenas risas. Además, Ben Stiller aprovecha su probada solvencia para el género cómico. Junto a él, destaca la presencia en un papel secundario de Owen Wilson, que ha participado con Stiller en otras comedias, como Zoolander y Starsky y Hutch. El film fue un gran éxito en EE.UU., donde lideró donde tres semanas consecutivas la lista de películas más taquilleras.

5/10
¡Vaya vacaciones!

2006 | RV

Agobiado porque el ritmo de la vida moderna apenas le deja disfrutar de su familia, Bob Munro planea unas vacaciones en Hawaii. Pero finalmente resulta que su jefe le necesita para una reunión en Colorado. Munro oculta ese dato a sus familiares, y en vez de ir a la prevista Hawaii, les convence para pasar unos días en autocaravana, viajando por todo el país. Así trabajará en secreto en un informe para su jefe. Barry Sonnenfeld demostró su talento con películas como La familia Addams, Men in Black o Cómo conquistar Hollywood. En esta ocasión parte de un guión más sencillo, sin pretensiones, pero que defiende de forma positiva la necesidad de la comunicación familiar. Robin Williams se luce en algunos momentos cómicos, como cuando imita el habla barriobajera para defender a su hijo.

5/10
Un golpe de suerte

2005 | The Big White

Paul barnell, propietario de una agencia de viajes en Alaska, descubre un cadáver en un contenedor, cerca de su oficina. Decide fingir que se trata del cadáver de su hermano, para cobrar el seguro de vida, y así poder mudarse con su esposa enferma a una zona más cálida. Pero un peculiar agente de seguros se obsesiona por descubrir la verdad. Además, unos mafiosos intentan recuperar el cadáver.Segundo largometraje de cine del especialista en series televisivas Mark Mylod, tras Ali G anda suelto. En esta ocasión ha dirigido una comedia criminal, para la que ha contado con un excelente reparto.

4/10
La memoria de los muertos

2004 | The Final Cut

La sombra del “gran hermano” es alargada. ¿Qué pasaría si en el futuro se implantara a las personas un chip en el cerebro que registrara todos los acontecimientos de su vida, hasta el momento mismo del fallecimiento? ¿Y si hubiera unos expertos, que una vez producida la muerte se dedicaran a hacer, con esas imágenes grabadas, resúmenes de toda una vida, para consuelo de familiares y amigos? Ésta es la inquietante premisa de este film escrito y dirigido por el desconocido Omar Naïm. Porque los problemas éticos de esta curiosa práctica enseguida quedan de manifiesto. Y no sólo por la indudable intromisión que supone, en la intimidad de las personas. Pues a la hora de hacer estas “películas”, el profesional maneja una enorme cantidad de metraje. Y como puede suponerse, la vida de cualquiera tiene mejores y peores momentos. ¿Puede hacer justicia una de “estas películas” a lo que ha sido la trayectora de un ser humano? ¿No se erige en Dios el protagonista, Alan, cuando a modo de un juicio final anticipado, selecciona y destaca lo que considera bueno de cada persona, desechando lo malo? Esta película, por su atinada línea futurista, recuerda a los guiones de Andrew Niccol, que han dado pie a títulos tan interesantes como El show de Truman, Gattaca y S1m0ne. No estamos aquí hablando de satisfacer un legítimo deseo de tener un álbum de fotos familiar, o un vídeo doméstico de la propia boda o de un viaje turístico. La trama pone en solfa en definitiva a los “reality shows”, el exhibicionismo desvergonzado y manipulador de la vida privada de las personas. Aquí, el hecho que lleva a Alan a cuestionarse su profesión es el hallazgo casual de una imagen de unos de sus clientes muertos, que le recuerda un traumático suceso de su infancia que cerró en falso, sin querer enfrentarse a su responsabilidad. Robin Williams sigue la vertiente seria de sus últimos trabajos (Retratos de una obsesión, Insomnio), y compone un personaje tímido, incapaz de establecer relaciones serias y comprometidas. Como concienzudo profesional que prefiere dejar aparcadas las dudas morales sobre lo que hace, recuerda al personaje que Gene Hackman compuso para Coppola en La conversación. La película ofrece un look diferente, según nos ofrece las andanzas de los personajes, o las imágenes grabadas por el chip. Lógicamente éstas son imágenes subjetivas, que ofrecen el punto de vista del personaje que tiene implantado el chip. Para darles un aspecto diferente fueron rodadas en vídeo digital, y en pantalla se impresiona el nombre de la persona portadora del chip, y el año, día, hora y minuto de su existencia en que se está grabando.

6/10
Delitos menores

2004 | House of D

Cuentecillo nostálgico y de aristas tragicómicas, escrito y dirigido por David Duchovny, Mulder en Expediente X, que tras firmar varios episodios de la serie, debuta en el cine grande tras la cámara. No acaba de dar con el tono, y hace bueno el dicho ‘Quien mucho abarca, poco aprieta’ al narrar la dura adolescencia de Tommy, su amistad con un retrasado, su primer amor, los consejos de una presidiaria, los disgustos de la madre, su intervención en una eutanasia… Pero el chico se esfuerza, y el reparto tiene su encanto.

4/10
Smoochy

2002 | Death to Smoochy

El presentador de un programa televisivo infantil está de capa caída, por culpa del alcohol y de su favoritismo a la hora de seleccionar a los niños que acuden al plató. Los directivos del canal deciden entonces fichar a un actor que, con su personaje de Smoochy, un enorme rinoceronte color fucsia, da un vuelco al programa. Comedia disparatada, con su puntilla de crítica social a los medios, firmada por Danny DeVito. En el fantástico reparto destacan Robin Williams y Edward Norton.

4/10
Retratos de una obsesión

2002 | One Hour Photo

Conoce las vidas de los demás. Y no es capaz de desarrollar una vida propia. Así se encuentra Sy, encargado del laboratorio fotográfico de una gran superficie, que entrega las fotos reveladas en una hora. A pesar de su profesionalidad, Sy es solitario y tímido, sin familia ni amigos. En esas circunstancias las fotografías dan color a su vida gris. Ellas le revelan cómo son sus clientes, hasta el punto de conocer a veces sus secretos más íntimos. Sy se ha encariñado especialmente con Nina Yorkin y su hijo Will. Las fotos que le traen parecen mostrar la familia perfecta que él habría querido tener; hasta que descubre que el esposo de Nina oculta algún secreto. Mark Romanek, procedente del mundo del vídeo musical, inicia su historia con el interrogatorio de Sy en una comisaria. A partir de ahí inicia un largo flash-back, hasta rematar la historia, pese a algún truco narrativo forzado (el que permite que la policía entre en escena), de modo sorprendente. Director y guionista, Romanek tiene dos grandísimos aciertos: una buena trama, presentada con la gradualidad necesaria, evitando pasarse de rosca; y un personaje magnífico, el de Sy, prototipo de psicópata tímido, que recuerda al Terence Stamp de El coleccionista, de William Wyler, o, en otra línea al solitario Robert De Niro en Taxi Driver, de Martin Scorsese, y al no menos antisocial Gene Hackman en La conversación de Francis Ford Coppola. Robin Williams, sencillamente lo borda: ¿quién dijo que el actor era un histrión?

6/10
Insomnio (2002)

2002 | Insomnia

Si en la película que dio prestigio al director Christopher Nolan, Memento, el protagonista sufría amnesia, su nuevo trabajo tiene como protagonista a un veterano policía que sufre otro tipo de trastorno de la mente, al que hace alusión el título. Se trata de Will Dormer, un veterano agente de homicidios, que para investigar un asesinato se traslada con su compañero Hap a un pueblecito del Norte de Alaska. Allí la luz, metáfora que simboliza la verdad, no deja dormir a Dormer. Le asedian sentimientos de culpa, porque durante toda su carrera no ha dudado en colocar pruebas falsas con tal de resolver todos sus casos. Por contra, Hap está dispuesto a declarar ante asuntos internos, lo que produce cierta tensión en la pareja. Mientras ambos vigilan una playa, encuentran al principal sospechoso, el novelista Finch, que se escabulle gracias a la espesa niebla que cubre la zona. La pareja sale tras él, y Dormer cree sitiarle entre las brumas, pero tras disparar comprueba desolado que ha cometido un error, y que ha matado a su compañero (al que por otro lado le viene bien quitar de enmedio). Decide poner pruebas falsas que señalan como culpable a Finch, pero éste sabe la verdad, y lo utilizará para chantajear al agente. Mientras tanto, una policía local sospecha lo que realmente ocurrió. Esta vez Nolan se basa en una película sueca, con el mismo título, de 1997, y cuenta con una modélica actuación de Pacino, cada vez más atormentado por la culpa. También deja un buen sabor de boca Robin Williams, que prácticamente encasillado en personajes joviales o entrañables, últimamente encuentra un fascinante reto en interpretar a personajes oscuros o psicópatas, como ocurría en las recientes Retratos de una obsesión y Smoochy.

6/10
El hombre bicentenario

1999 | Bicentennial Man

Año 2004. Una familia adquiere un robot con idea de que les ayude en las tareas domésticas. A medida que sirve en su hogar, Andrew (que así es bautizado el robot) comienza a desarrollar una sensibilidad que no parece nada normal en una máquina. Es capaz de hacer pequeñas esculturas, y tiene lo que podría llamarse afecto por los distintos miembros de la familia a la que sirve, sobre todo por Pequeña Miss. Esto le hace sentirse confuso, y a medida que pasan los años se le plantean cuestiones como la libertad y la muerte. Adaptación bastante libre de dos relatos de Isaac Asimov. A Chris Columbus le cuesta insuflar un poco de vida a un relato dramático; parece claro que el terreno donde más cómodo se siente es la comedia (Solo en casa, Señora Doubtfire, Nueve meses). Las teclas tradicionales de la ciencia ficción sobre la deshumanización de la sociedad y la posible inteligencia de las máquinas, o las famosas 3 leyes de la robótica, apenas las toca. Uno no pide grandes discursos filosóficos, pero que el hecho de que un robot que es casi una persona se presente, más o menos, como algo incuestionable, de lo que nadie se extraña mucho, exigiría alguna explicación o un poco de asombro. En cualquier caso tiene su punto de interés, sobre todo en su reflexión acerca del envejecimiento de los humanos, que contrasta efectivamente con la eterna juventud del robot.

5/10
Ilusiones de un mentiroso

1999 | Jakob the Liar

1944. Jakob sobrevive como puede en un ghetto judío en Polonia. Un día recibe casualmente noticias frescas del frente, y todo el mundo se cree que la información procede de una radio oculta. Como tal radio no existe, y la gente le apremia, Jakob empieza a inventar noticias: consignas, el avance de los soviéticos... Esta tarea la compatibiliza con el cuidado de una niña de 10 años, que escapó milagrosamente del tren que la conducía a Austchwitz. Estamos ante el remake de un film alemán de 1975 que fue candidato al Oscar a la mejor película extranjera. La meta es dar un tono dramático y realista a la historia; una meta menos arriesgada que la pirueta tragicómica y poética de La vida es bella, pero igualmente interesante. Peter Kassovitz dirige con pies de plomo para no meter la pata y ofender a alguien por un posible tratamiento frívolo del holocausto. Y además de contar las esperanzas que Jakob transmite (curiosa paradoja en el infierno del campo de concentración: para traer esperanza, hay que mentir), se muestra de modo muy sentido la amistad entre el protagonista y una niña. La idea de que en medio del horror puede surgir lo mejor del hombre es sin duda sugerente. Robin Williams compone uno de sus "papeles serios", aunque se reserva unos cuantos momentos de humor, en los que se encuentra muy a sus anchas. Quizá el mejor es aquel en que simula poner en marcha la radio, que empieza a emitir un discurso de Churchill.

5/10
Patch Adams

1998 | Patch Adams

Patch Adams es un estudiante de medicina nada convencional. Sumido en una depresión, estuvo a punto de suicidarse y fue recluido en un manicomio. Allí, como reacción al trato algo deshumanizado de parte del personal, aprendió a descubrir seres humanos en sus compañeros chalados. Ello, una vez curado, le impulsa a acudir a la facultad para prepararse como médico: su edad –ya es un tipo cuarentón– no es pega a la hora de enfrentarse al reto de tratar a los pacientes como personas. Y lo hará con una singular terapia del humor. Tom Shadyac (director de Ace Ventura: Detective de mascotas y El profesor chiflado) hace en este film una singular simbiosis de comedia y drama, a partir de una historia basada en hechos reales. Cuenta para ello con el actor perfecto: el tronchante Robin Williams, que aunque le gusta pasarse de rosca, es garantía de diversión.

5/10
Más allá de los sueños (1998)

1998 | What Dreams May Come

Chris (formidable Robin Williams) ha jurado amor eterno por su esposa Annie. No quiere separarse de ella nunca. Pero llega uno inevitable: la muerte. Chris pasa de este mundo al otro, y se encuentra en un paraíso con la forma de uno de los hermosos cuadros pintados por su mujer. Pese a lo maravilloso que es el cielo, la fuerza de su amor lleva a Chris a iniciar una búsqueda inasequible al desaliento, de nombre Annie. Pocos filmes tratan de la muerte de modo tan directo y hondo. Acostumbrados a una media de 4 cadáveres por película, no nos planteamos: ¿qué fue de esos personajes?, ¿adónde han ido a parar?, ¿acabó la vida para ellos?. De esto y más trata Más allá de los sueños, film valiente, difícil, fascinante. A la medida estructura se añade una emotiva historia romántica, y algún detalle de humor que alivia la seriedad de lo tratado. Sería un error juzgar la visión de la eternidad del film desde una ortodoxia pura y dura. Vincent Ward dirigió antes The Navigator. Una odisea en el tiempo, original película sita en la Edad Media, donde un niño, para salvar a la humanidad de la peste, debe coronar una catedral con una cruz; y Mapa del sentimiento humano, interesante peregrinaje espiritual. Aquí, con una novela de Richard Matheson, explora conceptos universales: muerte; retribución, premio o castigo, por las obras que uno realiza; amor a los seres queridos; y, cómo no, dolor y felicidad, extremos no tan lejanos como podría pensarse. Recuerda la exposición del amor humano a la fuerza y desgarro de la estupenda Tierras de penumbra. Y es muy sugerente la idea de que cada uno se crea su propio infierno o cielo (y habría que añadir purgatorio, pues aunque no se la llame así, ésa es la situación en que se halla uno de los personajes). En cambio, Ward opta por no abordar las relaciones del hombre con Dios: ¿un tema para otra película?

6/10
Un lío padre

1997 | Fathers' Day

Collette, casada y con un hijo adolescente, acude a Jack y Dale, dos antiguos novios. Desea recuperar a su retoño, que se ha fugado de casa con una amiga tras discutir con el padre. En su desesperación materna, y para conseguir la cooperación de los ex novios, tiene la ocurrencia de decirles, por separado, que son los verdaderos padres de la ‘criatura’. A partir de aquí el lío está servido. Cabía esperar algo más divertido de la idea de reunir en una película a dos buenos actores de comedia como Robin Williams y Billy Crystal. Este remake de Los compadres de Francis Veber apenas ofrece un par de momentos de humor genuino. Lo demás son lugares comunes, alguna que otra grosería, y una visión bastante superficial –por no decir, sencillamente, deformada– del amor y los buenos sentimientos.

4/10
Desmontando a Harry

1997 | Deconstructing Harry

Harry es un escritor con éxito de agitada vida sentimental. Su vida inspira sus libros, lo que irrita a los implicados. Y se interroga, con escepticismo, sobre Dios y el judaísmo, las relaciones hombre-mujer y la sexualidad, los hijos... Sustitúyase Harry por Woody Allen, escritor por director, libros por películas. Imposible dejar de ver a Allen en su obra, que ahora describe a un escritor que se siente más cómodo con los personajes que crea que con los del mundo real. El reparto es envidiable, la historia tiene aspectos originales. El juego entre realidad e imaginación, con distinto tratamiento fotográfico, funciona bien. Con chispazos de genio, el director repite sus temas de siempre, adobados de amargura y erotismo. Y el humor crece en negrura, como en la cruel historia de los padres de Harry. No faltan ideas ocurrentes, como la del actor desenfocado, al que nadie ve con nitidez, o la visita al infierno.

7/10
Flubber y el profesor chiflado

1997 | Flubber

Robin Williams es el clásico sabio chiflado: genial con sus inventos, pero increiblemente despistado. Tan absorto anda en sus experimentos que por tercera vez consecutiva olvida que tiene hora en la iglesia para casarse con su novia de toda la vida. Aunque la robot Webbo, con personalidad femenina y secretamente enamorada del profesor, ha tenido algo de culpa esta vez. Y también su investigación acerca de Flubber, una sustancia que podría ser una fuente de energía revolucionaria. Delirante comedia para toda la familia, con unos efectos especiales que tienen como protagonista a Flubber, materia verde y viscosa que da lugar a escenas muy vistosas. Destaca el número musical con partitura de Danny Elfman, un derroche de diseño visual y sonoro. Estamos ante una razonable puesta al día de Un sabio en las nubes, que en 1961 protagonizó Fred MacMurray. El guión ha corrido a cargo de John Hughes, responsable de películas familiares de éxito como Solo en casa y Daniel el Travieso. Su director, Les Mayfield, también domina el campo como demuestra la entrañable Milagro en la ciudad. Robin Williams se mueve a sus anchas con un papel de niño grande, del estilo de los que borda en Jack, Hook y Jumanji.

4/10
El indomable Will Hunting

1997 | Good Will Hunting

Will Hunting es un genio. Y parece no darse cuenta: tan poca importancia concede al hecho de ser un superdotado. Su prodigiosa cabeza sólo la usa para humillar a sus rivales cuando está ligando con alguna chica. Un buen día, un profesor universitario descubre que el joven que limpia las aulas es capaz de resolver los más complicados teoremas matemáticos. Y lo toma bajo su protección. Pero existe un problema: el difícil carácter del chico, que requiere atención psiquiátrica. Y lo malo es que Will, gracias a su inteligencia prodigiosa, se dedica a hacer trizas –psicológicamente hablando­– a todos los médicos que le tratan. Hasta que se topa con Sean McGuire, un psiquiatra viudo que hará que cambie su perspectiva de la vida. Grandes interpretaciones, personajes complejos, entretenimiento... El film gustará a jóvenes y mayores, pues la sangre joven corre por las venas de Matt Damon, Ben Affleck y Minnie Driver, mientras que los maduros Robin Williams y Stellan Skarsgård representan un punto de vista más adulto. Al enfrentamiento generacional y al tratamiento de los problemas de los superdotados se suma una preocupación social (Will Hunting vive en los suburbios de Boston) y la inevitable y poderosa historia de amor.

7/10
Hamlet (1996)

1996 | Hamlet

El cineasta y actor británico Kenneth Branagh (Enrique V, Mucho ruido y pocas nueces, Trabajos de amor perdidos filmó una de las mejores adaptaciones de la celebérrima obra de Shakespeare, sobre la venganza. El texto había sido llevado al cine anteriormente por directores como Laurence Olivier y Franco Zeffirelli. Branagh corrió el enorme riesgo de respetar casi al máximo el texto original, lo que se traduce en cuatro horas de metraje. La principal baza de Branagh es que siendo él mismo un actor excelente, es capaz de rodearse de los intérpretes más brillantes. Escoge significativos nombres del teatro inglés (Judi Dench, Derek Jacobi, John Gielgud), e incluso leyendas del cine americano (Charlton Heston, Jack Lemmon), a veces con interpretaciones breves, pero intensas. Él mismo borda el personaje que se ha reservado: el protagonista. Además, Branagh consigue darle dinamismo al texto teatral, mediante una utilización hábil de los recursos visuales. Destacan secuencias  como el encuentro de Hamlet con la figura fantasmagórica de su padre o el monólogo más célebre, el “ser o no ser”, que Branagh recita delante de un espejo.

7/10
Una jaula de grillos

1996 | The Birdcage

Val es el hijo único de Armand, un gay que regenta un espectáculo de travestis. Val y su novia Barbara Keely van a casarse y deciden reunir a los padres de ambos para que se conozcan. El problema viene cuando el encuentro se convierte en un enredo para esconder la verdadera identidad de Armand, pues el Sr. Keely es un prestigioso político que promueve en su campaña los valores tradicionales de la familia. Mike Nichols firma esta desternillante comedia protagonizada por Robin Williams y Gene Hackman. Williams despilfarra humor por los cuatro costados pero Nathan Lane y Hank Azaria no se quedan cortos. La interpretación de homosexuales, algo 'locas' va dejando escenas divertidísimas como la comida con Hackman y familia. Aparece una discreta Calista Flockhart antes de convertirse en la letrada Ally McBeal.

5/10
Jack

1996 | Jack

Comedia hecha a la medida del camaleónico Robin Williams (El Club de los Poetas Muertos, Jumanji). Jack es un niño de diez años, al que, como a todos los chicos de esa edad, le gustan los tebeos, los juegos y las chucherías. Sin embargo, Jack no es un niño como los demás: una extraña enfermedad hace que su cuerpo crezca cuatro veces más deprisa de lo normal, y eso hace que tenga el cuerpo de un adulto. Un día sus padres deciden enviarlo al colegio y al principio esto supone muchos problemas. Pero poco a poco, Jack se da cuenta de que la aventura de la vida acaba de comenzar. Dirigida con buena mano por el oscarizado maestro Francis Ford Coppola (Apocalypse Now, El Padrino, Drácula, de Bram Stoker), esta comedia familiar tiene cierta originalidad y frescura, aunque ciertamente supuso un giro drástico en la carrera del cineasta.

4/10
Agente secreto

1996 | The Secret Agent

Desde la segunda mitad del siglo XIX, varias oscuras organizaciones anarquistas comenzaron a conspirar en Europa contra los gobiernos. Estas organizaciones estaban formadas por personas idealistas, con fuertes convicciones y una fe en la utopía que hoy resulta difícil de comprender. La acción nos sitúa en Londres, año 1886. El agente secreto Verloe, al servicio del gobierno, tiene la misión de introducirse en uno de estos grupos. Una vez dentro, Verloe debe traicionarles, para que sus futuros atentados se vayan al traste. Pero poco a poco Verloe se siente atraído por la fuerte personalidad de los anarquistas. Una notable adaptación de la magnífica novela homónima de Joseph Conrad. Cuenta con un conjunto de intérpretes de excepción y está bien ambientada y narrada con destreza por Christopher Hampton, artífice de Carrington. La historia de este grupo de anarquistas interesa al espectador con mínimas inquietudes desde el principio. La composición musical corre a cargo del admirado Philip Glass.

6/10
Nueve meses

1995 | Nine Months

Sam (Hugh Grant) es un reputado psicólogo infantil que goza de éxito en lo profesional y en lo personal. Sin embargo, cuando se entera del embarazo de su novia (Julianne Moore) le entra el miedo a la paternidad y le cuesta afrontar la noticia. Cuando están a punto de volverse locos, conocen a una pareja (Tom Arnold y Joan Cusack) que tiene una familia numerosa y presume de ello. La crisis les lleva incluso a una ruptura, pero entonces Sam comprenderá todo lo que ha perdido e intentará recuperar el amor de su novia, aunque la tarea no resultará fácil. Divertida comedia que satiriza los nueve meses que dura el embarazo de la protagonista. Su principal baza está en el reparto. Hugh Grant (Cuatro bodas y un funeral) es el actor ideal para este tipo de comedias, mientras que Julianne Moore (El mundo perdido) estaba en su mayor momento de popularidad. El elenco de secundarios incluye grandes estrellas como Jeff Goldblum y Robin Williams, en uno de sus papeles más divertidos, como un excéntrico ginecólogo ruso.

6/10
Jumanji

1995 | Jumanji

Hay una extraña leyenda sobre un juego de mesa. Alan Parrish es un niño normal y corriente, que vive con sus padres en una bonita casa. Un día encuentra un tablero que se despliega para convertirse en un antiguo juego de mesa. De repente, Alan desaparece tras lanzar los dados que ponen en funcionamiento a Jumanji. Sus padres dedican todos sus esfuerzos en la búsqueda de su hijo, pero es inútil. Ha pasado casi un cuarto de siglo, y dos niños acaban de instalarse con su familia en la misma casa que habitó Alan. Curioseando en el desván, encuentran el juego y deciden probarlo. Nada más tirar los dados, comienza de nuevo la aventura. Alan ha pasado todo ese tiempo dentro del juego, luchando por volver a su vida anterior. Pero los peligros que acechan en el mágico y salvaje mundo de Jumanji son numerosos. Una película de aventuras con una acción constante. Tiene un ritmo frenético que cautiva al espectador desde el principio. Los efectos especiales son espectaculares. Parece que los monos y los elefantes que salen del juego están invadiendo la pantalla. La composición musical original es del prestigioso James Horner. Cualquier niño disfrutará de lo lindo con esta película, producida por Steven Spielberg, y basada en un cuento de Chris Van Allsburg.

7/10
Señora Doubtfire

1993 | Mrs. Doubtfire

Tras divorciarse de su mujer, Daniel Hillard, un alocado e inusual padre, busca el modo de pasar más tiempo con sus tres hijos, ya que no ha recibido la custodia. Para ello, decide disfrazarse, con una peluca y maquillaje, de un ama de llaves inglesa, la Señora Doubtfire, y se ofrece para cuidar de los chicos y realizar las tareas del hogar. De todos modos, el engaño no durará mucho y además, le causará más de un altercado. De la mano de Robin Williams, las risas están aseguradas, en esta loca y divertida película que la convirtió en una de las comedias de mayor éxito de todos los tiempos.

6/10
Being Human

1993 | Being Human

Extraña película que constituyó uno de los grandes fiascos financieros de los años 90, ya que de sus 20 millones de dólares de presupuesto sólo se recuperaron dos en el mercado norteamericano. Esto hizo que pasase directamente a vídeo, tanto en Inglaterra como en casi todo el mundo. Igualmente, significó el comienzo del declive de Robin Williams como garantía para la taquilla. Escrita y dirigida por el escocés Bill Forsyth, y con un impresionante reparto, se trata de un recorrido por cinco épocas diferentes de la historia de la humanidad, incluyendo la antigua Roma, la Edad Media y la época actual, donde aparece Williams como un divorciado que intenta reconciliarse con sus hijos. Se intenta así demostrar que en toda la historia de la humanidad los sentimientos y la familia tienen ramificaciones similares.

4/10
Toys

1992 | Toys

Un fabricante de juguetes lega el negocio a su hermano general. El hombre tiene la disparatada idea de aprovechar la fábrica para producir armas muy particulares. Pero su sensible sobrino Leslie (el gran Robin Williams) impedirá esos criminales propósitos. Barry Levinson entrega una película decididamente diferente, con estupenda música y una dirección artística de quitarse el sombrero. A la vez lanza un mensaje sobre los juguetes bélicos y la adicción a los videojuegos, sobre el cual debería tomar nota algún que otro padre.

6/10
Morir todavía

1991 | Dead Again

Mike Church (Kenneth Branagh) es un eficiente detective de Los Angeles que se dedica a buscar personas desaparecidas. Su último caso es distinto y más complicado que los demás. Debe ayudar a una mujer, interpretada por Emma Thompson, que ha perdido la memoria, a recuperar su pasado. En este difícil encargo sólo puede guiarse por las terribles pesadillas que la mujer sufre cada noche. Estas pesadillas se le presentan cada vez de forma más real, lo que le está llevando a la desesperación. La única solución que encuentra Mike consiste en solicitar ayuda a través de un anuncio en el periódico. De esta manera conoce a Franklyn Madson, un hipnotizador que se introduce en los recuerdos de Emma Thompson. Descubre que ésta no recuerda su propia vida, sino la de la famosa pianista de los años 40 Margaret Strauss, que murió asesinada en trágicas circunstancias. Un atractivo thriller con profundidad psicológica, dirigido con brillantez por el británico Kenneth Branagh. Cuenta con un excelente reparto, sobre el que destaca la pareja formada por el propio Branagh y Emma Thompson. Esta película dio a conocer internacionalmente a la pareja. Mantiene la intriga y la tensión hasta el final, y la resolución es notable.

6/10
El rey pescador

1991 | The Fisher King

Parry (Robin Williams) es un antiguo profesor de historia medieval al que le apasionaba su profesión. Se sumergió hasta tal punto en sus conocimientos, que ahora vive en una especie de chifladura. Jack (Jeff Bridges) es una antigua estrella de la radio que sólo pensaba en sí mismo, en su dinero y en su fama. Su exagerada soberbia y arrogancia le hizo ser partícipe de un terrible incidente, que ahora le atormenta. Jack vive en la calle, desesperado y aficionado al alcohol con el fin de olvidar su pasado. Cuando conoce a Parry, le toma por un loco. Parry le cuenta que Nueva York es un mundo medieval donde campan a sus anchas los dragones, los caballeros y las doncellas. Cree que tiene una misión, de la que depende su honor, y hará todo lo que sea por cumplirla. Jack se ve cada vez más cautivado por la imaginación de Parry, y juntos emprenderán la búsqueda del Santo Grial por la ciudad de Nueva York. Una película fantástica, realizada con una imaginación desbordante por el siempre sugerente aunque algo confuso Terry Gilliam. Cuenta con una excelente pareja protagonista, que se complementan a la perfección. La historia cautiva desde el principio. El argumento es muy original y propone una acción que engancha al espectador desde el principio hasta el final. Es muy entretenida y supone una propuesta diferente.

7/10
Hook

1991 | Hook

Peter Banning, es un importante hombre de negocios, casado y con dos hijos. Brillante en su trabajo, lo tiene todo. Pero descuida a su familia, y ha perdido el recuerdo de quién fue en el pasado: Peter Pan, el niño que no quería crecer. El secuestro de sus hijos, llevado a cabo por el villano Capitán Garfio, le hará despertar del letargo en el que ha estado sumido tantos años. Recupera así su identidad, y regresa al País de Nunca Jamás donde, con la ayuda de Campanilla, tratará de liberar a sus retoños, recuperar su amor y enfrentarse a su mortal enemigo. Steven Spielberg, -¡quién si no él!- dirige este magnífico espectáculo sobre las peripecias de Peter Pan. Aventuras, barcos piratas, luchas de espadas, nos harán volver a sentirnos niños, y olvidarnos de los agobios de la vida diaria, aunque sólo sea durante un par de horas. Hay que destacar, el magnífico reparto: Robin Williams es un creíble Peter Pan, en un papel hecho a medida para él; Dustin Hoffman encarna al mítico capitán Garfio; y Julia Roberts es la adorable hada "Campanilla".

6/10
Cadillac Man

1990 | Cadillac Man

Joey O'Brien (Robin Williams) es un verdadero triunfador, tanto en el terreno profesional como en el personal. Su profesión consiste en vender coches, algo en lo que resulta infalible debido a su verborrea y a su capacidad de convicción. Además, aprovecha sus innatas cualidades para conquistar a cuanta mujer se le pone a tiro. Pero llega un momento en el que Joey se encuentra hasta el cuello de deudas. Sus jefes le dan un ultimátum, que consiste en vender el mayor número de coches posible en un solo día de ofertas especiales. Las cosas se complican cuando un delincuente desesperado, interpretado por Tim Robbins, entra en la tienda de Joey amenazándole con una metralleta. Disparatada comedia protagonizada por uno de los actores más carismáticos de los últimos años, el histriónico Robin Williams. Desarrolla con habilidad algunas situaciones divertidas. Agradable, a cambio de no ser muy exigente.

4/10
Despertares

1990 | Awakenings

Basada en hechos reales, y publicitada con la frase "los milagros sencillos no existen", el film narra los sucesos acaecidos en una clínica de Estados Unidos, donde un médico llamado Malcom Sayer trata a una serie de enfermos crónicos, que padecen una encefalitis, todos ellos víctimas de una epidemia que afectó a cientos de personas durante los años veinte. La consecuencia es que todos ellos han estado durante treinta años inmovilizados, sin capaz de comunicarse Los métodos del doctor son poco convencionales, pero inesperadamente los enfermos, experimentan un "despertar", que raya lo milagroso, pasados unos meses los enfermos recaen en el estado de letargo anterior, tan misteriosamente como se habían recuperado. Penny Marshall dirige esta hermosa película, cargada de gran interés humano. En el film se dan cita dos gigantes de la interpretación. Robin Williams, en un papel más comedido que de costumbre, y el camaleónico Robert De Niro dando vida a uno de los enfermos. La película cuentra con una esmerada fotografía a cargo de Miroslav Ondrícek y una gran banda sonora de Randy Newman.

6/10
El Club de los poetas muertos

1989 | Dead Poets Society

Existen pocas películas que hayan conseguido llegar hasta el público tanto como esta impresionante y profunda creación dirigida por el australiano Peter Weir (Gallipoli, El año que vivimos peligrosamente, El show de Truman). Otoño de 1959. La Academia Welton, un internado privado muy tradicional, situado en las montañas de Vermont, va a comenzar el año lectivo con un nuevo profesor de literatura llamado John Keating (Robin Williams). Éste, con métodos bastante heterodoxos, va a lograr poco a poco que sus alumnos comiencen a pensar por sí mismos y les descubrirá que cada uno tiene en sus manos hacer de su vida algo extraordinario. Su arriesgada propuesta es recibida de distinta manera por unos adolescentes todavía inmaduros e idealistas, hasta que desemboque la tragedia. Pero ninguno de ellos podrá olvidar jamás al profesor que les cambió para siempre. Película magníficamente rodada, que cuenta con un guión (Tom Schulman) realmente sobresaliente, que fue premiado con un Oscar. Robin Williams logró uno de los mejores papeles de su carrera y algunos de los alumnos se convirtieron en estrellas consagradas. La música de Maurice Jarre no tiene desperdicio. Una película sobre la educación, distinta, arriesgada e impresionante.

9/10
Las aventuras del Barón Munchausen

1988 | The Adventures of Baron Munchausen

En plena invasión turca, un teatro representa 'Las aventuras del barón Münchausen'. En mitad de la obra aparece un caballero asegurando ser el mismísimo barón y anuncia que salvará al pueblo de los turcos, pero antes tendrá que recuperar a su antiguo ejército. La gente le toma por loco, a excepción de la pequeña Sally, la joven hija del director del teatro, que le ayudará en sus aventuras. En el camino se encontrará con personajes y mundos fantásticos. Cómica y fantasiosa cinta dirigida por Terry Gilliam (El rey pescador), llena de colorido visual y escenas increíbles. La película cuenta con los rostros de John Neville (El quinto elemento), Oliver Reed (Gladiator) y dos jovencitas Uma Thurman y Sarah Polley (Mi vida sin mí). Mérito tienen los distintos escenarios y la recreación de los viajes del protagonista, como cuando va a la luna o monta en un globo hecho con ropa interior.

5/10
Good Morning, Vietnam

1987 | Good Morning, Vietnam

Atípica película sobre la tan manoseada guerra de Vietnam, esta vez en clave de comedia. Robin Williams da vida a un divertido e imaginativo disc-jockey del Ejercito del Aire norteamericano que es enviado a Saigón con la misión de elevar los ánimos de la desmoralizada tropa. Con lo que no cuentan los mandos es con los atrevimientos del showman y sus explosivas observaciones acerca de la guerra, lo que a la postre se convierte en un verdadero problema para los jefes militares. El oscarizado director Barry Levinson (Rain man) dirige con soltura esta comedia militar, valiéndose de las dotes interpretativas del siempre histriónico y genial Robin Williams (El Club de los Poetas Muertos, Oscar por El indomable Will Hunting), nominado por primera vez a la preciada estatuilla dorada por esta divertida y simpática película.

6/10
Los buenos tiempos

1986 | The Best of Times

Tras una jugada fallida, el equipo de Jack pierde un partido de rugby. Han pasado catorce años de su época estudiantil y ahora se ha convertido en un banquero, pero no deja de pensar en aquel partido perdido. Una nueva oportunidad se presenta para jugar la revancha enfrentándose de nuevo contra el mismo equipo rival. Pero tendrá que convencer al quaterback Reno, que ahora es mecánico. Divertida cinta deportiva de Roger Spottiswoode (Socios y sabuesos) con Robin Williams en su salsa. Kurt Russell no se queda atrás.

4/10
Seize the Day

1986 | Seize the Day

Tommy Wilhelm es un honrado vendedor que acaba de perder su trabajo y su esposa le ha pedido el divorcio. En la ciudad de Nueva York decidirá empezar de nuevo y se reencontrará con su padre, con el que nunca se ha llevado bien. Primera incursión de Robin Williams (El club de los poetas muertos, El rey pescador) en el drama con esta historia sobre un honrado muchacho con mala suerte en la vida. La película está dirigida por Fielder Cook basándose en una novela de Saul Bellow.

4/10
Club Paraíso

1986 | Club Paradise

Jack es un bombero que vive en pleno Chicago. Harto de su situación, decide vender todo lo que tiene, incluida su casa, y montar un negocio en el Caribe, así que se marcha a una zona paradisíaca llamada San Nicolás para hacerse cargo de un hotel al que llama Club Paraíso. Lo que parece un plan redondo para progresar, pronto se convierte en problemas de todo tipo. Harold Ramis (Atrapado en el tiempo) dirige esta comedia algo flojita donde lo mejor es la presencia del cómico Robin Williams al frente del reparto. Poco acertada fue la intervención de Peter O'Toole, quien fue nominado a un premio Razzie ese año.

4/10
Un ruso en Nueva York

1984 | Moscow on the Hudson

Mucho antes de El club de los poetas muertos, Robin Williams demostró su potencial dramático en esta tragicomedia. Su personaje es un saxofonista de un circo soviético que durante una gira pide asilo en los Estados Unidos. La dirección corrió a cargo de Paul Mazursky (Harry y Tonto).

5/10
Sufridos ciudadanos

1983 | The Survivors

En plenas navidades, Donald, un financiero triunfador de Nueva York se entera de la noche a la mañana que sus jefes le han puesto de patitas en la calle. Mientras ahoga sus penas en una cafetería del nevado Vermont, conoce a Sonny, cuya gasolinera acaba de ser destruida. Sin un futuro planeado, ambos decidirán unir fuerzas para convertirse en los nuevos defensores de su ciudad y ser el centro de atención de los medios de comunicación. Comedia un tanto alocada dirigida por Michael Ritchie sobre dos perdedores que se niegan a ser pisoteados. Un Robin Williams (Una jaula de grillos) desternillante, acompañado por el genial Walter Matthau (El truhán y su prenda) es la pareja protagonistas que promete un buen rato de diversión.

5/10
El mundo según Garp

1982 | The World According To Garp

Adaptación de la novela del siempre peculiar John Irving, con unaestrafalaria galería de personajes, situados alrededor del escritor Garp. Robin Williams se siente como pez en el agua con su perplejo personaje. Dirige el realizador de Dos hombres y un destino y El golpe.

4/10
Popeye

1980 | Popeye

Popeye llega en su barco a una nueva ciudad donde se enamora de la frágil Olivia, adoptando ambos a un pequeño llamado Cocoliso. Cuando el malvado y fortachón Bluto intenta secuestrar al niño, Popeye demostrará una gran fuerza que obtiene al comer espinacas. Imposible traslación al cine del popular personaje creado por E.C. Segar en una tira cómica en 1929. Una costosa producción de Robert Evans, que contó con un inadecuado director como Robert Altman –sobre todo porque el proyecto estaba destinado a los niños–, y un reparto ideal por su parecido físico –Robin Williams como el marino de la pipa y Shelley Duvall como la esquelética Olivia–. Finalmente, tras varios problemas en su producción y un tortuoso rodaje en Malta, acabó siendo una especie de musical frío y sin gracia con canciones bastante malas de un Harry Nilsson que incluso se marchó del proyecto antes de terminar la grabación de las mismas.

3/10

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