La cosa rosa
La reina se acerca al cine
Con aplausos fue recibida la reina de España, doña Sofía, a su llegada a un céntrico cine madrileño con motivo del preestreno en España de El Greco, coproducción hispanogriega que recrea la vida del maestro de la pintura nacido en Creta, y que vivió muchos años en Toledo. Parece lógico que la reina apoye todo lo que se haga sobre su ilustre compatriota, quizás el mayor puente que ha habido entre su país natal y aquel en el que vive.
A juzgar por el recibimiento que tuvo doña Sofía, se diría que Su Majestad ha salido reforzada de la polémica suscitada por la publicación del libro de Pilar Urbano ‘La Reina muy de cerca’, que recoge sus sinceras declaraciones, pues los asistentes parecían simpatizar bastante con ella. Que conste que soy republicano y quisiera alejarme de los típicos artículos aduladores que repiten como cotorras frases estilo ‘la reina es una mujer de su tiempo’ (¿qué rayos significará esa frase hecha?), pero tengo que decir que la reina entró en la sala con una gran naturalidad, y exhibió una sincera sonrisa que parecía agradecer el apoyo popular, en un momento en que se la ha cuestionado en algunos medios de comunicación. No parecía haber una vigilancia demasiado ostentosa, aunque mi acompañante y yo intentamos fotografiar a doña Sofía, y no tardó en aparecer un amable guardaespaldas tan grande como un armario ropero, que nos pidió por favor que no hiciéramos fotos. O sea que todo estaba bastante controlado, pero muy discretamente.
Es justo reconocer también que a veces la tarea de ser reina no es nada fácil. Según comentó el director del film, Yannis Smaragdis, que dirigió unas palabras a los asistentes, la reina había visitado el rodaje y ya había visto la película, pues acudió al estreno de la misma en Atenas. Es decir, que sabía de sobra que el film adolece por desgracia de una falta de calidad alarmante. Pero ella resistió con gran estoicismo sin perder la compostura ‘el coñazo del desfile’, por parafrasear a un conocido político hispano. Todo sea por el recuerdo de tan ilustre pintor.
A los actores les falta tanta naturalidad que parece que están posando para un cuadro, en lugar de moviéndose por el mundo con tranquilidad. Los diálogos son bastante simplones e incluso risibles. Al parecer El Greco fue interrogado en 1541 por el tribunal de la Inquisición, pero el film se centra sobre todo en este episodio y en su relación con el cardenal Fernando Niño de Guevara, que retrató realmente en una de sus pinturas. Se desprende del film que las relaciones del artista con la Iglesia fueron bastante negativas, abruptas y truculentas. Entonces, ¿por qué al final de su vida consagró su arte a la defensa de la Contrareforma? El único actor que parece esforzarse es el español Juan Diego Botto –el Inquisidor–, aunque su personaje es bastante plano. No parece que el film vaya a tener demasiada repercusión, a pesar del apoyo real.
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