La cosa rosa
¿Qué me pasa, doctor?
Horas delante del televisor jugando con la consola, han hecho que Matthew Perry haya tenido que ir en varias ocasiones al hospital para que le pongan inyecciones que calmen el dolor provocado en su manos.
“Sí. Me llamo Matthew Perry y soy adicto.” Éstas no fueron las palabras exactas pronunciadas por el actor, pero podrían valer perfectamente. El que fuera Chandler en Friends está en plena promoción de la comedia juvenil 17 Otra vez, donde ha trabajado con Zac Efron. En las numerosas entrevistas que ha realizado, una de las preguntas más recurrente ha sido aquella de “qué harías tú si volvieras a los 17”. El caso es que este contexto ha facilitado que Perry hable de su adicción, más propia de jóvenes adolescentes que de hombres de 39. Matthew adora las consolas, un pasatiempo en el que emplea muchísimas horas. Su adicción llega a tal punto que ha reconocido que en alguna ocasión ha tenido que acudir al hospital para que le pongan una inyección, pues las horas de juego le han dejado las manos completamente doloridas. Ante esta confesión, la prensa aprovechó para preguntarle si la mujer que salga con él también tiene que ser una amante de los videojuegos, a lo que respondió: “por supuesto”. De hecho, su conocimiento del mundo de las consolas le sirvió para aconsejar a su joven compañero de reparto sobre los juegos a los que debería jugar. Efron también es un gran seguidor de los videojuegos, como él mismo confesó la última vez que estuvo en Madrid, aunque es de suponer que su afición no llegará a los límites enfermizos de Perry. En cualquier caso, Zac Efron no se puede quejar de estar falto de consejos. Tan pronto Matthew le dice con qué videojuegos debe ocupar su tiempo, como Leonardo DiCaprio le alecciona sobre la maldad de las drogas.
Mariel Hemingway, prostituta con corazón
Mariel Hemingway y Sophia Adler encabezarán el reparto de "Holy Whore", la nueva película independiente de la directora Deborah Kampmeier.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.