La cosa rosa
El guay de Justin Bieber mete la pata con una broma sobre Ana Frank
Por la boca muere el pez. Y el famosete de turno más, sobre todo en tiempos de internet y redes sociales.
“Niño, con el fuego no se juega”. Este consejo no le habría venido nada mal al cantante y ocasional actor juvenil Justin Bieber, que aprovechó su gira por Europa para visitar el museo de la casa natal de Ana Frank, en Amsterdam, Holanda, dedicado a preservar la memoria de esta precoz escritora víctima del holocausto.
Hasta ahí todo estupendo, una estrella juvenil visitando el lugar que honra a otra celebridad de una edad semejante. Él destaca cantando y meneando el esqueleto, ella escribiendo con enorme sensibilidad. Pero es que a Justin Bieber, en el libro de firmas del museo, se le ocurrió escribir algo especial. Y de tan especial, ha suscitado críticas. “Inspira verdaderamente poder venir aquí. Ana era una chica genial. Espero que habría sido una ‘belieber’ [creyente].” Con el juego de palabras con “believer”, que significa creyente, y el apellido Bieber, viene a decir que Frank habría creído en Bieber, lo que como mínimo parece una frivolidad. Parece exagerado arremeter contra el chaval por esta tontería, pero supone cierta muestra de falta de sensibilidad y de sentido común, sobre todo sabiendo lo delicado que es hablar de cualquier cosa que esté ligada al exterminio de los judíos pretendido por los nazis.
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