Carl Theodor Dreyer dedicó buena parte de su vida a intentar llevar a la pantalla la historia de Jesús. El director de “La pasión de Juana de Arco”, “Dies Irae” y “Ordet” comenzó a concebir el proyecto después de realizar la primera de ellas, en 1929, y durante décadas estudió los Evangelios, buscó localizaciones en Tierra Santa y consultó a estudiosos y hombres de Iglesia. Sin embargo, nunca consiguió reunir la financiación necesaria para rodarlo.
Ahora, aquel proyecto que parecía condenado a permanecer en los archivos vuelve a la vida. El largometraje se titulará Yeshua, estará dirigido por Marco Belli y será producido por Giancarlo Grande, al frente de Cineparallax. Ambos han conseguido acceder a los archivos del Danish Film Institute y los derechos para adaptar el guion de Carl Theodor Dreyer.
La presentación del proyecto ha tenido lugar en Venecia, donde se han mostrado seis minutos de animación destinados a revelar el aspecto visual de la película. El encuentro contó con la participación de la Fondazione Ente dello Spettacolo y con la presencia de monseñor Davide Milani y del crítico y semiólogo Francesco Casetti.
Giancarlo Grande y el productor y estudioso Adriano Aprà trabajaban inicialmente en un documental sobre Carl Theodor Dreyer, para el que habían reunido unas 1.600 páginas de documentación. Fue durante esa investigación cuando se encontraron con el guion de Jesús de Nazaret, publicado en español por Ediciones Sígueme.
El descubrimiento les permitió comprender hasta qué punto aquel proyecto era importante para el cineasta. Carl Theodor Dreyer llegó a afirmar que las películas que había realizado a lo largo de su carrera habían sido, de algún modo, una preparación para su película sobre Jesús.
El cineasta danés empezó a trabajar en la idea después de La pasión de Juana de Arco, estrenada en 1928, aunque situaba el comienzo del proyecto en 1929. Su investigación se prolongó durante años e incluyó viajes a Tierra Santa y conversaciones con asesores religiosos. Entre quienes conocieron o trataron aspectos del proyecto estuvo Carlo Maria Martini, entonces sacerdote y posteriormente arzobispo y cardenal de Milán.
Marco Belli y Giancarlo Grande, sin embargo, han querido evitar una tentación evidente: intentar hacer una película que imite el estilo de Carl Theodor Dreyer. "Reproducir a Carl Theodor Dreyer habría sido como enfrentarse a Moloch", explican. No será, por tanto, una hipotética película de Carl Theodor Dreyer realizada con técnicas contemporáneas, sino una obra que nace directamente de su guion.
65.000 dibujos contra la inteligencia artificial
La apuesta estética resulta especialmente llamativa en plena era de la inteligencia artificial. Yeshua contará con unas 65.000 viñetas dibujadas y pintadas a mano, en un proceso cuyo presupuesto se sitúa en torno a los 12,5 millones de euros.
"Es una locura hoy en día", reconoce Giancarlo Grande. Pero los responsables consideran que la técnica debe guardar relación con aquello que cuenta la película. Si el proyecto pretende reflexionar sobre la humanidad, defienden, tiene sentido que su realización dependa precisamente del trabajo de seres humanos.
La iniciativa ha dado pie además a la creación de la Human Crafted Foundation, que pretende establecer una certificación para distinguir las obras artísticas realizadas mediante trabajo y creatividad humanos de aquellas generadas con inteligencia artificial.
La intención, aclaran sus responsables, no es declarar la guerra a la IA. El propio Giancarlo Grande asegura trabajar habitualmente con ella. Su objetivo es reivindicar que siga existiendo un espacio para la creación realizada literalmente con las manos.
El guion de Carl Theodor Dreyer recorre la vida adulta de Cristo hasta su muerte y Resurrección y parte de una concepción inequívocamente cristiana: Jesús es plenamente hombre y plenamente Hijo de Dios.
Pero el cineasta quería alejarse de cualquier representación espectacular de los milagros. Su interés estaba en mostrar la humanidad de Cristo como precisamente aquello que permite comprender su grandeza.
El resultado será un Jesús implicado en su contexto histórico y social, alejado de determinadas representaciones grandilocuentes y más interesado en la escucha, la generosidad, la empatía y la acogida de los demás.
También se mantendrá otra de las peculiaridades planteadas por Carl Theodor Dreyer: la diversidad lingüística. Los personajes judíos utilizarían su lengua, los romanos hablarían latín y Jesús emplearía el arameo, en lugar del habitual inglés internacional de muchas producciones bíblicas.
El proyecto pretende además dialogar con problemas contemporáneos como la exclusión, la soledad, la falta de empatía y la situación de los más vulnerables. La intención es que el Jesús de Carl Theodor Dreyer pueda conectar especialmente con los adultos jóvenes, en un momento en que el éxito de The Chosen ha demostrado que el personaje continúa despertando interés entre nuevas generaciones.
Jesús en 2033
Si todo marcha según lo previsto, Yeshua llegará a los cines en 2033, una fecha que convertiría su estreno en algo más que una operación de calendario.
Ese año se cumplirán dos mil años de la Pasión, muerte y Resurrección de Jesucristo, y será también el gran Jubileo de la Redención asociado a este bimilenario. La elección parece especialmente apropiada para recuperar precisamente el proyecto cinematográfico que Carl Theodor Dreyer consideraba la culminación de su obra.
El maestro danés murió en 1968 sin haber podido rodar su Jesús. Casi 65 años después, su guion podría llegar finalmente a las pantallas. Y lo hará mediante 65.000 dibujos realizados por manos humanas, en un tiempo en el que buena parte de la industria cinematográfica intenta precisamente que las máquinas hagan cada vez más trabajo.
Carl Theodor Dreyer quería filmar a Jesús. La paradoja es que quizá tenga que esperar hasta 2033 para que, finalmente, alguien consiga hacerlo a mano.
