Zona friki
“The Big Bang Theory”, el “¡Qué bello es vivir!” friqui
La gente ‘normal’ en Navidad suele ver todos los años ¡Qué bello es vivir! para llorar al final cuando todos los
La gente ‘normal’ en Navidad suele ver todos los años ¡Qué bello es vivir! para llorar al final cuando todos los vecinos hacen una colecta para que George Bailey pueda pagar su deuda y el ángel Clarence pueda conseguir -¡qué bonito!- sus alas (sí lo sé, soy el rey de los spoilers, lo que toda la vida se ha llamado un revienta-finales). Pero los friquis solemos ponernos el episodio de Navidad de The Big Bang Theory.
Sí, ya sé que la mayoría de los que leéis este blog ya lo habéis visto, pero si el ‘pesao’ del Paul Auster (yo lo llamo polauster) cuenta una peli por libro y se lo perdonáis, a mí me apetece contar esto. ¡Al menos yo lo he advertido antes, Paul!
Se me ponen los pelos de punta sólo de recordarlo. Penny , la camarera despampanante que vive enfrente, anuncia que le ha comprado un regalo de Navidad a Sheldon Cooper, el prodigioso joven científico inhumano y ultrafriqui, con el mismo afecto a las fiestas que Ebenezer Scrooge. Él se siente en un compromiso, pues tiene que corresponder con otro regalo del mismo valor, pero no sabe cuál es su nivel de amistad con Penny (la relación entre ambos es compleja), así que teme comprar algo excesivo, o no lo suficientemente bueno.
En una tienda adquiere varias cestas de artículos, que son de diferente tamaño, algunas pequeñísimas y otras enormes. El plan consiste en esperar primero a que Penny le dé su paquete, luego irá al dormitorio, allí mirará en internet cuanto le ha costado a ella lo suyo, y saldrá con la cesta correspondiente más o menos a ese precio. Luego devolverá todas las demás. ¡Brillante, sin duda!
Finalmente, ella le entrega el obsequio, el chico abre el paquete y resulta que contiene sólo una servilleta. Pero resulta que está firmada por el mismísimo Leonard Nimoy, el señor Spock de Star Trek, que casualmente fue un día a cenar al restaurante donde la rubia trabaja, y se lo ha dedicado: Larga vida y prosperidad. A Sheldon Cooper con afecto.
-Siento que la servilleta esté sucia –comenta Penny. –Pero es que Nimoy estornudó y se limpió con ella.
Entonces vemos que los ojos de Sheldon se maravillan y expresan la felicidad más absoluta.
-¡Tengo el ADN de Leonard Nimoy! ¡Podría generar un duplicado suyo!
Acto seguido, Sheldon se va a su habitación y le trae... ¡todas las cestas! ¡Un montón de ellas! Y con cara de estar pensando que se ha quedado demasiado corto.
Dentro de 50 años cada cadena televisiva del mundo emitirá el día de Nochebuena este mítico capítulo televisivo. Por ahora, espero que a todos os hayan traído regalos estupendos los Reyes Magos. Los que somos blogueros del terror y por tanto un poco malos, ya ni recibimos carbón, nos han dado por imposibles... En todo caso nos buscan para atizarnos.
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