Blog de Hildy
Corea del Norte: la enemiga número 1 del cine
Es curioso. Corea del Sur hace un montón de películas al año. Algunas muy notables. Y la producción nacional se coloca con frecuencia en el top 10 de la taquilla. Además, muchas de sus cintas las exportan al exterior. No sólo cine de autor o de culto, los filmes de Kim Ki-Duk o Park Chan-wook por citar dos de sus directores más conocidos, hay un cine de género, de acción y gangsteril, que es muy celebrado, me vienen a la cabeza Silmido, una especie de Doce del patíbulo en versión coreana, o The Host, una de monstruo surgido de los vertidos nucleares, versión en clave algo despiporrante del Godzilla japonés.
En cambio, nunca he tenido ocasión de ver una película de Corea del Norte, me da la impresión de que las películas que se producen en ese país donde la libertad no existe son más bien escasitas. Parece mentira dos países mitad cada uno de lo que fue uno, y qué distintas pueden ser sus creaciones artísticas y de entretenimiento.
Y el caso es que, a pesar de todo, Corea del Norte se está convirtiendo en protagonista involuntario del cine. A la hora de imaginar en Objetivo: La Casa Blanca a unos malos malísimos que deciden tomar la Casa Blanca en un audaz ataque, son los coreanos del norte los elegidos. Aunque por aquello de lo políticamente correcto, deslizan una ridícula duda de que tal vez los atacantes, que se cargan a las primeras de cambio al presidente de Corea del Sur, en visita oficial en Washington, podrían estar actuando por su cuenta. Ya, claro. Por suerte por ahí anda Gerard Butler, para darles a los orientales duro y a la cabeza, pero con tiempo para ocuparse del tierno infante del presidente viudo.
No es la única película que ha mosqueado a los mandarios de Corea del Norte. El cómico Seth Rogen protagoniza con James Franco The Interview, donde la pareja se supone que va a matar al mismísimo dictador Kim Jong-un, a quien se puede ver ridiculizado en el tráiler. El embajador de Corea del Norte ante Naciones Unidas ha protestado por este film de Sony que dice que incita al terrorismo, y promete "represalias despiadadas" si no se detiene el estreno. Rogen se lo tomó a cuchufleta en Twitter afirmando que "la gente no suele plantearse matarme hasta que ha pagado los 12 pavos de la entrada de mis películas".
Por si fuera poco, los británicos y más concretamente la BBC, también han despertado también la indignación de los norcoreanos. Channel 4 ha anunciado la puesta en marcha de la serie en clave de thriller Opposite Number, que contará las tribulaciones de un científico británico retenido contra su voluntad en Corea del Norte, donde quieren que les ayude con su programa nuclear, lo que desata una grave crisis diplomática. Las autoridades de Pyongyang dicen que se trata de "una mascarada conspiratoria", aunque lo que más les ha dolido es que la serie sugiera que no tiene suficiente preparación en cuestiones atómicas, para ellos eso es simple y llanamente "falsificar la realidad". Y directamente hacen responsable a Downing Street de querer "dañar la dignidad del 'lider supremo'".
En fin, visto lo visto, tal vez Kim Jong-un debería plantearse dar un empujoncito a la industria fílmica de su país, y rodar cine patriótico. Es una idea...
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