IMG-LOGO

Biografía

Kim Ki-Duk

Kim Ki-Duk

59 años

Kim Ki-Duk

Nació el 20 de Diciembre de 1960 en Bonghwa, Corea del Sur

Premios: 2 Festival de Venecia (más 1 premios)

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

  • León de Plata al mejor director Hierro 3

Ganador de 1 premio

Filmografía
Pieta

2012 | Pieta

Amen

2011 | Amen

Kim Ki-duk es un cineasta que igual sorprende con un ejercicio sadomasoquista como La isla (2000), que te planta un cuento budista como Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera. Aquí estamos más en lo segundo, un cuentecillo que para un corto tal vez esté bien, pero que para un largometraje, aunque sea de 72 minutos, resulta excesivo. Una mujer busca a un amigo pintor. Primero en Francia, luego en Venecia, luego otra vez en Francia, en Avignon y París. Durante el viaje, vemos a un tipo con máscara antigás, que se cuela en su departamento. Pensamos que tal vez es un ladrón o un violador. Luego resulta que la protagonista está encinta, que al que busca es al padre, y el de la máscara pues... es el padre. Todo es un juego elusivo, la pescadilla que se muerde la cola. Bien contado, sin eludir cuestiones interesantes como el aborto, la aceptación de la vida y la espiritualidad, con una banda sonora de ruidos urbanos que cansa, tal vez el director coreano quiere también denunciar la contaminación sonora, o algo así. Historia pequeña, miniatura, de relativo interés, puede funcionar como ejercicio de estilo, pero poco más.

5/10
Arirang

2011 | Arirang

Dream

2008 | Bi-mong

Película del rarito cineasta coreano Kim Ki-Duk. Quien haya seguido su trayectoria, sabe que le van las historias con detalles malsanos, pero que a la vez es un cineasta poético y sensible, con capacidad de fascinar. Tiene títulos interesantes en su haber (Samaritan Girl, Hierro 3) y otros insufribles, con pasajes de un extrañísimo sadomasoquismo (La isla). En Sueño sorprende con una trama que permite hacerse una idea de cómo podría haber sido Pesadilla en Elm Street, si él hubiera manejado la cámara en ese título de terror. No, no es Sueño un film de ese género, pero utiliza un truco de guión parecido. En efecto, Jin, al que su novia ha dejado, empieza a tener unos extraños sueños en que sigue a su amada, que está con otro hombre. En uno de esos sueños hay un accidente de automóvil, en que él, uno de los conductores, se ha dado a la fuga. Tan real le parece a Jin lo que ha soñado, que acude al lugar de sus ensoñaciones... para descubrir que, en efecto, se ha producido ese accidente. La policía tiene pruebas de que era Ran, una mujer, la que conducía realmente. La tal Ran odia a su ex novio, no quiere saber nada de él, y parece que está con la ex novia de Jin.Como puede verse, la trama es una monumental "comedura de tarro", y sólo se han incoado sus prolegómenos. El caso es que Ran actúa como sonámbula cuando Jin duerme, y éste, de algún modo misterioso, le hace hacer cosas que la otra no haría. Como hay celos y demás de por medio, y el fenómeno se produce en los momentos en que ambos duermen, se obligan a permanecer despiertos, haciendo turnos, pero claro, de vez en cuando les acomete el sueño, aunque se den de bofetadas, o, subiendo el grado de metodología para no dormir, pinchándose con alfileres, golpeándose a martillazo limpio con los pies... Una "gozada", vamos. Tal "marcianada" parece que es un singular historia de amor, donde realidad, sueño, muerte, se fusionan de modo muy singular, lo que propicia algún momento de cierta poesía, aunque pesa demasiado lo artificial del conjunto.

4/10
Aliento

2007 | Soom

Deprimida porque acaba de enterarse de que su marido tiene una amante, Yeon se mete en un taxi y se dirige a la cárcel en la que está encerrado Jin, un asesino al que ha visto en las noticias. Jin asesinó a toda su familia y mientras espera a ser ejecutado en el corredor de la muerte, ha intentado suicidarse. Aunque a Jin no le dejan recibir visitas, excepcionalmente permiten que Yeon mantenga una conversación con él. Ella le habla como si se conocieran, por lo que da comienzo una curiosa relación entre ellos, pues Yeon volverá a ver al preso más veces. Nuevo trabajo del coreano Kim Ki-Duk, que se mantiene fiel a sus señas de identidad, presentes en sus anteriores trabajos, La isla, Hierro 3 y El arco. Ki-Duk reduce al mínimo los diálogos, e incluso presenta a un personaje –Jin– que ni habla. Tampoco faltan sus dosis de erotismo habituales, algún momento de violencia brutal, y su inigualable imaginación visual, que da pie a momentos deslumbrantes, pues a la hora de narrar le saca partido a los reflejos o las imágenes de una videocámara. Logra Ki-Duk asímismo un gran trabajo del reparto, sobre todo de Chen Chang (el asesino Jin), habitual del cine de Wong Kar Wai. El director concede gran importancia a los personajes secundarios. El más interesante es el alcaide de la prisión, que permanece en un segundo plano, observando a los protagonistas a través de una cámara. Es quien decide cuándo pueden mantener reuniones los protagonistas, y cuándo acaban. Es un director en la sombra que decide si la relación entre el preso y su visitante avanza o no, y que cuando quiere, puede mandar a un funcionario de prisiones a zanjar el encuentro. Interpretado por el propio Kim Ki-Duk, el espectador sólo puede verle a través de su reflejo en la pantalla de su monitor. Otro secundario con mucha importancia es un preso homosexual, compañero de celda de Jin, con quien mantiene una cercana relación, aunque no queda muy claro qué aporta a la trama. Ki-Duk logra una enorme fuerza dramática con pocas palabras, a través de gestos y miradas de sus personajes. El planteamiento tiene mucha garra, pues parece que estamos ante un drama sobre la desestructuración familiar. La protagonista tiene problemas con su marido infiel, mientras que el preso ha acabado salvajemente con su familia y parece buscar un camino para redimirse en cierta medida. Sin embargo, el relato se embrolla y no se sabe a ciencia cierta qué quiere contar el cineasta. Este hecho, surgido de la necesidad de dejar al espectador vía libre para que desarrolle sus propias interpretaciones, da al traste con un film que promete al inicio mucho más de lo que ofrece después.

5/10
Time

2006 | Shi gan

El cineasta surcoreano Kim Ki-duk ha destacado sobre todo por películas de pocos personajes caracterizadas por la ausencia casi total de diálogos. Es lo que ocurría con Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera y con Hierro 3. Parece que el director ha querido ponerse a prueba a sí mismo con este drama, donde maneja más personajes y diálogos que nunca. La jugada le ha salido bastante bien, pues Ki-duk pone el dedo en la llaga en uno de los grandes problemas que tienen las parejas a principios del siglo XXI: que muchas son incapaces de superar el paso del tiempo. De ahí viene el título del film. Con el estilo simbólico que caracteriza su cine, el coreano desarrolla la historia de Seh-hee, una mujer enamorada hasta la locura de Ji-woo, su joven novio. Aunque todo va sobre ruedas, Seh-hee teme que Ji-woo se canse de ella con el paso de los años, y acabe fijándose en otras mujeres. Tras una dramática experiencia en la que Ji-woo piensa en otra mientras mantiene relaciones con Seh-hee, ésta acude en secreto a un cirujano plástico. Su objetivo es reaparecer como una mujer distinta para reconquistar a su amado. Con la ayuda de unos actores que sorprenden en cada nuevo plano, Ki-duk logra hacer creíble una historia extrema de ofuscación amorosa, al borde del surrealismo. Sus sugerentes imágenes se pueden interpretar como una crítica a la superficialidad en las relaciones amorosas, pero también a la obsesión por la estética y la imagen en el mundo actual.  

7/10
El arco

2005 | Hwal

Sencillo cuento oriental, del coreano Kim Ki-duk. Describe la vida en común de un anciano barquero, que alquila su embarcación a pescadores, con una jovencita a la que ha criado desde niña, y a la que rescató de una muerte segura. No hallando a sus padres, la ilusión de él es que se casen cuando ella sea mayor de edad. La chica, inocente y pura, despierta la lascivia de algunos usuarios de la barca; pero cualquier maniobra en ese sentido es detenida por el barquero, excelente arquero, con sus flechas. Pero el plan de boda peligra a partir del día en que un joven llega a la barca, y se enamora de la chica. Entre la amargura de los celos, y la ilusión de estar con alguien de su edad, asoma la disposición de anciano y muchacha por sacrificarse. Así, la trama se encamina a una resolución simbólica e inesperada. Es de esos filmes delicados, en que sobran las palabras, porque se confía todo a una plástica belleza.

7/10
Hierro 3

2004 | Bin-jip

Tae-suk, joven motorista, vive introduciéndose en casas vacías, normalmente porque los dueños están de vacaciones. Un día, se equivoca y entra en una residencia en cuyo interior hay una mujer maltratada por su marido, que decide huir con el recién llegado. El prolífico coreano Kim Ki-Duk obtuvo el León de Plata al mejor director en Venecia 2004, con esta cinta de argumento mínimo, pero visualmente muy imaginativa. No en vano, está narrada casi sin palabras, pues los protagonistas no dicen nada, sólo hablan los demás. El título hace referencia al palo de golf que menos se usa, probablemente como las casas invadidas por el personaje.

6/10
Samaritan Girl

2004 | Samaria

Nueva muestra del cine morboso del coreano Kim Ki-Duk. Sigue la pista a dos amigas adolescentes. Jae-Young es una chica ‘traviesa’, que ejerce la prostitución como ‘aficionada’, mientras Yeo-Jin vigila, por si viene la policía. En una de sus correrías, Jae-Young se mata accidentalmente, y Yeo-Jin se siente tan culpable por no haber secundado más activamente a su amiga, que a partir de ese momento la ‘sustituye’ como prostituta ‘amateur’, a modo de peculiar ‘penitencia’. ¿Qué pasará cuando su padre viudo se entere? El cineasta rueda con oficio, como suele, y pinta a unos personajes desgarrados y desorientados, con el espíritu hecho añicos por las ‘cornadas’ de la vida.

5/10
Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera

2003 | Bom, yeoreum, gaeul, gyeowool, geurigo, bom

Película del coreano Kim Ki-duk, que muestra la evolución de una persona, de niño a adulto, y su singular relación con un maestro budista con el que vive en una isla, sin más compañía. El preciosista film está imbuido de filosofía oriental, y recurre al simbolismo de las estaciones, el ciclo anual, para hablar del ciclo de la vida. Así, vemos en el protagonista niño los primeros arranques de malicia, torturando a una rana, y cómo el maestro le da lecciones muy gráficas. También se aborda el despertar sexual (donde el maestro parece ser un completo ingenuo), y la vuelta al mundo y regreso del discípulo, ya adulto. Una historia, en definitiva, de muy bella factura, aunque de didactismo un tanto obvio.

6/10
Domicilio desconocido

2001 | Suchwiin bulmyeong

Corea, años 70. Una población rural, cercana a una base militar estadounidense. La cámara de Kim Ki-Duk centra su atención en varios personajes desarraigados: una mujer madura, a la que siempre devuelven sus cartas a Estados Unidos sin abrir, y su hijo veinteañero, nacido de su relación con un soldado afroamericano, acomplejado por el color de su piel, y que propina increíbles palizas a su madre; el compañero del hijo en el negocio de capturar perros callejeros para vender su carne; unos gamberretes; una bella joven, con un ojo sin vista, y un tímido chico, fascinado por ella y a quien espía; un soldado yanqui, que se ofrece a gestionar la operación del ojo que necesita la chica... La habilidad del cineasta coreano para contar sus historias es indudable. Su trabajo tiene una cualidad hipnótica, gracias a la cual la historia más extraña y ajena al espectador acaba despertando, inesperadamente, su interés. Ello a pesar de la atmósfera malsana, de perversión y violencia, típica de su cine, y que no está ausente en este film. Así ocurre con el apaleamiento de perros, los juegos sexuales de la chica con su perro, la violencia con la madre, o todo lo que tiene que ver con los ojos de algunos personajes. Impregna la narración un tono fatalista, donde la felicidad parece inalcanzable, y donde los instintos primarios prevalecen sobre lo que es justo o bueno.

6/10
La isla (2000)

2000 | Seom

Hee Jin es una joven prostituta muda que vive en un pueblo y alquila plataformas flotantes para pescadores. Un día, aparece en su vida Jun Shik, un ex policía al que salva cuando éste intenta suicidarse tras haber matado a su amante por infiel. Entre ambos surgirá una intensa relación. Impactante película del coreano Kim Ki-Duk (Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera), alabada en varios festivales, y dura donde las haya. Dos personajes sórdidos que sufren una falta de comunicación, y que se enamoran en un ambiente aún más sórdido, es el tema que plantea el director, el cual no se corta en mostrar escenas macabras, desagradables y altamente violentas. Con diálogos escasos, (apenas hay 10 frases en toda la película), la originalidad de la trama radica en la interpretación de los protagonistas y su alto simbolismo. La escena del anzuelo no es apta para todos los estómagos.

4/10
Amen

2011 | Amen

Kim Ki-duk es un cineasta que igual sorprende con un ejercicio sadomasoquista como La isla (2000), que te planta un cuento budista como Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera. Aquí estamos más en lo segundo, un cuentecillo que para un corto tal vez esté bien, pero que para un largometraje, aunque sea de 72 minutos, resulta excesivo. Una mujer busca a un amigo pintor. Primero en Francia, luego en Venecia, luego otra vez en Francia, en Avignon y París. Durante el viaje, vemos a un tipo con máscara antigás, que se cuela en su departamento. Pensamos que tal vez es un ladrón o un violador. Luego resulta que la protagonista está encinta, que al que busca es al padre, y el de la máscara pues... es el padre. Todo es un juego elusivo, la pescadilla que se muerde la cola. Bien contado, sin eludir cuestiones interesantes como el aborto, la aceptación de la vida y la espiritualidad, con una banda sonora de ruidos urbanos que cansa, tal vez el director coreano quiere también denunciar la contaminación sonora, o algo así. Historia pequeña, miniatura, de relativo interés, puede funcionar como ejercicio de estilo, pero poco más.

5/10
Arirang

2011 | Arirang

Dream

2008 | Bi-mong

Película del rarito cineasta coreano Kim Ki-Duk. Quien haya seguido su trayectoria, sabe que le van las historias con detalles malsanos, pero que a la vez es un cineasta poético y sensible, con capacidad de fascinar. Tiene títulos interesantes en su haber (Samaritan Girl, Hierro 3) y otros insufribles, con pasajes de un extrañísimo sadomasoquismo (La isla). En Sueño sorprende con una trama que permite hacerse una idea de cómo podría haber sido Pesadilla en Elm Street, si él hubiera manejado la cámara en ese título de terror. No, no es Sueño un film de ese género, pero utiliza un truco de guión parecido. En efecto, Jin, al que su novia ha dejado, empieza a tener unos extraños sueños en que sigue a su amada, que está con otro hombre. En uno de esos sueños hay un accidente de automóvil, en que él, uno de los conductores, se ha dado a la fuga. Tan real le parece a Jin lo que ha soñado, que acude al lugar de sus ensoñaciones... para descubrir que, en efecto, se ha producido ese accidente. La policía tiene pruebas de que era Ran, una mujer, la que conducía realmente. La tal Ran odia a su ex novio, no quiere saber nada de él, y parece que está con la ex novia de Jin.Como puede verse, la trama es una monumental "comedura de tarro", y sólo se han incoado sus prolegómenos. El caso es que Ran actúa como sonámbula cuando Jin duerme, y éste, de algún modo misterioso, le hace hacer cosas que la otra no haría. Como hay celos y demás de por medio, y el fenómeno se produce en los momentos en que ambos duermen, se obligan a permanecer despiertos, haciendo turnos, pero claro, de vez en cuando les acomete el sueño, aunque se den de bofetadas, o, subiendo el grado de metodología para no dormir, pinchándose con alfileres, golpeándose a martillazo limpio con los pies... Una "gozada", vamos. Tal "marcianada" parece que es un singular historia de amor, donde realidad, sueño, muerte, se fusionan de modo muy singular, lo que propicia algún momento de cierta poesía, aunque pesa demasiado lo artificial del conjunto.

4/10
Aliento

2007 | Soom

Deprimida porque acaba de enterarse de que su marido tiene una amante, Yeon se mete en un taxi y se dirige a la cárcel en la que está encerrado Jin, un asesino al que ha visto en las noticias. Jin asesinó a toda su familia y mientras espera a ser ejecutado en el corredor de la muerte, ha intentado suicidarse. Aunque a Jin no le dejan recibir visitas, excepcionalmente permiten que Yeon mantenga una conversación con él. Ella le habla como si se conocieran, por lo que da comienzo una curiosa relación entre ellos, pues Yeon volverá a ver al preso más veces. Nuevo trabajo del coreano Kim Ki-Duk, que se mantiene fiel a sus señas de identidad, presentes en sus anteriores trabajos, La isla, Hierro 3 y El arco. Ki-Duk reduce al mínimo los diálogos, e incluso presenta a un personaje –Jin– que ni habla. Tampoco faltan sus dosis de erotismo habituales, algún momento de violencia brutal, y su inigualable imaginación visual, que da pie a momentos deslumbrantes, pues a la hora de narrar le saca partido a los reflejos o las imágenes de una videocámara. Logra Ki-Duk asímismo un gran trabajo del reparto, sobre todo de Chen Chang (el asesino Jin), habitual del cine de Wong Kar Wai. El director concede gran importancia a los personajes secundarios. El más interesante es el alcaide de la prisión, que permanece en un segundo plano, observando a los protagonistas a través de una cámara. Es quien decide cuándo pueden mantener reuniones los protagonistas, y cuándo acaban. Es un director en la sombra que decide si la relación entre el preso y su visitante avanza o no, y que cuando quiere, puede mandar a un funcionario de prisiones a zanjar el encuentro. Interpretado por el propio Kim Ki-Duk, el espectador sólo puede verle a través de su reflejo en la pantalla de su monitor. Otro secundario con mucha importancia es un preso homosexual, compañero de celda de Jin, con quien mantiene una cercana relación, aunque no queda muy claro qué aporta a la trama. Ki-Duk logra una enorme fuerza dramática con pocas palabras, a través de gestos y miradas de sus personajes. El planteamiento tiene mucha garra, pues parece que estamos ante un drama sobre la desestructuración familiar. La protagonista tiene problemas con su marido infiel, mientras que el preso ha acabado salvajemente con su familia y parece buscar un camino para redimirse en cierta medida. Sin embargo, el relato se embrolla y no se sabe a ciencia cierta qué quiere contar el cineasta. Este hecho, surgido de la necesidad de dejar al espectador vía libre para que desarrolle sus propias interpretaciones, da al traste con un film que promete al inicio mucho más de lo que ofrece después.

5/10
Time

2006 | Shi gan

El cineasta surcoreano Kim Ki-duk ha destacado sobre todo por películas de pocos personajes caracterizadas por la ausencia casi total de diálogos. Es lo que ocurría con Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera y con Hierro 3. Parece que el director ha querido ponerse a prueba a sí mismo con este drama, donde maneja más personajes y diálogos que nunca. La jugada le ha salido bastante bien, pues Ki-duk pone el dedo en la llaga en uno de los grandes problemas que tienen las parejas a principios del siglo XXI: que muchas son incapaces de superar el paso del tiempo. De ahí viene el título del film. Con el estilo simbólico que caracteriza su cine, el coreano desarrolla la historia de Seh-hee, una mujer enamorada hasta la locura de Ji-woo, su joven novio. Aunque todo va sobre ruedas, Seh-hee teme que Ji-woo se canse de ella con el paso de los años, y acabe fijándose en otras mujeres. Tras una dramática experiencia en la que Ji-woo piensa en otra mientras mantiene relaciones con Seh-hee, ésta acude en secreto a un cirujano plástico. Su objetivo es reaparecer como una mujer distinta para reconquistar a su amado. Con la ayuda de unos actores que sorprenden en cada nuevo plano, Ki-duk logra hacer creíble una historia extrema de ofuscación amorosa, al borde del surrealismo. Sus sugerentes imágenes se pueden interpretar como una crítica a la superficialidad en las relaciones amorosas, pero también a la obsesión por la estética y la imagen en el mundo actual.  

7/10
El arco

2005 | Hwal

Sencillo cuento oriental, del coreano Kim Ki-duk. Describe la vida en común de un anciano barquero, que alquila su embarcación a pescadores, con una jovencita a la que ha criado desde niña, y a la que rescató de una muerte segura. No hallando a sus padres, la ilusión de él es que se casen cuando ella sea mayor de edad. La chica, inocente y pura, despierta la lascivia de algunos usuarios de la barca; pero cualquier maniobra en ese sentido es detenida por el barquero, excelente arquero, con sus flechas. Pero el plan de boda peligra a partir del día en que un joven llega a la barca, y se enamora de la chica. Entre la amargura de los celos, y la ilusión de estar con alguien de su edad, asoma la disposición de anciano y muchacha por sacrificarse. Así, la trama se encamina a una resolución simbólica e inesperada. Es de esos filmes delicados, en que sobran las palabras, porque se confía todo a una plástica belleza.

7/10
Samaritan Girl

2004 | Samaria

Nueva muestra del cine morboso del coreano Kim Ki-Duk. Sigue la pista a dos amigas adolescentes. Jae-Young es una chica ‘traviesa’, que ejerce la prostitución como ‘aficionada’, mientras Yeo-Jin vigila, por si viene la policía. En una de sus correrías, Jae-Young se mata accidentalmente, y Yeo-Jin se siente tan culpable por no haber secundado más activamente a su amiga, que a partir de ese momento la ‘sustituye’ como prostituta ‘amateur’, a modo de peculiar ‘penitencia’. ¿Qué pasará cuando su padre viudo se entere? El cineasta rueda con oficio, como suele, y pinta a unos personajes desgarrados y desorientados, con el espíritu hecho añicos por las ‘cornadas’ de la vida.

5/10
Hierro 3

2004 | Bin-jip

Tae-suk, joven motorista, vive introduciéndose en casas vacías, normalmente porque los dueños están de vacaciones. Un día, se equivoca y entra en una residencia en cuyo interior hay una mujer maltratada por su marido, que decide huir con el recién llegado. El prolífico coreano Kim Ki-Duk obtuvo el León de Plata al mejor director en Venecia 2004, con esta cinta de argumento mínimo, pero visualmente muy imaginativa. No en vano, está narrada casi sin palabras, pues los protagonistas no dicen nada, sólo hablan los demás. El título hace referencia al palo de golf que menos se usa, probablemente como las casas invadidas por el personaje.

6/10
Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera

2003 | Bom, yeoreum, gaeul, gyeowool, geurigo, bom

Película del coreano Kim Ki-duk, que muestra la evolución de una persona, de niño a adulto, y su singular relación con un maestro budista con el que vive en una isla, sin más compañía. El preciosista film está imbuido de filosofía oriental, y recurre al simbolismo de las estaciones, el ciclo anual, para hablar del ciclo de la vida. Así, vemos en el protagonista niño los primeros arranques de malicia, torturando a una rana, y cómo el maestro le da lecciones muy gráficas. También se aborda el despertar sexual (donde el maestro parece ser un completo ingenuo), y la vuelta al mundo y regreso del discípulo, ya adulto. Una historia, en definitiva, de muy bella factura, aunque de didactismo un tanto obvio.

6/10
Domicilio desconocido

2001 | Suchwiin bulmyeong

Corea, años 70. Una población rural, cercana a una base militar estadounidense. La cámara de Kim Ki-Duk centra su atención en varios personajes desarraigados: una mujer madura, a la que siempre devuelven sus cartas a Estados Unidos sin abrir, y su hijo veinteañero, nacido de su relación con un soldado afroamericano, acomplejado por el color de su piel, y que propina increíbles palizas a su madre; el compañero del hijo en el negocio de capturar perros callejeros para vender su carne; unos gamberretes; una bella joven, con un ojo sin vista, y un tímido chico, fascinado por ella y a quien espía; un soldado yanqui, que se ofrece a gestionar la operación del ojo que necesita la chica... La habilidad del cineasta coreano para contar sus historias es indudable. Su trabajo tiene una cualidad hipnótica, gracias a la cual la historia más extraña y ajena al espectador acaba despertando, inesperadamente, su interés. Ello a pesar de la atmósfera malsana, de perversión y violencia, típica de su cine, y que no está ausente en este film. Así ocurre con el apaleamiento de perros, los juegos sexuales de la chica con su perro, la violencia con la madre, o todo lo que tiene que ver con los ojos de algunos personajes. Impregna la narración un tono fatalista, donde la felicidad parece inalcanzable, y donde los instintos primarios prevalecen sobre lo que es justo o bueno.

6/10
La isla (2000)

2000 | Seom

Hee Jin es una joven prostituta muda que vive en un pueblo y alquila plataformas flotantes para pescadores. Un día, aparece en su vida Jun Shik, un ex policía al que salva cuando éste intenta suicidarse tras haber matado a su amante por infiel. Entre ambos surgirá una intensa relación. Impactante película del coreano Kim Ki-Duk (Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera), alabada en varios festivales, y dura donde las haya. Dos personajes sórdidos que sufren una falta de comunicación, y que se enamoran en un ambiente aún más sórdido, es el tema que plantea el director, el cual no se corta en mostrar escenas macabras, desagradables y altamente violentas. Con diálogos escasos, (apenas hay 10 frases en toda la película), la originalidad de la trama radica en la interpretación de los protagonistas y su alto simbolismo. La escena del anzuelo no es apta para todos los estómagos.

4/10
Aliento

2007 | Soom

Deprimida porque acaba de enterarse de que su marido tiene una amante, Yeon se mete en un taxi y se dirige a la cárcel en la que está encerrado Jin, un asesino al que ha visto en las noticias. Jin asesinó a toda su familia y mientras espera a ser ejecutado en el corredor de la muerte, ha intentado suicidarse. Aunque a Jin no le dejan recibir visitas, excepcionalmente permiten que Yeon mantenga una conversación con él. Ella le habla como si se conocieran, por lo que da comienzo una curiosa relación entre ellos, pues Yeon volverá a ver al preso más veces. Nuevo trabajo del coreano Kim Ki-Duk, que se mantiene fiel a sus señas de identidad, presentes en sus anteriores trabajos, La isla, Hierro 3 y El arco. Ki-Duk reduce al mínimo los diálogos, e incluso presenta a un personaje –Jin– que ni habla. Tampoco faltan sus dosis de erotismo habituales, algún momento de violencia brutal, y su inigualable imaginación visual, que da pie a momentos deslumbrantes, pues a la hora de narrar le saca partido a los reflejos o las imágenes de una videocámara. Logra Ki-Duk asímismo un gran trabajo del reparto, sobre todo de Chen Chang (el asesino Jin), habitual del cine de Wong Kar Wai. El director concede gran importancia a los personajes secundarios. El más interesante es el alcaide de la prisión, que permanece en un segundo plano, observando a los protagonistas a través de una cámara. Es quien decide cuándo pueden mantener reuniones los protagonistas, y cuándo acaban. Es un director en la sombra que decide si la relación entre el preso y su visitante avanza o no, y que cuando quiere, puede mandar a un funcionario de prisiones a zanjar el encuentro. Interpretado por el propio Kim Ki-Duk, el espectador sólo puede verle a través de su reflejo en la pantalla de su monitor. Otro secundario con mucha importancia es un preso homosexual, compañero de celda de Jin, con quien mantiene una cercana relación, aunque no queda muy claro qué aporta a la trama. Ki-Duk logra una enorme fuerza dramática con pocas palabras, a través de gestos y miradas de sus personajes. El planteamiento tiene mucha garra, pues parece que estamos ante un drama sobre la desestructuración familiar. La protagonista tiene problemas con su marido infiel, mientras que el preso ha acabado salvajemente con su familia y parece buscar un camino para redimirse en cierta medida. Sin embargo, el relato se embrolla y no se sabe a ciencia cierta qué quiere contar el cineasta. Este hecho, surgido de la necesidad de dejar al espectador vía libre para que desarrolle sus propias interpretaciones, da al traste con un film que promete al inicio mucho más de lo que ofrece después.

5/10
Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera

2003 | Bom, yeoreum, gaeul, gyeowool, geurigo, bom

Película del coreano Kim Ki-duk, que muestra la evolución de una persona, de niño a adulto, y su singular relación con un maestro budista con el que vive en una isla, sin más compañía. El preciosista film está imbuido de filosofía oriental, y recurre al simbolismo de las estaciones, el ciclo anual, para hablar del ciclo de la vida. Así, vemos en el protagonista niño los primeros arranques de malicia, torturando a una rana, y cómo el maestro le da lecciones muy gráficas. También se aborda el despertar sexual (donde el maestro parece ser un completo ingenuo), y la vuelta al mundo y regreso del discípulo, ya adulto. Una historia, en definitiva, de muy bella factura, aunque de didactismo un tanto obvio.

6/10
Amen

2011 | Amen

Kim Ki-duk es un cineasta que igual sorprende con un ejercicio sadomasoquista como La isla (2000), que te planta un cuento budista como Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera. Aquí estamos más en lo segundo, un cuentecillo que para un corto tal vez esté bien, pero que para un largometraje, aunque sea de 72 minutos, resulta excesivo. Una mujer busca a un amigo pintor. Primero en Francia, luego en Venecia, luego otra vez en Francia, en Avignon y París. Durante el viaje, vemos a un tipo con máscara antigás, que se cuela en su departamento. Pensamos que tal vez es un ladrón o un violador. Luego resulta que la protagonista está encinta, que al que busca es al padre, y el de la máscara pues... es el padre. Todo es un juego elusivo, la pescadilla que se muerde la cola. Bien contado, sin eludir cuestiones interesantes como el aborto, la aceptación de la vida y la espiritualidad, con una banda sonora de ruidos urbanos que cansa, tal vez el director coreano quiere también denunciar la contaminación sonora, o algo así. Historia pequeña, miniatura, de relativo interés, puede funcionar como ejercicio de estilo, pero poco más.

5/10

Últimos tráilers y vídeos