Blog de Hildy
“The Way” and “The Way Back”: se hace camino al andar
Es curioso que en el lapso de muy pocos meses se estrenan dos películas cuyo esqueleto argumental lo constituye una larga caminata, con un destino
Es curioso que en el lapso de muy pocos meses se estrenan dos películas cuyo esqueleto argumental lo constituye una larga caminata, con un destino claro, donde un grupo de personas más o menos desconfiadas aprenden a convivir y a apreciarse. Una está actualmente en cartel, The Way, con Emilio Estevez de director y Martin Sheen de protagonista. El Camino es el de Santiago, y la meta consiste en llegar como peregrinos a la catedral donde reposan los restos del apóstol. Se trata de una película grata de ver, quizá sin demasiadas sorpresas, pero que atrapa el espíritu que guía a las personas que peregrinan a Santiago.
Una marcha sin duda más penosa es la que emprenden los prisioneros de un gulag en Siberia en The Way Back, título que en España ha sido traducido como Camino a la libertad. Para empezar la prisión que padecen los personajes –Ed Harris, Colin Farrell, Jim Sturgess y otros– es muy real, no metafórica –sus demonios personales–, como en The Way. Pero desde el momento en que se lanzan a andar, son libres, y toman sus propias decisiones. Caminan por una naturaleza especialmente hostil, y lo suyo son 6.500 kilómetros, desde Siberia a India, pasando por Mongolia y Tibet, casi nada.
El talento del australiano Peter Weir para pintar los elementos naturales, casi como un personaje más, y a la vez insuflar hondura dramática a los compañeros de un difícil andar, impresiona, por más que ya lo haya exhibido a lo largo de su estupenda filmografía. El espectador acaba tan agotado mentalmente, como Míster Smith y compañía, pero contemplar su peripecia resulta francamente inspirador. Por cierto que el film conecta con otra excelente película siberiana y de caminatas, la alemana Hasta donde los pies me lleven.
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