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Biografía

Colin Farrell

Colin Farrell

44 años

Colin Farrell

Nació el 31 de Mayo de 1976 en Castleknock, Dublín, Irlanda

Con mucha cara

17 Octubre 2008

Si tuviéramos que definir su personalidad con una sola frase, diríamos algo así como que es “l’enfant terrible” irlandés. Uno de los actores más “caros” de Hollywood, uno de los que más veces ha encabezado el ranking de los más guapos y uno de los chulos con más estilo de su generación.

Colin James Farrell nació en Castlenock, Irlanda, en 1976. Aunque desde niño se mostró muy apasionado por el fútbol, no tardaría en darse cuenta de que su verdadera vocación era ser actor. En efecto, se matriculó en la Escuelade Arte Dramático Gaiety, de donde fue expulsado a los pocos meses. El rebelde Colin, sin embargo, antes que cerrarse puertas con su comportamiento, consiguió enseguida un papel en la serie Ballykissangel, una comedia que emitíala BBC a mediados de los noventa.

En 1999, Tim Roth le ofreció un papel en su debut como director en La zona oscura, un drama que, en general gustó mucho, y que obtuvo la Espiga de Plata en la Seminci de Valladolid. En el año 2000 Joel Schumacher confió en él para su primera gran aparición. Fue en Tigerland, donde dio vida al recluta Bozz, un joven obstinado que es llamado a filas en contra de sus principios acerca de la guerra, papel por el que fue premiado porla Sociedad de Críticos de Boston y el Círculo de Críticos de Londres.

Tras este gran debut, pasó por una temporada en la que participaría en producciones de intermitente calidad, como Minority Report, Daredevil, La prueba o S.W.A.T.: Los hombres de Harrelson.

Pero fue sobre todo Schumacher quien se atrevió a exprimir el talento de Colin Farrell, pues en 2002 repitió con el irlandés para el papel protagonista de Última llamada; aquí confirmó su talento al exhibir la multitud de registros que era capaz de mostrar en un escenario de tan sólo un metro cuadrado.

Oliver Stone se fijó en él poco después para encarnar al legendario Alejandro Magno, sin embargo se quedó en una costosa y ambiciosa superproducción que obtuvo unas críticas bastante flojas, algunas de las cuales cuestionaban precisamente la actuación de Farrell.

Después de algunos desatinos se puso a las órdenes de Michael Mann para reinventar a Sonny Crockett en la adaptación cinematográfica de una serie televisiva, Corrupción en Miami. En 2007 volvió a dar muestras de sus cualidades en el drama de Woody Allen, Cassandra's Dream, donde interpretó brillantemente a un pobre infeliz esclavo del alcohol y las apuestas, y la relación con su hermano, un rol que le permitió desencasillarse, por fin, de sus anteriores papeles de chulo autosuficiente. En su último film, Escondidos en Brujas, donde el dramaturgo Martin McDonagh debuta como director, Farrell interpreta a un asesino a sueldo consumido por la culpa, un papel, por cierto, con el que agota el repertorio expresivo de sorprendido.

El próximo año el actor estrenará cuatro cintas: Ondine, un relato de fantasía donde interpreta a un pescador; Triage, un drama de misterio; Cuestión de honor, con Edward Norton; y El imaginario del Doctor Parnassus, del realizador Terry Gilliam.

Filmografía
Toff Guys

2020 | Toff Guys

Bush

2020 | Bush

Artemis Fowl

2020 | Artemis Fowl

Adaptación de la primera novela de la saga juvenil ideada por el irlandés Eoin Colfer. Sigue al personaje del título, Artemis Fowl, un chaval de doce años que pertenece a un singular linaje que combate con las criaturas fantásticas que viven de incógnito en el interior de la Tierra, hadas, elfos y centauros. Cuando su millonario padre, que se llama igual y habita en una magnífica mansión, es secuestrado, a él le toca hacerse cargo del negocio familiar, con la ayuda de Butler –personaje tomado prestado de “Batman”, sin duda–, un mayordomo negro de ojos azules, que le introduce en una serie de secretos que ignoraba por completo. Lo que le lleva a secuestrar a la hada Holy Short, de cuyos sortilegios se protege llevando unas gafas oscuras, al más puro estilo Men in Black. Parece que en Disney han tomado gusto a la idea de unir el mundo ordinario con el de las criaturas mágicas, visto el último estreno de Pixar, Onward. Por otro lado, han debido pensar que en Warner hicieron el negocio del siglo adaptando las novelas de J.K. Rowling de cierto niño mago llamado Harry Potter, y que ahora les toca a ellos. Sea como fuere, y sin tener un conocimiento directo de las novelas de Colfer, en lo relativo al film, lo mínimo que se puede decir es que estamos ante un resultado irregular, en el que han pesado algunos factores. Para empezar, Kenneth Branagh puede no ser el mejor director para acometer una película familiar. Cierto que entregó una Cenicienta aceptable, pero lo suyo es Shakespeare, o películas para un público adulto, e incluso su incursión al cine de superhéroes, Thor, resultó un tanto cansina. Aquí se advierte que tenemos un buen director, capaz de manejar una superproducción, pero falta pasión en lo que se cuenta, como si el propio Branagh fuera terriblemente consciente de la condición de pastiche del producto que tiene entre manos. Hasta en uno de sus puntos fuertes, la dirección de actores, queda sobrepasado por la parafernalia de los efectos visuales. Es cierto que el diseño de criaturas está bastante logrado, sobre todo deslumbra el primer atisbo que tenemos de un mundo fantástico insospechado, o la irrupción en una boda, pero se acaba pagando el precio de unas interpretaciones limitadas, incluso de una dama como Judi Dench, o de un Colin Farrell que se esfuerza en los momentos en que aparece. Además los chavalillos protagonistas, los desconocidos Ferdia Shaw y Lara McDonnell, resultan bastante sosetes, mientras que el Butler de Nonso Anozie es un ayudante sin garra, y el prisionero gigantón de Josh Gad con que arranca el film, está un poquito pasado de rosca.

5/10
The Gentlemen: Señores de la mafia

2020 | The Gentlemen

Fletcher, investigador privado de medio pelo, chantajea a Ray, mano derecha del estadounidense Mickey Pearson. Este último ha triunfado en Reino Unido, donde ha montado un imperio de tráfico de marihuana. Pero pretende retirarse, vendiendo su empresa a Mathew Berger, un millonario judío. Poco después de entrevistarse con él, los hombres de Dry Eye, un mafioso chino, roban en una de sus plantaciones secretas; no está claro cómo conocieron su localización. Guy Ritchie se consagró a finales de los 90 con dos películas, Lock & Stock y Snatch: Cerdos y diamantes, que se sumaban a la tendencia denominada ‘gang noir’, elegida también por el turco-alemán Fatih Akin o el danés Nicolas Winding Refn, que como él bebían claramente del cine de Quentin Tarantino. Tras una década en Hollywood, con títulos como Sherlock Holmes y su secuela, o la exitosa Aladdin, el británico se permite la licencia de regresar a sus raíces, con un nuevo relato ‘cockney’ de los bajos fondos de su país. El realizador no inventa nada, y no persigue crear ningún tipo de tensión dramática, ni profundidad en la historia que cuenta. Además, se regodea en la incorrección política, sobre todo cuando se detiene en los prejuicios raciales de sus personajes hacia los asiáticos. Pero aunque incluye grandes dosis de violencia y humor negro (un momento relacionado con un cerdo resulta particularmente salvaje) tiene el buen gusto de relegarlo todo al fuera de campo. Además, abundan los diálogos ingeniosos, y tiene un montaje videoclipero, trepidante y fresco. La estructura narrativa que vertebra el relato –Fletcher cuenta a Ray lo que ha averiguado como si fuera un largometraje–, da pie a que parezca que se puede incluir de todo, por ejemplo volver atrás para corregir lo que ha contado antes cuando está especulando. Brilla sobre todo la persecución a unos niños para quitarles el móvil con el que han grabado algo que no debían, y un cameo un tanto especial. Además, Guy Ritchie se apoya en un reparto excepcional al que ha dado personajes inesperados. Sobre todo llama la atención Hugh Grant, irreconocible con gafas de sol de montura gruesa y perilla, como barriobajero sin escrúpulos, pero también Charlie Hunnam, el ‘consigliere’ barbudo, Matthew McConaughey (Mickey Pearson), un yanqui que parece un pez fuera del agua, o Colin Farrell, entrenador de boxeo en chándal muy propio del universo de Ritchie. En menor medida, también cumplen los televisivos Michelle Dockery (Downton Abbey), como esposa del personaje de McConaughey, o Jeremy Strong, en un papel de millonario que recuerda al que le ha hecho popular en Succession.

6/10
Dumbo

2019 | Dumbo

Revisitación del clásico animado Dumbo, basado en la obra de Helen Aberson, que parecía de difícil adaptación con actores de carne y hueso y animales creados con verdadero realismo con ordenador, pues se trata del largometraje más breve de Walt Disney, y contiene algunos pasajes surrealistas. Tim Burton, que ya participó en un reto de características similares, siguiendo la intención de la factoría de convertir sus filmes de animación en películas con actores, Alicia en el País de las Maravillas, se muestra más inspirado en este film, que conecta bien su cine poblado de criaturas inadaptadas, imaginativas y de buen corazón. Tras el final de la Primera Guerra Mundial, el jinete y adiestrador de caballos Holt Farrier vuelve al circo donde trabajaba en Estados Unidos, pero habiendo perdido un brazo, viudo, y con dos niños, Millie y Joe, a los que cuidar especialmente, pues añoran a su madre, y el progenitor, parco en palabras, se ha vuelto poco menos que un extraño. El entusiasta responsable del espectáculo itinerante, Max Medici, pone a Holt al cuidado del elefante, la señora Jumbo, que da a luz a una criatura de enormes orejas, lo que le convierte en un friki, objeto de burlas y chanzas. Bautizado azarosamente como Dumbo, los niños se hacen muy amigos del animal, y Millie, gran amante de la ciencia, está convencida de que el elefante podría volar gracias a sus grandes orejas, y a la presencia de una pluma. Cuando finalmente ocurre, el visionario V.A. Vandevere pretende llevárselo a su formidable parque temático, junto a todo el circo de los hermanos Medici, asociándose con Max, que se convertiría en vicepresidente. Piensa que Dumbo podría ser todo un éxito, montada en sus vuelos por la bella trapecista Colette. Tim Burton logra combinar la entrega de un entretenido film disfrutable por toda la familia, con la fagocitación de la trama del elefante volador en el entramado de sus intereses creativos personales. Como cabe imaginar, se le ve encantado en el ambiente circense, donde abundan los personajes marginales, el forzudo, la mujer sirena, etcétera, con el padre lisiado y, por supuesto, el más friki de todos, Dumbo, que sigue los pasos de su madre, a la que acusan de haber enloquecido por haber querido defender a su retoño; unidos por su singularidad, todos estos “diferentes”, sabrán sumar fuerzas cuando se hace necesario para ayudar al elefante que da título al film. Además, a Burton se le brinda la oportunidad de dar una visión de quien sería la alternativa oscura de un Walt Disney, Vandevere, personaje encarnado por Michael Keaton y que le emparenta con el aprovechado de las hamburguesas Macdonald en El fundador. Emprendedor y con ideas, pero egocéntrico y dispuesto a pisotear a los demás para hacer realidad sus sueños, el actor –que hizo para Burton Bitelchús, Batman y Batman vuelve– lo compone hábilmente sin apenas despeinarse. De todos modos lo anterior no quita para que Burton se encuentre más encorsetado y con menor capacidad de riesgo, siendo bastante políticamente correcto, incluido el subrayado mensaje en contra del cautiverio animal, que se apañen los circos con los seres humanos, nos viene a decir. Aunque el futuro imaginado en el parque y pasto de las llamas tiene cierta retranca abierta a las interpretaciones. En cualquier caso el balance del film es más que notable, con momentos magníficos, ya sólo la escena de apertura es un maravilloso ejemplo de cómo poner en situación al espectador de un modo exclusivamente visual, sin palabras; y tiene encanto reconocer los numerosos guiños al film animado original, incluido el número de circo en que los payasos deben rescatar al bebé Dumbo de un pavoroso incendio.

7/10
Viudas

2018 | Widows

Chicago. Los cuatro criminales implicados en un audaz golpe, mueren carbonizados cuando se enfrentaban a la policía. Dos millones de dólares se han esfumado convirtiéndose en cenizas, y Jamal Manning, un gángster afroamericano que busca la honorabilidad postulándose a concejal de uno de los distritos más conflictivos de la ciudad, contaba con ellos para financiar su campaña, que le enfrenta a Jack Mulligan, hijo del concejal actual Tom, ambos pertenecientes a una saga familiar habitual en los círculos de poder municipales. Con uno de sus matones Jamal presiona a Veronica, viuda de Harry Rawlings, líder de la banda caída, para obtener su dinero. Junto a las otras tres viudas, y para escapar del lazo en que les dejaron atrapadas sus maridos muertos, retomarán los planes que había trazado Harry para ejecutar otro golpe que podría valerles cinco millones de dólares. Potente adaptación de la novela homónima de Lynda La Plante, que ya había sido adaptada como miniserie británica en 2002, de la mano de Geoffrey Sax. La nueva versión cuenta con la pluma de otra novelista con recientes y exitosas adaptaciones de su obra para cine y televisión, Gillian Flynn (Perdida, Heridas abiertas), que ha trabajado en el libreto con el director del film, Steve McQueen. Sorprende la solidez del guión, que depara muchas sorpresas inesperadas, perfectamente introducidas, y lo bien dibujados que están los personajes femeninos, esto sí que es empoderamiento de la mujer a través del thriller y el subgénero de las películas de robos, y no la convencional Ocean's 8. La película combina bien la intriga con los dramas personales, y los temas de fondo de la corrupción, el gangsterismo, la manipulación, las familias desestructuradas, las tragedias que a todos nos tocan en lo más hondo, a veces rompiéndonos el alma. Viola Davis, Michelle Rodriguez y Elizabeth Debicki encarnan muy bien lo que es la lucha por la supervivencia, y las tres tienen escenas de alto calado dramático. Aunque estamos ante uno de esos filmes que bien merecerían un premio a todo su reparto, están muy bien escogidos los actores para los roles de padre e hijo concejales, Robert Duvall y Colin Farrell, el cabecilla de los ladrones, Liam Neeson, el candidato negro Brian Tyree Henry, su hermano matón Daniel Kaluuya, la niñera peluquera reconvertida en conductora Cynthia Erivo, y aún podríamos citar a más, hasta las partes más pequeñas están tratadas con esmero.

7/10
El sacrificio de un ciervo sagrado

2017 | The Killing of a Sacred Deer

Una película con el personal sello malsano y simbólico de su director y coguionista, el griego Yorgos Lanthimos. Que puede fascinar e irritar a partes iguales, a la hora de explorar los temas de la culpa y la expiación. Aunque quizá usar la palabra “explorar” es ser generosos, más valdría decir “apuntar”, porque parece excesivo decir que esta película aborda temas como la responsabilidad profesional, el reconocimiento de los errores y la necesidad de pedir perdón y reparar por ellos. Sigue a Steve, un prestigioso cirujano, casado con una médico especialista en los ojos, Anna, y que tienen dos hijos, los adolescentes Kim y Bob. Steve tiene una misteriosa relación con otro adolescente, Martin, al que hace caros regalos, como un reloj, y al que invita a cenar a su casa. También acepta una invitación para cenar con la madre de Martin, viuda, el marido era paciente de Steve y murió en la mesa de operaciones. Pronto entendemos que Martin culpa a Steve de la muerte de su padre, y por razones ignotas, Kim y Bob empiezan a sufrir síntomas de una extraña parálisis, además de que son incapaces de digerir alimentos. Como se ve, la trama pergeñada por Lanthimos y su coguionista habitual, Efthymis Filippou, premiada en Cannes, suena “marciana”, y ciertamente lo es, en línea con su anterior filmografía, que intenta diseccionar con un estilo muy particular a una sociedad enferma, que parece incapaz de reconocer sus problemas y de afrontarlos en caso de hacerlo. De modo que la probable alegoría se ajusta a una cuidada puesta en escena donde abunda el uso de objetivos cortos y grandes angulares, con la presencia de techos opresivos y ventiladores a los techos. Y también a unos trabajos actorales conscientemente fríos y lacónicos –es lo que toca a los contenidos Colin Farrell, Nicole Kidman, Barry Keoghan, Bill Camp y compañía, que deben evitar los aspavientos a toda costa, y hablar de naderías, como el hecho de que en las comidas se reservan para el final tomar las patatas, o mostrar el correcto uso de la seda dental–, con un punto buscado de artificiosidad, en que igual se prestan a perversiones sexuales, que a reuniones sociales, encuentros a deshoras, posturitas en el lecho, avances arrastrándose por el suelo...

5/10
Roman J. Israel, Esq.

2017 | Roman J. Israel, Esq.

Tras pasar casi toda la vida trabajando entre bambalinas, preparando informes en un bufete dedicado a los derechos civiles, el abogado Roman J. Israel, Esq. debe afrontar que el dueño del mismo, William Jackson, su mentor y cabeza visible en los tribunales, está en coma y al borde la muerte tras sufrir un ataque al corazón. Intenta sustituirle en el juzgado, con resultados nefastos. La sobrina de Jackson le informa de que la empresa está en quiebra, y que se está ocupando del papeleo para liquidar el negocio George Pierce. Éste, tiburón del derecho, le ofrecerá a Israel un contrato en su compañía, mucho más grande y distinta a la que él conoce. Tras rechazar en un primer momento la oferta, se dedica a buscar trabajo, conociendo a Maya, que pertenece a una red de activistas locales donde no pueden contratarle, pero donde vendría bien que diera una charla. Segundo trabajo como realizador del habitual guionista Dan Gilroy, que como su ópera prima, la memorable Nightcrawler, se apoya sobre todo en un guión muy trabajado, quizás no tan redondo, pero no exento de interés. Si aquélla presentaba a un personaje amoral, en un mundo sin reglas, aquí tiene como protagonista a un idealista, que parece un pez fuera del agua en tiempos en que la vida ofrece a diario la tentación de escoger el camino del dinero, para evitarse problemas, olvidándose de las propias convicciones. El personaje central está muy bien retratado sobre el papel; se le presenta como un tipo que conoce el sistema legal en teoría, pues se ha pasado demasiado tiempo en el despacho; ignora por ejemplo que en el mundo real, un juez podría tomar una decisión discutible, pero que no conviene enfrentarse a él, bajo riesgo de ser acusado de desacato. Lo eleva a otra dimensión, la interpretación del gran Denzel Washington, en uno de los mejores trabajos de su carrera, por lo que no sorprende su octava candidatura al Oscar. Caracterizado con gafas, audífono y ropa desfasada, el actor ha ganado además kilos para crear a una especie de autista con una peculiar visión del mundo, que a veces parece un bicho raro, pero otras resulta fascinante. Está muy bien secundado por Carmen Ejogo (Maya), pero sobre todo por un Colin Farrell, que no siempre está bien, pero que aquí borda al frío profesional que se ha vendido, pero que en el fondo envidia a Israel. Quizás choca la resolución de la cinta, un tanto apresurada y algo obvia, pero que no empaña sus indudables méritos.

7/10
La seducción

2017 | The Beguiled

Revisitación de la novela de Thomas Cullinan llevada al cine en 1971 por Don Siegel con el título en español de El seductor. Está ambientada en los años de la Guerra de Secesión, en el estado sureño de Virginia. Como es de imaginar, se mantienen los elementos principales de ese film, el formato de cuento –todo arranca con la niña canturreando y paseando por el bosque, que mientras recoge setas descubre a un soldado de la Unión malherido–, la exploración sobre la condición humana, y cierta tensión que en el último tramo aproxima la narración al cine de terror. Quizá la gran novedad es que una mujer, Sofia Coppola, está detrás del guión y la dirección de la película, lo que sirve para intensificar el elemento femenino, hay una comprensión más cercana de su psicología. No en balde, ya antes la cineasta ha entregado películas que sirven para mostrar un microcosmos de mujeres, incluido el elemento de cómo afectan a los hombres que se mueven alrededor, piénsese en su debut Las vírgenes suicidas, las guapas hermanas que fascinan a unos adolescentes, o en la más reciente The Bling Ring, sobre unas jovencitas que irrumpen en espléndidas mansiones vacía para cotillear en el lujo. El hallazgo del herido cabo John McBurney y su traslado a un internado de señoritas ocupado por siete mujeres –la directora Martha, la profesora Edwina, y las chicas de distintas edades Alicia, Amy, Jane, Marie y Emilie– alborota, podríamos decir metafóricamente, el gallinero que comparten. Tras las dudas de si comunicar la existencia de este huésped a las tropas locales del Sur, deciden de momento no hacerlo, lo primero es que el recién llegado se recupere de sus heridas, les obliga la caridad cristiana. Pero en realidad muchos sentimientos contrapuestos bullen dentro de cada una: las adultas se ven atraídas, y lo expresan de modo distinto, tras su fachada puritana. Las más jovencitas son pura ingenuidad, a las que atrae la novedad que altera la rutina de unas aburridas clases de francés y bordados. Mientras hay una más fresca, que se fija sobre todo en lo apuesto que es McBurney. Coppola sabe plasmar en la pantalla las distintas reacciones, bien secundada por un conjunto de grandes actrices, y el único hombre de entidad, Colin Farrell. Todas lo hacen muy bien, aunque cabe destacar a Kirsten Dunst, a la que toca llevar las riendas del personaje quizá más ingrato. Y es un acierto el estilo naturalista, con una fotografía que al estilo Barry Lyndon, parece funcionar con luz disponible y justificada, y una banda de sonidos del bosque, donde la poca música presente proviene de canciones o instrumentos que cantan o tocan las chicas, las excepciones son mínimas, y sólo para crear una inquietante atmósfera, con una partitura de sonidos sordos, nada preciosista. Pese a que la dirección está muy medida, y fue premiada en Cannes, Coppola pierde un poco el pulso a partir de cierto giro más o menos sorpresivo, que conduce a cambiar el tono de la narración. Todo se vuelve algo oscuro y siniestro, a veces un poco histérico, a lo que se suma la ironía y la pérdida de la inocencia exageradas, un cúmulo de elementos que no acaban de estar bien manejados.

6/10
Animales fantásticos y dónde encontrarlos

2016 | Fantastic Beasts and Where to Find Them

Con visión preclara, J.K. Rowling se ha dado cuenta de que las andanzas de Harry Potter y demás compañeros de Hogwarts necesitaban pisar el freno, unas merecidas vacaciones, aunque no renuncie a su abordaje, recientemente lo ha hecho en una exitosa obra de teatro. Pero está claro que ese universo mágico permite otras aproximaciones, y es lo que la escritora británica acaba de hacer, partiendo de su libro homónimo, “Animales fantásticos y dónde encontrarlos”, una enciclopedia que remedaba un libro de texto que Potter manejaba durante su aprendizaje en Hogwarts. Estamos ante la primera película de lo que se anuncia como una pentalogía, cinco títulos. Y es la propia Rowling la firmante en solitario de un guión que presenta mimbres sólidos, su debut en estas lides está logrado. Corre el año 1926. Newt Scamander es un eminente zoólogo, que estudia y recoge animales fantásticos que sus colegas magos no acaban de entender, pues les tienen un miedo que les impide aproximarse a ellos con actitud abierta y científica. Acaba de llegar a Nueva York, con su maleta llena de raras criaturas, pero se le escapan unas cuantas, lo que pone muy nerviosos a los magos americanos –entre ellos uno de sus líderes, Percival Graves–, muy aprensivos frente a los nomajs –el término estadounidense para los muggles, la gente normal sin poderes mágicos–, pues hay un grupo que se autodenominan como los segundos salemitas, y que en su particular caza de brujas denuncia su perversa existencia, aunque los poderosos no les creen. Y sin embargo Newt encontrará un colaborador en Jacob Kowalski, un nomaj que trabaja en una fábrica de conservas, aunque su sueño es abrir una pastelería. También interactuarán con las hermanas Goldstein, Tina y Queenie, la primera agente de magos caída en desgracia, la otra belleza ingenua con la que Jacob tendrá una inesperada química. Mientras intentan recuperar los animales fantásticos extraviados, se desatan fuerzas oscuras, existe un poderoso mago malo, Gellert Grindelwald, en paradero desconocido. Tras la breve pausa en su habitual inmersión en el universo Rowling –cuatro títulos harrypotterianos–, que le permitió dirigir La leyenda de Tarzán, David Yates vuelve, y en principio está comprometido con la dirección de los próximos filmes de la saga. Desde luego supone un acierto iniciar un tipo de aventuras completamente nuevas, con personajes distintos, en esta ocasión mayoritariamente adultos. Y las primeras impresiones son, nunca mejor dicho, fantásticas. Eddie Redmayne compone bien a su personaje protagonista, como si hubiera tomado a su Stephen Hawking de La teoría del todo, y le hubiera dotado de un aire tímido y de sabio despistado. Y también Dan Fogler está muy bien como el nomaj Jacob, supone una novedad dar tanto peso, con un simpático punto cómico, a alguien sin poderes mágicos. También resultan interesantes las dos hermanas Goldstein, compuestas por Katherine Waterston y Alison Sudol, y el resto de secundarios funcionan bien. La trama de aventuras fantásticas es muy ágil imaginativa, y permite imbricar cuestiones como la segregación, la convivencia, el respeto a los diferentes, la importancia del conocimiento, la manipulación, el ejercicio del poder, el uso de los dones que uno posee, etcétera. Y llama poderosamente la atención el capítulo de los efectos visuales, realmente alucinantes: tanto la recreación del Nueva York de la época con gran profusión de detalles en calles, edificios y vehículos, como el realismo de animales muy peculiares, el juego que da la maleta, etcétera, un verdadero festín para los sentidos.

7/10
True Detective (2ª temporada)

2015 | True Detective | Serie TV

Segunda temporada de la serie existencialista creada por Nic Pizzolatto, que aunque renueva por completo trama detectivesca y reparto, se mueve en las mismas coordenadas de personajes policiales angustiados ante un mundo inmoral, que muestra su cara más fea, y aunque ellos tratan de hacer su trabajo, no logran esa satisfacción que se supone a "los buenos" de la función. En esta ocasión los hechos transcurren en torno a población de Vinci, en California, donde hay una trama de corrupción inmobiliaria en el entorno del alcalde, y la aparición del cadáver de uno de sus hombres obliga a la colaboración de tres policías muy distintos. Ray Velcoro es un tipo divorciado y que hace trabajos para el dueño de un casino Frank Seymon, con un hijo de 9 años acosado en la escuela, y al que ayuda de modo poco educativo, por decirlo suavemente; Ani Bezzerides es una policía cuya hermana Athena hace porno en internet, y que no soporta a su padre, una especie de gurú religioso que no parece inmutarse ante el trabajo de Athena; y Paul Woodrugh patrulla las carreteras, y por hacer las cosas bien, le acaban de dar la baja temporal, absurdos de la vida, pero volverá al servicio cuando sea él quien descubra el mentado cadáver. Contra pronóstico Justin Lin, conocido por su trabajo en la saga de acción automovilística A todo gas, sabe como director imprimir la deseada atmósfera opresiva en los primeros episodios. También los actores, alejados de sus típicos papeles en cine –Colin Farrell, Rachel McAdams, Vince Vaughn, Taylor Kitsch–, saben dar un aire sombrío en sus composiciones muy adecuado. De todos modos acaba cargando un tanto ese tono fatalista algo solemne de personajes traumados, no hay nadie normal en la narración, cuestiones como abusos sexuales, dudas sobre la propia paternidad –la esposa fue violada y luego dio a luz– o la identidad sexual y el deseo del hijo que no llega. Visualmente resulta muy atractiva, con imágenes muy simbólicas como la red de autopistas a varias alturas, que evoca la complejidad del ser humano, y los pasajes de acción son muy dinámicos y están muy bien rodados.

7/10
Langosta

2015 | The Lobster

El griego Giorgos Lanthimos es un cineasta singular e inclasificable, al que hay que reconocer la originalidad en sus historias, una crítica social incómoda y extrema que no transita por caminos trillados. Tras Canino y Alps, la principal novedad es que la cinta está rodada en inglés, con actores conocidos –Colin Farrell, Rachel Weisz, John C. Reilly, Léa Seydoux…–, y que su enfoque de ciencia ficción distópica, aunque sigue siendo rarito, puede llegar a más público. Por ejemplo gustó a los Coen, pues bajo su presidencia en Cannes ganó el Premio del Jurado. En un futuro no demasiado lejano, es obligatorio vivir en pareja. Quien está soltero debe acudir a un hotel, donde debe encontrar su media naranja en un plazo de 45 días, ampliable si logran cazar a otros solteros que no aceptan las reglas y viven clandestinamente en el bosque. Pasado ese tiempo, en caso de no haber terminado con su soltería, cada persona será transformada en un animal, el que prefieran. En esta tesitura, llega David, recién divorciado, al hotel, en compañía de un perro, que es su hermano. Comenzará a relacionarse con los otros huéspedes, en busca de una pareja que le convenga, antes de que le llegue el turno de convertirse en... langosta. Con sus típicas perversiones violentas y sexuales, y actitudes ridículas próximas al surrealismo buñuelesco, Lanthimos crea con ayuda de su coguionista Efthymis Filippou una atmósfera malsana, subrayada por una banda sonora simple, de chirriantes notas de violines, que viene a poner en solfa la deshumanización de la sociedad, su adocenamiento y aceptación de reglas y costumbres que van contra la dignidad de las personas. Tiene fuerza su propuesta, pero también produce repulsión, aunque se quiera hacer una apuesta por el amor, que como no podía ser menos en el griego, es bastante radical en su manifestación final, por no decir, disparatada, aunque pueda considerarse simbólica acerca de los riesgos que hay que tomar en la vida para ser fiel a uno mismo.

6/10
Premonición

2015 | Solace

Un serial killer está actuando. No parece haber un nexo de unión entre las víctimas, entre ellas un niño, pero coincide el "modus operandi", una incisión sin saña en la nuca con un estilete, se diría que el asesino buscaba una muerte inadvertida. El veterano detective del FBI Joe Merriwether decide pedir ayuda a su amigo John Clancy, antiguo colaborador que dejó de trabajar con la policía y lleva una vida solitaria por un drama familiar, y que tiene un peculiar don, una intuición superdotada que le permite tener conocimientos de sucesos pasados y futuros; la idea no convence a su socia investigadora, la psiquiatra Katherine Cowles, que considera el supuesto talento una patraña. El brasileño Afonso Poyart tuvo cierta repercusión en su país en 2012 con la cinta gangsteril Dos conejos, y ahora emprende su aventura en Hollywood con un thriller de buena factura, visualmente vistoso a la hora de presentar las premoniciones, en las persecuciones y sobre todo en ciertas escenas en que un mismo personaje se multiplica en el mismo plano. Aquí adapta un guión ajeno, del dúo Sean Bailey y Ted Griffin, con alguna idea ingeniosa –sobre todo en el modo de relacionar al asesino con Clancy, y en los motivos de sus asesinatos–, pero también con elementos flojos, desde que ponemos cara al asesino, la cosa se desbarata y el final con su epílogo sobre todo, produce cierto sonrojo. En cualquier caso es una película medianamente resultona, que se deja ver, mientras que Anthony Hopkins sigue demostrando que es un gran actor, que eleva el nivel de cualquier film con su sola presencia. Curiosamente, al igual que ocurría en El silencio de los corderos, compone un personaje que colabora con los federales sin formar parte de ellos.

4/10
Cuento de invierno (Winter's Tale)

2014 | Winter's Tale

Nueva York, principios del siglo XX. Peter Lake es un ladrón perseguido por un siniestro personaje llamado Pearly Soames, que no es otra cosa que un demonio que pretende vengarse de quien antaño fue uno de sus “socios”. Antes de marcharse de la ciudad, Peter entrará a robar en una suntuosa mansión y allí se enamorará de la bella Beverly Penn. Pero el destino de ese amor es trágico porque ella tiene tuberculosis y le queda poco tiempo de vida... Tras una exitosa carrera como guionista, en donde ha formado tándem con un peso pesado como Ron Howard, en películas de la talla de Una mente maravillosa o Cinderella Man, el neoyorquino Akiva Goldsman debuta en el largometraje con Cuento de invierno (Winter's Tale), después de haber hecho ya sus pinitos detrás de las cámaras en la serie Fringe. Para su puesta de largo en la gran pantalla ha elegido una historia difícil de manejar, que se adentra por vericuetos fantásticos y a la vez pretende mantener la verosimilitud de la trama, con acendrados acentos dramáticos, en torno a la lucha entre el bien y el mal, la perpetuidad del amor y la fuerza del destino. Basada en una novela de Mark Helprin, el mayor problema de Cuento de invierno (Winter's Tale) es la dificultad de digerir la enorme amalgama de elementos fantásticos en un escenario realista, el Nueva York actual y el de un siglo atrás. Quizá provengan del material previo, o quizá Goldsman haya incluido ideas propias, sea como fuere aquí la trama es especialmente confusa por exceso de ingredientes en el cóctel, que incluye desde tradiciones puramente religiosas, hasta concepciones mitológicas y mágicas, pasando por el ideal romántico de la fuerza inmortal del amor. Religión, magia, mitología, con una severa dosis de imaginería milagrosa a lo New Age es el ecléctico resultado. A veces estos elementos se muestran con sutileza, como ese estado de percepción en que la luz y sus reflejos ayudan a ver el mundo desde una nueva perspectiva, pero en otras ocasiones las cosas no funcionan tan fácilmente: verdaderamente es complicado aceptar la existencia de un caballo blanco con alas que aparece mágicamente sin explicación alguna. Y que se trate de un cuento no es suficiente. Dicho esto, está claro que lo que mejor funciona es la pura historia de amor de toda la vida, punto detonante del film. Por lo demás, lo más destacado de Cuento de invierno (Winter's Tale) es la lograda ambientación de la historia, sobre todo la de la época de principios del siglo XX, con un cuidadoso diseño de producción, así como el tono fotográfico de la película, que saca mucho partido a los colores grises del invierno. Y al margen de sus personajes, los actores están todos bien, con mención especial para un eficiente Colin Farrell (en su pose de sufridor) y la guapa jovencita Jessica Brown Findlay (Downton Abbey). Sin embargo es una pena constatar lo relegados que quedan en la trama actores de la talla de William Hurt o Jennifer Connelly.

4/10
La señorita Julia

2014 | Miss Julie

Adaptación de la conocida obra teatral de August Strindberg a cargo de la cineasta noruega Liv Ullmann, que traslada la acción a Irlanda, seguramente para justificar el rodaje en inglés y un atractivo reparto, con grandes trabajos de Jessica Chastain, Colin Farrell y Samantha Morton. La directora y adaptadora de la obra se empeña en dar al film empaque cinematográfico, moviendo a los personajes por la casa señorial donde transcurre la acción, mostrando brevemente la infancia de la protagonista, y recurriendo a la imagen del río para entregar un bello plano final que remite a un célebre cuadro prerrafaelita. La señorita Julia se ha criado en soledad en la señorial casa de su padre el barón, su madre murió siendo ella niña. En una noche de san Juan, en que los criados celebran su baile, ella participa y aprovecha para aproximarse a John, un atractivo lacayo, novio de la cocinera de la casa, Kathleen. Ella se mueve entre la ingenuidad y el deseo provocador, mientras que él trata de contener sus impulsos, sabedor de la insalvable barrera social que los separa. Ullmann sabe desplegar con intensidad los temas de la obra –clases sociales y determinismo, desconocimiento del mundo tal vez culpable, manipulación...–, pero sin olvidar los desgarradores dramas personales capaces de conmover, y una violencia y pasión que son más psicológicas que físicas, pero que golpean con fuerza. Y gracias a las interpretaciones de los actores, logra que nos compadezcamos de los personajes, que sintamos sus desdichas un poco nuestras. La selección musical de piezas clásicas, con especial recurso a Schubert, resulta muy adecuada.

6/10
Dead Man Down (La venganza del hombre muerto)

2013 | Dead Man Down

Unas misteriosas cartas están atemorizando a Alphonse, jefe de un banda criminal. La cosa no sería importante si esas misivas no fueran acompañadas del asesinato de sus hombres. El mafioso ignora que el responsable es en realidad uno de sus lugartenientes más eficaces, el búlgaro Victor. El motivo es que tiempo atrás, cuando Victor era un ciudadano corriente, Alphonse mandó asesinarle, junto a su mujer y su hija. Ellas murieron pero él sobrevivió. Los planes vengativos de Victor, sin embargo, podrían torcerse debido a la intromisión de una vecina que le ha visto asesinar a uno de los hombres de Alphonse. El sueco Niels Arden Oplev, director de Los hombres que no amaban a las mujeres, entrega un thriller oscuro, que retrata unos personajes de vidas tristes, desesperanzadas, que chapotean en un pasado tan lleno de dolor que les ha llevado a tener un sólo móvil existencial: la venganza. El guión, confuso al inicio, acaba desarrollándose con lógica razonable, y entretiene lo justo, pero lo cierto es que el punto fuerte de Oplev no es narrar historias, sino darles un aire siniestro y malsano. Parte de las carencias argumentales de Dead Man Down (La venganza del hombre muerto) las tiene sin duda un libreto incompleto, al que hay que dar mucho por supuesto. El conjunto tiene un aire desordenado, donde lo mejor es la atmósfera desasosegante y el violento desenlace, aunque resulte increíble. Es curioso además que pese a la carga emotiva que se le presupone a la historia, Dead Man Down (La venganza del hombre muerto) es paradójicamente una película a la que le falta alma. No llegan al espectador los sentimientos de los heridos personajes, su humanidad se ve pero no se siente, porque lo único que parece haber es odio y rencor. Por eso no resultan creíbles algunas de sus reacciones, aunque quizá se deba simplemente a la falta de química entre los protagonistas, un Colin Farrell cada vez más estereotipado y una ambigua Noomi Rapace que ya trabajó a las órdenes de Oplev interpretando a la Lisbeth Salander creada por el escritor Stieg Larsson.

5/10
Al encuentro de Mr. Banks

2013 | Saving Mr. Banks

Tras dos décadas tratando de persuadir a Pamela Travers para llevar al cine su emblemática obra “Mary Poppins”, Walt Disney logra un principio de acuerdo con la autora, en dificultades económicas, que incluye la aprobación del guión y del reparto, entre otras exigencias. Pero la señora Travers -así le gusta que la llamen- no estampará su firma en el contrato sin antes haber viajado a California para observar sobre el terreno en que puede ir a parar la aventura cinematográfica. Será un viaje también al pasado, los tristes recuerdos de infancia en Australia que inspiraron a “Mary Poppins” se agolparán en su cabeza, conformando un muro de resistencia frente a Walt y su equipo, a la hora de dar su conformidad a las ideas sobre las que quiere cimentarse la película. Encantadora película que explica con idas y vueltas del pasado la gestación de “Mary Poppins”, la novela, y Mary Poppins, la película. Con un guión de las televisivas y poco conocidas Sue Smith y Kelly Marcel, y suaves transiciones entre presente británico-americano y pasado australiano, John Lee Hancock, que hasta ahora había demostrado ser un buen artesano a la hora de contar historias muy humanas basadas en hechos reales -The Rookie, El Álamo (2004), The Blind Side (Un sueño posible)-, logra su mejor trabajo. Llama la atención el equilibrio logrado entre las situaciones propias de comedia provocadas por el difícil carácter de Pamela, y los momentos dramáticos por un pasado no bien digerido, y al que una fantástica novela infantil había servido para practicar una suerte de exorcismo. La invitación al perdón y el deseo de no juzgar con dureza al propio progenitor son ideas hermosas que atraviesan la trama. Las piezas encajan, todo fluye con naturalidad en esta película capaz de elevar el espíritu y alimentar los sueños. Los momentos en el estudio, con los letristas y compositores presentando sus canciones, Walt entusiasmado, y Pamela poniendo sus peros, son fantásticos. Realmente Emma Thompson está pletórica dando vida a la escritora encerrada en sus inseguridades, que trata de combatir mostrando una rotundidad y una lengua afilada que le permitan guardar las distancias. Y Tom Hanks supera con nota su caracterización de Walt Disney, empresa nada sencilla al tratarse de un personaje tan conocido por sus populares apariciones en la pequeña pantalla. Todos los personajes secundarios, como el chófer de Paul Giamatti, tienen su encanto, y ninguno carece de importancia. Los tramos del pasado presentan el necesario peso específico y acaban iluminando completamente el presente en el momento adecuado, hasta explicar el inteligente e intraducible título original de la película, “Saving Mr. Banks”. Es cierto que hay momentos que da la impresión de que deberían haber sido memorables, como la reunión londinense, a los que falta un poco de chispa. Pero a cambio hay en puñado de momentos verdaderamente mágicos, entre los que no es el menor en emotividad el de la premiere de ese film ya clásico titulado Mary Poppins, hecho realidad por la tenacidad de uno de los grandes de la historia del cine.

7/10
Desafío total (Total Recall)

2012 | Total Recall

Futuro no muy lejano. La Tierra ha quedado reducida a la Unión Federal Británica en Europa, que gobierna tiránicamente la Colonia (Australia) a la que se llega por la llamada Catarata. Quaid es un obrero que construye policías cibernéticos, casado pero insatisfecho con su vida, que tiene sueños recurrentes donde es un valiente agente que lucha contra los malos de turno. La publicidad de Rekall, una empresa que ofrece implantar recuerdos en el cerebro, le seduce: quiere tener en la memoria algo más que la rutina diaria, algo que le acerque a aquello con que sueña. Cuando proceden a grabarle los recuerdos solicitados, algo sale mal: y es que el cerebro de Quaid ya había sido manipulado previamente, puede que no sea quien cree que es. Remake de Desafío total (Paul Verhoeven, 1990), de nuevo a partir del relato corto de Philip K. Dick “Podemos recordarlo todo por usted”, que también ha inspirado filmes como la saga Matrix. Los mimbres de la historia son los mismos, o sea, la situación del protagonista tratando de averiguar quién es, con el juego de qué será realidad y qué puro sueño, y el vértigo de descubrir que uno puede ser un héroe o bien un villano sin escrúpulos, con las dudas subsiguientes sobre el libre albedrío, la capacidad de escoger entre el bien y el mal. En tal tesitura, la novedad de Desafío Total (Total Recall), aparte de algunos cambios de guión, casi guiños al conocedor del film original para que participe en una especie de juego de las 7 diferencias (ya saben, ese de "a ver, mire usted, los dibujos son casi idénticos, pero observe atentamente y descubra las 7 diferencias..."), provienen de la traca de efectos visuales e imaginería futurista, donde se constata que en 12 años las posibilidades creativas se han quintuplicado. El problema es que Len Wiseman, conocido por la saga Underworld realizada con su esposa, y actriz también aquí, Kate Beckinsale, entrega su film con una rutina parecida a aquélla de la que se queja su protagonista. La narración de Desafío total (Total Recall) discurre cansinamente, con mucha parafernalia y pocas nueces de personajes que nos conmuevan y con los que compartir andanzas. Vamos, que si nos grabaran la película en el cerebro, el recuerdo no sería memorable.

4/10
Siete psicópatas

2012 | Seven Psychopaths

Martin McDonagh ya era un dramaturgo prestigioso cuando despuntó en 2008 con Escondidos en Brujas, singular y notable debut. Pero posteriormente el británico ha pasado cuatro años sin dar un golpe de claqueta, tiempo en el que únicamente ha aparecido en los títulos de crédito de un largometraje, como productor ejecutivo. Fue en El irlandés, otra meritoria ópera prima, firmada por su hermano, John Michael McDonagh. McDonagh vuelve a contar con Colin Farrell, que en esta ocasión interpreta a Marty, que intenta escribir un guión cinematográfico titulado Siete psicópatas. Le echa una mano su mejor amigo, Billy, un actor desempleado que junto con un cómplice, Hans, ha 'secuestrado' al perro de Charlie, un psicótico gángster. Los sucesos subsiguientes servirán de gran inspiración para que Marty describa a los asesinos de su obra, pero su vida correrá serio peligro... La única pequeña pega de Siete psicópatas es que ya no coge al espectador por sorpresa, pues el cineasta mantiene el tono, a medio camino entre el thriller y la comedia negra. El elemento un poco novedoso sería su carácter metacinematográfico, ya que el protagonista, Marty –que no por casualidad comparte el nombre de pila con el director– va componiendo el guión conforme transcurre el metraje, hasta que se mezclan realidad y ficción. Siguiendo el modelo del cine de Quentin Tarantino y Guy Ritchie –a ratos también recuerda a los hermanos Coen–, Siete psicópatas es un film de elaborados diálogos, y tiene un carácter muy coral. McDonagh aprovecha que ha contado con un reparto excepcional, en el que el citado Farrell está acompañado por un Sam Rockwell al que le viene al pelo un papel de desquiciado, el intachable Christopher Walken y un correcto Woody Harrelson. No desentonan en Siete psicópatas Olga Kurylenko, Harry Dean Stanton, Gabourey Sidibe –la protagonista de Precious– y el veteranísimo Tom Waits, algunos en apariciones muy breves. La secuencia inicial homenajea a la serie Boardwalk Empire, con dos de sus protagonistas, Michael Pitt y Michael Stuhlbarg, como asesinos conversando sobre trivialidades.

6/10
Cómo acabar con tu jefe

2011 | Horrible Bosses

Nick está a las órdenes de un psicópata, que le hace trabajar duro para un supuesto ascenso que después no le da, le impide visitar a su abuela moribunda, e incluso le obliga a beber un vaso de whisky añejo a primera hora de la mañana. Su amigo Dale, ayudante de una dentista, es acosado sexualmente por su jefa. Y el tercer miembro del ‘grupete’, Kurt, contable de profesión, tiene como nuevo superior a un adicto a la cocaína que está a punto de soltar incontroladamente los residuos tóxicos que genera la compañía, para ahorrarse el dinero que cuesta deshacerse de ellos de forma segura. Tras una conversación en un bar de copas, y después de recibir el asesoramiento de un peligroso  ex convicto, los tres llegan a la conclusión de que deben planear el asesinato de sus respectivos jefes. Comedia concebida como vehículo de lucimiento de tres grandes estrellas de la televisión americana, menos conocidos en el resto del mundo. Se trata de Charlie Day (protagonista de la serie Colgados en Filadelfia), Jason Bateman (conocido allí sobre todo por Arrested Development) y Jason Sudeikis (uno de los cómicos de mayor éxito de los últimos años en Saturday Night Live). En gran medida sigue el patrón de ‘tres amiguetes en apuros’ de la exitosa Resacón en las Vegas, con la que comparte el recurso continuo a los chistes desagradables. La diferencia es que el guión no está tan inspirado, y que se excede en zafiedad más de lo predecible, en algún diálogo sobre pederastia e incesto de bastante mal gusto. Las situaciones y personajes son absurdos y poco creíbles, y en algunos casos funcionan por la calidad de los secundarios, como Kevin Spacey, capaz de sacar adelante ‘lo que le echen’, Jennifer Aniston, eficaz a pesar de exhibir más palmito de lo acostumbrado, Colin Farrell con un exceso de maquillaje, o el camaleónico Jamie Foxx. Son lo único que se salva en un subproducto menor, tan prescindible como la cinta Como en casa en ningún sitio, el anterior trabajo cinematográfico del realizador Seth Gordon.

4/10
Noche de miedo (Fright Night)

2011 | Fright Night

Charley y su madre separada tienen un nuevo vecino en el barrio residencial donde viven a las afueras de Las Vegas. El problema es que el macizo Jerry, que así se llama el vecino, es un vampiro, y aunque el friqui Ed advierte a su amigo Charley de su condición de chupasangres, éste, que quiere ser un tipo popular para que no le deje su novia May, no le hace ningún caso. Con terribles consecuencias que le obligarán a reaccionar. Puesta al día de  Noche de miedo, la peli de terror ochentera de Tom Holland, servida en 3D con fotografía del español Javier Aguirresarobe. La función corre a cargo de un director inesperado, Craig Gillespie, responsable de la sorprendente Lars y una chica de verdad, y de la serie televisiva United States of Tara. Como se ve, el argumento es lo de menos, de lo que se trata es de plegarse con buen ritmo a las convenciones de las películas de miedo para adolescentes, con sustos, ligoteos y sentido del humor, este segundo a ratos de tipo paródico: pues se retuercen los clichés y se hacen bromas con  Crepúsculo, hasta el punto de que el mismo actor Anton Yelchin luce un look que recuerda al vampiro guaperas Edward Cullen. No faltan las convenciones habituales para combatir a los vampiros, el recurso al gore y variados efectos especiales, junto a personajes alocados de distinto pelaje. Colin Farrell compone al maléfico vampiro con una perpetua pose de ser superior invencible. La película es lo que es, entretenimiento intrascendente para un público poco exigente, pero al menos no totalmente infumable. La idea es seguir la senda de títulos como Bienvenidos a Zombieland.

4/10
London Boulevard

2010 | London Boulevard

Mitchel acaba de salir de la cárcel. Aunque se ha movido en los bajos fondos londinenses, desea llevar una nueva vida, evitando que su hermana se meta en líos, y que él mismo no quede involucrado en actividades delictivas. Por casualidad, consigue un trabajo como mantenedor de la mansión de una gran actriz de cine acosada por los paparazzi. Lo que no va a impedir que la violencia y la vida gangsteril llamen de nuevo a su puerta. Adaptación de una novela de Ken Bruen, supone el debut en la dirección del guionista William Monahan –también autor del guión y productor–, que ganó el Oscar por su libreto de Infiltrados. Aquí maneja una historia fatalista donde el “héroe” no puede escapar a su destino fatal y muy caprichoso, por mucho que lo intente. Todo se sirve con un estilo de violencia seca, que parece deudor de ciertas producciones británicas recientes, como The Take (serie), aunque su resultado es bastante inferior. El principal problema del film de Monahan es que no responde a la pregunta “What’s the point?”, o sea, “¿de qué va todo esto?”. Nos distrae el cineasta con muchos hilos –la hermana que se lía con el médico indio, el mendigo asesinado, la estrella agobiada y traumatizada por una violación, el asistente de la estrella que no se sabe muy bien a qué se dedica, el gángster “hijo de p...” que quiere una colección de coches y no se sabe qué más...–, ninguno de los cuales tiene suficiente consistencia argumental. De modo que las cosas se arreglan con “estilo”, tipos duros y frases grandilocuentes, llenas de palabras malsonantes y supuestamente ingeniosas... Es cierto que hay un reparto de actores solventes, pero no tienen personajes dignos de ese nombre, a excepción, quizá, de Colin Farrell, Ben Chaplin y Ray Winstone, y ello siendo indulgentes. Porque, la verdad, Keira Knightley tiene un papel absolutamente anodino y poco atractivo.

4/10
Camino a la libertad

2010 | The Way Back

Siberia, 1940. El polaco Janusz ha sido enviado al gulag, y comparte penosas condiciones de vida con los otros prisioneros. Pesa en su alma que ha sido condenado por la falsa delación –obtenida bajo tortura– de su propia esposa. Una vez allí, sólo piensa en escapar, tarea aparentemente imposible, pues por sus condiciones climáticas extremas, Siberia entera es una prisión. A pesar de ello, aprovechando una ventisca, emprenderá la huida con otros seis hombres, de los que poco a poco iremos conociendo su historia. Película basada libremente en los recuerdos del personaje polaco real Slavomir Rawicz, plasmados en un libro, y cuya veracidad ha sido puesta en duda desde 2006, cuando el interesado ya había fallecido. Más allá de esta polémica para especialistas, tenemos una trama de enorme interés humano, convertida en sólido y rico guión por Peter Weir y Keith R. Clarke, donde cabría subrayar en cualquier caso el interés de “imprimir la leyenda”, si se nos permite citar a John Ford. Impresiona la descripción del carismático líder del grupo, Janusz, guiado por la bondad, pero también la del desesperanzado americano Mr. Smith, el pastelero dibujante, el sacerdote letón, el buscavidas Valka, etc, o la de la misteriosa polaca Irena, a la que encuentran en el camino. La información sobre ellos se dosifica convenientemente, y el conjunto sirve para ofrecer un precioso cuadro sobre la condición humana, sus cualidades y limitaciones, francamente inspirador. Los diálogos están muy bien escritos, y los actores, no más de una decena que tenga alguna importancia, están sobresalientes, tanto los más conocidos –Ed Harris, Jim Sturgess, Colin Farrell, Saoirse Ronan– como los rusos y polacos. Además, en la versión original, el uso de los distintos idiomas, con predominio del inglés, se justifica de modo razonable. Weir es un cineasta que maneja a la perfección las fuerzas de la naturaleza como marco misterioso y vivo donde se desarrollan sus historias, piénsese en Picnic en Hanging Rock, o más recientemente, en Master and Commander. Al otro lado del mundo. Aquí vuelve a dar una lección al respecto, en la rica variedad de elementos naturales bellos pero hostiles: la nieve y las rocas de la montaña, los impresionantes bosques, el hielo y los mosquitos del lago, el viento, la arena y los espejismos del desierto... Gracias a su talento visual y a su sentido narrativo, el cineasta australiano compone planos y pasajes hermosos, y de alto contenido dramático, sirvan de botón de muestra el fugado congelado, el paso del lago, o el hallazgo del agua que calma la sed.

8/10
Triage

2009 | Triage

Década de los 80. Mark y David son dos curtidos fotógrafos de guerra, curtidos en la cobertura de mil y un conflictos. Ahora documentan gráficamente en Kurdistán la lucha de los kurdos contra el Irak de Sadam Husseim, o contra Turquía cuando toca. Y toman fotos de hechos horribles, como la decisión del médico de descargar un tiro en la nuca de los heridos graves cuya esperanza de vida es escasa, o a los que no puede atender por falta material de tiempo. En cierto momento, David manifiesta que ya ha visto suficiente carnicería, quiere volver a casa junto a su esposa, a punto de dar a luz; Mark no está de acuerdo, quiere poder dar la primicia de un gran ataque inminente de los kurdos. Los amigos se separan, y Mark, tras ser herido, vuelve a casa solo con su esposa española. La sorpresa es que David no ha vuelto. ¿Habrá sido retenido? ¿Tal vez ha sido víctima de una escaramuza? Gran decepción. Del director de En tierra de nadie, una inteligente crítica a las minas antipersona y por ende, a la locura de la guerra, cabía esperar una mirada interesante al conflicto kurdo o al periodismo bélico. Pero Danis Tanovic confirma lo errático de su carrera tras el mentado film –luego sólo ha rodado un segmento del corto 11'09''01. 11 de septiembre y El infierno–, hasta el punto de que uno diría que se trata de un trabajo de encargo, si no fuera porque el único responsable del guión es el propio Tanovic. La película consta de dos partes bien diferenciadas: la bélica, con algunas escenas vibrantes, aunque suenen a vistas; y la parte 'de casa', absolutamente convencional, con una personaje para Paz Vega de vergüenza ajena, una esposa plana y sin garra, o el recurso a un terapeuta, el abuelo de Vega –encarnado por Christopher Lee, que da el tipo de caballero español–, un tanto risible en sus métodos de manual, con su oscuro pasado en que habría ayudado a superar traumas a torturadores franquistas de la postguerra civil. A veces da la impresión de que faltan escenas en la película, como si el presupuesto no hubiera dado para más. Y la resolución sabe a muy poco, no esperas que el enigma que contiene el film vaya por ahí, pero no por la sorpresa, sino por lo trivial. Collin Farrell se esfuerza como periodista que empieza a ser un poco humano tras una dura experiencia, pero también da la impresión de que faltan matices a su personaje, capaces de hacerlo creíble.

4/10
El imaginario del Doctor Parnassus

2009 | The Imaginarium of Doctor Parnassus

El doctor Parnassus presenta en Londres su espectáculo de feria, que consiste en un espejo mágico que traslada a quien lo desee a otra dimensión, en la que se hacen realidad sus deseos. Parnassus viaja con su hija Valentina, que según asegura él va a cumplir 12 años, aunque en realidad se aproxima a los 16. El padre sabe que está a punto de pasar a ser propiedad de Mr. Nick –en realidad el mismísimo demonio–, con el que hizo un pacto años atrás. A cambio de la juventud y la inmortalidad, Parnassus le dará sus hijos a Mr. Nick en cuanto éstos lleguen a los 16. Cuando Mr. Nick se presenta a por la chica, Parnassus hace una apuesta con él. Para poder ganar y quedarse con su hija contará con la ayuda de Tony, un tipo que se esconde de unos rusos que le persiguen. Al visionario director Terry Gilliam no le acompaña la suerte. Tras los problemas que dieron al traste con el rodaje de The Man Who Killed Don Quijote, en este film tuvo que afrontar la inesperada muerte del protagonista, Heath Ledger, que acababa de interpretar al Joker en El caballero oscuro. Finalmente optó por mantener las secuencias que llegó a rodar Ledger y sustituirle cada vez que su personaje, Tony, se adentra en el espejo y se transporta a otro mundo. Se prestaron a ello los actores Johnny Depp, Colin Farrell y Jude Law, que donaron el salario a la hija de Ledger. Parece que llegó a rodar con Ledger las suficientes imágenes como para que los cambios de actor no sean demasiado bruscos, por lo que la jugada no le ha salido del todo mal. Destaca el carismático Johnny Depp, aunque su breve intervención sabe a poco. Como es habitual en su filmografía, Gilliam ofrece imágenes deslumbrantes y sugerentes. Visualmente apabullante, y rica en referencias a clásicos del género fantástico como “Alicia a través del espejo” o “Fausto”, es cierto que esta fábula fantástica se excede en surrealismo, y le falta describir mejor a los personajes y lograr hacerlos atractivos. Esto aleja al film del gran público, y reduce su alcance a los apasionados de Gilliam y a quienes busquen un tipo de cine diferente. Pero es muy superior a la fallida Tideland, el anterior trabajo de Gilliam, y  por momentos recuerda a la potencia visual de Brazil y los mejores trabajos del ex Monty Python. Sugiere una reflexión sobre el escapismo, la fantasía y también la responsabilidad personal, pues los personajes acaban recogiendo lo que ellos mismos han cosechado. También tienen su interés sus críticas al cinismo en el mundo de las organizaciones benéficas, pues el personaje de Ledger aspira a ser reconocido como un abnegado filántropo únicamente por la gloria que esto le proporciona, no porque tenga ningún interés en ayudar a los demás.

6/10
Corazón rebelde

2009 | Crazy Heart

Bad Blake es un cantante de country cincuentón, que fue toda una celebridad, pero que ahora, sobre todo por culpa del alcohol, se limita a actuar en antros de medio pelo, a lo largo y ancho de Estados Unidos. Nuestro hombre está todo el día pegado a la botella de whisky, y no ha conseguido echar raíces, cuatro matrimonios de breve duración dan fe de ello. Durante una de sus actuaciones en Santa Fe, una joven periodista y madre soltera, Jean Craddock, pide entrevistarle. Él al principio sólo piensa en hacer un favor al tipo que ha pedido que la atienda, pero pronto surge una atracción que es también añoranza por las cosas buenas de la vida, que ha dejado pasar de largo en su largo camino como cantante. Emotivo film escrito, dirigido y producido por Scott Cooper, actor más bien desconocido. Adapta una novela de Thomas Cobb, y al parecer logró encandilar al mismísimo Robert Duvall, con quien coincidió en el plató de Get Low, para que la produjera; incluso el mítico actor se reserva un pequeñó papel como el mejor amigo de Bad, la voz de su conciencia por así decir; sin duda que a Duvall le vino a la cabeza Gracias y favores, la película que le dio el Oscar, a la hora de involucrarse en este film. Cooper rueda con exquisito clasicismo para pintar la vida de todo un cowboy, el clásico texano independiente, un papel el de Bad que Jeff Bridges borda, su composición está llena de matices. Inteligentemente Cooper despliega, con formato de ‘road-movie’ marcado por el manager, que le señala telefónicamente adónde le toca viajar, los temas sobre los que se articula la película: el alcoholismo de Bad, los celos porque Tommy, un joven cantante country, sea la estrella del momento, en su detrimento; los encuentros con la buena gente del medio oeste; y por supuesto, la aparición de Jean –tiene un enorme mérito la interpretación de Maggie Gyllenhaal, que aguanta bien al ‘gigante’ que tiene ante ella, actor y personaje–, detonante de una posible redención, que pasa por el reconocimiento de un pasado con muchos puntos negros y el consiguiente sacrificio de volver a empezar. Todos estos temas son tratados con honestidad, si soluciones facilonas, con enorme talento, más aún si se tiene en cuenta que Cooper es un novato en las lides de dirigir películas. En un film como el que nos ocupa juegan papel esencial las canciones. Más cuando Bad, que las compone, ha sabido plasmar en ellas con desgarrador lirismo sus problemas personales, a modo de exorcismo. El nivel logrado por T-Bone Burnett y el fallecido Stephen Bruton es formidable, sus temas dan el tono requerido por la película. Hay momentos muy emotivos donde la música contribuye de modo decisivo, como el concierto en que el telonero Bad comparte escenario con Tommy, o esa canción que le define tan bien, “es extraño lo parecido que es caer y volar, durante un rato”.

7/10
Escondidos en Brujas

2008 | In Bruges

El inglés de padres irlandeses Martin McDonagh escribe y dirige esta singularísima película, que supone también un más que correcto debut cinematográfico. McDonagh demuestra sobre todo un gran dominio a la hora de concebir escenas y perfilar a los personajes, no en vano es un dramaturgo de prestigio –galardonado dos veces con el premio Olivier y cuatro veces nominado al Tony–, cuyas obras han sido estrenadas en más de 40 países. Dos asesinos a sueldo van a pasar unos días a la ciudad de Brujas tras realizar su último trabajo. La idea es que esperen allí la llamada de su jefe. Mientras que Ray (Colin Farrell) se siente absolutamente fuera de lugar y no puede evitar los remordimientos terribles provocados por su último ‘trabajito’, su compañero Ken (Brendan Gleeson) está encantado con el arte y la belleza de la célebre ciudad medieval. Y así pasan los días: Ray entablará amistad con una bella chica llamada Chloë y Ken sentirá que ese ambiente cultural serena su mente y su alma. El tono de la película un poquito desconcertante, para bien y para mal. Y es que, si los protagonistas se encuentran fuera de lugar en Brujas –un continuo leitmotiv del guión–, el espectador puede sentirse igualmente perdido al no saber si tomarse en serio o en broma la historia, pues McDonagh busca un casi imposible equilibrio entre comedia y thriller. Hay momentos hilarantes logrados, pero éstos siempre surgen de situaciones nada cómicas, sino más bien patéticas, excesivas, que definen perfectamente el carácter perdedor de los personajes. El resultado es algo así como una tragicomedia negra que remite en parte al cine de Quentin Tarantino o Guy Ritchie, aunque sin su disparatado surrealismo. Aquí es todo mucho más sosegado, y también más gris y tristón. Y McDonagh rueda con un estilo mucho más clásico y contemplativo, recreándose en la fabulosa fotografía de Eigil Bryld y en las bellísimas localizaciones de Brujas, un lugar que parece verdaderamente parado en el tiempo. Este aire reposado de la espera, y el estado taciturno que despiden los personajes a lo largo de los días, crea situaciones improbables a priori, como la de que dos asesinos se pregunten por el más allá, por el bien y el mal, por Dios y por el castigo de sus pecados. Y sobre todo que lo hagan en serio, sin el sarcasmo que aportaría un Tarantino, por seguir con el ejemplo. En el aspecto artístico destaca mucho Colin Farell, cada vez más alejado de los papeles de chulito que le han dado fama. Su personaje sufriente recuerda tremendamente al de Cassandra's Dream, pues también aquí tiene serios problemas de conciencia debido a sus actos pasados. Y hay que hacer mención a la extraordinaria música de Carter Burwell, que es de lo mejorcito que se puede escuchar hoy en día.

6/10
Cuestión de honor

2008 | Pride and Glory

  Cambio absoluto de registro del cineasta Gavin O'Connor (El milagro), que ha coescrito el guión en el que también ha colaborado Joe Carnahan (Narc). A pesar de la calidad de la cinta, ha tardado mucho en estrenarse por razones curiosas. Ha llegado a los cines un año después de la fecha inicialmente prevista, porque la distribuidora se echó atrás alegando que tendría menos éxito porque iba a competir en las carteleras con otros trabajos de Edward Norton (El increíble Hulk) y Colin Farrell (Escondidos en Brujas). El director ha realizado declaraciones criticando duramente esta decisión. Ray Tierney, agente de la policía de Nueva York, acepta a regañadientes un encargo de su padre, un alto cargo del departamento. Deberá resolver la muerte de cuatro compañeros del cuerpo, abatidos a tiros cuando iban a detener a unos narcotraficantes. Ray no le puede decir que no a su padre, porque los agentes eran conocidos suyos, estaban a las órdenes de su propio hermano (también agente), y servían junto a Jimmy Egan, que es el marido de su hermana. Pero cuando Ray empieza a investigar, descubre que alguien del departamento informó a los sospechosos de que iban a ser detenidos, por oscuros intereses en el negocio de la venta de drogas. El asunto parece que salpica a su hermano y a su cuñado... Estamos ante un violento film, que describe el lado oscuro de la ley y la corrupción policial, en una línea que se parece al mundo nebuloso del novelista James Ellroy (L.A. Confidential), pero en la época actual. También recuerda a cintas sobre este tema como Sérpico, pero con una trama mucho más descarnada, que no escatima detalles turbios. En este sentido cabe mencionar una brutal secuencia con un menor, que si bien no muestra nada –sólo sugiere– no dejará indiferente ni al espectador más insensible, en la línea de la secuencia más dura de American History X, también con Edward Norton. ¿Es quizás la marca de la casa de este actor? El film cuenta con un conjunto de actores de primera fila, con el citado Norton en el papel más difícil, pues su personaje se enfrenta a un duro dilema moral al debatirse entre la lealtad a su familia y la ética profesional. No desentona un actor en línea ascendente desde hace algunos títulos, Colin Farrell, al que se le da tan bien el rol de ‘poli malo’ que llega a hacerse bastante odioso.  

6/10
Cassandra's Dream

2007 | Cassandra's Dream

Tras Match Point y Scoop, Woody Allen completa su trilogía londinense, ciudad que ha sustituido para su siguiente trabajo por Barcelona. Las tres películas no sólo tienen en común su localización geográfica sino también su temática, pues todas giran en torno al asesinato y sus consecuencias. De las tres, ésta es la que más críticas negativas ha recibido –sobre todo tras su proyección en el Festival de Venecia–, a pesar (o precisamente por eso) de que es la que más en serio se toma el asunto, pues prescinde por completo de su característico humor, salvo en algún guiño sutil. Se trata de una película terrible en la que el prolífico cineasta de Manhattan hace gala de un fatalismo que parece salido de una tragedia griega, como apunta el título. Quizás el film no es tan sorprendente ni redondo como Match Point, pero Allen desarrolla su historia con habilidad, y sobre todo, se luce nuevamente como guionista, pues las reacciones y la evolución de sus personajes están trazadas con tiralíneas. Sigue los pasos de Ian (Ewan McGregor) y su hermano menor Terry (Colin Farrell) que a pesar de su evidente falta de recursos adquieren un velero de segunda mano al que llaman Cassandra’s Dream (‘el sueño de Casandra’). Ian ayuda en el restaurante de su padre, que aspira a que un día le sustituya, pero él se ha propuesto invertir en un hotel, para tener una vida de grandes lujos, e impresionar a la joven actriz Angela, de la que se ha enamorado. Lo poco que ha ahorrado para este proyecto debe prestárselo a Terry, que ha perdido una cantidad muchísimo mayor jugando a las cartas. Podría solucionar los problemas económicos de estos hermanos su tío Howard (Tom Wilkinson), que se ha convertido en millonario. Ayudar a la familia es para él lo primero, pero exige el mismo trato por parte de sus sobrinos, a quienes pide a cambio un gran favor. Deberán asesinar a un contable que conoce sus trapos sucios y que está a punto de testificar contra él. Ian y Terry, asustados, le dicen que no, en un principio, pero están tan agobiados por las deudas que poco a poco deciden cruzar la línea sin retorno del crimen Es un tópico a estas alturas señalar la buena mano para los actores de Allen, que se ha rodeado de un elenco envidiable. Ha vuelto a contar con el director de fotografía de Melinda y Melinda, Vilmos Zsigmond, que se luce sobre todo con sus llamativas postales del puente de Londres y diferentes localizaciones de la rivera del Támesis. Llama la atención el hecho de que Allen haya encargado esta vez una partitura de Philip Glass, en lugar de recurrir a sus temas de jazz habituales. El film está plagado de referencias de distinto origen, desde Bonnie and Clyde, que como es bien sabido está protagonizada por dos delincuentes que acabaron tiroteados, a los clásicos griegos, pero sobre todo parece que desde hace algún tiempo, Woody Allen no puede sacarse de la cabeza la temática de Crimen y castigo, la novela de Fiodor Dostoievski que leía uno de sus personajes de Match Point. Ya aparecían allí los remordimientos que sufría un personaje, y sin embargo este tema se plantea aquí con mayor profundidad, preocupándose incluso uno de los personajes por la trascendencia de sus actos, sin que esto venga acompañado como siempre de un chiste típico del hombrecillo de gafas. En el film están muy presentes la cara y la cruz de este genial autor, que da vueltas una y otra vez a los mismos temas, parece mantener una jugosa guerra interior y ha sabido madurar con el tiempo.

7/10
Pregúntale al viento

2006 | Ask The Dust

Los Ángeles, años 30. Arturo Bandini intenta abrirse camino como escritor, tras haber publicado un relato en una revista de poca difusión. Instalado en un sórdido hotel de las afueras de la ciudad, Arturo trata de superar su sequía creativa al tiempo que se enamora de una atractiva camarera mexicana. Robert Towne, legendario guionista de Chinatown, entrega su cuarta película como director. Se trata de una adaptación muy libre de la novela escrita por John Fante en los años 30, considerada por Charles Bukowski como una de sus influencias más decisivas. En su edición española, el libro se llama "Pregúntale al polvo", como se traduciría literalmente el título del film. Towne llevaba treinta años trabajando en este proyecto, desde la época en que escribía Chinatown, y en la que conoció a Fante. Hasta la muerte de éste, Towne mantuvo una cordial amistad con él, y ambos se reunían periódicamente para discutir los pormenores de la adaptación de su novela. Técnicamente impecable, la ambientación de la época está bastante lograda, lo que en cierta medida compensa el excesivo metraje, la poca química entre los actores y la omnipresencia de la voz en off de Colin Farrell. El film trata de ser un canto a la ciudad de Los Ángeles (como lo era, en mayor medida, Chinatown) y una exploración acerca de la búsqueda de inspiración a la hora de acometer una actividad literaria.

4/10
Corrupción en Miami (2006)

2006 | Miami Vice

Michael Mann lleva al cine Corrupción en Miami, legendaria serie televisiva de los 80 en que ejerció de productor ejecutivo. El argumento es el típico de cualquier episodio de la serie que la memoria acierta a recordar. Sonny Crockett y Ricardo Tubbs, agentes de la brigada antivicio de Miami se enfrentan a una banda de narcotraficantes. Para obtener pruebas contra ellos, se hacen pasar por traficantes de armas. Una vez metido en el submundo del hampa, Sonny Crockett se enamora de Isabella, la novia de Montoya, uno de los malos (esto le suele suceder también a James Bond). El pobre Crockett se debate en un terrible dilema moral, pues si detiene a los narcos, no sabe si dejar escapar a su amada. Los del FBI se ponen nerviosos porque los de antivicio tardan demasiado, pero el duro Castillo, jefe de Crockett y Tubbs, da la cara por sus hombres. Por supuesto, Michael Mann vuelve a lucirse con el manejo de la cámara, sobre todo en los tiroteos. Pero éstos tardan en llegar, y todo es demasiado rutinario. Además, los protagonistas son esquemáticos, comparados con los personajes de otras películas de Mann, como los de El dilema, o sin ir más lejos, el asesino inquietante y el taxista bonachón de Collateral, su trabajo anterior. Don Johnson, que se hizo una gran estrella con su papel de Sonny Crockett, ha sido sustituido por un joven actor de moda, Collin Farrell, que empezó con buen pie, pero que tras criar buena fama, parece haberse echado a dormir. El siempre eficaz Jamie Foxx, que encarna a su compañero, Tubbs, tiene poco papel, así como Gong Li, musa del cine oriental. Y nuestra aportación nacional, Luis Tosar, ha aceptado un papel de cuatro escenas en las que tiene que poner cara de duro inexpresivo.

5/10
El nuevo mundo

2005 | The New World

Aproximación nada tópica a la exploración del nuevo mundo por los ingleses. El film arranca en 1607, cuando tres barcos avistan tierra tras una larga navegación atlántica. Les empuja el deseo de prosperar, la promesa que nadie garantiza de que se harán ricos en los lugares recién descubiertos. Pero la creación del asentamiento costero de Jamestown se hace penosa, y hay miedo de tratar con los nativos. Así que encomiendan la tarea al capitán John Smith, como mejor alternativa a la de su muerte en la horca por insubordinación. Cuando se adentra en el interior con sus hombres, son atacados y sólo él sobrevive. Contra pronóstico es aceptado en un poblado, donde aprende a apreciar las costumbres indias, al tiempo que surge el amor por la joven hija del jefe powhatan, la hermosa e inteligente Pocahontas. La promesa incumplida del regreso de la expedición a Inglaterra, y la ayuda prestada a Smith por Pocahontas, traerán consecuencias imprevisibles. Me atrevería a decir que este film tiene en su contra esa cursilada animada de la Disney titulada Pocahontas, el triste precedente de Colin Farrell en una película histórica (!), la olvidable Alejandro Magno, y lo que con mirada superficial –e injusta– podría describirse como un aire a El lago azul. Por favor, prejuicios fuera. Terrence Malick saca a pasear su alma de poeta, y recrea la historia de modo pausado, con extraordinaria delicadeza, y sin caer en extremismos no deseables. Ya sólo la belleza del plano en que los indios admiran las naves recién llegadas, que tendrá su correspondencia ulterior en Inglaterra, cuando Pocahontas descubre una catedral, hablan de que la hermosura de las tierras vírgenes tiene su contrapunto en los logros de la civilización. Ciertamente, la vida de los indios tiene algo de edénico, como de tranquila vida lograda, pero quizá su modo de desenvolverse no sea muy distinto al de los habitantes de la campiña inglesa. En cuanto al contraste de nativos y exploradores, son lógicas las diferencias entre quien buscaba algo mejor y encuentra mil y una penalidades, y quien se conforma con lo que tiene. Eso sí, la crueldad en la batalla es equiparable. Acierta Malick al trenzar la historia de amor y la transición gradual de Pocahontas a los modos occidentales. Un Farrell contenido, una sorprendente y bella Q'Orianka Kilcher que tenía quince años cuando hizo el film, y un reposado Christian Bale, constituyen los tres lados de un triángulo atípico, donde se entienden bien el entusiasmo adolescente transformado por el sufrimiento en amor por esposo e hijo, el abandono por satisfacer los anhelos exploratorios, o el amor redescubierto del bondadoso viudo.

8/10
Alejandro Magno

2004 | Alexander

El excelente director Oliver Stone aprovecha la falta de datos precisos que tienen los historiadores sobre la personalidad de Alejandro Magno, para dar una visión muy particular y poco rigurosa del general macedonio que unificó Grecia y conquistó Egipto, Asia menor y Persia en el siglo IV A. C. Consciente de que su mirada es discutible, el cineasta se excusa, narrando la historia desde el subjetivo punto de vista de Ptolomeo (Anthony Hopkins), envejecido general de Alejandro, que llega a calificar su propia narración de desvaríos seniles. El Alejandro Magno que nos presenta Stone es un tipo traumado por el carácter dominante de su madre Olimpia, que se lanza a una carrera de conquistas militares para huir de ella, tras morir su padre, Filipo. El elemento más comentado del film es la presunta homosexualidad de Alejandro, a la que se concede gran protagonismo al describirse su relación con el general Hefestión. Colin Farrell no resulta demasiado convincente como un Alejandro Magno teñido de rubio, pero tiene la fortuna de estar secundando por actores de lujo, que salvan en parte la situación. Los mejor son las batallas, que aunque pocas, están rodadas con espectacularidad, sobre todo aquella en que intervienen los elefantes.

3/10
Una casa en el fin del mundo

2004 | A Home at the End of the World

Bobby (Colin Farrell) es un chico sensible y extraño, educado liberalmente desde su infancia, con una tragedia que pesa sobre él. Un día en el instituto conoce a Jonathan y se hacen íntimos. Cuando Bobby pierde a su madre, la familia de Jonathan le recibe como a su propio hijo, sobre todo su encantadora madre Alice. Pero el tiempo hace que los amigos se separen. Años después se reencuentran. Michael Mayer tropieza en su debut tras las cámaras con esta historia basada en una novela de Michael Cunningham, autor de la obra que dio lugar a Las horas. Aquí el guión también gira en torno a la homosexualidad, pero lo que en la película de Daldry resultaba creíble, aquí carece de alma. Asistimos a unas relaciones sentimentales casi infantiles, prolongadas en el tiempo sin casi progresión. Colin Farrell está fuera de lugar, y, quizá, lo mejor sea la presencia de Sissy Spacek (grandísima actriz), aunque las reacciones de su personaje sean inverosímiles.

4/10
Daredevil

2003 | Daredevil

A diferencia de héroes que pueden trepar por las paredes, como Spiderman, Matt Murdoch es un hombre normal, y además es ciego. Su único poder excepcional consiste en que los residuos radiactivos que le dejaron ciego en un accidente, le proporcionaron un nuevo sentido, que como un sónar le permite percibir formas y movimientos a través de las vibraciones de los sonidos. El asesinato de su padre, un púgil que se niega a amañar un combate para la mafia, marcará a Murdoch, que a partir de entonces decide dedicar su vida a la justicia en dos frentes. Por un lado, estudia derecho y abre un bufete en la Cocina del Infierno, conflictivo barrio de Nueva York donde ha vivido siempre. Además, harto de comprobar que algunos delincuentes escapan a los tribunales, decide tomarse la justicia por su mano adoptando la personalidad de Daredevil, un héroe callejero  enmascarado. Los aficionados al popular cómic de Marvel pueden estar tranquilos con esta adaptación, porque la han rodado auténticos entusiastas del superhéroe. Además de algún productor que se autodefine como “enciclopedia del personaje”, el más incondicional es el propio director. El debutante Mark Steven Johnson confiesa que a los diez años esperaba horas junto al kiosco a que llegara el último número. Otro tanto sucede con el protagonista, Ben Affleck, seguidor del personaje de toda la vida, que incluso había escrito una introducción para los cómics escritos por su amigo el director Kevin Smith. No faltan vistosos efectos especiales, una banda sonora que recopila a grupos de moda, un guión típico del género superheroico, escrito por el propio director, y diseños muy originales del mundo del personaje. Pero está claro que el aspecto más cuidado es la acción. Precisamente, los dos grandes momentos de la cinta lo son por su espectacularidad, más que por su tensión dramática. Se trata de un combate en un bar y otro en una catedral. Por supuesto, hay un mítico coreógrafo de artes marciales de Hong Kong, en este caso Cheun Yan Yuen, que también ha hecho lo propio en Los ángeles de Charlie y Matrix Reloaded. Con su asesoramiento, Ben Affleck y algunos de los secundarios hicieron ellos mismos la mayoría de secuencias peligrosas, sin apenas recurrir a dobles.

5/10
La prueba

2003 | The Recruit

Ojo, amigo lector, si eres una chica o chico espabilado. Porque un buen día puede acercarse a ti un tipo con cara de espía (y eso es, por supuesto, un espía), y proponerte que te unas al servicio de inteligencia, ahí es nada. Es lo que le ocurre a James Clayton, un geniecillo de la informática, a punto de ser fichado por una conocida empresa de ordenadores. Con idea de sumergirse en un trabajo más o menos rutinario (con perdón de los programadores y demás profesionales del ramo), a cambio de un buen sueldo, se le acerca Walter Burke, y le propone ingresar en la CIA. Clayton no está muy seguro de si quiere someterse al duro entrenamiento que exige ser espía, pero por aquello del desafío que supone, y en recuerdo a su padre, que por lo visto fue espía, se pone manos a la obra. Entre los muchos candidatos a espía profesional llamará la atención de Clayton (¡y de quién no!) una chica guapetona que se llama Layla. Peli de espionaje que muestra los entresijos de la CIA, institución necesitada sin duda de un lavado de cara después de fallar estrepitosamente en la detección de los atentados del 11 de septiembre. La parte más apasionante de la película es la del aprendizaje de los espías, con pruebas de todo tipo, una de ellas el clásico detector de mentiras. Por lo demás el apañado director australiano Roger Donaldson (No hay salida, Trece días) sabe dibujar bien la relación maestro-discípulo con aires paternofiliales entre Al Pacino (un actor que hace que todos los papeles parezcan fáciles) y Colin Farrell (el chico sigue subiendo como la espuma, tras Minority Report). Mientras que Bridget Moynahan, después de haber sido la novia de un espía en Pánico nuclear, ahora puede explayarse encarnando ella misma a una espía.

6/10
Intermission

2003 | Intermission

Film independiente irlandés, con múltiples personajes. Por el metraje pululan un ladrón con pinta de skin head (Colin Farrell), bruto y sin escrúpulos; el policía duro que sueña con ser protagonista de un documental; dos amigos que trabajan en un hipermercado, con un jefe que les agobia: al primero su novia le ha dejado por un hombre casado, y el otro es hipertímido, obsesionado con el sexo, que acaba teniendo una relación con una mujer madura; finalmente, la chica que se ha ido con el hombre casado tiene una hermana que odia a los hombres tras una mala experiencia, descuida su aspecto externo (tiene un bigote a lo Burt Reynolds), y sólo caerá en la cuenta al verse en televisión, entrevistada para un reportaje... Y hay más, más gente, además de un chapucero secuestro de por medio. El desconocido debutante John Crowley une con habilidad las distintas historias, no hay confusión posible. Además, y ahí reside su principal mérito, llegas a conocer a los personajes, entiendes sus fobias y filias, sus frustraciones. El film tiene un aire moderno y desinhibido, algo iconoclasta, y se ha rodado cámara en mano, suelta, lo que transmite espontaneidad. Y se logra un punto gracioso, cachondo: te ríes, aunque los personajes insatisfechos tengan su parte de patetismo.

6/10
S.W.A.T.: Los hombres de Harrelson

2003 | S.W.A.T.

Por desobedecer órdenes en una operación de rescate de rehenes, Jim Street y Brian Gamble, dos miembros de los S.W.A.T., son expulsados del equipo y degradados. Gamble abandona de malas maneras el cuerpo policial, mientras que Street acepta un puesto inferior en espera de una nueva oportunidad. Ésta llegará con Dan “Hondo” Harrelson, comandante al que asignan el reclutamiento de cinco agentes para formar un nuevo equipo de S.W.A.T. La primera misión del grupo será escoltar a un recluso fuera de Los Ángeles. Se trata de Alex Montel, un peligroso narcotraficante que ofrece una desorbitada recompensa a quien pueda liberarle de la policía, lo que atrae la atención de numerosos mercenarios. Otra adaptación al cine de una serie. Le ha tocado esta vez a Los hombres de Harrelson, aquella serie de los 70 sobre los S.W.A.T., siglas de Special Weapons And Tactics (Armas y tácticas especiales), una unidad de la policía de Los Ángeles especializada en operaciones especiales. El todoterreno Samuel L. Jackson y el cada vez más consagrado Colin Farrell protagonizan esta típica pero amena cinta de policías, con personajes estilo cómic, que ofrece básicamente lo que promete: mucha acción. Las resultonas explosiones y las secuencias de tiros permiten que el espectador disculpe la tardanza en arrancar, y que los policías rebeldes que desafían las normas estén bastante gastados.

6/10
Minority Report

2002 | Minority Report

Cuando en 1983 un joven Tom Cruise rodaba Risky Business conoció a Steven Spielberg y surgió entre ellos un amor a primera vista. Desde entonces, el protagonista de Top Gun buscaba un proyecto para trabajar con él. Los años pasaron como una exhalación y así hasta que en 1999 llegó a manos de Cruise una historia que le pareció fascinante y se la envió a Spielberg. Éste la leyó y quedó maravillado. Había nacido Minority Report. La película está ambientada en el año 2054, en la ciudad de Washington. El modo de impartir justicia en el planeta ha progresado considerablemente, pero por senderos peculiares y bastante sinuosos. El caso es que ahora los crímenes no se cometen, son impedidos antes de que se produzcan y las personas son encarceladas por ser criminales en potencia. La clave de esta práctica es la existencia de tres personas denominadas pre-cogs (abreviatura de pre-cognoscentes), instrumentos de la todopoderosa organización Pre-Crimen, de la que el agente John Anderton (Tom Cruise) es su principal líder. Sin embargo el departamento de Justicia piensa que en Pre-Crimen puede haber errores y que algunos inocentes han podido ser arrestados, y para investigarlo envía hasta allí al agente Danny Witwer (Colin Farrell). Anderton, por el contrario, cree fervientemente en su empresa y se refugia de la soledad en su trabajo, como si fuera un bálsamo para dolor que años atrás le produjo la pérdida de su único hijo. Pero su fe en Pre-Crimen se esfuma cuando uno de los pre-cog profetiza que en el plazo de 36 horas él mismo asesinará a una persona que ni siquiera conoce: el cazador se convierte en presa y dispone de muy poco tiempo para descubrir la verdad. Si ya desde la trilogía de Indiana Jones Steven Spielberg demostró ser un maestro en películas de acción y más tarde hizo lo propio con el drama humano en La lista de Schindler, ahora se supera a sí mismo y ofrece un trepidante thriller de ciencia ficción, asentado sobre planteamientos que remiten directamente a cuestiones filosóficas y morales. La película es mucho más que un divertimento, que lo es, y ahí reside su grandeza. Y por encima de la atmósfera a lo Blade Runner, de los encomiables efectos visuales y de un guión sin fisuras, se alza la imponente figura de Tom Cruise, un tipo que aguanta cámara como nadie y que demuestra una vez más que es un actor como la copa de un pino.

7/10
La guerra de Hart

2002 | Hart's War

Los años de la II Guerra Mundial. El teniente Hart (Colin Farrell), estudiante de derecho en la vida civil, es hecho prisionero por los nazis. No es un héroe y lo sabe; lo que le cuesta es reconocerlo, y esto molesta al coronel William A. McNamara (Bruce Willis), cuyas raíces castrenses se remontan cuatro generaciones. No quiere a ese hombre en su barracón del campo de prisioneros, y lo manda con los suboficiales. Allí –giro dramático de doble vuelta y pelín forzado– van a parar también dos oficiales negros; en un ambiente de racismo nada soterrado, se fuerza la muerte violenta de uno de ellos. La atmósfera se carga, y se produce el asesinato de un suboficial blanco: el negro superviviente es el principal sospechoso y tras lograr, graciosa concesión de los nazis, la posibilidad de formar un consejo de guerra, Hart se encarga de su defensa. Gregory Hoblit maneja bien la historia, a la vez que muestra con atino a un grupo de hombres que combaten por su país, pero que no son de una pieza. Tanto el razonable Hart (el joven Farrell) como el soldado a machamartillo McNamara (Willis, al que le basta saber estar), presentan rasgos sombríos; pero a la vez son capaces de sacrificarse y pensar en los otros. Los nazis son unos malvados, como mandan los cánones; pero el coronel que compone Marcel Iures también muestra su humanidad al aflorar sentimientos paternales en su endurecido corazón. Hasta tenemos a un par de actores de color (Terrence Howard y Vicellous Reon Shannon) dispuestos a reclamar la cuota de pantalla que piden Denzel Washington, Halle Berry y compañía. Si encima tenemos un par de espectaculares escenas de acción –dos ataques aéreos, posibles gracias al software desarrollado para la bastante inferior Pearl Harbor–, podemos decir en verdad “miel sobre hojuelas”.

6/10
Última llamada

2002 | Phone Booth

El veterano Joel Schumacher vuelve a echar mano de Colin Farrell, después de que le diera la oportunidad de saltar al estrellato con la exitosa Tigerland. Ahora, el actor irlandés da vida a Stu Shepard, un americano hijo de su tiempo, que vive pegado al teléfono móvil y cuyo trabajo de asesor de publicidad le da no pocas oportunidades de vivir perpetuamente pendiente de sí mismo. Un día cualquiera, mientras camina por Nueva York, suena el teléfono en una cabina y Stu decide descolgar el teléfono. Desde ese momento, el protagonista vivirá una pesadilla: al otro lado de la línea, un francotirador asegura que le matará si sale del metro cuadrado de metacrilato donde se encuentra. La tensión que Schumacher imprime a una situación tan plana es el punto fuerte de este thriller agobiante y claustrofóbico, rodado con sabiduría en un único escenario. Pero la película va un poco más allá de la mera puesta en escena y se revela como una parábola moral acerca de la falsedad de muchos triunfadores modernos, de esas personas cuya exitosa fachada esconde a menudo secretos y pecados. Así, el protagonista se verá forzado a humillar su ego y mostrar su culpabilidad moral sin no quiere desencadenar una matanza. El actor Colin Farrell, protagonista absoluto de la película, logra una interpretación convincente, ampliada por una buen elenco de poderosos primeros planos que él sostiene con implacable fuerza. A su lado se mueve el buen hacer de ese extraordinario actor que es Forest Whitaker (La habitación del pánico), en su papel de agente de la policía. La película logra el objetivo de mantener en vilo al espectador, sin buscar el alargamiento ficticio de los hechos, un acierto que el director podría haber echado por tierra si hubiera decidido equivocadamente aumentar el metraje.

6/10
American Outlaws

2001 | American Outlaws

Aproximación a la historia de los hermanos James, Jesse y Frank, dos de los bandidos más célebres del oeste norteamericano. En este film el guión imagina una historia de ficción pergeñada por Roderick Taylor. Protagoniza un Colin Farrell bastante joven, que por entonces comenzaba a despuntar con sus papeles de tipo con malas pulgas. El resto del reparto es solvente. Cuando un grupo de rancheros se dan cuenta de que sus tierras han sido expropiadas por un magnate de los ferrocarriles acudirán a la ayuda de un fugitivo llamado Jesse James para recuperar sus pertenencias.

4/10
Criminal y decente

2000 | Ordinary Decent Criminal

Dublín. Michael Lynch es un ladrón un tanto especial. Roba a gente adinerada. Realiza unos golpes audaces. Y las autoridades, aunque le tienen enfilado, no logran reunir pruebas para acusarle. Él vive en un barrio popular, y se podría decir que es el típico hombre familiar, si no fuera porque ama a dos mujeres, hermanas. A la opinión pública le cae bien este ladrón, que gusta de las bromas para burlarse de la policía. Pero tanto va el cántaro a la fuente... Entretenida película sobre los gángsteres irlandeses, basada en un personaje real. Kevin Spacey quedó fascinado por Lynch: “Por una parte, está enfrentado con todos los aspectos del "establishment"; por otro, tiene un hondo sentido del deber, de la lealtad y la fidelidad para con la familia. Me interesó esta yuxtaposición. Me gusta interpretar personajes sobre los que el público no sabe que pensar.”

6/10
Tigerland

2000 | Tigerland

¿Una película más de Vietnam? La cosa transcurre en casa (estado de Luisiana), hay jóvenes reclutas, durísimos entrenamientos, rivalidad soldado bueno-soldado malo... Los guionistas Ross Klavan y Michael McGruther parece inspirarse en La chaqueta metálica de Stanley Kubrick y Platoon de Oliver Stone, sin excesivo rubor. Y sin embargo... Hay una mirada diferente. En primer lugar por el estilo fotográfico que un Joel Schumacher (Tiempo de matar, Asesinato en 8 mm), fascinado por los principios del movimiento Dogma, imprime al film. El director, con la ayuda del operador Matthew Libatique, mete su nerviosa cámara en maniobras y ejercicios tácticos, hasta hacernos sudar la gota gorda con los soldados. Y logra que el estilo documental de foto con grano, encaje con la hermosa composición de los planos y el impecable montaje. Parece que por definición, una película sobre la guerra de Vietnam debe ser dura. Ésta lo es, al mostrar el enloquecimiento de algunos hombres, o la deshumanización que provoca el horror bélico. También en el dibujo del escapismo de los reclutas, que entretienen sus ratos de ocio con ocasionales compañeras de cama.

6/10
La zona oscura

1999 | The War Zone

El adolescente y tímido Tom se acaba de mudar a un pueblecito llamado Devon junto a sus padres, su hermana mayor y su recién nacida hermanita, pero en esta familia de clase media no todo es tan idílico como parece. El joven pronto descubrirá el secreto que guarda su padre sobre los continuos abusos sexuales que le propina a su hermana mayor. El actor Tim Roth (Reservoir Dogs) hizo su debut en la dirección con esta opresiva película sobre secretos familiares, que contaba con un excelente guión de Alexander Stuart, autor de la novela. El ambiente oscuro y lluvioso de la película favorece ese entorno de desconfianza y distanciamiento entre los personajes, donde el joven protagonista es el inocente espectador del morboso secreto que rodea a la familia. Algunos momentos se hacen lentos debido a prolongados silencios, tan solo ocupados por la interpretación de los actores, y ciertas escenas de sexo explícito no dejarán indiferente al espectador sensible. Entre los intérpretes, destaca un cínico Ray Winstone, el joven Freddie Cunliffe y la inquietante Tilda Swinton.

5/10

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