Entrevistas
Sorprendente muestra de cine negro del director rumano
Corneliu Porumboiu pone en primer plano el lenguaje en "La Gomera"
Corneliu Poromboiu es uno de los rostros más visibles del cine rumano después de que lo pusiera en el mapa internacional con “12:08 al Este de Bucarest”. Demuestra coherencia temática y versatilidad con su nuevo film “La Gomera”, una original muestra de cine negro. Tengo oportunidad de hablar con él telemáticamente, pandemia obliga.
La Gomera presenta un guión deconstruido, dividido en capítulos encabezados con nombres propios, con saltos temporales. ¿Cómo ha sido para Corneliu Porumboiu el proceso de escritura del guión?
La película nació con el elemento del lenguaje silbado, el silbo que se usa en la isla de La Gomera, pero de elemento circunstancial pasó a ser elemento esencial. Porque lo que vertebra la trama es el proceso que sigue el protagonista Cristi de aprender este lenguaje, con intenciones criminales. De ahí pasé a la estructura de flash-backs, y de ahí a la división de la narración en capítulos. En el proceso de escritura del guión puse en primer plano el lenguaje, que lo articulaba todo.
Observo que el recurso a este lenguaje misterioso y críptico conecta bien con la decisión de seguir en la historia las claves del cine negro. Porque es tradicional en este género la presencia de personajes herméticos, lacónicos, que no dicen lo que piensan, lo que acentúa su ambigüedad moral. Y por otra parte ese es un tema muy presente en su filmografía...
De hecho el personaje principal del film, Cristi, está inspirado en otro que estaba presente en mi película Politist, Adjectiv, que tenía el mismo nombre, y era un jefe de policía. Me pregunté cómo sería este personaje diez años después, en un marco completamente distinto, y moviéndose en la atmósfera de otro género, el otro se ajustaba más a las convenciones del policíaco.
Utilicé elementos de suspense y western, muy de género. Y me sumergí también en el “noir”. Di paso a la diversidad de géneros, para mezclarlos en un solo film.
Por supuesto, me daba cuenta de que esto podía ocurrir, pero valía la pena intentarlo. Son personajes que juegan a engañar, y para ello utilizan arquetipos que se han visto en otras películas, es el caso evidente de Gilda. Era la forma de ir armando los personajes: que tomen elementos de ciertos roles, típicos de cintas hollywoodienses, para pergeñar sus engaños.
Gilda la construí pensando siempre qen ue ese no es su verdadero nombre, sino que ella se ha construido un personaje “ad hoc” para manejarse en el ambiente donde le toca estar. Tiene que tratar con la policía y no puede confiar en nadie, de modo que ella se inspira en el cine clásico para componer un papel. Para Magda siempre tuve en la cabeza el tipo de personajes que solía componer Marlene Dietrich, ella es una mujer dura y determinada.
Debutó en el largometraje con un cinta de cine político, 12:08 al Este de Bucarest. Aunque este film podría parecer menos político, detecto temas como la corrupción en las instituciones, o la vigilancia y falta de privacidad que parecen heredadas de la etapa del comunismo. ¿Sigue persistiendo este problema en su país? ¿Lo considera algo preocupante a nivel mundial?
La cámara cada vez se usa más en este mundo tecnificado para vigilar a las personas. Pero sobre todo quería crear en la película una energía en la cámara como herramienta para contar historias, más que presentarla como elemento de vigilancia para controlar a las personas. Porque las cámaras están ahí todo el tiempo a nuestro alrededor, no siempre vigilando, pero grabando, también están ahí para contar historias, y de modos muy diversos. Pero sí, también los personajes responden a esta vigilancia.
Estamos ante una historia de personajes perdidos, que se mueven por la ambición y el poder. Sin embargo, late algo de esperanza en el modo en que se resuelve la historia. ¿Es el amor lo único que puede redimirnos en este mundo donde domina con frecuencia la corrupción? ¿O la condición humana no tiene remedio?
Sí, conservo la esperanza. Este año de pandemia creo que nos ha hecho pensar a todos. Hemos de tratar de sacar lo mejor de nosotros mismos, y sentirnos unidos a los demás. Y algo de estos sentimientos puede detectarse al final del film.
La película la ha rodado en dos entornos muy diferentes. Bucarest ofrece un aspecto gris, y ahí dominan los espacios cerrados, mientras que en La Gomera tenemos un paisaje fascinante, y parece que se respira mejor. ¿Buscó intencionadamente el contraste?
Sí, La Gomera desde el principio tenía que parecer un lugar hermoso, lo más parecido posible al paraíso. Como un jardín. En cambio Bucarest era un lugar cerrado, como los personajes. Se trataba de crear como un contraste, dos atmósferas en conflicto. En La Gomera Cristi podía sentirse más libre, adquirir como una segunda piel. La idea de jardín no sólo aparece en la isla, sino que es un leitmotiv de libertad que se repite, aparece en la casa de la madre de Cristi, y luego finalmente en Singapur.
También diría que el silbo ayuda a abrir el espacio escénico, cuando los personajes se comunican de este modo, vemos que el mundo que les rodea es más grande de lo que se diría a primera vista...
Hay algo poético, que está unido a los pájaros, y el silbo está relacionado con los sonidos que emiten. Intenté que la trama avanzara a través de la acción, pero a la vez insuflar a este de cierto aliento poético de este modo.
En la época del confinamiento, hemos visto que las películas y las series han ocupado mucho tiempo de las personas, buscando entretenimiento y tal vez pensar. En La Gomera una de las escenas transcurre en una sala de cine, pero cada vez es más frecuente ver las películas en casa. ¿Ha cambiado definitivamente el modo de ver el cine?
Es un tema complicado. Las plataformas de streaming lo han cambiado todo, es evidente. Pero no soy pesimista con respecto al futuro de las salas de cine, que seguirán existiendo. La gente quiere salir y vivir esa experiencia, al menos de vez en cuando. Igual que salir a cenar y quedar con los amigos. Pero me resulta predecir el futuro. Lo que está claro es con el virus va a pasar un tiempo hasta que las aguas se calmen y vayan en una u otra dirección.
Imagino que rodar en estos tiempos resulta todo un desafío. ¿Lo ha podido hacer? ¿Ha llegado quizá el momento de intentar abordar una serie, algo que nunca ha hecho, pues tiene en su haber cortos y largos, documentales y de ficción, pero no series?
Tengo una idea para una serie, pero no he llegado a desarrollarla. Si tengo una idea clara que funcionara en este formato, la abordaría.
Su película no logró ser nominada al Oscar a la mejor película internacional, pero este año el cine rumano ha hecho historia con una doble nominación para Collective. ¿Ha visto la película? ¿Cree que el cine de su país está pujante?
He visto la película, es muy buena y me gusta mucho. Muestra bien lo que es un auténtico trauma nacional, es un título importante, y merecería ser premiado.
Y sí, creo que se hacen buenas películas y hay buenos directores, que hacen un cine diverso. Es un buen momento para el cine rumano.
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