Entrevistas
“No se trata solo de tiros y persecuciones, sino de las emociones que llevan a cada personaje a actuar de la manera en que lo hacen”
Entrevista con Ramón Térmens y Daniel Faraldo, responsables de “Sociedad negra”
Ramón Térmens y Daniel Faraldo llevan años siendo un dúo dinámico del cine español. En esta ocasión, con “Sociedad negra”, se embarcan en la tarea de desentrañar las intrincadas relaciones de la mafia china en Barcelona. La combinación de acción, humor negro, y drama ha dado lugar a una película que desafía las convenciones del género. Ambos se han repartido las tareas con la destreza de dos cómplices que se entienden con una mirada, creando un film que navega entre idiomas, emociones y sorpresas narrativas.
La cinta se centra en Liang, oriental que vive en Barcelona y pasa su tiempo entre clases de zeng, sus amistades con Pardales (un argentino) y Tracas (un ladrón de poca monta), y su papel como confidente para Montse Gelabert, una inspectora de la policía. Además, está enamorado de Pei Lang, la hija de Soong, el capo de la mafia china en la ciudad condal. Todo se complica cuando Liang descubre que Soong está llevando a cabo una importante operación de evasión de capitales.
Sociedad negra trata de combatir los estereotipos. ¿Cómo surgió el proyecto?
Ramón Térmens: Leí la novela con curiosidad, porque me atrajo la temática de mafia china en Barcelona. Se la pasé a Daniel Faraldo, coguionista y actor. Le encantó y decidimos hacer la película. El productor nos dio todo tipo de facilidades. El proceso ha durado once años, porque hemos hecho varias versiones del guión, y hemos tardado en conseguir la financiación.
RT: Creo que el espectador quiere saber más sobre los personajes. Has visto las consecuencias del atraco al principio y ya sabes que no va a salir bien. Después se mantiene la tensión todo el tiempo. Si no hay un porqué, esta estructura puede ser reiterativa o artificiosa. Para que el film funcionara teníamos que ir de la mano de los personajes. Cada salto temporal tiene su porqué.
¿Cómo se organizaron para trabajar juntos?
DF: Le dije a Ramón que sólo iba a darle diálogos. Que la parte visual se la trabajara él. A veces los guionistas se empeñan en inmiscuirse en el rol de realizador, pero eso es un error. Recuerdo haber estado en el rodaje de Ricas y famosas, de George Cukor. Yo mismo pude comprobar que cogía el guión y todas las indicaciones del autor del mismo las tachaba con un boli. Sólo se quedaba con lo que decían los personajes.
RT: La verdad es que llevamos mucho tiempo trabajando juntos, así que nos compenetramos muy bien. Nos quedó un guión muy largo, de unas 130 páginas. Pero no queríamos renunciar a nada, porque todo tenía su porqué. Si se renunciaba a algo habría partes que no se entenderían. Así que lo hemos metido todo, pero intentando que el ritmo sea ágil. No ha sido fácil.
DF: Hemos llegado a un momento en el que yo sé lo que va a hacer. Por eso en el guión no pongo nada. Decía dónde estaban los personajes y poco más. A veces sólo que estaban cocinando o algo así. Tenemos un gran nivel de confianza. Como soy actor, creo que se me da bien hacer diálogos que describen cómo son los personajes.
En Hollywood los escritores ponen muchas indicaciones porque casi todos quieren ser directores. Pero si es un autor nato, pone “están en un parque” y ya está.
¿Fue difícil conseguir la mezcla de géneros?
RT: Sabíamos que mezclar géneros era arriesgado. Pero queríamos crear algo que fuera más allá del típico esquema de cine negro. Agregamos acción, humor negro y drama para contar no solo el atraco, sino cómo han llegado emocionalmente a ese punto. El género es solo un esqueleto sobre el que construyes algo nuevo.
DF: En Sociedad negra no se trata solo de tiros y persecuciones, sino de las emociones que llevan a cada personaje a actuar de la manera en que lo hacen. Además, hemos añadido un humor negro que aligera la tensión y le da un toque distinto al género.
El film mezcla muchas lenguas, porque si los personajes hablan habitualmente en mandarín, catalán y español.
La realidad es así. Hay muchos orientales de segunda generación que han nacido aquí. Hablan español con fluidez. Tenemos una compañera en la productora que traduce los guiones de castellano a catalán o mandarín con enorme facilidad. Quería que hablaran bien el mandarín y el catalán, y que no les hagan hablar mal para hacer el chiste fácil. Mi película llama la atención, pero debería ser lo habitual. Lo que no tiene sentido es que le digas a un actor chino que hable perfectamente español que lo hable mal para hacer el chiste fácil.
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