Entrevistas
Michael Bay monta los "Transformers"
Es uno de los peliculones del verano. Acción y sofisticados efectos especiales, que prometen disparar las ventas de los juguetes en que se basa el film. Hablamos con el director de Transformers. Michael Bay transmite la imagen de experto en cine de acción, fiel ejecutor del guión que le ponen entre las manos.
¿Por qué ha decidido meter a los seres humanos en las historias de los Transformers?
Porque se trata de una historia humana y creo que el hacerlo así lo hace más accesible para todo el mundo. Steven Spielberg me llamó, y me dijo que quería que yo hiciese la película. A la hora de explicarme el argumento, me dijo: “Va de un chico que se va a comprar su primer coche”. Entonces yo dije que me parecía bien, pero cuando colgué el teléfono me dije que no iba a hacer la historia tonta de siempre, del chico adolescente que compra su primer coche. No, no voy a caer en eso. Entonces pensé que si podía hacer la trama muy real, sería como inventar un nuevo superhéroe para el mundo del cine.
¿Qué diferencia ha notado al tener de productor a Steven Spielberg en vez de a Jerry Bruckheimer?
Trabajar con Steven es muy especial. Una vez que uno supera lo que es estar sentado cara a cara en la misma mesa con su ídolo, las cosas empiezan a marchar. Además, trabajar con Steven es compartir una afinidad, ambos tenemos un lenguaje muy visual. Le puedes contar lo que quieres, lo que te gustaría y él lo entiende inmediatamente. Con Jerry no es el mismo tipo de lenguaje, es la diferencia fundamental entre ambos.
¿Qué le interesó de la película?
Me he divertido mucho trabajando con los Transformers. Cuando ves las figuras, los sonidos que hacen, su cara, sus ojos, etc., es como si los robots tuvieran un alma. Ha sido un placer trabajar con esas figuras, han sido mucho más que aire.
¿Cómo justifica la modernización de los robots?
Lo que yo perseguía era que los robots cobraran vida, y que fueran creíbles. Se trataba de llevarlos a la gran pantalla y forzosamente había que reinventar algunas cosas. Hay que saber utilizar lo que es realmente muy famoso y muy conocido, pero hay que darle más vida, hacerlo incluso más grande. Por ejemplo, lo que no se puede hacer es coger un dibujo e intentar ampliarlo. Hay que modernizarlo.
También hice mucho caso de lo que decían los fans por internet. Hay que saber escuchar ciertos consejos que te dan, aunque al final los directores son directores y acaban haciendo su película libremente, aunque con criterio.
¿Cree que la situación política influye en la visión del ejército de la película?
El motivo por el que añadí lo de los militares es porque es una historia pequeña, bonita y encantadora, sobre un chico normal y corriente que está comprando un coche que resulta ser un alien. Pero me gustó la idea de una invasión, así que decidí servirme de los militares para hacerlo más realista. En la película se ve y se refleja que hay otros lugares en el mundo donde se está cociendo algo, no es únicamente en Estados Unidos.
Esta es la primera película que se ha rodado en el Pentágono después del 11-S.
Sí, así es. Cuando llamé para pedir permiso, dijeron que si unos robots llegaran a La Tierra para atacarnos, el ejército tendría que luchar contra ellos. (risas) Al ejército sólo le preocupa que les retratemos de una manera realista y creíble.
¿Por qué este tipo de películas siempre se desarrollan durante el 4 de julio?
El 4 de julio es una fecha muy señalada en Estados Unidos. A los americanos les gusta ver este tipo de cosas.
¿Con que idea se concibió la relación de los personajes de Shia y Megan?
Son un pretexto muy bonito. De lo que se trata es de juguetear un poco con los robots, pero para ello hay que conseguir que al espectador le importe lo que le está pasando el personaje. Si eso no pasa, tampoco te va a importar lo que le pase a los robots. Ellos están ahí como un pretexto, hay que saber cómo jugar con ellos para que transmitan emociones. Cuando se hace una película siempre se hace a través de los ojos de alguien. Nosotros como público somos los ojos de Shia.
¿Han intentado captar el espíritu de las producciones de aventuras de Spielberg de los años ochenta?
Yo simplemente quería hacer una película con la que los niños pudieran identificarse. Es como una fantasía de los niños. Lo que hace esta película es sacar a ese niño que tenemos todos dentro. No hay nada más divertido que ver a este niño, intentando ocultar a esos robots que están en el jardín de su casa.
¿Cree que la película retrata bien a la juventud?
En mi modesta opinión yo creo que sí. Creo que es un reflejo bastante acertado de la adolescencia.
¿Va a continuar en el cine de acción?
Para mí cada película es un reto. Me encanta hacer películas que inviten al público a entrar en un mundo nuevo. Pero también me gustaría intentar películas más serias, más dramáticas. Y también me gustaría probar con las que son más pequeñas y tienen la fuerza motriz en los personajes.
Parece que lo han pasado muy bien rodando.
Sí, lo reitero. Aunque también ha sido bastante duro. El primer día que rodamos con Shia era la escena de cuando los perros corren detrás de él. Yo le dije: “no tienes que preocuparte de nada, son perros perfectamente amaestrados”. Entonces un tipo entró con un traje protector y con un látigo, y yo dije “Shia, corre, corre”. Entonces empezó a correr. Los perros en principio tenían que pillar al tipo por el traje, pero no se interesaron por él y sólo corrían detrás de Shia. Creía que se lo iban a comer vivo. (risas)
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