Entrevistas
Ang Lee y las elevadas dosis de erotismo de su último film
El aspecto algo retraído de Ang Lee se diría que no cuadra con las elevadas dosis de erotismo de su último film, o con la ira desatada de cierto monstruo verde, el increíble Hulk. Ya se sabe, “tigre agazapado”, “dragón escondido”… Charlamos con él de Deseo, peligro.
Los personajes del film representan obras de teatro patrióticas, que encandilan al público. Pero influir artística e intelectualmente no les basta, y deciden pasar a la acción. ¿Está de acuerdo con que esa es la mejor manera de influir en la gente? Porque usted representaría la primera opción, la influencia a través del cine…
Es difícil de decir. Creo que, en mi caso personal, yo puedo influir en la gente sobre todo con el cine. En la película, cuando el líder decide pasar a la acción, se desata la tragedia; habría sido mejor, habrían logrado mayor efectividad, si hubieran seguido con la actividad teatral. En el caso del líder hay una motivación personal, porque él quería ir a la guerra, y lo tiene prohibido por su padres, debido a que ya un hermano ha muerto en la guerra. Y que le pusieran en tal tesitura para él era un poco como perder su hombría, porque él cree que es mucho mejor morir en la guerra. Está en juego su honor.
Fingir es lo más importante en el film, y se convierte en el tema de la película. Y la película también es una simulación, que dice algo a la gente, mi honor se pone en marcha en este sentido.
¿Por qué ha vuelto a China, y ha rodado en mandarín?
He vuelto porque es donde están mis raíces culturales, aunque físicamente no podría rodar una película detrás de otra en China, porque la industria es mucho más pequeña y tiene mucha más presión. Lo que me gusta es intercalar mis películas norteamericanas con las chinas. Trabajar en Estados Unidos es como estar en las grandes ligas. Tienes tanto de todo... Y eso ayuda mucho a la hora de trabajar. En China, con su pequeña industria, te sumerges en otra forma de trabajo. Y me siento como un pez grande en un estanque pequeño. Hasta cierto punto, allí tengo más libertad, trabajando allí gano mucha experiencia y conocimiento, que luego aplico cuando llego a Estados Unidos. Entonces, a pesar del idioma o de cualquier otra cosa, después de Brokeback Mountain, ésta es la historia que me apetecía contar.
¿Encuentra una especial sensibilidad en las historias escritas por mujeres, como Eileen Chang o Annie Proulx, en las que se basan sus dos últimos filmes?
Yo creo que el punto de vista de las mujeres es mucho más interesante en la actualidad, porque se trata de una óptica más fresca y menos conocida. Históricamente, la sociedad siempre ha estado estructurada por y para los hombres, y ha sido contada de una visión masculina. Por eso una historia vista a través de los ojos de una mujer me resulta tan interesante, es como una deconstrucción de la óptica tradicional, para ofrecer otra menos conocida.
En sus dos últimos trabajos ensancha relatos breves para convertirlos en películas. ¿Cómo lo hace?
En el caso de Brokeback Mountain conté con Larry McMurtry, un gran guionista, que hizo casi todo el trabajo. En Brokeback no se añadió nada, se extendió alguna cosa, pero no se inventó nada nuevo para la historia. En el relato ya estaba todo, era difícil insuflarle más sustancia. En Deseo, peligro, hemos añadido dos secuencias que no aparecen en el relato, pero que yo creía que eran importantes. Una es la del asesinato, un momento clave porque es cuando los chicos se dan cuenta de lo que es la violencia, de lo que es la guerra y matar a un hombre. Y la otra es la de la joyería, que en el libro sólo estaba apuntada en una frase. Muchas veces era una simple frase la que contenía el material necesario para desarrollar o crear una escena completa.
Su película tiene escenas fuertes de sexo. ¿Tenía miedo a la censura?
Antes de empezar sabía que la película iba a tener unas escenas de sexo fuertes, pero mi gran temor no era ése. Creía que no me iban a dejar a hacer la película por el tema. Temía que el problema residiera en el planteamiento de la sexualidad femenina en contra del patriotismo. Nunca se había rodado ni en Taiwán ni en China esta parte de la historia del país. Fue un alivio cuando recibí el permiso para seguir adelante.
Lo que ocurre con la censura en China, es que allí las películas no tienen clasificación por edades, todas deben ser para un público general, por eso no era raro que me pidieran que cortara escenas de sexo y violencia. Entonces rodé todo lo que quise en China y luego me fui de allí para la postproducción. En Taiwan, por ejemplo, han puesto la película entera, sin cortes. Lo mismo ha sucedido en Hong-Kong y en otras zonas de Asia. Y seguro que llegará el momento en que el público chino pueda ver la película completa.
¿Cree que ésta es más una película sobre el desamor que sobre el amor? ¿Y por qué consideraba tan importante la inclusión de esas escenas de sexo?
El desamor es un recurso, un arma que se usa en la guerra. Estamos realmente ante una historia de guerra. La guerra distorsiona y destruye todos los sentimientos. Y ésta es una película que muestra el uso del sexo violento y enérgico, que encaja en ese contexto bélico, como un vehículo que desata unos sentimientos. Lo tenía que hacer de esta manera.
¿Cuál es su próximo proyecto?
No tengo ningún proyecto (pausa). Pero estoy deseando hacer una comedia ya que mis seis últimas películas han sido grandes tragedias. Empiezo a preguntarme qué me pasa (risas).
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