Entrevistas
Roland Emmerich, el cine y otra catástrofes de "El día de mañana"
Con motivo de la presentación de la película El día de mañana, entrevistamos al director Roland Emmerich.
Lleva 10 años rodando en Hollywood. ¿Cómo pasó de hacer cine en Alemania a trabajar en EE.UU.?
Aunque hacía cine en Alemania, mis películas eran muy parecidas a las estadounidenses, tenían una estética similar. Por aquel entonces no imaginaba que algún día llegaría a trabajar en Hollywood. Las primeras ofertas que me llegaron era para películas de presupuestos similares a las que hacía en mi país, por lo que no quise moverme. Pero sorprendentemente, Carolco me ofreció una superproducción con Sylvester Stallone. Fui allí, y estuve 9 meses trabajando, pero me despedí del proyecto porque no me gustaba por dónde iba el guión. La misma productora me ofreció luego Soldado universal. La verdad es que acepté únicamente porque necesitaba trabajar, pero como tuvo éxito, seguí en Hollywood.
El film ha coincidido en cine con Troya, dirigida por Wolfgang Petersen, compatriota suyo. Se contrata a europeos para hacer películas típicas de Hollywood…
Para mí Petersen siempre ha sido como un maestro y modelo a quien seguir. Cuando yo empezaba, él había obtenido un gran éxito con La historia interminable y otros títulos. Me ayudó su ejemplo, y me hizo una serie de favores que le agradezco mucho. Pero curiosamente el destino nos ha hecho luego competir. Cuando yo hice El patriota, él estrenó el mismo día La tormenta perfecta. Y ahora hemos coincidido con un par de semanas de diferencia. No es algo premeditado.
Su película da qué pensar, más que otros productos de Hollywood.
Soy bastante crítico con lo que se hace en Hollywood, sobre todo en verano. Sólo se producen secuelas y remakes, y parece que nadie quiere asumir riesgos. Creo que hemos asumido un riesgo al tratar un tema que no es puro escapismo, sino un problema real.
¿No teme que le encasillen en el género catastrofista?
De hecho ya estoy encasillado. Encasillado como ‘la gallina de los huevos de oro.’ Aún así, quiero hacer otras cosas.
Pero El patriota era muy diferente. Parecía su oportunidad para demostrar que podía hacer otras cosas.
Era completamente distinta. De hecho, con aquella película pensaba dar un giro a mi carrera, ir por otro camino. Después me llamó la atención este proyecto, y pensé que podía utilizar mi talento para el género catastrofista al servicio de un mensaje. De hecho, creo que es la cinta de la que me siento más orgulloso: combina mi habilidad para las historias que incluyen efectos especiales con mis inquietudes.
Es una película de gran espectáculo, pero se cuidan los personajes. Lo mismo pasaba en El patriota, que tenía escenas de batalla, pero perfilaba bien a los protagonistas.
Nuestro objetivo fundamental era guardar el equilibrio entre la espectacularidad de los efectos especiales y los personajes. Sobre todo, queríamos que resultaran creíbles, aunque todo esto es muy difícil. Para nosotros toda la furia de la naturaleza y los elementos climáticos son el telón de fondo para los personajes, casi como una excusa para desarrollarlos. La primera parte de la película es muy espectacular. La segunda se centra más en los conflictos entre los personajes, que era lo que nos parecía más importante.
Este tipo de películas plantean si se acerca el fin del mundo.
Sería el fin del mundo tal y como lo conocemos nosotros, porque luego habrá más cosas. El modo en que acaba el film da pie para que el público especule.
¿En qué se parece el film a los hechos del 11 de septiembre?
Es un desastre natural, lo que hace que sea diferente. Hemos rodado imágenes impactantes en las que se destruyen partes de Nueva York, la ciudad que mejor simboliza Occidente. Por ejemplo, vemos la Estatua de la Libertad. Teníamos que ser muy cuidadosos para que nadie se sintiera a disgusto, y no recordar esos hechos dolorosos a la gente. Así, vemos en una secuencia cómo el oleaje sacude a la Estatua de la Libertad, pero ésta no cae. Básicamente, pienso que no deberíamos dejar que los terroristas influyeran en el cine, porque sería un poco como si hubieran ganado ellos.
Las escenas del oleaje por las calles me recordaron a la humareda del 11 de septiembre.
No me lo había planteado. Quizás así esa secuencia resulte más emocionante.
Una cosa curiosa de la cinta es que muestra el lado más débil de EE.UU. ¿Querían hacer pensar a la gente sobre ello?
Estos temas se aprecian más en Europa que en EE.UU. Aquí, los espectadores son más receptivos hacia los temas políticos. Probablemente algunas personas responderán, y saldrán del cine pensando qué pueden hacer para que el gobierno tome medidas. Habrá espectadores que lo tomen con ironía, y otros que sólo vayan a pasar el rato, y la película ni siquiera les haga pensar.
Independence Day y El patriota fueron muy criticadas por sus elementos patrióticos. Esta cinta parece esforzarse por ser justamente lo contrario en algunos momentos. ¿Lo ha hecho para compensar?
Aquellas películas fueron mal entendidas fuera de Estados Unidos. Me pasó con Independence Day, por las banderas y los discursos. Pero mi idea original no iba por ahí, quería ser una película conciliadora y por eso el protagonista era negro. Fue peor con El patriota, quizás por el título. Pero quería contar que los habitantes de las colonias, que eran ingleses, se convirtieron en guerrilleros. Era otra historia, no una cinta patriótica en sentido peyorativo. Fue muy mal entendida en Europa. La revolución francesa no se ve así en ninguna parte del mundo. No sé por qué la revolución americana se tiene que criticar tanto, como si los independentistas se hubieran portado mal.
En situaciones límite como la retratada en la película, la gente suele refugiarse en la religión, pensar en Dios. Esto se notó mucho el 11 de septiembre, por ejemplo. ¿Cómo es que su película no recoge este tema?
Pienso que se han visto ya muchas veces esas escenas en el cine. Me gustó más por eso algo distingo, como es la secuencia de la Biblia en la biblioteca.
Kike Maíllo aborda la historia del turismo de masas
La productora Sábado Time prepara “Todo bajo el sol”, su primera incursión en el largometraje de animación. El proyecto contará con la dirección de Kike Maíllo y el guion de Eduard Sola, ambos ganadores del Premio Goya, y adaptará la novela gráfica homónima de Ana Penyas, publicada en 2021 por Salamandra Graphic.
Sharon Stone revela que fue agredida hace años aunque no recuerda nada de lo ocurrido
Sharon Stone ha revelado por primera vez que fue víctima de una agresión física grave hace años, un episodio que asegura no comprendió plenamente hasta una década después, cuando unas pruebas médicas descubrieron lesiones compatibles con un ataque violento.