Entrevistas
Secundario de primera
Hay un antes y un después en la carrera del eterno y perfecto secundario Richard Jenkins, y eso que hay en medio es The Visitor. Ahora tenemos la oportunidad de apreciar de nuevo su calidad actoral con un personaje que borda en Come, reza, ama.
¿Cómo preparó la secuencia de la azotea, una de las mejores de Come, reza, ama?
A la hora de preparar una escena, doy bastantes vueltas al tema, y luego trato de olvidar lo que he pensado. De hecho de esa secuencia se rodó una sola toma, y no hicieron cortes. Dura unos cuatro minutos y medio. Pero tampoco quise prepararlo demasiado, no quise estorbarme a mí mismo.
Algunos tenemos la sensación de que cuando sale en la película, ésta se eleva
Habra que agradecérselo a mi hermano [que es su agente]. (risas) No, de verdad, es un comentario muy amable, conmovedor. Los actores no trabajamos en el vacío, pero el producto no está terminado hasta que se ve en la sala, y es importante que el recibimiento del público sea de este estilo. Yo antes de dedicarme a la interpretación quería ser otro tipo de artista, pero no sabía escribir ni pintar, así que terminé actuando. Adopté esta profesión y siempre he tratado de encontrar un hilo común con el personaje para transmitir cosas.
Hasta The Visitor, donde hace un papel principal, el público no se había quedado con el nombre que está ligado a su cara. ¿Nota diferencias entre ser protagonista y asumir sus habituales roles secundarios?
Por supuesto. Antes, en teatro, yo sí llevé el peso de toda una obra, pero no en películas. Es muy difícil estar en todas las escenas, resulta una experiencia agotadora, supone un gran desgaste emocional. Por eso admiro a las estrellas como Julia [Roberts], asumir el peso de la película es demoledor. Julia en esta película viaja a cuatro países y está en todas las escenas. Es muy cansado, ni siquiera puedes salir un momento a comprarte un donuts. Un actor de reparto es otro cantar. Desde The Visitor entiendo mucho mejor lo que supone esto.
Cuando presenta sus personajes, tiene algún rasgo que lo aleja de la caricatura. Si es un villano, tiene algo bueno que lo humaniza, y al contrario. Es algo que usted aporta a sus personajes.
Todo el mundo es persona, no es una cosa. Y tiene rasgos interesantes. Si interpretas al malo, tienes que hacer un malo interesante. Depende del tiempo que tengas en pantalla, pero a estas alturas de mi carrera me esfuerzo en escoger personajes que permitan ese tipo de desarrollo.
Su personaje en Come, reza, ama trata de lograr perdonarse a sí mismo. ¿Es posible este autoperdón, y resulta necesario irse a la India para conseguirlo?
Él sí necesita irse a la India. Es su elección, en su búsqueda de espiritualidad que no encontraba en la vida, lo perseguía. Pero no son unas vacaciones, empleas tiempo, requiere trabajo, esforzarse. Para él es importante, aunque no sea una fórmula para todo el mundo.
En las primeras escenas con Julia Roberts, parece que pone a su personaje un punto irónico, como que no acaba de creerse lo que está haciendo en la India, sólo más tarde estamos seguros de sus intenciones.
No, no hay algo deliberado ni intención de ser irónico. Yo creo desde el principio en lo que pretende hacer el personaje con su estancia en la India. Al principio su comportamiento con Julia es de meterse duramente con ella, él se comporta con autosuficiencia. Es importante para él ser tomado en serio. Esto es genuino.
¿El que la fama le haya llegado tarde lo considera una ventaja, o le ha despojado de oportunidades?
No, está bien que haya sucedido así. Si la fama me hubiera alcanzado joven, tal vez no habría apreciado lo suficiente lo que supone la oportunidad de actuar, el ser tan afortunado. Esta profesión te vapulea, si no sucede cuando eres joven, sucede cuando eres mayor.
Imagino que todos los personajes le dejan algo. ¿Y éste?
Quizá el recordar las cosas en que no he sido buen padre, eso ha sido duro para mí. Sin embargo el personaje es entrañable, se ve en él claro que hay que aprender a perdonarse, aunque nunca lo hagas del todo, siempre queda algo de lo que debes darte cuenta, sino no aprendes nada. Al final es un proceso incompleto.
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