Entrevistas
Director de "Popieluszko"
Natural de Varsovia, es un placer conversar con Rafal Wieczynski, un hombre con aspecto de intelectual que parece disfrutar hablando de su trabajo con la prensa española. Se estrena ahora su segundo film como realizador, Popieluszko, un drama sobre el célebre sacerdote que plantó cara al régimen comunista polaco. Ha logrado un gran éxito en su país que espera repetir fuera.
Existía un film anterior sobre el padre Jerzy Popieluszko, Conspiración para matar a un cura, de Agnieszka Holland, ¿lo ha visto? ¿Lo tuvo en cuenta para su versión?
Por supuesto, además es una gran directora. Pero no he podido utilizarlo como modelo ni mucho menos. Ella rodó su película en los 80, cuando aún no había acceso a toda la documentación sobre lo que ocurrió. Imagino que, puesto que tampoco pudo entrevistarse con los implicados, decidió centrarse en la dimensión psicológica, explorando la actitud del asesino.
Yo pensé que era necesaria una película que mostrara el punto del vista del propio Popieluszko. Tenía que profundizar en el personaje, mostrar su dimensión humana, y contar exhaustivamente lo que ocurrió.
Además era un reto, porque en el cine suelen resultar más atractivos los malvados y asesinos. Rodar un film sobre un hombre bueno es más complicado de lo que parece.
¿Cuál fue exactamente la importancia de Jerzy Popieluszko en la caída del régimen comunista?
Fue muy importante aunque es difícil explicarlo fuera de Polonia. Para resumir, digamos que su muerte cambió algo en los ciudadanos. Los polacos se liberaron del miedo, que nos tenía paralizados.
Por ejemplo, el funeral de Popieluszko tuvo lugar un día lectivo. Todos teníamos obligación de ir a clase. Incluso nos amenazaban con serios castigos y expulsión. Hasta ese momento era complicado desafiar esa normativa.
Sin embargo, en cierto modo, ese miedo había desaparecido, así que muchos dejamos las aulas. En mi clase sólo apareció un alumno. Al funeral acudieron más de 600.000 personas. Está claro que algo había cambiado.
Se estrena en España un montaje de 110 minutos, pero originalmente el film dura un poco más. ¿Por qué se ha modificado? ¿Qué es lo que se ha suprimido?
En principio, lo que falta es menos asequible para el público de fuera de Polonia. Había más secuencias al principio, sobre la juventud del personaje. Incluía un episodio de cuando cumplió el servicio militar obligatorio. Entonces había unidades a las que enviaban a los clérigos. Allí sufrían un proceso de lavado de cerebro. El objetivo era que colgaran la sotana. Había que ser un hombre de firmes convicciones para mantener la vocación.
En España nos resulta muy interesante lo que ha contado porque en mayor o menor medida desconocemos mucho la historia. ¿Se ve distinta la cinta en Polonia?
Pues creo que el público que vivió aquellos hechos se siente bastante identificado, por los testimonios que me han llegado. Por ejemplo, la ha visto la madre del propio Popieluszko, que supongo que ha sido mi espectadora más difícil. Asistió al estreno, en el Gran Teatro de Polonia, pero según me contó, había visto la cinta con los ojos y los oídos tapados, porque tenía muchísimo miedo de que algo de lo que apareciera en la pantalla no se correspondiera con la realidad. Eso le habría resultado muy doloroso. Después, se la recomendaron, así que asistió de nuevo al cine armada de valor para abrir los ojos, y quedó encantada. Piensa que la película es bastante aproximada a lo que ocurrió de verdad.
De todas formas, yo concebí el film pensando en las nuevas generaciones, los que no saben qué ocurrió, pues es una historia real que no se debe olvidar.
¿Fue muy difícil integrar imágenes documentales de los sucesos reales con reconstrucciones dramatizadas con extras?
Era un reto, porque los técnicos tenían que estudiar al milímetro las secuencias de archivo que íbamos a utilizar, para después imitar por completo la iluminación, y los detalles en los vestuarios y escenarios. Si algo era distinto, el público se saldría de la película.
Pero era muy importante que lo hiciéramos así. Quería que hubiera una parte real, para que los espectadores fueran conscientes de que no nos estábamos inventando lo que salía en pantalla.
Resulta sorprendente el trabajo del actor Adam Woronowicz, el protagonista, que resulta ser un convincente Jerzy Popieluszko. Al parecer tenía una larga trayectoria, pero como secundario, no es una gran estrella en Polonia. ¿Cómo dio con él?
Efectivamente, no le conocía antes de trabajar con él. Había hecho sobre todo muchísimo teatro, pero yo no le había visto actuar. Tampoco tenía una idea clara de quién podría interpretar al protagonista, así que convoqué un casting. Woronowicz se presentó de los primeros, y nos dejó deslumbrados por su enorme talento y por su parecido físico con el personaje. No me decidí a contratarle enseguida, pero mantuve el contacto con él. Incluso estuve viendo a otros posibles actores, pero ninguno me convenció. Un año después le llamé para ofrecerle el papel, pero no le dije que en realidad durante todo ese tiempo había sido mi único candidato válido.
¿Cómo resultó el trabajo con él?
Pues fue una labor compleja. Él era consciente de que tenía que trabajar mucho para resultar creíble. Su principal problema es que al provenir del mundo teatral, las personas que tenía a su alrededor eran ambiciosas, sobre todo actores, que le dan mucha importancia a la fama. Necesitaba apartarse por completo de eso, pues interpretar a una persona humilde, muy opuesto a la gente de su entorno, le parecía imposible.
Cuando estuvo un tiempo alejado de los suyos, hablé con el rector del seminario para que le permitiera ir a clases, donde se concienció de la importancia de la preparación espiritual para entender a Popieluszko. Y también se ponía sotana cuando estaba en su casa para acostumbrarse a ella y meterse en el personaje, lo que al parecer asustaba un poco a su hija.
Respecto a la dirección de actores, tengo entendido que usted ha sido intérprete en algunas películas. ¿Eso le ha ayudado a dirigirles mejor?
Sin duda, aunque sólo he sido actor ocasional en un puñado de títulos. Pero recuerdo que me sentía perplejo porque nadie me decía nada, o sea que no era consciente de si lo estaba haciendo bien o mal. Así que ahora siempre les digo lo que pienso a todos mis actores, y les explico al dedillo lo que espero de ellos, porque creo que les puede ayudar mucho.
Aunque cuenta un suceso dramático, el espectador se lleva una impresión positiva y optimista, por secuencias como aquella en la que el protagonista habla de la libertad y explica que él se siente libre. ¿Qué mensaje positivo se entresaca del film?
La importancia de la libertad interior es quizás el mensaje más importante de toda la película. No existen cárceles para el alma. Para ser libre, no hay que dejarse someter por el miedo y la mentira.
También me gustaría hacer pensar al espectador en que el único camino para lograr la libertad es Dios.
Y también consigue mostrar que Popieluszko consiguió despertar a muchas personas gracias a sus homilías. ¿Las estuvo leyendo en profundidad?
Las estudié, porque son un elemento importante para entender a Popieluszko, y el impacto que logró entre los polacos. En realidad no predicaba nada que pueda chocar a ningún católico. Tampoco decía ninguna cosa que no apareciera en los Evangelios o que no estuviera rigurosamente de acuerdo con ellos. Lo que pasa es que lo hacía en un contexto en el que no se podía decir por ejemplo, con San Juan, que la verdad nos hará libres, o que no existe una ley que pueda cambiar la verdad, porque eso molestaba al régimen comunista. Por eso le incluyeron en la lista de sacerdotes más molestos en el número uno.
Si hoy en día dices que "todo el mundo tiene derecho a una remuneración por su trabajo", parecerá la cosa más normal del mundo, pero entonces era absolutamente subversivo.
A Hayao Miyazaki le parece "insultante" la IA generativa
La escena se ha convertido en uno de los momentos más citados cada vez que se debate la relación entre inteligencia artificial y animación.
Dua Lipa y Callum Turner ya son marido y mujer
La cantante Dua Lipa y el actor Callum Turner ya son marido y mujer. La pareja contrajo matrimonio el domingo en una ceremonia privada celebrada en el histórico Old Marylebone Town Hall, uno de los lugares más emblemáticos de la capital británica para las bodas civiles.