Festival de Cannes 2015
Acción y emoción de autor impregnan la sección competitiva
Cannes 2015, 21 de mayo: el wuxia de Hou Hsiao-Hsien y Oriente trasplantado a Occidente por Jacques Audiard
Se puede mirar el pasado, o se pueden estudiar las coordenadas culturales de otro país trasplantadas al propio. Es lo que ha hecho hoy en Cannes el cine del taiwanés Hou Hsiao-Hsien y del francés Jacques Audiard, presentado a la competición oficial.
El taiwanés Hou Hsiao-Hsien, se estrena en el wuxia –el cine de acción oriental con acrobacias increíbles– con The Assassin, y sin duda que entrega una película de gran belleza formal, comparable a las filmadas por Zhang Yimou, Ang Lee o Wong Kar Wai.
Cuenta las peripecias de una mujer, y es que ya sabemos que, definitivamente, los papeles femeninos tienen en 2015 preponderancia en Cannes. Ella es Nie Yinniang, una niña, hija de un general en la China feudal del siglo IX, y es secuestrada por una mujer que la inicia en las artes marciales con el objeto de convertirla en una asesina que elimine a todo aquel que se deja llevar por la corrupción, tema siempre actual, desgraciadamente. Un día debe volver a su tierra natal para matar al hombre con que la prometieron, y en ese momento toda una infancia olvidada o reprimida, acaba por aflorar.
La acción, la coreografía y los conflictos que acabo de describir no impiden el hermetismo y las audacias típicos del director, pues éste juega cuando le parece con los silencios, los colores e incluso el formato de pantalla.
De nuevo el cineasta francés filma una historia extrema, humana pero de difícil digestión, por tanto en la línea de Un profeta y De óxido y hueso, pero con la diferencia de su parsimonia, de un reparto desconocido, y de ese estudio de las dificultades que impregnan a una sociedad cada vez más multicultural.
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