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Biografía

Ang Lee

Ang Lee

65 años

Ang Lee

Nació el 23 de Octubre de 1954 en Pingtung, Taiwan

Premios: 2 Oscar (más 4 premios)

Sensibilidad oriental made in USA

18 Octubre 2003

En pocos años este taiwanés se ha convertido en el mejor embajador de su país en Norteamérica. Para él la exquisitez no está reñida con el éxito.

Porque mucho de esa curiosa mezcla tiene su filmografía. Como buen extranjero procedente de la cultura oriental, comenzó elaborando pequeños productos con el exótico sabor de su tierra natal. Pero poco a poco fue haciéndose más y más ciudadano del mundo para desentenderse de razas y colores de piel y adentrarse en el territorio universal del corazón humano. Ese abanico creativo le abrió definitivamente las puertas de los grandes estudios y él supo aprovecharlo con un buen puñado de películas de género que acabaron por convencer a la crítica y a los espectadores de todo el mundo.

Ang Lee nació en Pingtung (Taiwán) el 23 de octubre de 1954, donde se graduó en el Colegio Nacional de Arte. Pero muy pronto, en 1975, se trasladó a Estados Unidos dispuesto a aprender el oficio del cine, cosa que hizo con soberbio aprovechamiento en la Universidad de Illinois, donde estudió dirección teatral, y más tarde en Nueva York, donde fue alumno de realización cinematográfica. Por esos años hizo sus pinitos junto a Spike Lee, entonces un perfecto desconocido, pero que a la postre se convertiría en el adalid del cine afroamericano. Los dos “Lee” trabajaron juntos en el film Joe's Bed-Stuy Barbershop: We Cut Heads, donde Spike ejerció de realizador y Ang hizo labores de asistente de dirección. Corría el año 1983. Y sin embargo, el futuro director se tomó su tiempo para ponerse detrás de la cámara. Fue en 1992, con 38 años, cuando debutó con Pushing Hands, una película pequeña cuyo guión escrito por el mismo narraba, en tono de comedia dramática, las vicisitudes de una familia taiwanesa en Nueva York. Lee demostró entonces un don para indagar con sutilidad y elegancia en los recodos ocultos del corazón de las gentes de su pueblo que vivían en tierra extranjera. Cortada por el mismo patrón, pero a un escalón más alto en cuanto a relevancia social se refiere, fue El banquete de boda (1993), en donde, con igual tono agridulce, se centraba en las conveniencias sociales de su cultura por medio de la curiosa historia de un joven homosexual que se veía obligado a celebrar un matrimonio de conveniencia. Tema tan políticamente correcto, no faltaba más, le valió el reconocimiento de la crítica oficial, además del Oso de Oro en Berlín y sendas nominaciones al Oscar y al Globo de Oro.

Pero sin duda la mayoría de edad del cineasta está unida a Comer, beber, amar (1994), deliciosa comedia coral, rica en caracteres y situaciones, sobre las diferencias generacionales de una familia china. La película rodada íntegramente en mandarín cosechó un éxito notable que catapultó al director taiwanés. Hollywood reparó en su exquisito tratamiento de las motivaciones del corazón humano y puso a sus pies una obra de la campeona de estas lides, Sentido y sensibilidad (1995), de la escritora británica Jane Austen. La actriz Emma Thompson se encargó de escribir el guión de protagonizar este drama de época, de fina psicología y tempestades interiores. Y dos años después, Lee dirigió a los solventes Kevin Kline y Sigourney Weaver en el rotundo drama La tormenta de hielo.

Pero como todo buen director oriental que se precie, Ang Lee debía hacer su wuxia, es decir, su película de artes marciales y no le pudo ir mejor con el intento. Tigre & Dragón sorprendió a Hollywood por su osadía y su mágico aire de leyenda. La recompensa fue nada menos que cuatro Oscar. Más tarde le ofrecieron dirigir Terminator 3, pero él prefirió adentrarse en el mundo del cómic con Hulk (2003), sobrada muestra de su oficio a la hora de compaginar drama interior y espectacularidad.

Y entonces llegó 2005 y se armó un tremendo revuelo con la siguiente película de Ang Lee. El taiwanés adaptó un relato de la escritora Annie Proulx que narraba la relación homosexual entre dos vaqueros en las montañas de Montana. El enfoque de la controvertida temática y la explicitud de las imágenes tuvieron una enorme repercusión en la opinión pública. Además Brokeback Mountain (2005) estaba protagonizada por dos actores que reconocida calidad, Heath Ledger y Jake Gyllenhaal. El resultado de todo esto, junto con el talento de Lee tras la cámara, llevó a que la película recibiera 8 candidaturas al Oscar. Finalmente Crash se llevó merecidamente el Oscar a la mejor película, mientras que la historia amorosa de los vaqueros se llevó sólo tres estatuillas, pero una de ellas fue a parar a las manos de Ang Lee como mejor director.

Tras su éxito, Lee se tomó un respiro de sólo dos años para volver a dirigir. Lo hizo con un film oriental, un thriller de espionaje que también asombró por su alto contenido sexual. Tanto es así que sus imágenes fueron censuradas en varios países. Se trata de Deseo, peligro (2007), protagonizada por la estrella del cine chino Tony Leung. Mucha más discreta fue su siguiente película, Destino: Woodstock (2009), una especie de recreación hippy de finales de los años sesenta en que narraba con fallido tono de comedia la celebración de uno de los eventos musicales más famosos de esa época.

Pero el gran éxito de Ang Lee estaba aún por llegar, también porque fue muy inesperado. Su siguiente proyecto era todo un desafío para cualquier cineasta: llevar a la pantalla una novela de Yann Martel que era un prodigio de imaginación: La vida de Pi (2012). La cuestión peliaguda es que la mayoría de la historia tenía lugar en una barca, en medio del océano, con sólo dos viajeros a bordo: un chico joven y un tigre de bengala. Algo imposible de rodar. Pero el genio del director taiwanés fue capaz de trasladar el relato a imágenes prodigiosas, de gran belleza, gracias también a unos excepcionales efectos especiales. Aún así, el premio de tal esfuerzo fue toda una sorpresa: la película ganó 4 Oscar y Lee levantó su segundo Oscar como director, dejando en la cuneta nada más y nada menos que a Steven Spielberg.

Oscar
2013

Ganador de 1 premio

Oscar
2006

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Géminis

2019 | Gemini Man

Henry Brogan es uno de los activos secretos más importantes de Estados Unidos. Todas sus misiones se cuentan por éxitos, porque a la hora de eliminar –asesinar– a sus objetivos nadie lo hace mejor que él. Sin embargo, tras más de 70 trabajos en su haber su conciencia no puede más y le exige algo de paz, así que ha decidido retirarse. Pero justo en ese momento se entera de que ha sido manipulado en su última misión para eliminar a un bioquímico que estaba relacionado con un programa secreto de investigación promovido por su gobierno. Y pronto Brogan se convertirá en el objetivo. Película de acción medianamente entretenida, cuyo título hace clara referencia a la mitología griega, en concreto a los hijos gemelos de Zeus, Cástor y Pólux, que en el firmamento conforman la constelación Géminis, donde para siempre permanecerán unidos. Dirige con brío el director taiwanés Ang Lee, que adquirió enorme prestigio con su película Tigre & dragón y más tardé consolidó su carrera con títulos potentes –Sentido y sensibilidad, Brokeback Mountain, La vida de Pi–, en donde el aspecto visual y la originalidad eran piezas claves de la narración. En Géminis, sin embargo, la sensación es que la historia es cosa muy liviana: una vez asimilada la prometedora premisa inicial hay poco más que un simple juego del gato y el ratón, sin grandes sorpresas, aunque no por eso despeguemos los ojos de la pantalla. Esto llama la atención si consideramos que detrás del guión está David Benioff –colosal triunfador de Juego de tronos– junto a otros nombres importantes como Billy Ray (Capitán Phillips) o Darren Lemke (¡Shazam!). Con temas como la clonación y la codicia del poder, semejante terna podría haber entregado sin duda una historia más potente pero tanto el tono peliculero, como los diálogos y el desarrollo de los hechos asombran poco porque suenan a vistos, mientras que los conflictos personales tienen escasa entidad dramática, poco matizada, con personajes tan esquemáticos como el interpretado por el malo de la función, Clive Owen. El punto fuerte del film es claramente la acción, que resulta espectacular en algunas escenas, como la de la persecución por las calles de Cartagena de Indias o la del combate final en tierras americanas, en donde la versión en 3D realza de modo sobresaliente la impresión de las explosiones o el efecto de las balas trazadoras. Otros momentos fuertes, sin embargo, como la lucha cuerpo a cuerpo entre el protagonista y su némesis, derivan peligrosamente hacia el videojuego. Funciona como siempre Will Smith como absoluto rey de la función, aunque su personal desdoblamiento juvenil-digital no resulte convincente y desdibuje su ¿doble? interpretación. El universo femenino está bien representado con la inclusión de Mary Elizabeth Winstead, una actriz que derrocha naturalidad y simpatía.

5/10
Billy Lynn

2016 | Billy Lynn's Long Halftime Walk

La acción heroica de un soldado en una misión en la Guerra de Irak es filmada por casualidad por una cámara y se convierte en un héroe nacional en Estados Unidos. Se trata de Billy Lynn, un joven humilde que llegó a la guerra de rebote. Ahora, durante un permiso en su país, él y los pocos miembros de su pelotón son solicitados como reclamo comercial en un espectáculo que tiene lugar un enorme estadio de fútbol en Dallas, antes de la celebración de un partido. El taiwanés Ang Lee siempre ha sido un cineasta audaz, que intenta ofrecer películas visualmente novedosas (Tigre & Dragón, La vida de Pi) o explorar territorios difíciles e incluso controvertidos (Brokeback Mountain), terrenos en donde ha demostrado un gran talento o encontrado la esperada respuesta del público. Dentro de las películas peculiares del director podría encuadrarse Billy Lynn, adaptación de una novela de Ben Fountain, donde se habla de la frívola mentalidad ante la guerra por parte de la anestesiada y opulenta población estadounidense, con un planteamiento narrativo poco ortodoxo y que puede hacer difícil su disfrute. Mezcla de sátira y crítica social, el film ahonda a partes iguales en el antibelicismo y en el patriotismo, pero el guión del debutante Jean-Christophe Castelli supone sobre todo la denuncia la ligereza estadounidense e incluso el demencial oportunismo con que los poderosos celebran sus logros bélicos, lo que da lugar a una especie de circo mediático que es un monumento al mal gusto estético y a la estupidez mental. Está bien mostrado en este sentido el estupor de los protagonistas, soldados de élite, que se sienten absolutamente fuera de lugar en ese ambiente, como si fueran peleles sin albedrío manejados al antojo de un surrealista divertimento de dudoso gusto. Desde el punto de vista visual la dirección de Ang Lee es a ratos desconcertante. Con aire muy realista juega con los puntos de vista de la cámara y con movimientos agresivos nos meten en el tinglado como si estuviéramos dentro de un atronador show televisivo, al tiempo que inserta estudiadamente las escenas bélicas que han llevado al pelotón a convertirse en ser héroes de guerra. Logra así un contraste demoledor, modélico al mostrar el sinsentido de las masas. El problema de la atmósfera generada es que produce cierto rechazo y no ayuda del todo a introducirse anímicamente en los sentimientos de los soldados. Entre el reparto, aparte del poco expresivo protagonista, Joe Alwyn, destacan las apariciones de un desagradable Steve Martin como el multimillonario dueño del equipo de fútbol y la presencia de Vin Diesel como el mando militar en la Guerra de Irak.

5/10
La vida de Pi

2012 | Life of Pi

Un escritor necesitado de inspiración concierta por recomendación de un amigo suyo una entrevista en Canadá con Piscine Militor Patel, conocido abreviadamente como Pi. De origen indio, supuestamente Pi es dueño de una historia increíble sobre su propia vida, tan asombrosa que cualquiera que la escuche acaba creyendo necesariamente en Dios. Intrigado, el escritor escucha el sugestivo relato de Pi, cuya familia tenía un zoo en Pondicherry, en la India en los años 70. Su padre se ve obligado a desprenderse del negocio, y viaja con los suyos rumbo a Canadá, dispuesto a vender allí a los animales. Fatalmente el barco japonés en el que navegan naufraga, y Pi sobrevive en una barca con la única compañía de Richard Parker, que a pesar de tener un nombre tan humano se trata nada menos que de un fiero tigre. Inspirada y sensible adaptación de la novela de Yann Martel, que a priori parecía infilmable, sobre todo en lo referente a la odisea de Pi joven, en medio de las aguas del océano, conviviendo con un tigre y enfrentado a los elementos de la naturaleza. El guión de David Magee (que también escribió el libreto de Descubriendo Nunca Jamás, con la que tiene algunos puntos en común) se estructura alrededor de la entrevista que el escritor tiene con Pi, lo que da pie a un relato punteado con medida por la voz en off del protagonista adulto. Y Ang Lee insufla el relato de una increíble imaginería. Pi niño, Pi joven, Pi adulto. En Pondicherry, en el mar, en Canadá. En estas circunstancias y con distintos tonos conocemos la vida de Pi y la sabiduría que ha ido adquiriendo con el paso de los años. La parte de la infancia en India tiene algún momento humorístico –la explicación del nombre del protagonista–, pero también pasajes más reflexivos, ya sea el de la la educación a la hora de hablar de la peligrosidad del tigre, o los relativos a la atracción que Pi siente por las distintas religiones, ya sea el hinduismo familiar, el cristianismo del que charla con un sacerdote, o el islam que observa en una cercana mezquita. En efecto, la fe en Dios tiene gran importancia en toda la cinta, la búsqueda del Ser Supremo a quien todo debemos, y ello no con una visión simplona de que todo viene a ser lo mismo, o de que en el “supermercado religioso” hay que servirse lo que a uno más le apetece, sino subrayando el trato personal con la oración y el seguimiento del itinerario que uno piensa que debe seguir, en apertura a la verdad. También tiene peso en La vida de Pi la idea de la educación –familiar, proporcionada por personas sabias, de la propia experiencia vital, de tradiciones e historias transmitidas de unos a otros...–, representada singularmente por el personaje del padre, un referente expresamente mencionado por Pi, y de la que se sugiera una continuidad por la última escena en que vemos al protagonista con la familia que él mismo ha formado. Y otro acierto es no ceder a la tentación de convertir al tigre en algo distinto a lo que es, un majestuoso, hermoso y fiero animal. No, no tenemos por suerte un gato grande con rasgos casi humanos. Ang Lee experimenta por primera vez con el 3D, y como otros grandes directores –James Cameron, Martin Scorsese, Wim Wenders, Werner Herzog...– demuestra que se puede sacar partido creativo a este formato y a la tecnología digital. Las imágenes que vemos son de gran belleza de modo que muchos pasajes respiran un aliento poético que encaja muy bien con la idea omnipresente de que Dios juega un papel en la vida del ser humano. De tal modo que el espectador parece obligado a aceptar que, en La vida de Pi, las aguas, los animales, la isla, forman parte del mundo real, no tiene uno sensación de ser testigo pasivo de un cuentecillo de corte fantástico. La película no cuenta con actores conocidos, a excepción de Gérard Depardieu en un brevísimo papel. Pero los actores indios, empezando por el que soporta mayor peso, el debutante Suraj Sharma que encarna al juvenil Pi, están muy bien, se hacen entrañables. Uno está tentado de comparar La vida de Pi con Slumdog Millionaire, ambas películas manejan perfectamente historias indias que tienen detrás a grandes directores de otras culturas, aquí el taiwanés Ang Lee, en la otra el británico Danny Boyle. Y entrevista o interrogatorio sirven para contar el asombroso ingreso en la madurez de un joven indio.

7/10
Destino: Woodstock

2009 | Taking Woodstock

El Festival de Woodstock, celebrado los días 15, 16 y 17 de agosto de 1969 en White Lake, estado de Nueva York, “tres días de paz y música” que congregaron a más de medio millón de jóvenes, más los que se quedaron en el camino, se ha convertido en icono de una época política convulsa, en que Estados Unidos perdió definitivamente su inocencia y en que el movimiento hippy preconizaba aquello de “haz el amor, y no la guerra”, un deseo despreocupado e ingenuo de alcanzar cierto estado de “nirvana”, difícil de tener luego una encarnación en el mundo real. El taiwanés Ang Lee, con la colaboración de su guionista habitual James Schamus, sitúa Destino: Woodstock en ese contexto, aunque su punto de vista es el del joven Elliot Tiber, cuya intervención fue tan decisiva como inesperada para que pudiera tener lugar el evento. En efecto, las autoridades de la cercana localidad donde se iba a celebrar retiraron el permiso, y Tiber, presidente de la Cámara de Comercio de su pueblo, aprovechó la ocasión de contar con la aprobación de un evento de esa categoría, pero de diminutas dimensiones, para ofrecer el lugar a los promotores del Festival. La idea era ayudar a sacar adelante el cutre motel regentado por sus padres, pero las repercusiones serán mucho mayores, no sólo en lo que se refiere al histórico concierto, sino a las vidas personales de hijo y progenitores. Lee y Schamus intentan algo harto difícil, y no les sale del todo, pese al empaque de su producción. Pueden justificarse señalando que ellos sólo cuentan una pequeña parte de la historia, pero se esperaba una radiografía más perfecta de lo que fue Woodstock. Su visión resulta demasiado idílica y parcial, la de quien añora un espíritu que sería necesario recuperar, sin admitir su falta de sustancia. La define bastante bien la metáfora de la llegada del hombre a la Luna, acontecida un mes antes de celebrarse el Festival, y que viene a hablar de seres que se adentran en territorio desconocido, que hollan por primera vez, una aventura cuya influencia posterior en sus vidas es difícil de vaticinar; por otro lado, también existe otra lectura, la del modo de decir popular “estar en la Luna”, o sea, no enterarse. Y en efecto, ver a esos ríos de jóvenes en busca de algo, que no saben lo que es, búsqueda que les lleva a la desinhibición sexual, a revolcarse en el barro o a la experimentación con alucinógenos, parece apuntar a un desnortamiento vital. En realidad el film cuenta con un personaje principalísimo, Tiber -en un libro escrito por él se basa la película-, se nos ofrece su mirada, la del 'descubridor', parecida a la del protagonista de Casi famosos de Cameron Crowe. Lo encarna con acierto el desconocido Demetri Martin, aunque Lee y Schamus hacen algo de trampa al ofrecernos su evolución, especialmente en el descubrimiento de su homosexualidad -tema recurrente en la filmografía de Lee-, que en la realidad ya conocía previamente. A los padres, aunque tengan rasgos esquemáticos, les insuflan poderosa vida Henry Goodman e Imelda Staunton. En cuanto a los demás, no es exagerado decir que son meros comparsas, desde el tronado veterano de Vietnam encarnado por Emile Hirsch al ex marine travestido de Liev Schreiber, pasando por el jefe de la compañía teatral vanguardista Dan Fogler, o al productor musical de Jonathan Groff. Envuelve el conjunto, como es de suponer, la música que jugó papel principal en el Festival -aunque no tanto como en Woodstock, el célebre documental de Michael Wadleigh oscarizado de 1970-, pero también la banda sonora original, muy acertada, de Danny Elfman.

5/10
Deseo, peligro

2007 | Se, jie

Adaptación de un relato de Eileen Chang, ambientado en la China ocupada por los japoneses, antes y durante la Segunda Guerra Mundial. La trama consiste un largo flash-back en dos tiempos, encerrado en la espera de la señora Mak -cuyo verdadero nombre es Wong Chia Chi- a su amante, el señor Yee, en una cafetería. Wong recuerda su etapa de universitaria de Hong Kong en 1938, en que se integra junto a otros compañeros en un grupo teatral estudiantil. Allí, al tiempo que se despierta un amor no confesado por el líder del grupo, preparan la escenificación de obras patrióticas. Pero eso no les basta para expresar su amor por su país, creen que deben pasar a la acción, lo que supone cometer actos terroristas contra sus compatriotas colaboracionistas; y para ello deben "actuar" ante ellos, pasar por quienes no son. Y ponen el ojo en el señor Yee, de la policía. Lograrán introducirse en su círculo de confianza, pero en un momento dado estiman que el único modo de acceder a Yee es que Wong le seduzca. Sus planes se irán al traste, y los componentes del grupo se dispersan. Sólo en 1942, en Shanghai, Wong es localizada, y se le pida que reasuma los planes de antaño, o sea, la seducción de señor Yee. Y se aplicará con ahínco en la tarea. Verdadera exploración de la degradación del alma humana, aunque resulta difícil saber si tal era el propósito de Ang Lee, y sus guionistas James Schamus y Wang Hui-Ling. Sí es cierto, en cualquier caso, que se habla en cierto momento del precio que hay que pagar por determinadas actitudes. El film muestra inicialmente a unos jóvenes imbuidos de un ideal patriótico, que les lleva primero a expresar su disconformidad con la presencia nipona en China a través del teatro. Pero se diría que esa manifestación pacífica de oposición a Japón no les resulta suficiente, consideran necesario ejercer la violencia, y por ser más concretos, matar a quien hace lo propio al colaborar con los ocupantes. El dar este paso -ese plano de las manos que se unen-, oculta razones no confesas en el caso de Wong, que hará lo que sea por estar cerca del joven a quien ama en secreto; y ese "lo que sea" incluye la disposición a practicar el sexo con alguien a quien no ama, para esos fines asesinos, lo que incluye el sórdido pasaje de iniciación sexual, terrible por la completa deshumanización que lo define, por su evidente instrumentalización. La primera parte del film, dentro de lo terrible que resulta, funciona relativamente bien. Los cineastas logran pintar los ideales de juventud -todo lo confusos y equivocados que se quiera, pero ideales a la postre-, llevados al extremo por lo que se diría un camino sin retorno. Pero el segundo tramo nos introduce por unos sórdidos vericuetos de difícil justificación, con una muy malsana relación entre Wong y Yee, mostrada con una reiterada explicitud, a todas luces desagradable y excesiva, aunque se acuda a la excusa esteticista. Tratar de fundamentar este planteamiento en que Yee tiene el alma tan emponzoñada por la traición, que se hunde en un abismo sadomasoquista, se nos antoja un simplismo de enorme pobreza antropológica. De igual modo, la actuación final de Wong, aunque se quiere revestir de inesperado atisbo de humanidad en su degradación, se diría pueril, poco razonable. La película, ganadora del León de Oro en Venecia, impresiona por su lujosa reconstrucción de época, con las calles de Hong Kong y Shanghai repletas de vehículos y figurantes de los años 30 y 40. Hay en ese sentido más aparato hollywoodiense, por así decir, si se compara el film con otro de esa época, el excelente In The Mood For Love (Deseando amar). Cuenta además con un impresionante reparto, donde a los ya conocidos Tony Leung y Joan Chen, se suma la desconocida Tang Wei, auténtica protagonista del film.

5/10
Brokeback Mountain

2005 | Brokeback Mountain

Signal, Wyoming. Dos jóvenes, Ennis del Mar y Jack Twist, consiguen trabajo en un rancho: cuidar hacia el final del verano un rebaño de ovejas, acampando en la ladera de Brokeback Mountain. Es un trabajo duro y poco agradecido, que hacen con profesionalidad. Ennis es un tipo parco en palabras, prometido con Alma, su novia de toda la vida, con la que espera casarse. Jack, más dicharachero, está soltero y sin compromiso, y el caso es que Ennis le gusta, y no sólo como amigo. De modo que una noche irrumpe en su tienda, y sin cortarse un pelo se arroja en sus brazos. Ennis querría pensar que aquello ha sido la locura de un momento, pero la pasión crece, y también el afecto. Terminada la temporada, sus vidas se separan. Ennis se casa con Alma, y Jack hace lo propio con Lureen, hija de un potentado. Ambos formas sus respectivas familias. Podría ser el punto y final. Pero no lo es. Pues incapaces de olvidar aquel verano en Brokeback Mountain, reanudan el contacto. De modo que ante una esposa que no quiere ver y otra que no se entera, echan una canita al aire anualmente. Será su secreto, pues no se atreven a ir más allá. Aunque aquello parece no bastar, sobre todo a Jack. Ang Lee (que ya abordó la temática gay en El banquete de boda, en tono de comedia) adapta un relato de Annie Proulx, convertido en guión por Larry McMurtry y Diana Ossana. Probablemente su peor defecto es que se nota la intención de vender una idea, la de la normalidad de las relaciones homosexuales. Pero Lee es un cineasta hábil, y sabe entre medias mostrar los desgarrones interiores de los protagonistas, incapaces de decir adiós a su relación, aunque sólo fuera porque ya se decantaron por otra opción (crear un hogar, cada uno con una mujer). Hay un buen trabajo de Jake Gyllenhaal y Heath Ledger, a costa de los personajes femeninos, muy esquemáticos y con comportamientos poco razonables.

6/10
Hulk

2003 | The Hulk

Bruce Banner es un científico que accidentalmente sufre los efectos de una radiación. A partir de ese momento, cuando tiene un arranque de ira, su entera persona se transforma en Hulk, una enorme criatura verde de fuerza descomunal. Alrededor de esta premisa, un guión ambicioso, en el que han intervenido al menos cuatro personas, trata de abarcar muchos temas: el turbio pasado familiar de Bruce Banner y la dificultad para entenderse con su ex novia Betty Ross (que permite abordar las relaciones paternofiliales y las dificultades de comunicación, un tema caro a Lee), el lado iracundo que todos escondemos (el modo de abordarlo bascula entre el psicoanálisis y su concepto de represión, y tratamientos literarios como "Dr. Jekyll y Mr. Hyde"), los experimentos genéticos, las patentes comerciales, la búsqueda de nuevas armas … Y en torno a todo ello Lee se esfuerza en mostrar los miedos personales, el desconocimiento propio, la oscuridad en la que, piensa él, se desenvuelve el común de los mortales. Un superhéroe de cómic y Ang Lee. Un icono de la cultura pop americana y el director de Comer, beber, amar y Tigre y Dragón. La combinación suena atrevida, aunque este tipo de desafíos no son ajenos al director taiwanés, que entregó una buena adaptación de Jane Austen (Sentido y sensibilidad) y una afilada radiografía del desmadre americano de los años 70 (La tormenta de hielo). Aquí, con su guionista y colaborador habitual James Schamus, se sumerge en un film con las características del típico "blockbuster" veraniego made in USA: adaptación de un tebeo popular, gran presupuesto, espectaculares efectos especiales. Pero Lee es Lee, y no se conforma con una película cualquiera. Así que ha jugado con la bonita idea de dar a Hulk resonancias de tragedia griega, insuflarle densidad dramática, con personajes algo herméticos (los padres y sus hijos, Nick Nolte y Eric Bana, Sam Elliott y Jennifer Connelly) o caricaturescos (el villano de Josh Lucas). Como pasaje de acción, destaca la pelea con los perros. La criatura verdosa creada por ILM se ha trabajado a fondo: aunque sus paseos saltarines en el desierto remiten a los videojuegos, ha habido un enorme esfuerzo por reproducir digitalmente la anatomía humana.

6/10
Tigre & Dragón

2000 | Wo hu cang long

El legendario guerrero Li Mu Bai ha decidido “colgar” la espada y vivir un merecido retiro en un monasterio. Como símbolo de su decisión, regala su arma al duque Sir Te a través de su amiga (por la que siente un amor nunca confesado) Yu Shu Lien. Pero, ¡horror!, la espada es robada por un espadachín enmascarado. Las sospechas apuntan a una vieja bruja, Jade Fox, que asesinó al maestro de Li Mu Bai tiempo atrás. Aunque, ¿qué oculta la bella y aparentemente ingenua Jen, cuyo matrimonio acaba de ser concertado por su padre el gobernador? Western de ojos rasgados. Con magia y encanto. Quizá sea este el mejor modo de explicar una película con un no sé qué de fantasía y sabiduría oriental que ha sorprendido a medio mundo. Pues las aventuras y el romance más clásicos se sirven con una factura sorprendente, al menos para el espectador no familiarizado con el cine procedente de China y con su producción literaria en el campo de la leyenda. El premio, 4 Oscar, nada más ni nada menos (mejor película extranjera, banda sonora, fotografía y dirección artística). El guionista James Schamus y el director Ang Lee no dudan en definir el film “como un Sentido y sensibilidad [película que dirigió Lee a partir de una novela de Jane Austen] con artes marciales”. Lee reconoce la fuerte presencia de los personajes femeninos en el film (Michelle Yeoh y Zhang Ziyi desbancan claramente, por su fuerte personalidad, a Chow Yun-Fat y Chang Chen), y a la pregunta de si esto puede ser una respuesta al hecho de que la mujer ha estado siempre relegada en la cultura china comenta: “Las cosas no han cambiado mucho en los últimos siglos. Desde siempre, cuando los artistas chinos se sentían oprimidos, utilizaban mujeres como personajes principales de sus obras. Era una manera de presentar sus propios sentimientos.” No desvelaremos aquí el desenlace del film, muy relacionado con las dos historias de amor planteadas, y con la maduración de los personajes. Sólo diremos que, además de requerir ser visionado con un pañuelo a mano, nos habla de la fuerza del amor de un modo muy sentido.

7/10
Cabalga con el diablo

1999 | Ride With The Devil

En 1861 se libró en Estados Unidos la guerra de secesión. El film sigue el desarrollo de la contienda desde el campo sudista, a través de unos grupos guerrilleros de disciplina algo heterodoxa, conocidos como los Bushwhackers, que quiere decir algo así como los Montoneros. A un grupo de estos se unen dos jóvenes sureños, amigos desde la infancia, Jack Roedel y Jack Bull. Entre sus compañeros hay tipos impetuosos, y hasta un negro esclavo, Daniel, que sirve con lealtad a su amo. El conocimiento de una joven viuda y las batallas en que toman parte, cambiará la percepción que los jóvenes tienen del conflicto. Resulta curioso ver al taiwanés Ang Lee (Tigre & Dragón, Comer, beber, amar) dirigiendo este interesante western. Él explica que el tema le atrajo porque en la guerra civil “los yanquis ganaron no sólo el territorio sino, en cierto sentido, un modo absoluto de vida y pensamiento. (...) Cambió a todo el mundo. Todas las personas son iguales, todos tenemos el derecho a autorrealizarnos. Ése es el principio yanki. (...) Todo esto es muy moderno.”

5/10
La tormenta de hielo

1997 | The Ice Storm

Corrosivo dibujo de las consecuencias de la liberación sexual en las familias de la América de los 70. El oriental Ang Lee es quien sirve a los yanquis este film nada complaciente, de grandes actores. Inolvidable la escena, patética, de la fiesta.

7/10
Sentido y sensibilidad

1995 | Sense and Sensibility

Henry Dashwood es un rico propietario que tiene un hijo de su primer matrimonio, llamado John. Cuando el señor Dashwood muere, su herencia pasa por motivos legales a John, que está casado con Fanny. De la noche a la mañana, la viuda de Dashwood y sus tres hijas se quedan sin hogar y sin recursos económicos. El futuro pinta muy negro para ellas, pero tratan de afrontarlo sin desánimos. Con el fin de buscar una vida más fácil, se trasladan a vivir al campo. Allí conocen a un galán que resulta ser el hermano de Fanny, llamado Edward (Hugh Grant). Una de las hermanas, Elinor (Emma Thompson), enseguida se enamora de Edward. Pero esta relación está mal vista por Fanny, que piensa que el enamoramiento de su hermano es una argucia de Elinor. A su vez, la inocente y jovial Marianne (Kate Winslet), se vuelve loca por el apuesto Willoughby. Se trata de una excelente adaptación de la novela de Jane Austen, realizada por la misma Emma Thompson. Por este guión, la actriz obtuvo el Oscar. La película tiene una magnífica ambientación. La vida de estas tres hermanas y sus relaciones está narrada con habilidad y cautiva desde el primer instante. Destaca la luminosidad de Kate Winslet, que saltaría definitivamente al estrellato dos años después con Titanic.

7/10
Comer, beber, amar

1994 | Yin shi nan nu

Jen, Chien y Ning son las tres bellas hijas del señor Chu, un experto cocinero de Taipei. El señor se quedó viudo y protege con celo a sus tres hijas. Las tres tienen unas personalidades diferentes, y tienen su propia idea de la vida. Sólo coinciden en su carácter rebelde y decidido. Sus vidas se complican cuando reciben la visita de su nueva vecina, una mujer anciana y cascarrabias. Por si esto no fuera suficiente, una de ellas se queda embarazada, otra sufre una profunda decepción, y la tercera de las hermanas encuentra al hombre por el que ha suspirado toda su vida. Una comedia repleta de sensibilidad, que narra de manera ágil y con sutileza la vida de tres mujeres. Está dirigida por el reputado Ang Lee, artífice de Sentido y sensibilidad o El banquete de boda. Tiene elementos muy atractivos, con una estética muy cuidada y una fina manera de contar las cosas. Estuvo nominada al Oscar como mejor película extranjera. Muy adecuada para pasar un rato agradable.

7/10
El banquete de boda

1993 | Xi yan

Wai Tung decidió evadirse de la tradicional vida de su China natal, y comenzar una nueva vida en Estados Unidos. Allí las cosas le han ido muy bien hasta el momento. Tiene una boyante situación económica, se ha nacionalizado y mantiene un romance homosexual con un agradable joven norteamericano, llamado Simón. Cuando hablan con él sus padres no paran de preguntarle por si situación sentimental, que naturalmente Wai Tung se empeña en ocultar. Simón es consciente del problema y propone a Wai Tung una arriesgada solución. Wei-Wei, una joven artista que vive ilegalmente en el país, es la elegida para casarse con Wai Tung y encubrir de esta manera su homosexualidad ante sus padres. De esta manera, Wai Tung conseguirá la nacionalidad norteamericana y podrá trabajar a gusto. Una agradable comedia con un fondo bastante irónico, fiel al estilo de Ang Lee, también realizador de Sentido y sensibilidad o Comer, beber, amar. Narrada con agilidad y un fino sentido del humor. Muy entretenido para pasar un buen rato. Obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín de 1993.

6/10
Pushing Hands

1992 | Tui shou

El debut en la dirección del taiwanés Ang Lee, junto a su fiel colaborador, el guionista James Schamus. Cuenta la marcha a Estados Unidos de un anciano maestro en tai chi. La convivencia con su hijo, casado con una yanqui, no va a ser fácil, las diferencias culturales son grandes. Ang Lee ya apunta maneras de buen cineasta, y la alusión al "pushing hands", la táctica del tai chi de empujar con las manos para mantener el equilibrio, se revela símbolo eficaz del choque cultural que sostiene la trama.

6/10
Comer, beber, amar

1994 | Yin shi nan nu

Jen, Chien y Ning son las tres bellas hijas del señor Chu, un experto cocinero de Taipei. El señor se quedó viudo y protege con celo a sus tres hijas. Las tres tienen unas personalidades diferentes, y tienen su propia idea de la vida. Sólo coinciden en su carácter rebelde y decidido. Sus vidas se complican cuando reciben la visita de su nueva vecina, una mujer anciana y cascarrabias. Por si esto no fuera suficiente, una de ellas se queda embarazada, otra sufre una profunda decepción, y la tercera de las hermanas encuentra al hombre por el que ha suspirado toda su vida. Una comedia repleta de sensibilidad, que narra de manera ágil y con sutileza la vida de tres mujeres. Está dirigida por el reputado Ang Lee, artífice de Sentido y sensibilidad o El banquete de boda. Tiene elementos muy atractivos, con una estética muy cuidada y una fina manera de contar las cosas. Estuvo nominada al Oscar como mejor película extranjera. Muy adecuada para pasar un rato agradable.

7/10
El banquete de boda

1993 | Xi yan

Wai Tung decidió evadirse de la tradicional vida de su China natal, y comenzar una nueva vida en Estados Unidos. Allí las cosas le han ido muy bien hasta el momento. Tiene una boyante situación económica, se ha nacionalizado y mantiene un romance homosexual con un agradable joven norteamericano, llamado Simón. Cuando hablan con él sus padres no paran de preguntarle por si situación sentimental, que naturalmente Wai Tung se empeña en ocultar. Simón es consciente del problema y propone a Wai Tung una arriesgada solución. Wei-Wei, una joven artista que vive ilegalmente en el país, es la elegida para casarse con Wai Tung y encubrir de esta manera su homosexualidad ante sus padres. De esta manera, Wai Tung conseguirá la nacionalidad norteamericana y podrá trabajar a gusto. Una agradable comedia con un fondo bastante irónico, fiel al estilo de Ang Lee, también realizador de Sentido y sensibilidad o Comer, beber, amar. Narrada con agilidad y un fino sentido del humor. Muy entretenido para pasar un buen rato. Obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Berlín de 1993.

6/10
Pushing Hands

1992 | Tui shou

El debut en la dirección del taiwanés Ang Lee, junto a su fiel colaborador, el guionista James Schamus. Cuenta la marcha a Estados Unidos de un anciano maestro en tai chi. La convivencia con su hijo, casado con una yanqui, no va a ser fácil, las diferencias culturales son grandes. Ang Lee ya apunta maneras de buen cineasta, y la alusión al "pushing hands", la táctica del tai chi de empujar con las manos para mantener el equilibrio, se revela símbolo eficaz del choque cultural que sostiene la trama.

6/10

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