La cosa rosa
El graduado Redford
Robert Redford ha recibido un graduado honorario por la universidad de Dublín, en una semana en la que también ha sido noticia por criticar duramente a Bush.
El Trinity College de Dublín ha reconocido a Robert Redford con el título de graduado honorario de la Universidad, a petición de la Escuela de Arte Dramático, Cine y Música de dicho lugar. El protagonista de El golpe acudió con su toga académica para recoger este reconocimiento a su carrera cinematográfica. Y es que el veterano Redford, que está a punto de cumplir 72 años, no para ni un segundo. Actualmente, está implicado en A Walk in the Woods, donde realizará una larga excursión a pie por los Montes Apalaches. Este título le servirá para reflejar en la gran pantalla una de sus principales preocupaciones: el cuidado y conocimiento del medio ambiente. Sin embargo, no todo es de color de rosa en este proyecto, ya que estaba previsto que supusiera el reencuentro entre Redford y su compañero de fatigas Paul Newman. Finalmente, el estado de salud de éste último le llevó a jubilarse, por lo que se desvinculó de la película. Según Redford, cuando lo llamó para decirle que lo dejaba, “me rompió el corazón”. Estas tiernas palabras se las dedicó a su querido Newman en una entrevista que concedió a la revista Playboy de México. Una entrevista en la que también se despachó a gusto con otro que no es tan amigo suyo, George Bush. Redford dijo que el presidente de su país es un “líder malévolo, miope y tirano”. Lo de siempre, vamos.
Lo último del mundo del cine
Stephen Grahan será la versión juvenil de Robert De Niro
Stephen Graham se incorpora oficialmente al reparto de “Heat 2”, la esperada continuación de “Heat” que volverá a dirigir Michael Mann. El actor británico interpretará previsiblemente a una versión joven de Neil McCauley, el legendario ladrón al que Robert De Niro dio vida en la película de 1995.
A la casa de Nicolas Cage le sale un enorme socavón
Nicolas Cage vuelve a tener problemas con una propiedad. Esta vez no se trata de vender una casa, perder una fortuna o descubrir que una de sus adquisiciones extravagantes ha salido regular: el enemigo es la propia tierra.