La cosa rosa
Nicole Kidman: en la salud y la enfermedad
Cuatro meses después de casarse con Nicole Kidman, Keith Urban recayó en sus adicciones. Su recién estrenada esposa hizo lo imposible para ayudarlo, algo que el cantante valora y agradece.
El cantante Keith Urban le ha abierto su corazoncito a Oprah Winfrey, que ha viajado hasta Australia para emitir desde allí su exitoso programa televisivo. Urban le contó a la presentadora que lleva “cuatro años limpio”. Era adicto a la cocaína y al alcohol y en 2006 ingresó por tercera vez en su vida en un centro de rehabilitación. El artista tiene muy claro que esta ocasión fue diferente a las dos anteriores, él era distinto y la principal culpable era su esposa Nicole Kidman. Cuando ingresó llevaban sólo cuatro meses casados. Dice que se salió “del carril” y que se dio cuenta de que no podía hacerlo más. “Ella debería haberse largado. Aunque estoy contento de que no lo hiciera”, dijo emocionado.
Nicole Kidman no sólo no se fue sino que se erigió en el motor de la cruzada de Urban para acabar con sus adicciones. Puso en marcha a los amigos y familiares del artista para que se implicaran en su recuperación y fue determinante en su ingreso. Urban dice que vio “el amor en acción” y que nunca había experimentado algo así. Cuando entró en escena la heroína Kidman se refirió a la importancia de que en un matrimonio se trabaje en equipo para solventar las situaciones. “Nos conocimos en un momento de nuestra vida donde estábamos preparados para hacerlo”, concluyó.
Una película de fútbol arrasa en la taquilla china
El rey de la comedia hongkonesa vuelve a demostrar que sigue teniendo un toque mágico. Stephen Chow ha convertido “Kung Fu Soccer”, el esperado spin-off de “Shaolin Soccer”, en uno de los grandes fenómenos cinematográficos del verano en China, donde ya ha superado los 214 millones de dólares de recaudación en apenas nueve días.
Russell Crowe y Leonardo DiCaprio, coleccionistas de dinosaurios
El rey de los dinosaurios ha vuelto a sentarse en su trono. Un espectacular esqueleto de Tyrannosaurus Rex bautizado como Gus ha sido vendido por 50,1 millones de dólares en una subasta celebrada por Sotheby’s, convirtiéndose en el fósil de dinosaurio más caro jamás adquirido en una puja.