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Biografía

Nicole Kidman

Nicole Kidman

53 años

Nicole Kidman

Nació el 20 de Junio de 1967 en Honolulu, Hawaii, EE.UU.

Premios: 1 Oscar (más 2 premios y 1 nominaciones)

El sueño más hermoso

17 Marzo 2003

Blanca como la leche, esbelta y distante como una estatua griega, de sonrisa franca con mohínes de pícara ingenuidad, tenaz en su trabajo y cantante consumada... Así es la mayor estrella cinematográfica del momento.

Desde su intenso papel en Todo por un sueño, su seguridad frente a cualquier desafío con las cámaras no ha hecho sino consolidar un rendido magnetismo en pantalla. Actualmente se le brinda un tributo muy superior al de otras actrices, y es que su elegante presencia subyuga y estremece, atrae y asusta. Como una diosa. Esa asombrosa seguridad que muestra en sus películas nace de la familiaridad, del enorme conocimiento del terreno que pisa. No es Nicole una aprovechada, un número premiado en la lotería de Hollywood, ni tampoco alguien que logró su sueño gracias a tejemanejes más o menos lícitos. Ni por asomo. Su vocación es de las que se lleva en la sangre y prueba de ello es que la ejerció casi cuando comenzaba a andar por este mundo.

Nicole Marie Kidman nació en Hawai el 20 de junio de 1967. Muy pronto se traslado a Washington y a los cuatro años se instaló definitivamente en Australia. Allí vivió una infancia acomodada, junto a su padre Anthony (bioquímico y psicólogo), su madre Janelle (enfermera) y su hermana Antonia, tres años menor que ella. Su precocidad artística asusta: a los tres años acudió a una escuela de ballet, a los ocho recibía clases de mímica y a los diez comenzó a recibir lecciones de arte dramático. Sus padres le dieron libertad para dedicarse a esos menesteres, pues la pequeña Nic mostraba un carácter fuerte e imperioso. Sin embargo, su aspecto casi albino y su ensortijado pelo rojo la apartaban de papeles protagonistas, aunque lo peor fue cuando a los trece años alcanzó los 1,72 cm de estatura. Los fines de semana los dedicaba a presenciar el ambiente del teatro Phillip de Sydney: “Apenas me movía de allí. Era fantástico, a pesar de las bromas que tenía que soportar por preferirlo a ir a la playa con los demás chicos y chicas de mi edad”. Allí ingresó decidida ya a ser actriz. Sus habilidades comenzaron a ser reconocidas, hasta el punto de una de las alumnas más avanzadas le prometió un papel cuando fuera directora. La chica en cuestión se llamaba Jane Campion y con el tiempo ese papel prometido sería el de Isabel Archer en Retrato de una dama (1996). Su formación artística continuó después en The Australian Theatre for Young People y luego en el St. Martin’s Youth Theatre. En 1983, con 16 años, hizo su debut en la televisión con Bus Chritmas a los que siguieron otros trabajos en la pequeña pantalla. En 1988 el Australian Film Institute le concedió el premio a la mejor actriz por la serie Vietnam. Ése fue su pasaporte al cine, ya que al año siguiente Philip Noyce la reclutaría para el thriller Calma total. Su interpretación convenció a los productores de Hollywood. Luego conoció a Tom Cruise y no dudó en hacer con el Días de trueno (1990). Pero Tom era mucho Tom y consiguió de ella algo más que el contrato de una película. Se casaron el 24 de diciembre de ese mismo año.

Tras la boda, la actriz fue consiguiendo papeles más ricos y variados. Cultivó el drama: Malicia (1993), Mi vida (1993); las películas de época: Retrato de una dama (1996); la comedia más o menos sofisticada: Un horizonte muy lejano (1992), Batman Forever (1995); y hasta la acción a todo trapo con El pacificador (1997). Pero por esos años su papel estelar se lo ofreció Gus Van Sant con la estupenda Todo por un sueño (1995), donde la actriz mostró su enorme poderío interpretativo.

Su campanazo definitivo no llegó, sin embargo, hasta el nuevo milenio. Su triste divorcio de Tom Cruise (y bla, bla, bla) se vería acompañado de impresionantes logros en el terreno profesional. La polémica Eyes Wide Shut (1999), la claustrofóbica Los otros (2001) y la genial e inclasificable Moulin Rouge (2001) han demostrado su inmensa variedad de registros. Ahora, cuando aún tiene por estrenar Dogville, de Lars von Trier, y Las horas, donde encarna a la mítica escritora Virginia Wolf, nadie duda que la Kidman se ha convertido en un icono del cine. ¿Y quién decía que los sueños no se hacen realidad?

Oscar
2017

Nominado a 1 premio

  • Actriz de reparto Lion
Oscar
2003

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

  • Palma de Oro honorífica

Ganador de 1 premio

Filmografía
The Silent Wife

2021 | The Silent Wife

Historia cargada de tensión sexual y psicológica sobre un matrimonio que empieza a hundirse y donde el asesinato aparece como la única y mejor solución.

The Undoing

2020 | The Undoing | Serie TV

Grace y Jonathan Fraser (Nicole Kidman y Hugh Grant) viven las vidas que siempre soñaron para sí mismos. Pero de un día para otro se abre un abismo: una muerte violenta que desencadena una serie de terribles revelaciones. Abandonada y horrorizada por las consecuencias de no seguir sus propios consejos, Grace debe desmantelar una existencia acomodada y crear, desde cero, una vida nueva para su hijo (Noah Jupe) y su familia.

El jilguero

2019 | The Goldfinch

La vida de Theo Decker cambia radicalmente cuando su madre muere en un atentado mientras ambos estaban visitando un museo en Nueva York. Sin un padre que se haga cargo de él, Theo irá a vivir a casa de los Barbour, una adinerada familia metropolitana, y entrará también en contacto con un anticuario que le acogerá en su negocio. El mundo de los objetos artísticos formará así parte de su vida, más si cabe porque Theo esconde en su poder un cuadro de enorme valor artístico, El jilguero, pintado en 1654 por el holandés Carel Fabritius. Adaptación de la exitosa y voluminosa novela homónima de Donna Tartt a cargo de del irlandés John Crowley, quien anteriormente entregó la notable Brooklyn. En El jilguero explora la vida de un joven que ha tenido que pasar por multitud de sucesos traumáticos y que a duras penas consigue mantener el equilibrio, la estabilidad vital y emocional. A medida que crece su vida irá llenándose de secretos y falsedades: no es fácil conservar la inocencia de espíritu y a menudo le resulta esquiva la rectitud que busca. Y aunque las drogas puedan ser un punto de apoyo para sosegar su ánimo, es en realidad el valioso cuadro el que ejercerá de talismán en su vida, lo más íntimo de su ser. Conservar ese valioso objeto artístico es como asegurar que lo que está perdido no está perdido del todo para siempre. Tiene en contra El jilguero una cierta morosidad que no desaparece durante todo el film, casi dos horas y media. Rodada en dos tiempos, con Theo en la adolescencia y en la juventud, cuando ya está a punto de casarse, se procura un equilibrio muy estudiado de las tramas, aunque quizá la primera parte es la responsable de que cueste entrar en las cuitas del protagonista y no acabe de atrapar su historia. Quizá la parte que mejor funciona es la amistad infantil con el jovencito ruso interpretado por Finn Wolfhard (Strager Things). Desconcierta también el tono general, pues se juega algo al despiste, ¿drama? ¿thriller? ¿crimen? Al final la película es más sencilla de lo que pueda parecer y la misteriosa atmósfera adoptada acaba resultando una estrategia quizá poco consecuente. Crowley rueda eso sí con una gran elegancia y ha sabido rodearse de un reparto de altura, en donde sobresalen, además de un notable Ansel Elgort, los más veteranos Jeffrey Wright y Nicole Kidman.

5/10
Big Little Lies (2ª temporada)

2019 | Big Little Lies | Serie TV

Tras los trágicos acontecimientos de la primera temporada, que acabaron con la muerte de Perry Wright, ahora Madeline MacKenzie, Celeste Wright, Jane Chapman, Renata Klein y Bonnie Carlson –llamadas ahora "las 5 de Monterrey"– deberán lidiar con las consecuencias. No será fácil mantener la mentira en sus vidas y poco a poco les irá mermando. Además, cada una de ellas tendrá que lidiar con sus problemas personales: la custodia de los hijos, afrontar la bancarrota, reconstruir un matrimonio roto, superar un trauma de la niñez, afrontar una nueva relación... En esta temporada, llena como es habitual de conflictos, algunos turbulentos, el punto fuerte es la aparición de Meryl Streep en el papel de la inquietante y manipuladora suegra de Celeste Wright, quien decide interponer i¡una demanda para quiatrle los hijos a Celeste, cada vez más inestable. Las amigas seguirán con el plan inicial de manetner la mentira acerca de la muerte de Perry, pero la conciencia taladra hasta la desesperación y la mentira –como dice uno de los personajes– siempre tiene fecha de caducidad. Las interpretaciones vuelven a ser fabulosas, con un elento de actrices y actores formidables.

6/10
El escándalo (Bombshell)

2019 | Bombshell

Crónica del escándalo que sacudió al poderoso director de la cadena televisiva Fox News, Roger Ailes (1940-2017), cuando fue denunciado por acoso sexual en 2016 por parte de una de sus empleadas, la presentadora Gretchen Carlson, denuncia a la que se fueron sumando numerosas mujeres que habían sufrido el acoso del magnate a lo largo de los años. El guionista Charles Randolph pergeñó el guión a partir de las acusaciones reales vertidas contra Ailes y ofrece una trama atropellada al principio para irse poco a poco estabilizándose, un poco al modo de su oscarizado libreto de La gran apuesta, una historia que también resultaba poco accesible en ciertas momentos pero que ofrecía un buen tapiz final de la crisis económica de 2008. En El escándalo (Bombshell) se centra principalmente en tres personajes femeninos: las prestigiosas presentadoras Gretchen Carlson y Megyn Kelly, ambas reales, y la recién llegada Kayla Pospisil, personaje ficticio que ejemplifica el modelo de acoso de Ailes. Entre las tres ofrecen una visión poliédrica de las víctimas y las dificultades para tomar unas u otras decisiones que pueden minar el futuro profesional y personal de cada una de ellas. A veces las tramas personales parecen bastante caprichosas –esa relación de Kayla con una compañera-, otras resultan más razonables, como las dudas y crisis de Kelly a la hora callar o hablar. La narración está contada con buen ritmo por el director Jay Roach, más habitual en el género de la comedia. Logra transmitir la trepidación de un canal de noticias, las manipulaciones y controversias políticas (en torno a Trump, etc.), lo cual, por otra parte, exige una atención extra especialmente en el espectador no estadounidense, que probablemente ignora los nombres de las periodistas famosas de la cadena, jefes, compañeros, etc. El resultado es convincente pero también deja un aire general de cierta confusión. No es fácil, se ve, hacerse una idea completa de los hechos en poco más de hora y media, unos sucesos –los mismos– que podía contar con mayores y mejores matices la aplaudida serie televisiva La voz más alta. Sin duda, el punto fuerte de El escándalo (Bombshell), más allá lógicamente de la loable búsqueda de la justicia y la lucha femenina por conseguir la igualdad laboral, hay que buscarlo en el plantel interpretativo, donde hay un trabajo coral de numerosos actores y actrices, a veces en simples cameos. Las tres actrices protagonistas están estupendas y a ellas se debe en gran medida que la película aguante. Hay que destacar a Margot Robbie como la joven ambiciosa y, sobre todo, a una impecable y magnética Charlize Theron, retocada visiblemente en su rostro para ser Megyn Kelly. Su trabajo es formidable. Y también sobresale sin duda el también caracterizado John Lithgow en la piel del repelente Roger Ailes.

6/10
Identidad borrada

2018 | Boy Erased

Película basada en hechos reales, plasmados en las memorias de su protagonista, Garrard Conley. Sigue la peripecia de Garrard, hijo único de un pastor baptista en un pueblo de Arkansas, que con apenas 18 años tiene inclinaciones homosexuales, le gustan los hombres. Confuso por dentro, también por sus creencias religiosas y por temor a disgustar a sus padres, Marshall y Nancy, no cuenta a nadie sus sentimientos; y estando en la universidad sufrirá una violación de otro estudiante, con el que había trabado amistad. Sincerándose más tarde en casa, acepta el camino que le marca su padre, seguir el programa del centro de terapia “Amor en Acción”, que se supone que enderezará su tendencia homosexual, y que dirige con mano de hierro Victor Sykes. Joel Edgerton escribe, dirige y coproduce Identidad borrada, reservándose el papel más incómodo a priori, el de Sykes, con la intención de evitar los reduccionismos que podrían convertirlo en un villano de opereta. Porque la idea del cineasta, según él mismo ha explicado, es la de humanizar a todos los personajes, y entender los diversos puntos de vista, ya que se supone que cada uno a su manera, con mayor o menor tino, busca el bien de quien se supone que debe ser curado. Lo que no impide que su intención didáctica sea bastante evidente, la de condenar las llamadas “terapias de conversión” de las tendencias homosexuales, que harían un enorme daño psíquico, e incluso podrían incitar al suicidio; con un enfoque prevalente de persuadir a los espectadores cercanos a la perspectiva de los padres del protagonista, que presentarían una fe cristiana y una cultura algo rudimentarias, la primera pegada a la literalidad de la Biblia. Es evidente que se describe un caso concreto, y que en el contexto de personas con sensibilidad religiosa y antropológica particulares, pueden producirse reacciones de todos los tipos, incluida la descrita en el film. Por otro lado, los tiempos han cambiado bastante desde los tiempos no tan lejanos en que agrupaciones profesionales, como la Asociación de Psiquiatría Americana, describían la homosexualidad como una enfermedad. En ese contexto cualquier terapia que busque una modificación de conducta no es aceptable en las modernas sociedades contemporáneas, menos con la presión del muy activo lobby LGBTQ. Lo que no deja de ser paradójico cuando al mismo tiempo se habla de identidad de género, y de la libertad que cualquier persona tendría para construirse dicha identidad. Pero más allá de estas consideraciones socioculturales, en el film llama la atención la completa ausencia de amor en un programa que se autodenomina “Amor en Acción”, pues se actúa con rigidez y modos de robot, siguiendo normas de manual, y nunca atendiendo las necesidades del individuo concreto, no parece que existan personas. También la fe ciega con la que los padres de Garrard entregan a su hijo a los cuidados de unos desconocidos, por muy aconsejados que estén por supuestos hombres sabios de su congregación. Por eso algunas reacciones, como la de Nancy reprochando a Sykes que seguramente no tiene ni siquiera un título de psicólogo, resultan chocantes. Y al fin, el objetivo de humanizar el relato fracasa parcialmente, hay algo de desequilibrio creciente en el doble relato paralelo, el chico en el centro, y los hechos que le han llevado hasta ahí, hasta cierto momento climático, no demasiado bien resuelto. El film, filmado con corrección, tiene la buena intención de invitar a la comprensión entre las personas; aunque vean las cosas de modo distinto, el amor debería prevalecer sobre la condena y el rechazo tajantes, unos padres deberían querer y ayudar a su hijo homosexual, respetando sus decisiones aunque no las compartan, y éste no debería romper los lazos con ellos, aunque piense que no han sabido echarle una mano cuando la necesitaba. En este sentido hay un gran esfuerzo actoral para dibujar esas relaciones paternofiliales, Russell Crowe y Nicole Kidman con Lucas Hedges, éste repitiendo el rol de joven estrechamente unido a su madre, después de trabajar con Julia Roberts en El regreso de Ben.

5/10
Destroyer. Una mujer herida

2018 | Destroyer

Erin Bell es una detective de la policía de Los Ángeles interiormente devastada por un caso del pasado mal resuelto que le llevó a estar infiltrada en una banda con Chris, un compañero –ambos simulaban ser pareja–, lo que ha alimentado su dependencia del alcohol y una relación horrible con su hija adolescente Shelby, a la que va camino de perder, si es que no lo ha hecho ya. El hallazgo de un cadáver cosido a tiros, con unos tatuajes bien reconocibles, supone para Erin toparse de nuevo con ese suceso que le pesa como una losa, tal vez sea la ocasión de hacer las paces consigo misma y pasar página. Desde su aplaudido debut con la película independiente Girlfight, Karyn Kusama ha desarrollado una irregular carrera como directora en cine y televisión, abordando tramas con personajes femeninos fuertes –el caso de Aeon Flux y Jennifer's Body, cintas no muy inspiradas–, hasta reencontrarse a sí misma con La invitación, una cinta de terror desasosegante donde había espacio para las sorpresas. Vuelve a mostrar esa capacidad de romper el saque con Destroyer, de estructura singular ideada por sus guionistas habituales Phil Hay y Matt Manfredi, pues combina la investigación de la protagonista con la época en que era agente encubierta; y a este respecto, tanto en la narración en presente como la que retrotrae al pasado, guarda un par de valiosos ases en la manga. De entrada, lo que se cuenta responde al esquema de thrillers violentos en torno a la venganza típicos de los 70, con personajes duros pero hechos añicos por dentro, de los que son representativos títulos como Taxi Driver, citado expresamente por Kusama como referente; la novedad, por supuesto, es aquí tenemos a una mujer en este rol. Y a tal fin, el trabajo de Nicole Kidman es prodigioso, hay matices en su Erin de antes y después, no tiene miedo a mostrarse fea y descuidada, nos la creemos en su deriva existencial, en su enamoramiento, en el deseo de una vida mejor, y en el reconcomerse por dentro debido a la dificultad para conectar y ejercer como madre con Shelby. Quizá el film se estira en exceso en ese ir saltando de “oca en oca” de Erin, hablando con unos y otros para tratar de llegar a la conexión con Silas, el jefe de la banda de la que formó parte, un esquema bastante visto, y en el que la directora se entretiene demasiado; por otra parte, falta algo más de definición a la banda en la que se integraron Erin y Chris. Pero logra crear intriga y construir un personaje con el que el espectador es capaz de empatizar, aunque esté hecho fostatina.

6/10
Aquaman

2018 | Aquaman

1985, Maine. Un farero encuentra a una mujer inconsciente arrastrada por las olas. Resultará ser Atlanna, princesa del reino submarino de Atlantis, que ha huido de un matrimonio no deseado. Con los años el amor entre el farero y la princesa les dará un hijo, Arthur. Treinta años después el rey de Atlantis, Orm, pretende reunir bajo su mando a todos los reinos submarinos, proclamarse Amo de los Océanos, y declarar la guerra al mundo terrestre. La princesa Mera, su prometida, solicitará entonces la ayuda de Arthur, el único ser que puede impedirlo. Primer largometraje que adapta las aventuras del personaje de Aquaman, que apareció por primera vez en los cómics de DC en 1941. Creado por Paul Norris y Mort Weisinger, más tarde el personaje protagonizaría sus propias historias en los años 50 y poco después se haría célebre al ser parte de la Liga de la justicia. Que el hábitat del superhéroe sea el acuático ha impedido sin duda durante muchos años un traslado convincente a la pantalla, algo que ahora es ampliamente posible gracias al dominio de los efectos especiales. Aquaman se une así a sus colegas de DC –Batman, Superman, Wonder Woman, El escuadrón suicida– para repartirse la taquilla comiquera con sus rivales de Marvel. Poco a poco las fuerzas se equilibran. El director James Wan, que hasta el momento había sobresalido en el género del terror (Saw, Expediente Warren, Insidious), aparca los sustos para ofrecer esta vez un espectáculo lleno de acción y fantasía, que da poco respiro durante las más de dos horas de metraje. Tras una leve presentación en la superficie, pronto seremos trasladados al fondo del mar en donde las conspiraciones y los enfrentamientos darán comienzo. La trama alternará entonces sin descanso escenarios terrestres –desierto del Sáhara, Sicilia– y acuáticos –Atlantis, Reino de la Fosa–, hasta la apoteósica batalla final en el fondo del océano. Quizá la primera parte del film sea la más floja, en donde se pasa rápidamente de un personaje a otro sin apenas detenernos, generando un prólogo submarino que es un batiburrillo ligero y poco claro. Los diferentes reinos del mar y sus reyes respectivos se muestran con simples brochazos e incluso los piratas de la primera escena no parecen poseer demasiada entidad. Pero el guión de David Leslie Johnson-McGoldrick y Will Beall se recompone correctamente al cabo de los minutos cuando la trama avanza por caminos más tradicionales, que retrotraen a las grandes obras épicas de la mitología: el héroe ha de cubrir varias etapas en la búsqueda del tridente de Atlan, una especie de vellocino de oro para cuya posesión hay que superar una serie de pruebas. Hay además elementos que recuerdan otros seres mitológicos, como la aparición del gigantesco Karathen, una especie de monstruoso Kraken imposible de abatir. Todo el film es un despliegue desmedido de efectos especiales. El estilo de éstos es poco realista, algo que ya podemos apreciar en la sorpresiva e inicial escena guerrera de Nicole Kidman, y que luego se constata especialmente en el ambiente submarino, en donde a ratos parece que estamos ante dibujos animados, tal es el juego de luminiscencias, reflejos de colores y cabriolas que las criaturas ejecutan en el medio líquido. Lamentablemente este aparato visual va en detrimento de la concepción de los personajes, que en general están muy pobremente perfilados. Por ejemplo, se echan de menos más escenas del entrenamiento infantil y juvenil del protagonista, de su crecimiento, de sus conflictos. Pero también ocurre eso con los demás personajes. Además, por si eso fuera poco, la espectacularidad de luces y relámpagos marinos es inversamente proporcional a la tensión y la intriga que provocan. Y también puede resultar agotador el enfrentamiento entre Orm y Aquaman, que recuerda la interminable batalla a puñetazos entre Superman y el general Zod en El hombre de acero. Quizá por eso la mejor secuencia sea la persecución en Sicilia. La banda sonora, potentísima, está muy presente, e incluye algunas versiones de canciones modernillas que dan el pego, aunque entre todas ellas destaca el tema de los créditos "Everything I Need", de Skylar Grey. Entre tanta parafernalia técnica, lógicamente las interpretaciones tienen escaso recorrido, aunque es justo afirmar que Jason Momoa cumple con creces. Es un magnífico Aquaman, una mole de músculo con un punto de humor que en general cae bien, pese a que no es precisamente un actor shakespeareano. Nicole Kidman y Amber Heard, en sus más limitados papeles también hacen un correcto trabajo.

6/10
Big Little Lies

2017 | Big Little Lies | Serie TV

Miniserie dirigida por el canadiense Jean-Marc Vallée (Dallas Buyers Club, Alma salvaje), adapta una novela de Liane Moriarty. Del guión se ha ocupado un experto en series televisivas, el creador de Ally McBeal David E. Kelley, una opción inteligente, al fin y al cabo la experiencia de Vallée en estas lides era inexistente. Aun así, se nota la huella del realizador por una puesta en escena nada convencional, en que seguimos los actos de los múltiples personajes con escenas rápidas, a veces de tipo impresionista. Per el recurso de alternar planos breves de la investigación de un homicidio de alguien innombrado, con la narración principal, se antoja demasiado artificial. La acción transcurre en Monterrey, una ciudad de California, al comienzo del curso escolar. Jane Chapman es una madre soltera, recién llegada a la ciudad con su hijo, un niño llamado Ziggy. Enseguida entabla relación con Madeline Mackenzie, ama de casa de fuerte personalidad, divorciada y vuelta a casar, madre de una jovencita y de una niña, bastante metomentodo, que quiere ejercer de anfitriona de la recién llegada, por lo que le presenta a otras madres como su mejor amiga, Celeste Wright, madre de gemelos y casada con un hombre bastante más joven que ella. Cuando el pequeño Ziggy es acusado por una compañera de haberla intentado estrangular, el otro lo niega, pero la atmósfera se enrarece, la madre de la supuesta víctima, empresaria sin un minuto libre y rival de Madeline, cree que la cosa no puede quedar así. De modo que empieza a larvarse una guerra entre Madeline y Renata, en que el supuesto acoso escolar parece ser lo de menos. El planteamiento recuerda mucho a Mujeres desesperadas, en el sentido de que la acción transcurre en una zona residencial, el papel de las mujeres es primordial, y los altibajos emocionales y os problemas familiares conviven en la narración con la investigación de una muerte que debe ser aclarada. Como en su modelo, ningún personaje parece medianamente equilibrado, todos llevan a cuestas sus problemas de ego y las frustraciones, junto a una incapacidad de reconocer y afrontar los problemas reales con un mínimo de sentido común: la destructuración en las familias, a pesar del innegable cariño al fondo, resulta llamativa. Este desquiciamiento se procura hacer más llevadero, con escenas bien trazadas con escuadra y cartabón, con cuidados diálogos pronunciados por un reparto de campanillas, ahí están actrices de la talla de Reese Witherspoon, Nicole Kidman, Shailene Woodley y Laura Dern.

6/10
La seducción

2017 | The Beguiled

Revisitación de la novela de Thomas Cullinan llevada al cine en 1971 por Don Siegel con el título en español de El seductor. Está ambientada en los años de la Guerra de Secesión, en el estado sureño de Virginia. Como es de imaginar, se mantienen los elementos principales de ese film, el formato de cuento –todo arranca con la niña canturreando y paseando por el bosque, que mientras recoge setas descubre a un soldado de la Unión malherido–, la exploración sobre la condición humana, y cierta tensión que en el último tramo aproxima la narración al cine de terror. Quizá la gran novedad es que una mujer, Sofia Coppola, está detrás del guión y la dirección de la película, lo que sirve para intensificar el elemento femenino, hay una comprensión más cercana de su psicología. No en balde, ya antes la cineasta ha entregado películas que sirven para mostrar un microcosmos de mujeres, incluido el elemento de cómo afectan a los hombres que se mueven alrededor, piénsese en su debut Las vírgenes suicidas, las guapas hermanas que fascinan a unos adolescentes, o en la más reciente The Bling Ring, sobre unas jovencitas que irrumpen en espléndidas mansiones vacía para cotillear en el lujo. El hallazgo del herido cabo John McBurney y su traslado a un internado de señoritas ocupado por siete mujeres –la directora Martha, la profesora Edwina, y las chicas de distintas edades Alicia, Amy, Jane, Marie y Emilie– alborota, podríamos decir metafóricamente, el gallinero que comparten. Tras las dudas de si comunicar la existencia de este huésped a las tropas locales del Sur, deciden de momento no hacerlo, lo primero es que el recién llegado se recupere de sus heridas, les obliga la caridad cristiana. Pero en realidad muchos sentimientos contrapuestos bullen dentro de cada una: las adultas se ven atraídas, y lo expresan de modo distinto, tras su fachada puritana. Las más jovencitas son pura ingenuidad, a las que atrae la novedad que altera la rutina de unas aburridas clases de francés y bordados. Mientras hay una más fresca, que se fija sobre todo en lo apuesto que es McBurney. Coppola sabe plasmar en la pantalla las distintas reacciones, bien secundada por un conjunto de grandes actrices, y el único hombre de entidad, Colin Farrell. Todas lo hacen muy bien, aunque cabe destacar a Kirsten Dunst, a la que toca llevar las riendas del personaje quizá más ingrato. Y es un acierto el estilo naturalista, con una fotografía que al estilo Barry Lyndon, parece funcionar con luz disponible y justificada, y una banda de sonidos del bosque, donde la poca música presente proviene de canciones o instrumentos que cantan o tocan las chicas, las excepciones son mínimas, y sólo para crear una inquietante atmósfera, con una partitura de sonidos sordos, nada preciosista. Pese a que la dirección está muy medida, y fue premiada en Cannes, Coppola pierde un poco el pulso a partir de cierto giro más o menos sorpresivo, que conduce a cambiar el tono de la narración. Todo se vuelve algo oscuro y siniestro, a veces un poco histérico, a lo que se suma la ironía y la pérdida de la inocencia exageradas, un cúmulo de elementos que no acaban de estar bien manejados.

6/10
El sacrificio de un ciervo sagrado

2017 | The Killing of a Sacred Deer

Una película con el personal sello malsano y simbólico de su director y coguionista, el griego Yorgos Lanthimos. Que puede fascinar e irritar a partes iguales, a la hora de explorar los temas de la culpa y la expiación. Aunque quizá usar la palabra “explorar” es ser generosos, más valdría decir “apuntar”, porque parece excesivo decir que esta película aborda temas como la responsabilidad profesional, el reconocimiento de los errores y la necesidad de pedir perdón y reparar por ellos. Sigue a Steve, un prestigioso cirujano, casado con una médico especialista en los ojos, Anna, y que tienen dos hijos, los adolescentes Kim y Bob. Steve tiene una misteriosa relación con otro adolescente, Martin, al que hace caros regalos, como un reloj, y al que invita a cenar a su casa. También acepta una invitación para cenar con la madre de Martin, viuda, el marido era paciente de Steve y murió en la mesa de operaciones. Pronto entendemos que Martin culpa a Steve de la muerte de su padre, y por razones ignotas, Kim y Bob empiezan a sufrir síntomas de una extraña parálisis, además de que son incapaces de digerir alimentos. Como se ve, la trama pergeñada por Lanthimos y su coguionista habitual, Efthymis Filippou, premiada en Cannes, suena “marciana”, y ciertamente lo es, en línea con su anterior filmografía, que intenta diseccionar con un estilo muy particular a una sociedad enferma, que parece incapaz de reconocer sus problemas y de afrontarlos en caso de hacerlo. De modo que la probable alegoría se ajusta a una cuidada puesta en escena donde abunda el uso de objetivos cortos y grandes angulares, con la presencia de techos opresivos y ventiladores a los techos. Y también a unos trabajos actorales conscientemente fríos y lacónicos –es lo que toca a los contenidos Colin Farrell, Nicole Kidman, Barry Keoghan, Bill Camp y compañía, que deben evitar los aspavientos a toda costa, y hablar de naderías, como el hecho de que en las comidas se reservan para el final tomar las patatas, o mostrar el correcto uso de la seda dental–, con un punto buscado de artificiosidad, en que igual se prestan a perversiones sexuales, que a reuniones sociales, encuentros a deshoras, posturitas en el lecho, avances arrastrándose por el suelo...

5/10
How to Talk to Girls at Parties

2017 | How to Talk to Girls at Parties

1977: tres jóvenes ingleses cruzan durante una noche criaturas tan sublimes como extrañas. En plena emergencia punk, descubren el amor, ese planeta desconocido, e intentarán resolver este misterio: cómo hablar con las chicas durante una fiesta...

Amigos por siempre

2017 | The Upside

Remake del exitoso film Intocable del dúo francés Olivier Nakache-Eric Toledano, que a su vez se inspiraba en un caso real, la relación entre Philippe Pozzo di Borgo and Abdel Sellou, un cuadrapléjico anclado en su silla de ruedas y su improbable ayudante negro. Aquí se mantiene en líneas generales una gran fidelidad al original, aunque americanizando la historia con el telón de fondo de Nueva York, el ambiente de lujo de Manhattan, y de las galerías de arte, y metáforas de béisbo. Pero por supuesto, lo principal es el armazón argumental. Un millonario en silla de ruedas, Phillip, viudo, amargado por su situación; y un afroamericano, Dell, en libertad condicional, con problemas familiares, pero que acepta las cosas como vienen y tiene un optimismo a machamartillo. Cuando Yvonne, la eficaz mano derecha de Phillip, está buscando un asistente capaz de aguantarle, y entrevista a decenas de candidatos, el descaro de Dell cae en gracia al tetrapléjico, que lo ficha ante el estupor de ella. Comienza una curiosa relación de extraña pareja, en que uno recupera las ganas de vivir, y el otro va sentando la cabeza. El nuevo director, Neil Burger, mantiene el equilibrio de drama y comedia, con buenos sentimientos, y el trío actoral principal, Bryan Cranston, Kevin Hart y Nicole Kidman, parece que se lo pasan "pipa". Los puristas dirán lo típico de "remake innecesario y bla, bla, bla...", pero al final se trata de versionar una buena historia, como siempre se ha hecho en el arte escénico. Y la cosa funciona.

6/10
Lion

2016 | Lion

Tras una serie de desdichas, un niño mendigo de La India se separa primero de su madre, y después de su hermano. Acaba en un orfanato, donde le recoge una familia australiana que decide adoptarle. Años después, nacerá la inquietud de reencontrarse con los suyos. El australiano Garth Davis, forjado en el ámbito de la publicidad y en series como Top of the Lake, debuta con buen pie en la realización cinematográfica, versionando una historia real, recogida por el propio protagonista en su libro “A Long Way Home”. Habrá que seguir los pasos de esta joven promesa, que convierte un film que funciona como excelente publicidad de Google Earth –herramienta que ayuda bastante al protagonista en la trama– en un drama de primer orden, con algunos momentos conmovedores. Se le perdona que atraviese un pequeño bache hacia la mitad del metraje, pues aborda con sobriedad temas como la identidad personal, y la necesidad de conocer las raíces. Por un lado Dev Patel se consagra como actor adulto, años después de Slumdog Millonaire, tras una serie de papeles bien ejecutados, como el protagonista de El hombre que conocía el infinito. No sólo mantiene su fotogenia con el paso del tiempo, sino que cada vez interpreta mejor. Choca más que Nicole Kidman vuelva a trabajarse un personaje, defendiendo con vigor a la madre adoptiva, en sus escasas escenas. Por encima de ellos, se convierte en rey de la función el debutante Sunny Pawar, comunicativo niño que interpreta en el primer tramo al protagonista. El relato tiene puntos en común con Rastros de sándalo, si bien resultaría extraño que sus responsables conocieran el film español.

7/10
El editor de libros

2016 | Genius

Año 1929, Nueva York. Dos hombres muy diferentes, casi opuestos; Maxwell Perkins, editor de Charles Scribner's Sons, sosegado, trabajador constante, generoso, de costumbres grises y rutinarias, casado y padre de cinco hijas; y Thomas Wolfe, aspirante a escritor, compulsivo, en diálogo constante y nervioso, actividad exterior agotadora, malvive en un discreto piso con una mujer que ha abandonado a su familia. Maxwell decide publicar el primer libro de Wolfe, pero antes habrán de poner en marcha un laborioso trabajo de corrección, de pulimentación, de simplificación. La razón es que el manuscrito tiene miles de páginas. Es muy difícil hacer una película en torno a la literatura, al mundo interior y creativo que hay detrás de un autor. Sin ser la séptima maravilla del mundo esta película de corte muy clásico cuenta de manera sencilla, bella y nada ampulosa el mundo de la edición tal y como era allá por los años 30 del siglo XX. Para ello el gran guionista John Logan (Gladiator, La invención de Hugo, Skyfall) se ha basado en el libro de A. Scott Berg, que narra la historia real acaecida entre los personajes. Así, logra ofrecer luz clara acerca del talento de Thomas Wolfe (1900-1938), prestigioso escritor norteamericano fallecido prematuramente, y la clave quizá es precisamente que se aleja de “argumentos literarios” para centrar el guión en su editor, Maxwell Perkins, lo que por otra parte supone un precioso homenaje a esas personas anónimas que con su trabajo callado y constante logran que millones de personas disfruten de las historias ajenas, a la vez que lidian constantemente con ese genio tan complicado –"Genius" es el título original del film–, a menudo egocéntrico y displicente, que es el caprichoso carácter del autor de éxito. Al final, El editor de libros –y no deja de ser curioso que el título castellano se refiera al otro personaje– acaba siendo una película muy humana, sencilla, sí, pero nada discursiva o pesarosa, porque en realidad trata de la amistad de dos hombres muy diversos, capaces de compenetrarse, de escucharse y de entenderse más allá de las páginas impresas. Aparte de la modélica aunque algo efectista corrección del primer capítulo, algunas otras escenas son memorables, como en la que Wolfe enseña a Maxwell a apreciar la improvisación del jazz, a abrirse a la frescura de la vida más allá de su monotonía enlatada o, como contrapartida, cuando Maxwell le explica que el oficio de escritor no tiene nada de frívolo, pues contar historias forma parte de la identidad humana. Detrás de El editor de libros se sitúa el hasta ahora desconocido Michael Grandage, que debuta en la dirección tras haber trabajado como actor secundario en diversas series de televisión y películas como La locura del rey Jorge. Su trabajo es notable y consigue transmitir una soñadora atmósfera del Nueva York de la Depresión gracias a un cuidadoso tratamiento de la luz y la tonalidad grisácea, ocre o azulada, que impregna la ciudad y sus alrededores. Esa fotografía de Ben Davis es un rasgo del film que le aporta mucha personalidad y también un punto de nostalgia por esa época donde las noticias de última hora se buscaban en periódicos y los despachos eran polvorientos y lúgubres, llenos de manuscritos, máquinas de escribir Underwood y papelajos que podían esconder verdaderas joyas literarias. Y con el reparto Grandage ha hecho a su vez un magnífico trabajo. Colin Firth y Jude Law están magníficos, si bien es cierto que llega más la seguridad y protección casi paternal del editor que la personalidad de Wolfe en la piel de Law, que puede resultar algo exagerada y cargante. Memorable está Nicole Kidman como amante sufriente de Wolfe; en un par de brillantes escenas la actriz parece haber recuperado su magnetismo. Pero a este trío principal hay que sumar otros trabajos perfectamente acoplados, naturales en la trama, como el de Laura Linney, como la paciente y cariñosa esposa de Maxwell o las apariciones puntuales de Guy Pearce (Scott Fitzgerald) o Dominic West (Hemingway), ambos espléndidos.

7/10
Strangerland

2015 | Strangerland

El secreto de una obsesión

2015 | Secret in Their Eyes

2002. Ray Kasten y su compañera Jess Cooper, agentes de la policía de Los Ángeles, reciben una llamada anónima que les alerta de que una joven ha sido violada y asesinada. Resulta ser la hija de la segunda, y aunque el dúo se deja la piel por encontrar al culpable, no resulta posible. Trece años después, Kasten acude a la Oficina del Fiscal de Distrito, ahora dirigida por su antigua amiga Claire Sloan. Le quiere pedir que reabra un caso ocurrido tres años atrás, cuando fue encontrada asesinada la hija de Jessica Cobb, compañera del cuerpo. Ha descubierto nuevas pistas que pueden inculpar a un sospechoso. Remake en inglés de El secreto de sus ojos, adaptación de una novela de Eduardo Sacheri con la que Juan José Campanella obtuvo un justo Oscar al mejor film de habla no inglesa, en 2009. Sigue el mismo esquema, aunque se han realizado sustanciales cambios respecto al original, por ejemplo de raza, sexo y ocupación de los personajes centrales, pues el protagonista, ahora negro, no es agente retirado judicial, sino del FBI, mientras que el padre viudo de la víctima, que fuese Pablo Rago, aquí es una mujer, también policía. La acción se ha trasladado a Estados Unidos, por lo que el trasfondo anterior –la dictadura argentina– se ha sustituido por la conmoción posterior a los atentados del 11-S. El desenlace también se ha cambiado. Supone el tercer trabajo como realizador de Billy Ray, tras las interesantes El precio de la verdad y El espía, aunque en los últimos años ha adquirido un enorme prestigio sobre todo como guionista de títulos ajenos, como Los juegos del hambre y Capitán Phillips. Consigue imprimir al relato la necesaria tensión, con una puesta en escena que funciona y poco más, pues le falta nervio, basta como ejemplo decir que el famoso plano secuencia del argentino, ahora en el estadio de béisbol de los Dodgers (no del Atlético Huracán, de fútbol), ya no está filmado del tirón. Por lo demás, cuenta con trabajos honestos de los componentes del reparto, pues Chiwetel Ejiofor demuestra su solvencia, y que no se ha echado a dormir tras la repercusión de su trabajo en 12 años de esclavitud. Aunque roba la película la veterana Julia Roberts, que compone una madre destrozada muy humana, a pesar de que pasa poco tiempo en pantalla, luciéndose en secuencias como cuando encuentran el cadáver o aquélla en la que coincide en el ascensor con el asesino.

5/10
Grace de Mónaco

2014 | Grace of Monaco

La actriz hollywoodiense Grace Kelly está viviendo su particular cuento de hadas tras contraer matrimonio con el príncipe Rainiero de Mónaco. Ha tenido dos hijos, Carolina y Alberto, deberían ser felices y estar comiendo perdices todo el tiempo... Pero las cosas no son tan sencillas. Grace no se adapta al rígido protocolo de palacio, y no ha logrado ganarse a su pueblo. Y le tienta volver a actuar, ahora que tiene entre sus manos el guión de Marnie, la ladrona, el nuevo proyecto de Alfred Hitchcock. El distanciamiento con su esposo, y una grave crisis con Francia por el especial estatus de Mónoco como paraíso fiscal, llevarán a Grace de Mónaco a replantearse cuál es el papel que debe interpretar en la película de su vida. “Una ficción basada en hechos reales”. Así se describe en un letrero inicial lo que cuenta Grace de Mónaco, de Olivier Dahan, quien ya siguió antes a otra celebridad en la pantalla en La vida en rosa, la inolvidable cantante Édith Piaf. En efecto, la familia real monaguesca, o sea, los hijos de Grace, no han quedado muy satisfechos con lo que cuenta la película, que no se ajustaría a la realidad. Y esa sensación también la puede tener el espectador, pues la mezcla entre la peripecia de Grace para hacerse a su nueva vida, y su intervención para superar la crisis diplomática con Francia, no acaban de casar bien. Entendámonos. La película es entretenida, se sigue con agrado su oferta de amor y lujo. Pero se diría que en los últimos tiempos las princesas no tienen suerte ante la crítica, pues Diana fue vapuleada recientemente, y Grace de Mónaco parecer estar corriendo idéntica suerte. Sea como fuere, Nicole Kidman logra hacerse pasar por Grace Kelly, lo que no es poco, y resulta convincente tratando de aprender el papel de princesa, con las distintas máscaras que debe aprender a llevar. Pero a veces da la sensación de que ciertos pasajes no están bien engrasados, como los referentes a las diferencias con Rainiero, o la última y brusca escena con el padre Tucker, su consejero espiritual. Y la parte que podríamos describir como detectivesca, aunque tenga la buena intención de homenajear a Hitchock, resulta un tanto postiza. En cualquier caso se puede decir a favor del film que presenta a un Hitchcock normal y agradable, casi paternal con su actriz, todo un logro sin comparamos con la imagen casi de psicópata que dieron las recientes películas Hitchcock y The Girl.

5/10
La reina del desierto

2014 | Queen of the Desert

El veterano Werner Herzog lleva a la pantalla la vida de la arqueóloga, escritora y agente británica Gertrude Bell. Tras un inicio prometedor, y a pesar de la correcta elección del reparto, el guión acaba resultando un tanto monótono, que no aprovecha bien el potencial del personaje central. Uno de los títulos menos estimulantes del autor. 

5/10
Paddington

2014 | Paddington

Tras un terrible terremoto con trágicas consecuencias en Perú, la tía del oso Paddington decide embarcarle rumbo a Londres, donde está segura de que alguien le dará un hogar, como se hacía con los huérfanos que abandonaban en las estaciones durante la II Guerra Mundial. Los tiempos han cambiado, así que el pequeño animal no encontrará a nadie dispuesto a ofrecerle un hogar, pero los Brown –un matrimonio con dos hijos– le acogen mientras tanto temporalmente. Creado por Michael Bond, el oso Paddington es todo un clásico de la literatura infantil británica. Sus peripecias ya habían dado lugar a tres series televisivas de animación. El largometraje, sin embargo, opta por la imagen real con el protagonista y otros personajes creados mediante la más avanzada CGI, con una expresividad y una integración con los humanos realmente prodigiosa. Todo ello se enriquece además con el cuidado diseño de producción de Gary Williamson. Estéticamente, el film lleva el sello del productor, David Heyman, artífice de la saga de Harry Potter. Paddington cuenta además con un elenco de alto nivel, encabezado por Hugh Bonneville y Sally Hawkins como los Brown, los sorprendentes Samuel Joslin y Madeleine Harris en el rol de sus hijos y la gran Julie Walters como la señora Birds, la asistenta. Aunque Nicole Kidman como una villana muy en la línea de Cruella de Vil resulta un tanto sobreactuada, en general el film se engrandece con el trabajo de secundarios de primera, como Peter Capaldi y Jim Broadbent, que saben a poco como el vecino gruñón y el bonachón Mr. Gruber, respectivamente. Con toques de humor divertidos, dirigidos tanto al público infantil como a los más maduros, Paddington no aporta demasiado a otras películas con animales digitales parlantes, pero tiene cierto aroma inglés que le otorga frescura. Además, encierra pequeñas notas sobre la hospitalidad, los lazos familiares, y el civismo ciudadano.  

6/10
No confíes en nadie

2014 | Before I Go to Sleep

Una suerte de "día de la marmota" con elementos de Memento. Christine se despierta cada día en la cama, al lado de su marido, pero no recuerda nada de su pasado, y la situación es incómoda, pues al recobrar la conciencia se encuentra compartiendo intimidad con un verdadero extraño para ella, aunque él la tranquilice diciendo que es su esposo Ben. Él le cuenta que su situación se debe a un accidente, pero una llamada telefónica diaria de su terapeuta, cuya existencia ignora Ben, le lleva a una suerte de diario videográfico personal, en que se va contando a sí mismo las averiguaciones que Christine va haciendo sobre sí misma cada día, y que son muy inquietantes: desde que un tipo la atacó, hasta que era infiel a su marido, y más, mucho más. Rowan Joffe debutó como director de cine con una muy digna versión de una novela de Graham Greene, Brighton Rock, además de haber sido guionista de títulos de interés como El americano. Por ello defrauda un tanto esta historia intrigante de tintes hitchcockianos, en cuyo libreto hay bastantes agujeros, que obligan con demasiada frecuencia al espectador a suspender su incredulidad, y claro, esta exigencia al público tiene su límite, que se sobrepasa. Por supuesto el visionado tiene un pase, la intriga atrapa y al fin y al cabo tenemos a tres grandes actores, Nicole Kidman y Colin Firth –que hace muy poco presentaron también Un largo viaje, donde quien tenía problemas psíquicos era él–, más Mark Strong, pero pesan demasiado las trampas de guión para que nos creamos los giros inesperados, y algunas escenas guiñolescas.

4/10
The Family Fang

2014 | The Family Fang

Stoker

2013 | Stoker

India Stoker se encuentra desconsolada, pues justo el día que cumplía 18 años, su padre, al que estaba muy unida, ha muerto accidentalmente, carbonizado en su coche. Su madre Evelyn es una mujer frívola y desustanciada, que poco le ayuda a sobrellevar la situación. Para colmo de males ha aparecido por sorpresa en las honras fúnebres el tío Charlie, hermano de su padre, y cuya existencia India simplemente ignoraba. Aparentemente encantador, el tío Charlie decide quedarse en el hogar de India y Evelyn una temporada, lo que la joven que acaba de inaugurar su mayoría de edad no acaba de llevar demasiado bien. Debut hollywoodiense del coreano Park Chan-wook, rarito cineasta al que chiflan las historias malsanas, y responsable de títulos como Oldboy y Simpathy for Mr. Vengeance. Para la ocasión maneja un guión escrito por Wentworth Miller, el protagonista de Prison Break, que se estrena en labores de pergeñar libretos de película. Stoker parece material ideal para Chan-wook, y que seguramente ha hecho más suyo todavía de lo que era sobre el papel; en el film llaman la atención los numerosos guiños hitchcockianos, pues además del tío Charlie que remite a La sombra de una duda, y que físicamente recuerda al Norman Bates de Psicosis, tenemos una cabina deudora de Los pájaros, y una chorro de agua de una ducha, entre otras referencias innegables. El cineasta coreano rueda muy bien, y crea en Stoker una de esas atmósferas inquietantes en las que es especialista. Resulta muy plástico, esas florecillas salpicadas de sangre, aunque no faltan tampoco los toques algo sádicos, como Mia Wasikowska reventándose una ampolla del pie. Pero la trama en torno al mal y/o la locura es poca cosa, en realidad pura excusa para entregar un ejercicio de estilo tirando a vacuo, donde la sorpresa es, como mucho, relativa.

5/10
Un largo viaje

2013 | The Railway Man

Eric Lomax lo sabe todo sobre trenes y horarios ferroviarios en el Reino Unido. Deslumbrará con esta faceta y su indefinible encanto de “sabio despistado” a Patricia Wallace, una viajera de vacaciones, lo que conduce al amor y al matrimonio. Pero Eric no ha podido superar su trauma postbélico por la Segunda Guerra Mundial, cuando fue prisionero de los japoneses, y participaba en la construcción de la línea férrea que debía unir Tailandia y Birmania, empeño que dejó inmortalizado David Lean en El puente sobre el río Kwai. Las pesadillas le acometen y Patricia, que no sabe cómo ayudarle, recurre a los viejos compañeros de armas de su marido para pedir consejo. Una película basada en hechos reales, que el propio protagonista contó en su autobiografía. Dirige Un largo viaje el desconocido australiano Jonathan Teplitzky. Las intenciones son sin duda nobles, las de describir cómo un hombre debe lidiar con sus demonios interiores, la ayuda inestimable que puede prestar una esposa, y la necesidad el amor y el perdón como vías –nunca mejor dicho en esta cinta de trenes– que conducen a la cicatrización de las heridas del alma. Pero el resultado, trabado con idas y vueltas al pasado, es irregular, no se acaba de definir un tono, por así decir. Hay pequeñas incoherencias que descolocan, por ejemplo, da la impresión de que el matrimonio ha tenido lugar sin que Patricia supiera de los problemas psíquicos de Eric, y no estamos preparados para la salida en falso del viejo camarada de armas Finlay. El primer flash-back resulta completamente inesperado y aturde, quizá un efecto buscado, pero hay desorientaciones y desorientaciones, y la que ofrece aquí Teplitzky saca un tanto de la película. La sensación es que hay buenas piezas, pero no acaban de encajar para componer la deseada figura que debe dar todo puzzle. A Colin Firth le toca llevar el mayor peso de la trama, junto a Jeremy Levine en su versión juvenil. Los demás actores aportan su profesionalidad, aunque no dejan de ser roles secundarios, incluido el de la convincente Nicole Kidman.

5/10
El chico del periódico (The Paperboy)

2012 | The Paperboy

1969. Jack Jansen (Zac Efron) reparte periódicos en Lately, su pueblo de Florida. Vive con su padre, editor de un diario local. Su hermano mayor, Ward (Matthew McConaughey), vive en Miami y trabaja para el Miami Times. Viajará hasta su pueblo junto a su compañero periodista Yardley (David Oyelowo) para investigar el caso del asesinato de un sheriff, por el cual un tal Hillary Van Wetter (John Cusack) ha sido condenado a muerte. Ward ha llegado hasta allí movido por una tal Charlotte (Nicole Kidman), mujer ligera de cascos que mantiene correspondencia con presos del corredor de la muerte. La tal Charlotte dice haberse enamorado de Hillary y sostiene que es inocente. El director de la magnífica Precious entrega esta vez una película inferior, adaptación de una novela de Peter Dexter. La película se incluye en las típicas historias turbias del sur de los Estados Unidos, donde debajo de la superficie hay un mar entero de podredumbre. Quizá Lee Daniels nos mete en harina demasiado pronto y reina cierta confusión al inicio, aunque poco a poco irán saliendo las realidades de los personajes –todos ellos magníficamente interpretados por un puñado de actores de primer orden– hasta que los acontecimientos se precipitarán hasta el desastre. Sin embargo, el gran problema del film es que la historia en sí misma resulta bastante peregrina, incluye momentos desagradables y el interés es escaso.

4/10
Hemingway & Gellhorn

2012 | Hemingway & Gellhorn

Una tv-movie de HBO centrada en los amores de la corresponsal de guerra Martha Gellhorn con el escritor Ernest Hemingway. Con la columna vertebral de una entrevista a una envejecida Gellhorn, se nos describe el romance de la pareja desde que se conocen en Cuba, en el Sloppy Joes de Cabo Hueso, pasando por la cobertura de los dos de la guerra civil española en Madrid, donde ayudan en el rodaje de un documental, o su viaje a China donde se entrevistan con Chiang Kai-shek, pero también con los líderes comunistas. Por supuesto se muestra la apasionada relación y los desencuentros. Philip Kaufman sigue demostrando que es un director bluff, parecía “elegido para la gloria”, pero luego su carrera se ha deshinchado con títulos de escaso interés. Ya ni logra “epatar” con sus excesos eróticos –aquí también los incluye–, que dieron pie a La insoportable levedad del ser y Henry & June. Hemingway & Gellhorn adolece de varios problemas. Está la sensación de que se nos ofrecen viñetas infantiloides, no un relato bien vertebrado, al guión le falta solidez de Jerry Stahl y Barbara Turner. Sobre la guerra civil, no hay un esfuerzo serio por describirla, sólo frases tipo “vamos a ir por esos hijos de puta fascistas”; además la decisión de incluir metraje documental en sepia e insertar a los protagonistas o rodar planos ad hoc, es muy artificiosa, te saca de la película. Falta genuina emoción y sobran tópicos y sentimentalismo barato, véase a Gellhorn-Nicole Kidman sufriendo por los niños de la guerra, o a Hemingway-Clive Owen jugando a la ruleta rusa con un general ruso, un Robert Duvall no acreditado bastante patético. En general resulta difícil creerse a los personajes, Owen con mostacho recuerda más a Groucho Marx que al escritor al que se supone que interpreta. Podía haberse logrado más complejidad al pintar la relación amorosa, o cómo Hemingway termina pegándose un tiro. Pero nada de eso. Dos mujeres de Hemingway, Pauline Pfeiffer y Mary Welsh, son pura caricatura, la primera una especie de histérica beatorra católica, la otra poco más que una enfermera. Quedaría Gellhorn, que evidentemente es la mejor dibujada y sale medianamente bien parada, aunque frases como “no quiero ser una nota a pie de página en la biografía de un escritor” tampoco es que ayuden.

3/10
Bajo amenaza

2011 | Trespass

Joel Schumacher es un solvente artesano, que tras una extensa carrera, a principios de siglo aún suscitaba el interés de los amantes del cine con Tigerland, Veronica Guerin o El fantasma de la ópera (2004). Sin embargo, ha fracasado posteriormente con títulos como El número 23 y Twelve, de poco interés. En plena decadencia ha rodado un thriller con dos estrellas a la baja, Nicole Kidman y Nicolas Cage. Los dos 'Nico' interpretan a Kyle y Sarah Miller, un matrimonio de clase acomodada, con una hija, en cuya lujosa residencia irrumpen unos asaltantes dispuestos a hacer uso de la violencia con tal de llevarse todo lo que pillen. Desde el principio queda claro que esta historia con resonancias a la clásica Horas desesperadas, va a ser excesivamente convencional. Y en efecto todo se queda en una sucesión de giros predecibles en torno a los secretos que se guardan los Miller entre ellos. Schumacher administra las necesarias dosis de tensión y poco más. Los protagonistas cumplen, pero no se esfuerzan demasiado. Quizás se lo ha trabajado algo Cam Gigandet (Crepúsculo) en un papel de delincuente algo más complejo.

4/10
Sígueme el rollo

2011 | Just Go with It

Danny Macabee es un cirujano plástico, ligón empedernido, que utiliza el truco de vivir un matrimonio desgraciado para tener relaciones fugaces con “mujeres cañón”. En una fiesta conoce a Palmer, una maestra guapísima, con la que quiere ir en serio. Pero se ve obligado a prolongar su mentira de que está casado, para lo cual va a contar con el apoyo de su fiel asistente Katherine, divorciada y con dos niños. Contará a Palmer que él se está divorciando, de modo que nada impide que se casen. Pero ella se empeña en conocer a su ex, de modo que las cosas se irán enredando inexorablemente. Remake de Flor de cactus, que a su vez adaptaba una obra de teatro francesa de Pierre Barillet y Jean-Pierre Grédy, donde el dentista original se convierte en cirujano plástico. Cuenta con actores muy dotados para la comedia, pues por este género son conocidos Jennifer Aniston y Adam Sandler, aunque las comparaciones pueden ser duras si se piensa que en el original se contaba con Ingrid Bergman y Walter Matthau. Menos popular, funciona el graciosete Nick Swardson, y Nicole Kidman es de esas actrices que borda cualquier cosa que le pongan por delante, de modo que su composición de arpía tiene gracia. En cambio, aparte de su función de “mujer cañón”, la modelo Brooklyn Decker no promete una gran carrera actoral. Como comedia amable, la peli tiene un pase a cambio de no exigir demasiado. Dennis Dugan, especializado en dirigir a Sandler ­–con él ha hecho, entre otras Niños grandes y Zohan: Licencia para peinar–, no es un director demasiado brillante, y algunos pasajes se prolongan demasiado, a la película le sobra metraje, y falta talento para resolver la madeja demasiado enredada. Hay algunas escenas logradas –las de la niña que quiere ser actriz; el primer encuentro de Danny, Palmer y Katherine; la atención a una oveja enferma; el concurso de hula–, pero también el recurso facilón a lo zafio, o el descaro poco ingenioso para mostrar lo macizas que están Decker y Aniston.

5/10
Los secretos del corazón

2010 | Rabbit Hole

Becca y Howie no logran superar la muerte de su único hijo en un accidente. El ausente está omnipresente, y no encuentran consuelo en el grupo de terapia al que acuden, o en la fe de la madre de ella. El dolor, en vez de acercarles les distancia, pero puede que por distintos caminos acaben confluyendo en un punto que les permita seguir adelante. Adaptación de la obra teatral de David Lindsay-Abaire, ganadora del Pulitzer, a cargo del propio autor, donde el director John Cameron Mitchell está a su completo servicio, dando con el paso adecuado para la narración. Los secretos del corazón es una historia sencilla, un estudio de personajes que permite a los actores lucirse, no en balde Nicole Kidman fue nominada al Oscar por su interpretación, y están a su altura Aaron Eckhart, la veterana Dianne Wiest y el joven Miles Teller. Cuestiones como la dificultad para aceptar la tragedia y la búsqueda de “explicaciones” que no satisfacen, el encerramiento en uno mismo que impide entender que los demás también sufren, o la tentación de colgar a otros la etiqueta de “culpables” se encuentran bien insertadas, y son sugeridas por el “agujero del conejo” del título original, alusión a “Alicia en el País de las Maravillas” y los mundos desconocidos en los que uno al final acaba entrando.

6/10
Nine

2009 | Nine

  En su segunda película musical el director norteamericano Rob Marshall vuelve a usar material existente para trasladarlo a la pantalla con su sello personal. La cosa le salió redonda con la epatante Chicago (2002), que cosechó seis Oscar, entre ellos el de mejor película, pero los resultados, aunque buenos, no son tan óptimos en el musical que nos ocupa. Marshall parte de un argumento verdaderamente arriesgado, el musical de Broadway “Nine”, adaptación a su vez de, nada más y nada menos, que el guión de Fellini 8 y 1/2, al que modifica y moderniza en algunos aspectos, aunque conserva la esencia e incluso repite escenas y diálogos originales. La trama, como es sabido, habla de un cineasta que se encuentra a punto de rodar su siguiente película. Se trata se Guido Contini (Anselmi en la versión felliniana), a quien todos llaman “maestro” y que es reconocido en todo el mundo como un genio cinematográfico. Pero ahora Guido tiene una crisis creativa aguda y no sabe qué contar. Está desesperado. No hay guión, ni asomo de él, y en su maremágnum interior lo único de lo que es capaz es de recrear en su cabeza imágenes de sus deseos, coreografiadas representaciones que continuamente imagina y a las que no puede sustraerse, ensoñaciones con bellas mujeres que le rodean, que cantan y bailan y que él mezcla con los recuerdos de infancia que han marcado su vida. Una vida real que ahora se está tambaleando, pues su mujer, Luisa, ya no puede soportar por más tiempos los embustes de Guido, que no acaba de dejar a su amante Carla... El primer pensamiento que se viene a la cabeza es que Fellini es mucho Fellini. Aun así, es cierto que se trata de un guión muy adecuado para el mundo musical de Rob Marshall, que sabe como nadie introducir los números musicales en medio de escenas dramáticas, intercalando imágenes del mundo real y del ficticio con enorme destreza, con motivo de los ensueños del protagonista, de modo que todo funciona con increíble perfección. Pero el mundo onírico y el surrealismo de Fellini es insuperable y aquí eso ni se huele, porque en Marshall todo ese mundo interior está únicamente supeditado al “musical” y –quizá aquí está el mayor defecto de Nine– el resultado general es una simple repetición de Chicago (y con peores canciones). Idéntica fórmula: visualmente espectacular, con esos platós oscuramente iluminados, los poderosos focos, las vedettes embutidas en corsés de avispa, los rítmicos y acompasados movimientos, la hipersexualización de las canciones y coreografías (aspecto éste más acentuado aún que en Chicago, especialmente en el numerito de Penélope Cruz), la fabuolsa orquestación, el montaje vertiginoso, etc. Un auténtico circo cinematográfico lleno de luz y sombras. Técnicamente perfecto, pero repetido. Y eso pesa. Por otra parte, habría mucho que hablar de las cuestiones de fondo de la historia, que no son otras que las del contradictorio universo del Guido de Federico Fellini, ‘alter ego’ de él mismo, siempre impregnado de rebeldía, donde hay un perpetuo enfrentamiento entre la moral y las pasiones, entre su reconocido catolicismo y su traumática aceptación de la autoridad de la Iglesia. En estas cuestiones –presentes en la película con dudoso gusto–, resulta curioso que Marshall vaya más allá que el siempre ambiguo y desconcertante director italiano. Temás como la culpa y la redención, que en Fellini serían impensables (él sólo mostraba, nunca demostraba, ni argumentaba, ni respondía a nada) son aquí cuestiones explicitas, meollo en la evolución de la crisis del protagonista. El reparto de esta especie de farsa del mundo de la creación es cosa seria. Daniel Day-Lewis no hace olvidar a Marcello Mastroianni, pero está superior, como siempre, y entre las chicas destacan especialmente Marion Cotillard (La vida en rosa) y una divertida Kate Hudson. Sorprende asimismo el pequeño papel de Nicole Kidman, muy colateral. En cuanto a los números musicales, destacan las canciones “My Husband Makes Movies” y “Cinema Italiano”, de las mentadas Cotillard y Hudson, y “Be Italian”, interpretada por Stacy Ferguson.  

6/10
Australia

2008 | Australia

Una película “como las de antes”. De larguísima duración, con una trama “bigger than life”, “más grande que la vida”, en un marco histórico y paisajístico de proporciones épicas, y contenedora de la apasionada historia romántica de rigor. El australiano Baz Luhrmann aparca de momento las aproximaciones “modernillas” de su “Trilogía del telón rojo” (El amor está en el aire (1992), Romeo y Julieta, de William Shakespeare, Moulin Rouge) y aborda su film, un canto de amor a su país, con asumido clasicismo, y referentes de la talla de Lo que el viento se llevó, Memorias de África, Titanic y, en general, todo el cine de David Lean. Tales intenciones caen bien, se ganan la simpatía del espectador.Sarah Ashley, una aristócrata inglesa, acude a Australia a reunirse con su marido, que está negociando la venta de una explotación ganadera. Dama de fuerte carácter, pero a la que la vida ofrece pocos alicientes, deberá afrontar su inesperada viudez, y la aventura de transportar sus 1.500 reses a Darwin, para venderlas al ejército, necesitado de aprovisionamientos por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Le ayudará en la empresa Drover (el Arriero), tosco aunque magnífico profesional, con el que surgirá progresivamente la chispa del enamoramiento. El viaje ayuda a Sarah a descubrirse a sí misma gracias a la fuerza redentora del amor, dirigido no sólo a Drover sino al adolescente aborigen Nullah, y a los otros miembros de la expedición. No faltan sin embargo los obstáculos, sobre todo de parte de Fletcher, un antiguo capataz que trabaja a las órdenes de Carney, el rey del ganado. Esta primera parte del film funciona muy bien, como un western bien engrasado, con pinceladas melodramáticas y humorísticas: se perfilan los personajes -estupendos Nicole Kidman narrando torpemente un cuento, la antítesis de Isak Dinesen en Memorias de África, y Hugh Jackman dando puñetazos a diestro y siniestro-, hay escenas memorables como la de la estampida, se introduce la cuestión de los aborígenes, su espiritualidad y la llamada “generación robada”, el confinamiento de los mestizos en misiones religiosas por orden del estado. El remate de todo este tramo, el baile y la proyección en un cine de El mago de Oz -motivo recurrente para hablar de la añoranza del hogar y de los sueños que se hacen realidad- es perfecto. Luego, como suele ocurrir en estas películas-río, se cambia el paso. Y Luhrmann lo hace con excesiva brusquedad. Se dibujan entonces las discrepancias que surgen en la pareja protagonista en torno a cómo debería ser educado el huérfano Nullah, peripecia que discurre con el telón de fondo del poco conocido bombardeo japonés a Darwin, comparable al sufrido por los americanos en Pearl Harbor. Aunque de nuevo la grandiosidad de lo que vemos en pantalla resulta apabullante, se pierde algo en lógica narrativa y de evolución de los personajes. Hay un enfatismo excesivo en los momentos culminantes, cuando hay vidas en riesgo o se producen los felices reencuentros, ello a pesar del inteligente uso de la partitura musical de David Hirschfelder. Aunque logra un film notable y de éxito seguro, pesa demasiado a Luhrmann la autoconciencia de que está manejando algo muy grande, que debe transmitir emociones auténticas, lo que le dificulta que éstas surjan sin ser forzadas.

7/10
Margot y la boda

2007 | Margot at the Wedding

Aunque hace años que no se hablan, la escritora Margot acude a casa de su hermana Pauline, que ha anunciado su próxima boda con un artista bastante desocupado llamado Malcolm. Le acompaña su hijo Claude, y la cosa coincide con un momento en que Margot se plantea separarse de su marido. Lo que no es obstáculo para que se permita desaprobar la boda de su hermana, divorciada y madre de una hija de la edad de Claude. En los días que preceden a la boda surgen, junto a los recuerdos, las muchas neuras que acumulan los distintos personajes. Después de Una historia de Brooklyn, Noah Baumbach insiste en una historia de personajes desubicados, que se diría que están compitiendo en un campeonato de egolatría, a ver quién es capaz de mirar más tiempo el propio ombligo. Con menos energía que en su film anterior, Baumbach habla de engaños y desengaños, promiscuidad, educación irresponsable, adolescencia solitaria, confianza traicionada... Tenemos personajes que necesitan ser escuchados, aunque pocos esfuerzos hacen ellos por hacer lo propio, en un necesario intercambio enriquecedor. El reparto es fantástico, pero se acerca al derroche su esfuerzo por componer unos personajes poco atractivos, con muy escasa capacidad de evolucionar hacia alguna parte. Baumbach logra sacar brillo a alguna escena, como la lectura en la librería, o la escena en que Nicole Kidman trepa a un árbol de curioso simbolismo. Pero los momentos aislados no salvan una película pretenciosa y hueca, además de tremendamente aburrida, algo a lo que contribuye una fotografía desvaída.

4/10
La brújula dorada

2007 | The Golden Compass

Adaptación del primer libro de la célebre saga fantástica creada por Philip Pullman, escrita y dirigida por Chris Weitz, artífice de películas tan prescindibles como American Pie, en el capítulo de producción para su hermano Paul, pero también de otros títulos de interés como Un niño grande. Aquí pinta un mundo alrededor de una niña, Lyra Belacqua, que estudia en un internado, y que, como el resto de personas, está unida a un daemon, una especie de mascota, que en el caso de los niños puede mutar de forma animal, hasta adquirir su forma definitiva. La pequeña Lyra tiene poderes especiales, podría formar parte de un linaje de brujas. Además, aleccionada por su tío, lord Asriel, empieza a saber de que parece que existe una conexión entre nuestro mundo y otros mundos paralelos, algo relacionado con el polvo, cosa que el Magisterio y sus autoridades malignas no desean que se sepa, pues se pondría en peligro su dominio de este mundo, y el potencial de los otros. Además, se dedican a secuestrar niños con siniestras intenciones. Lyra cree encontrar una amiga en la señora Coulter, pero en realidad ésta oculta algo. A cambio, encontrará un inesperado aliado en un oso polar. La película trata de conectar con otros títulos de corte fantástico, mayormente las andanzas de Harry Potter, El Señor de los Anillos y Las Crónicas de Narnia. Lo cierto es que la comparación le viene grande. La trama es sencillamente soporífera, trata de introducir muchos elementos y conceptos obtusos, que no despiertan mucho interés; sus resultados fallidos recuerdan a otros intentos del mismo jaez, como Eragon o Los seis signos de la luz. La trama es líneal, sin apenas intensidad dramática; la niña protagonista resulta simpática y fotogénica, pero es fría como un témpano de hielo; hay una pléyade de buenos actores -Daniel Craig, Christopher Lee, Eva Green, Sam Elliott, Derek Jacobi...- que no aportan nada, están absolutamente desaprovechados; realmente la única que se puede explayar un poco es Nicole Kidman, en su papel de villana con glamour de estrella de cine de los años 30. Falta emoción, épica, sensación de que algo grande está en juego. De acuerdo, hay alguna escena espectacular -sobre todo el duelo de osos polares...-, pero incluso alguna como la batalla nocturna, o la de la máquina experimental, rezuman cierta torpeza; y a la tercera visión con la brújula, el efecto consiguiente empieza a cargar. La verdad es si uno lo piensa un poco, no parece una decisión demasiado acertada poner a Chris Weitz a dirigir una película de estas dimensiones, le faltaba experiencia. Pero incluso en su teórico punto fuerte el guión, hay incoherencias y cabos sueltos, como la revelación de los lazos que unen a Lyra con la señora Coulter y lord Asriel, algo que se supone debería ser un auténtico shock, para la protagonista y para el espectador, pero que no deja de ser una información que viene a importar poco más que un rábano. ¿Es ésta una película anticristiana, como ha circulado en tantos foros de internet, basándose en los prejuicios del autor, muy claros en tal sentido? Pues no, o no al menos explícitamente. Quede claro que se habla de la película, y no de las novelas. Por supuesto que uno puede sacar simbolismos, y ver en la organización siniestra del Magisterio a la Iglesia, o en su cuartel general, una especie de Vaticano en versión barata. Pero vamos, que también uno podría hacer una lectura de que Darth Vader en La guerra de las galaxias es una especie de Papa o cardenal siniestro, por poner un poner, o que los dementores de Harry Potter, tan oscuros ellos, parecen unos curas sojuzgadores de las conciencias. Nadie debería pensar que alguien se va a plantear problemas de fe con esta película, o que se va a sentir atacado en sus creencias. En realidad, simple y llanamente, estamos ante una fallida película fantástica, de buenos y malos, trufada de efectos especiales, pero sin alma.

4/10
Invasión

2007 | The Invasion

La inquietante novela de Jack Finney en que se basa este film ha sido llevada repetidas veces al cine. Gloriosamente por Don Siegel en 1956, de un modo aceptable por Philip Kaufman en 1978, y sin demasiado tino por Abel Ferrara en 1993. Ahora es el alemán Oliver Hirschbiegel quien lo intenta en su debut en Hollywood, regresando al fantástico que le dio fama (El experimento) tras su dibujo de los últimos días de Hitler en El hundimiento. Al poco de suceder una tragedia con el transbordador espacial americano, empieza a propagarse una extraña epidemia que las autoridades describen como una especie de gripe. Pero en realidad el virus que amenaza a la Tierra es algo bastante más serio. Ataca a las personas en una primera fase de inoculación, y cuando se duermen, tras una curiosa transformación, se convierten en seres muy parecidos a los robots, que se dirían carentes de libre albedrío. La psiquiatra Carol, separada y con un hijo, es una de las primeras en darse cuenta del caso. Y la gran esperanza de combatir la preocupante "enfermedad" pasa por su crío, que parece inmune al peligroso virus. La versión de Siegel de esta trama marcó una época por su condición de parábola política, en una época en que el miedo a la infiltración comunista en Estados Unidos rayaba a veces en la paranoia. Aquí esto se pierde, de modo que Hirschbiegel y su guionista, Dave Kajganich, idean una variante, de menor interés: las personas robotizadas serían muy eficaces en lograr la paz y armonía entre los hombres, pero al precio de la libertad. La película tuvo algunos problemas de rodaje, y de hecho los hermanos Wachowski reescribieron parte del guión y el director James McTeigue filmó las nuevas escenas. Algo de esto se nota en el resultado final, al que falta cohesión. Queda un título de ciencia ficción entretenido, seguramente más si no se conocen otras versiones, con algunas buenas escenas de acción, y logrados momentos de suspense. Pero lo mejor es el soberbio trabajo de esa gran actriz llamada Nicole Kidman, que se toma muy en serio su personaje de madre preocupada, y que borda las escenas en que debe simular ser una mujer robotizada, verdadera interpretación "al cuadrado"; eso sí, tiene mala suerte la chica con la ciencia ficción, pues tras el fiasco de Las mujeres perfectas, aquí está en otro film "imperfecto". Menos cancha tiene Daniel Craig, con un personaje bastante soso, con muy poca química con la Kidman.

5/10
Retrato de una obsesión

2006 | Fur: An Imaginary Portrait of Diane Arbus

Diane Arbus es una de las más prestigiosas fotógrafas estadounidenses del siglo pasado. Empezó trabajando para revistas de moda con su marido, el también fotógrafo Allan Arbus, pero influida por la película La parada de los monstruos, de Tod Browning, y por su maestra, la austriaca Lisette Model, acabó especializándose en tomar imágenes inquietantes de personajes fuera de lo común. Su fotografía de un gigantesco muchacho judío con sus padres dio la vuelta al mundo. Desgraciadamente, Arbus sufrió una fuerte depresión que le llevó al suicidio en 1971. Un año más tarde se convertía, a título póstumo, en la primera fotógrafa estadounidense seleccionada para la Bienal de Venecia. A partir del libro sobre su vida 'Diane Arbus, a Biography', el director Steven Shainberg, sobrino de uno de los grandes amigos de la artista, ha construido esta imaginaria recreación del momento en que ella decide especializarse en las imágenes de individuos bizarros que la hicieron famosa. Aunque se basa en algunos hechos reales, la mayoría de sucesos que narra el film son inventados, incluido el eje de la trama, su relación con Lionel, un misterioso tipo totalmente recubierto de pelo, que se muda junto al matrimonio Arbus. El personaje podría haber dado lugar a un film lleno de interés, pero Shainberg sigue la línea de su anterior trabajo, Secretary, pues ha contado con la misma guionista, Erin Cressida Wilson. Nuevamente recrea una atmósfera malsana, describe a personajes estrafalarios y realiza una descarada apología del hedonismo en las relaciones sexuales. Sus imágenes sugieren que la inspiración suprema en el arte la alcanzarán aquellos con una mente abierta a la  experimentación y a las relaciones adúlteras, capaces de romper todas las convenciones. El film se hace lento, pesado y carente de interés, y no se entiende cómo han aceptado protagonizarlo Nicole Kidman y Robert Downey Jr., dos actores con un enorme sentido del riesgo, pero que suelen acertar más al involucrarse en cada nuevo proyecto. Tampoco parece afortunado el título que le han puesto en España, pues de "Fur" (piel) ha pasado a titularse Retrato de una obsesión, cuando ya se titulaba así un film muy superior, protagonizado por Robin Williams.

2/10
Embrujada (2005)

2005 | Bewitched

La moda de adaptar series de éxito a la pantalla continúa, tras las versiones cinematográficas de El fugitivo, Starsky & Hutch, Los ángeles de Charlie, etc. y los próximos estrenos de Corrupción en Miami y Misión imposible 3. Desde luego, la pareja de guionistas formada por la directora Nora Ephron, autora de Algo para recordar y Tienes un e-mail, y su hermana, Delia, se ha esforzado por darle originalidad a este remake cinematográfico de la serie Embrujada, un hito televisivo de los años 60. Resulta que un famoso actor, Jack Wyattt, no atraviesa su mejor momento y necesita urgentemente un éxito para volver a la cúspide. Por esta razón, está preparando la versión moderna de la famosa serie, y acaba contratando como protagonista sin saberlo a una bruja de verdad. Se trata de Isabel, una bruja moderna cansada de hacerse la vida fácil a base de conjuros. Jack conoce accidentalmente a Isabel y se queda fascinado por su nariz, que recuerda a la de Elizabeth Montgomery, protagonista de la serie original. Decide contratarla, puesto que se trata de una absoluta desconocida, y de esta forma no tiene posibilidades de hacerle sombra en la pantalla. Rodar Embrujada sin Elizabeth Montgomery, fallecida en 1995, era quizá el mayor riesgo de este proyecto. Pero la directora sortea el obstáculo ‘a lo grande’ contratando a Nicole Kidman, actriz de tanta calidad que compone un personaje memorable, lleno de matices. Su bruja es muy humana, amable, algo ingenua, con remordimientos por usar su magia de forma egoísta. A la actriz le secunda Will Ferrell, uno de los cómicos más prestigiosos del momento, tras su hilarante trabajo con Woody Allen en Melinda y Melinda. El reparto lo completan los veteranos Michael Caine y Shirley McLaine. Nora Ephron les convenció asegurando que su film sería un homenaje a la serie, y no la imitaría milimétricamente. A pesar del aire de modernidad, se mantiene la esencia de la comicidad del original: la guerra de sexos, y la lucha de poder en una pareja. Los protagonistas discuten y se pelean mucho, y a pesar de que Kidman y Ferrell forman una de las parejas menos convencionales que hayan pasado por la pantalla en los últimos años (junto a Julia Roberts y Woody Allen en Todos dicen I Love You), los actores dan cierta magia a su supuesta relación. Incluye también algún toque de crítica a Hollywood, que olvida a sus actores fracasados, y al afán de estos últimos por acaparar planos en las producciones en que intervienen.

6/10
La intérprete

2005 | The Interpreter

Silvia Broome, una intérprete de origen africano que trabaja en la ONU, escucha una conversación en una lengua que poca gente conoce. Resulta que un micrófono se ha quedado encendido, y que dos tipos que lo ignoran hablan entre sí de un plan para asesinar al presidente de Matobo, un país africano. Silvia denuncia los hechos, y las autoridades asignan el caso al agente Tobin Keller. Años llevaba sin dirigir Sydney Pollack, autor de varios thrillers de primera, como son Los tres días del cóndor y La tapadera. Retomó el género en esta amena cinta para la que excepcionalmente le han dejaron rodar en la sede de la ONU. El punto de partida es mera excusa, pues el relato de las luchas de poder en un país inventado no está excesivamente desarrollado. Pero propicia escenas de gran tensión, como la que se desarrolla en casa de Silvia, o la magnífica del autobús. Además, Pollack denuncia la falta de cobertura mediática de algunos conflictos.

6/10
Reencarnación (2004)

2004 | Birth

Anna está triste. Su marido, al que tanto amaba, ha muerto, y su pena no parece admitir consuelo. Pero el tiempo pasa, y está a punto de casarse con alguien que parece un buen hombre, aunque tampoco está excesivamente enamorada. Y de pronto, entra en su vida un chiquillo que se empeña en decir que él es su marido muerto, que se ha reencarnado bajo la piel de un chaval. Lo que parece una broma de mal gusto, podría ser algo más… Aunque el reparto del film es de campanillas, resulta difícil mantener viva la verosimilitud de lo narrado. Las escenas ‘románticas’ entre Nicole Kidman y el jovencito Cameron Bright son difíciles de creer, aunque tal vez el espectador dispuesto a suspender durante todo el metraje su incredulidad…

2/10
Las mujeres perfectas

2004 | The Stepford Wives

Joanna y Walter son un matrimonio en crisis. Ella era una profesional triunfadora, pero de pronto la han despedido y el mundo se le ha caído encima. Para superar sus diferencias, ambos acuerdan mudarse a la idílica ciudad de Stepford, a una zona residencial luminosa, de grandes mansiones, donde los hombres son muy felices, y las mujeres siempre están guapas y bien maquilladas, lucen perpetuas sonrisas, y tienen la casa a punto en todo momento. Y a pesar de tanta aparente dicha, Joanna y otros recién llegados están con la mosca detrás de la oreja: porque ese ‘mundo feliz’ parece un poquito de plástico, se diría que hay gato encerrado. Adaptación de la inquietante novela de Ira Levin, ya llevada al cine en 1975 por Bryan Forbes, pero a la que en esta ocasión se le da un inesperado toque de comedia y crítica social. De modo que la ciencia ficción lindante con el terror prácticamente desaparecen, y el film queda en una serie de gags, algunos graciosos, en que se pretende señalar que la mujer debe evitar caer en dos posibles extremos: la dedicación hiperactiva al trabajo, que lleva a descuidar el hogar, o la entrega exclusiva a las tareas domésticas, sobre todo si el marido es incapaz de valorarla. Destaca el reparto estelar, encabezado por Nicole Kidman.

4/10
La mancha humana

2003 | The Human Stain

El profesor Coleman Silk tiene un gran prestigio en la universidad. Está a punto de jubilarse, sin embargo su carrera académica termina de un modo inesperado: enfrentándose a unas falsas acusaciones de racismo. Tras el improvisto varapalo, Coleman conoce a Faunia, una mujer mucho más joven que él, con la que comienza a vivir una aventura erótica que va a traerle severos problemas. El más importante tiene que ver con su propia identidad, con la sinceridad de su vida y con un secreto del pasado que atormenta su memoria una y otra vez. Junto a ello, deberá enfrentarse a la violencia del ex marido de Faunia. El reputado director Robert Benton (Kramer contra Kramer, Ni un pelo de tonto) adapta una novela de Philip Roth, prestigioso novelista estadounidense, propenso a narrar con desesperanza los sinsabores de la sociedad norteamericana. La película es una indagación acerca del sufrimiento que supone vivir en la mentira y cómo ésta acaba sin duda revolviéndose contra uno mismo. Benton rueda con estilo correcto, límpido en las escenas ambientadas en 1998, pero vertiendo una fotografía más calida cuando rescata momentos del pasado. Pero quizá lo que provoque extrañeza sean los personajes y sus vivencias: los postulados del secreto de Coleman pueden resultar fácilmente rebuscados y la expansión erótica entre él y Faunia, una mujer claramente desequilibrada, padece de falta de credibilidad. Si esto no es suficiente para alejar al espectador de sus problemáticas, se debe exclusivamente a la labor de los actores, unos Anthony Hopkins y Nicole Kidman que demuestran su talento también en proyectos desiguales, y que están estupendamente secundados por Gary Sinise, como el biógrafo de Coleman, y por Ed Harris como el violento ex marido.

4/10
Cold Mountain

2003 | Cold Mountain

La guerra de secesión americana. Inman, un soldado que combate en el bando sudista, resulta herido. En la etapa de convalecencia llega a sus manos una carta de su amada Ada, hija de un clérigo, con la que apenas mantuvo dos breves conversaciones y un beso antes de partir. En esas encendidas líneas, ella le cuenta sus penas, la muerte de su padre, su práctica inutilidad a la hora de sacar adelante su granja. Y le dirige una orden imperiosa: que deje todo lo que tiene entre manos (el ejército, por tanto) y vuelva junto a ella. Conmovido, sabedor de que ese amor a primera vista es lo que da sentido a su vida, Inman emprenderá el largo camino a casa. Adaptación de la voluminosa novela de Charles Frazier, ganadora del prestigioso National Book Award americano, que muestra cómo el amor es un motor más poderoso que las guerras a la hora de que el mundo siga dando vueltas. Anthony Minghella, director y autor del guión, sabe vertebrar bien la historia, que se inicia con Inman en el frente. Los flash-backs nos permiten conocer cómo se fraguó el delicado amor entre una tímida damisela del Sur, perfecta señorita nada práctica, y un tosco granjero, al que cuesta articular más de dos palabras seguidas. Una vez cumplido este primer objetivo, Minghella narra paralelamente las penalidades de Ada para sobrevivir en su granja y las de Inman para regresar. Ella contará con la ayuda inesperada (quizá demasiado, pues la chica llega casi como llovida del cielo) de Ruby, una moza sin demasiados modales, pero muy trabajadora y con un corazón de oro. Pero debe soportar el acoso de un bruto pretendiente, que más que a ella lo que desea son sus tierras. Mientras él, al modo de un Ulises del siglo XIX, encontrará en su camino múltiples personajes, oráculos, ciegos y cantos de sirena. Minghella pone un especial cuidado en las transiciones entre uno y otro hilo narrativo. Una buena herramienta para ello es la música: el director la usa, no sólo como un elemento que sirve para dar paz en medio del clima bélico, sino para pasar de una historia a otra; el piano de Ada y los violines del grupo del padre de Ruby, vienen para eso al pelo. El film es el clásico título concebido para arrasar en los Oscar. De hecho, obtuvo 7 nominaciones (de las cuales materializó una, la estatuilla de Renée Zellweger), pero curiosamente, no en los apartados de película y director. El diseño de producción, fotografía, música, son apabullantes, así como el reparto, sembrado de actores de primera línea. Nicole Kidman (no nominada, quizá por su premio de Las horas el año anterior) prueba que es una de las mejores estrellas que pueblan la galaxia Hollywood, creíble en su modosito personaje y en su transformación; también Jude Law (él, sí, nominado) hace creíble un personaje parco en palabras, pero en cuyo rostro es bien visible la huella de la guerra; y René saca todo su jugo a un personaje agradecido, apoyo necesario para la heroína. El resto –Atkins, Gleeson, Hoffman, Portman, Ribisi, Shuterland, Winstone…–, secundarios de lujo, cumplen sus papeles a la perfección.

7/10
Dogville

2003 | Dogville

Tras su celebrada Bailar en la oscuridad, el danés Lars Von Trier prosigue con su búsqueda de los límites del arte cinematográfico. La originalidad de este director quizá raye lo temerario y desde luego su cine no deja indiferente a nadie. A algunos les parecerá pretencioso y cargante y a otros fascinante y genial, pero siempre resultará sorprendente. Y de lo que no hay duda es de que se trata de uno de los directores más audaces del cine actual. Esta vez se atreve a transformar el teatro en cine. Pero, entiéndase, no es que adapte una obra teatral –nada más lejos de la realidad–, sino que filma teatro y logra el milagro de transformarlo en cine puro. Estructurada en un prólogo y nueve capítulos introducidos por un narrador, la película cuenta la estancia de Grace en un pueblo de las Montañas Rocosas. Se trata de una bella, bondadosa y asustada mujer que llega a Dogville huyendo de la muerte. Tras algunas dudas, los habitantes acaban por darle cobijo gracias a la influencia de Tom, que pronto se enamora de ella. Grace quiere devolver la hospitalidad de aquellas gentes y se propone ayudar a cada uno con denodado empeño. Pero, poco a poco, y tras la cada vez más insistente búsqueda de Grace por parte de las autoridades, los habitantes de Dogville comienzan a dudar de la fugitiva y van arrogándose el derecho de disponer de ella a su antojo, hasta convertirla en una esclava. Otra vez Von Trier vuelve a hacer de las suyas: te encandila con imágenes increíbles –Grace en el camión de frutas, por ejemplo– y luego te estruja el corazón sin piedad. Las pasiones humanas, constantes en su cine, se trasladan también a Dogville: la bondad, el sacrificio, el egoísmo, la hipocresía, la traición, la lujuria, la venganza, acaban por dar vida a una parábola bellísima pero funesta y desesperanzadora sobre el ser humano. Somos, parece decir Von Trier, tan ruines y mezquinos que el camino del bien nos está vedado. Así es el brutal pesimismo de esta obra de arte.

8/10
Las horas

2002 | The Hours

La filosofía vital de Virginia Woolf en tres tiempos y a lo largo de unas horas, a través del devenir de tres mujeres. Una de ellas es la propia escritora, retirada en su casa a las afueras de Londres en 1929, mientras escribe 'La señora Dalloway', una de sus obras emblemáticas: apática y deprimida, temerosa de la servidumbre, cuyo rostro se ilumina con la visita de su hermana y sus sobrinos. Las horas de las otras dos, a quienes influye de modo decisivo la lectura de la novela de Woolf, transcurren en 1949 y 2001: Laura Brown es una mujer casada y con un hijo, ama de casa aburrida a punto de estallar, pese a su fachada de “feliz mujer americana”; la otra, Clarissa Vaughan, tocaya de la heroína imaginaria de Woolf, vive con una mujer: se separó de su marido, prestigioso poeta enfermo de SIDA, también bisexual, y su vida se encuentra plegada a numerosos convencionalismos. El guión de David Hare adapta con fidelidad la novela de Michael Cunningham, ganadora del Premio Pulitzer. Y su puesta en escena por Stephen Daldry (Billy Elliot (Quiero bailar)) hace que la narración fílmica de tres historias paralelas, donde los ecos de una resuenan en la otra, parezca sencilla. Ello es gracias en parte a unas transiciones muy meditadas, que hacen buen uso de temas e imágenes comunes; y al trabajo interpretativo en su conjunto (todos los personajes tienen más o menos peso específico), en especial de ese trío de féminas encarnadas con poderío por Nicole Kidman, Julianne Moore y Meryl Streep. A nadie puede extrañar que la película, de factura impecable, haya acaparado nueve candidaturas a los Oscar, y que al fin Kidman se haya hecho con la preciada estatuilla a la mejor actriz.

8/10
Oscura seducción

2001 | Birthday Girl

Nadie duda que internet es una útil herramienta de trabajo y entretenimiento. Pero quizá John (Ben Chaplin) exagera, pues ha decidido buscar novia navegando por la red. Y en una página donde hay muchas chicas rusas, “listas” para conocer novios en occidente, y que aseguran saber inglés, le llama la atención (¡y a quién no!) el bellezón de Nadia-Nicole Kidman. Cuando la chica llega, surge un problemilla: ¡sólo habla ruso! John está dispuesta a “devolverla” a casa, pero tras una noche de sexo salvaje, se lo piensa mejor. Pero quizá ha metido la pata, pues se presentan poco después dos viejos amigos rusos de Nadia, y se descubre el pastel de que lo único que quieren es sacarle las “perras”. Que Nicole Kidman hace todo tipo de películas, ya lo demostró la actriz cuando aceptó rodar Los otros con un director español de nombre (¿les suena?) Alejandro Amenábar. Aquí el afortunado de contar con la última ganadora del Oscar a la mejor actriz es un desconocido director británico que se llama Jez Butterworth, y que hasta ahora sólo había dirigido el film Mojo.

4/10
Los otros

2001 | Los otros

Un apartado caserón victoriano en la isla de Jersey. Es el año 1945, y la Segunda Guerra Mundial acaba de concluir. Grace vive con sus dos hijos en forzada reclusión. El marido fue a combatir, y no ha vuelto. Los chicos sufren una rara enfermedad: no puede exponerse a la luz del día, y deben vivir en perpetua penumbra. Su madre, sobreprotectora, pone todos los medios para que estén a gusto. Abre y cierra puertas para evitar los rayos de luz fatal. Y los educa lo mejor que puede, dentro de unos estrictos principios religiosos, a veces poco meditados. La llegada de tres nuevos sirvientes va a alterar la vida de tan peculiar familia. ¿Están tramando algo? ¿Tienen algo que ver con los extraños ruidos que se oyen en la casa, producidos por “los otros”? Inquietante y terrorífico film de Alejandro Amenábar, que sabe asustar sin acudir a las sanguinolencias al uso. El joven director (y guionista, y autor de la banda sonora) demuestra una vez más ser un maestro en la creación de atmósferas. Sabe agarrar al espectador y encerrarlo con Nicole Kidman y sus retoños en el siniestro caserón donde transcurre la película, para erizarnos el cabello a su antojo. Amenábar reconoce que de niño le gustaba imaginar historias de casas encantadas y extraños fantasmas. Y que las pelis de miedo como La semilla del diablo, Alien, el octavo pasajero, La noche del cazador, Seven y El silencio de los corderos le chiflan. Así las cosas, se ha despachado a gusto en este film. Quizá otra referencia inevitable es Alfred Hitchcock, el mago del suspense. Hasta el hecho de convertir a Nicole Kidman en una mujer rubia asustada, un poco a lo Grace Kelly, nos remite a las célebres rubias que poblaron las películas del mago del suspense.   Los otros es la película española que más éxito ha tenido en Estados Unidos hasta la fecha. Su recaudación en ese país ha rozado los 100 millones de dólares, y logró mantenerse con gran mérito entre las diez más vistas durante varias semanas. Lo suyo no fue el clásico arrase el primer fin de semana, para luego caer en picado, cuando se corre la voz de que el film no es bueno. Todo lo contrario: mantuvo una recaudación constante durante varias semanas, señal inequívoca de que funcionó bien el “boca-a-oreja” de que se trataba una estupenda película. Amenábar volvió a repetir el éxito de los Goya que ya tuvo con Tesis: ocho premios, incluidos el de mejor película, director y guión.

7/10
Moulin Rouge

2001 | Moulin Rouge!

Historia romántica en los bohemios ambientes de París, servida con dirección artística deslumbrante y música de quitarse el sombrero. Eso y mucho más da Moulin Rouge, revisitación del célebre garito nocturno parisino, mostrado ya en celuloide en filmes tan clásicos como Moulin Rouge (1952) de John Huston o French Cancan de Jean Renoir. La trama es sencilla, pero funciona a las mil maravillas. Christian es un joven artista con talento, amigo de gente tan interesante como el pintor Toulouse Lautrec. Él desearía escribir un maravilloso espectáculo musical a representar en el Moulin Rouge. Con lo que no cuenta es con enamorarse. Y lo hace de Satine, la bailarina más hermosa del local. Aunque la actividad de ella no puede definirse como exclusivamente artística. Pues Satine es utilizada como objeto de placer, y concretamente es ofrecida al duque de Monroth, personaje que debe ser complacido para que invierta el dinero necesario para salvar al Moulin Rouge de la ruina económica. ¿Será imposible el amor de Christian y Satine? Baz Luhrmann sabe dar peso específico a la sensual historia de amor que centra el film. No en vano el director firmó hace unos años Romeo y Julieta, de William Shakespeare, traslación a nuestros días de la inmortal obra de Shakespeare. También trata la cuestión de la integridad de la obra del artista, cuando se le requiere que modifique su trabajo para complacer al “productor” de turno. A esto se suma una coreografía maravillosa (recordemos que el australiano también dirigió El amor está en el aire (1992)), servida con un eficaz y endiablado montaje. O la audacia de usar música moderna y variada, y darle un sentido unitario. El espectador sufre inevitablemente con los protagonistas y su mal de amores. La pareja protagonista, Nicole Kidman y Ewan McGregor, sobre todo ella, están maravillosos, y hasta cantan y se mueven como los actores de los musicales de antaño.

8/10
Eyes Wide Shut

1999 | Eyes Wide Shut

William y Alice. Dr. Harford y señora. Lo tienen todo (belleza, riquezas, trabajo, posición, una hija encantadora…) y no tienen nada (la rutina preside sus vidas, no hay confianza mutua…). En un momento de “lucidez” (propiciada por un porro), Alice confiesa a su esposo una fantasía erótica con otro hombre, que le dominó meses atrás. Esa inesperada revelación provoca en William una mezcla de celos, despecho y sentimientos reprimidos, que le empuja a una espiral de juegos eróticos cada vez más peligrosos. Stanley Kubrick realizador resulta siempre deslumbrante. Su detallismo, rayano en lo obsesivo, da sus frutos en la perfecta puesta en escena. La elección del reparto es acertada: además de un esforzado Tom Cruise, están bien Nicole Kidman y un estupendo Sydney Pollack, el personaje más detestable de la historia. En cuanto a estructura, quizá el perfeccionista director habría pulido más su film si la muerte no le hubiera sorprendido. Sea como fuere el film arranca con lentitud, y no acaba de encontrar del todo su senda hasta que se adentra en el terreno del thriller. Ahí seguimos a Cruise en su fascinación por una orgía muy exclusiva, a la que acuden enmascarados personajes poderosos. Kidman ha asegurado que “no necesité leer el guión. No me importaba en qué consistía la historia. Lo que deseaba era trabajar con Kubrick.” Mientras que su esposo, Cruise, dice que “Stanley no era lo que nadie se esperaba. Era una persona muy abierta.”

6/10
Prácticamente magia

1998 | Practical Magic

¿Quién dijo que las brujas son cosa pasada? No piensan esto los responsables de Prácticamente mágia. Aunque el inicio engaña: el linchamiento de una bruja, por una numerosa chusma. Su ropa negra y sus gritos retrotraen a los procesos por brujería de hace un par de siglos en Salem. De pronto algo mágico sucede: la cuerda se rompe y la bruja salva la vida. Y así se preserva, hasta nuestros días, una estirpe de mujeres con el don de la magia. Pero Sally (Sandra Bullock) y Gilliam (Nicole Kidman), hermanas, no se resignan a su destino brujeril. Quieren llevar una existencia normal: Sally trata de formar una familia, Gilliam cree encontrar en Jimmy al hombre de su vida. Pero las cosas salen mal, por culpa de una maldición, que impide a las brujas que sus relaciones sentimentales lleguen a buen término. La película tiene magia, romance, humor, y hasta una parte terrorífica. Cuando Kidman es poseída por el espíritu de su novio, las escenas recuerdan a El exorcista. Destaca la estupenda química entre dos hermanas que no pueden ser más distintas: Bullock, con su rostro dulce, busca la tranquilidad; Kidman, representa una forma de ser más alocada y salvaje. La Bullock se tomó lo de la brujería bastante en serio, a tenor de sus declaraciones. Cuenta la actriz que, cuando filmaban la crucial escena de un aquelarre, "habíamos alcanzado un momento en que las mujeres estaban salmodiando juntas. De repente, la puerta comenzó a dar golpes. Todo el mundo lo vio y lo oyó, pero no teníamos ni idea de cómo podía estar sucediendo". En fin, quizá fue cosa del estrés de rodaje, cualquiera sabe.

3/10
El pacificador

1997 | The Peacemaker

Thomas Devoe (George Clooney) es un rudo e implacable coronel de las Fuerzas Especiales de Estados Unidos. Su nueva misión consiste en ayudar a recuperar unas cabezas nucleares desaparecidas en un lugar de la antigua Unión Soviética. La atractiva especialista norteamericana Dra. Julia Kelly (Nicole Kidman), sospecha que esas peligrosas cabezas nucleares no han desaparecido por azar. Todo forma parte de una compleja trama elaborada por unos terroristas. Enseguida los antagónicos caracteres del coronel Devoe y la doctora Kelly se enfrentan. Pero a la fuerza deberán colaborar para que una de las cabezas nucleares llegue hasta las Naciones Unidas. Irremediablemente, el amor surgirá entre ellos. Película de pura acción que cuenta con todos los ingredientes del género. La atractiva Kidman está brillante en su papel, con el que demuestra su versatilidad, mientras que George Clooney, entonces famoso médico de la serie televisiva Urgencias, deja notar su carisma en uno de sus papeles más espectaculares para el cine. Además, el incipiente y obligado romance entre los protagonistas está llevado con audacia, lo que también se agradece. La música es del eficiente Hans Zimmer. Fue la primera película de la productora de Spielberg DreamWorks.

5/10
Retrato de una dama

1996 | A Portrait of A Lady

Interesante adaptación de la famosa novela de Henry James. Una joven y rica estadounidense intenta mantener su independiente personalidad en la rígida sociedad europea de finales del XIX. Las interpretaciones son muy buenas, en especial de la fascinante Nicole Kidman (Eyes wide shut) pero también del camaleónico John Malkovich (Las amistades peligrosas). La realización de Jane Campion (El piano), es muy moderna.

6/10
Batman Forever

1995 | Batman Forever

En esta tercera entrega de las aventuras del hombre murciélago, Batman debe enfrentarse a dos nuevos genios del mal: Dos Caras (Tommy Lee Jones), un antiguo fiscal con el rostro desfigurado, y Enigma (Jim Carrey), un chiflado proviniente del mundo de la informática. Estos siniestros personajes poseen una terrible máquina que sirve para leer la mente de las personas. Con semejante arma planean apoderarse de la ciudad de Gotham y destruir a su mortal enemigo. Batman lo tiene bastante difícil, pero en esta ocasión cuenta con la ayuda de Robin (Chris O'Donnell), un aprendiz de superhéroe y de una bonita psicóloga (Nicole Kidman). Tim Burton es sustituido en la dirección de esta tercera parte por Joel Shumacher, que imprime una estética más colorida a la ciudad de Gotham. Nuevo es también el actor que da vida a Batman, Val Kilmer, que sustituye a Michael Keaton. Acción y aventuras a un ritmo trepidante, nuevos efectos especiales, nada falta en esta nueva aventura de Batman, que hará las delicias de sus seguidores.

4/10
Todo por un sueño

1995 | To Die For

A través de la degeneración de una ambiciosa joven que ansía convertirse en reportera de televisión, Gus Van Sant (El indomable Will Hunting, Drugstore Cowboy) ofrece una crítica demoledora de la moral del triunfo a cualquier precio. Bien escrita y dirigida, y mejor interpretada –sobre todo por Nicole Kidman–, lo mejor son sus divertidos sarcasmos. Asimismo destaca la excelente banda sonora del compositor Danny Elfman, habitual autor de la música de las películas de Tim Burton.

5/10
Malicia

1993 | Malice

Endy y Tracy están casados y un día traban amistad con un atractivo cirujano. Pero cuando Tracy sufre una hemorragia y tiene que ser intervenida de urgencia, la vida de Endy se encontrará envuelta en traiciones, mentiras, adulterios y asesinatos.

4/10
Mi vida

1993 | My Life

Bob está casado felizmente con Gail. Los dos esperan con ilusión su primer hijo. Pero la vida golpea duro, y a Bob le diagnostican una enfermedad terminal. Antes de morir, desea grabar un vídeo para su hijo, un testamento audiovisual. Conmovedor drama, lo escribe y dirige el guionista de Ghost.

5/10
Un horizonte muy lejano

1992 | Far and Away

1892. Joseph Donelly trabaja en Irlanda para el poderoso señor Christie. Una serie de desafortunados incidentes hacen que tenga que huir, dejando atrás su patria. En su marcha lo acompaña la adinerada hija de Christie. Juntos llegan a Estados Unidos donde pasan todo tipo de calamidades para sobrevivir. Él comienza a pelear para ganarse la vida. Entretenido film de aventuras en donde la pareja protagonista –en aquella época también en la vida real– demuestra mucha química e pantalla. Dirige Ron Howard, para algunos un director demasiado blandito, por lo que sus películas nunca alcanzan la fuerza que se les podría sacar a us historias.

6/10
Billy Bathgate

1991 | Billy Bathgate

Billy es un joven sencillo con ganas de progresar. Cuando conoce al mafioso Dutch Schultz, decide introducirse en su banda y pasar a ser un gangster más, conociendo los entresijos del mundo de la mafia. Poco a poco Billy irá progresando y destacando por encima de Dutch, pero las cosas se complicarán cuando Billy y Drew, novia de Dutch, se enamoren. Thriller que recuerda Uno de los nuestros y Una historia del Bronx. En la línea de las películas de la mafia, el joven protagonista queda fascinado por el 'negocio' y por el mundo de prosperidad económica que se abre ante sus ojos y que hace que olvide el peligro que también acecha. Dirige la cinta Robert Benton, que se basó en una novela de E.L. Doctorow, y protagonizan Dustin Hoffman, Nicole Kidman y Steve Buscemi.

5/10
La primera experiencia

1991 | Flirting

Historias de amor y amistad entre un grupo de colegiales de dos internados, uno de chicos y otro de chicas. Una relación especial surge entre Danny, un muchacho tímido y reservado, y Thandiwe, una joven negra que se siente aislada por sus compañeras por el color de su piel. John Duigan (Sirenas (1994), Juegos de mujer) dirige una cinta sobre las primeras experiencias del amor de un grupo de adolescentes donde se entrometen los celos, la envidia y cierta picardía sensual, por parte de unos jovencitos con las hormonas desatadas. Lo mejor de la cinta es el elenco compuesto por unos jóvenes Nicole Kidman, Thandie Newton, Noah Taylor o Naomi Watts.

4/10
Días de trueno

1990 | Days of Thunder

Tom Cruise interpreta a Cole Trickle, un joven tan ambicioso como temerario, que consigue saciar sus ansias de adrenalina pilotando un bólido. Robert Duvall interpreta a Harry, su amigo y manager, además de protector. Él sabe estimular a la joven promesa, para mostrarle el camino hacia el triunfo. Ambos cuentan con un equipo competente, lo que les permite conseguir enseguida algunas victorias. En el animado mundo de las carreras, el temperamental Cole descubrirá la amistad y, sobre todo, el amor, que se presentará en la figura de la dulce Claire, interpretada por Nicole Kidman. Una película espectacular que cuenta con una explosiva pareja protagonista. Las abundantes escenas de carreras son muy brillantes, y ponen la tensión en su punto más alto. Más de sesenta coches quedaron destrozados durante el rodaje, y Tom Cruise consiguió durante el rodaje de una escena, el récord de velocidad conseguido por un piloto no profesional. Emocionante y muy entretenida.

4/10
Calma total

1989 | Dead Calm

John Ingram (Sam Neill) y su esposa, interpretada por Nicole Kidman, disfrutan de un crucero en el que tratan de olvidar la muerte de su hijo, debida a un trágico accidente. Sus vacaciones están resultando a la perfección, hasta que un extraño tipo se acerca en un bote. Les dice que todos sus compañeros han muerto en su goleta, intoxicados por la comida. John se muestra escéptico al principio, y se acerca en el bote a la goleta, pero la tensión aumenta cuando su barco, en el que está su mujer, navega en rumbo contrario. Emocionante thriller en el que el suspense va en aumento según avanza la película. La atmósfera en alta mar es agobiante. La magnífica interpretación de Nicole Kidman, que le lanzó al estrellato, agudiza el drama en el que se convierte la vida de un matrimonio que sólo quiere escapar de las injusticias de la vida. De una forma original, cuenta cómo las cosas se complican de la forma más extraña cuando todo parece en calma.

6/10
La danza de las sombras

1987 | Watch the Shadows Dance

Steve Beck es un instructor de kárate que suministra drogas a sus alumnos por medio de Guy Duncan. Por miedo a quedar expuesto Beck asesinará a Duncan, pero su mejor alumno, Robby Mason, es testigo y desde entonces profesor y pupilo se enfrentarán a muerte. Decepcionante cinta coproducida por Australia y Canadá, cuyo atractivo es muy escaso. Con el tiempo, quizá el único interés es la presencia en el reparto de una jovencísima Nicole Kidman, cuando aún era una completa desconocida.

3/10
Parada de postas

1983 | Five Mile Creek | Serie TV

Maggie y su hija pequeña viajan de Estados Unidos a Australia para buscar a su esposo y padre. Mientras tiene lugar la búsqueda, madre e hija deciden instalarse en un pueblo donde Maggie se pone a trabajar en el negocio de las diligencias. Serie compuesta por tres temporadas que cuenta con la presencia de Nicole Kidman en varios episodios. Se trata de uno de los primeros trabajos de la actriz en Australia, antes de convertirse en estrella hollywoodiense.

4/10
Los bicivoladores

1983 | BMX Bandits

Tres niños a los que les encanta montar en bicicleta sufren un percance y éstas se rompen. Para reunir el dinero suficiente y comprarse otras bicis nuevas, deciden pescar almejas y venderlas. Cinta juvenil sin otro interés que saber que estaba protagonizada por una pepona Nicole Kidman en su primera aparición en el cine. Destacan, aún así, los saltos y piruetas de los personajes practicando bicicross.

4/10

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