La cosa rosa
Sean Bean: juego de navajas por una mujer
El honor y los modales caballerescos parecen ser parte de la personalidad de Sean Bean, no sólo de los personajes que interpreta en la pantalla.
Sean Bean, además de ser Boromir en El Señor de los Anillos, se ha hecho popular por su personaje de Eddar Stark en la serie Juego de Tronos, donde los violentos combates cuerpo a cuerpo son constantes. En el mundo real también sabe lo que es una trifulca, pues según The Daily Mail sufrió un navajazo en un brazo en la entrada del Hill Bar and Brasserie sito en Camden, Londres, el domingo por la tarde. Citando a Mecano podríamos decir que fue “cruz de navajas por una mujer”, pues la lesión se produjo defendiendo caballerosamente a la guapa modelo April Summers.
Para sorpresa de los que fueron testigos de los hechos, Bean rehusó ser llevado a un hospital para ser atendido, al más puro estilo guerrero fue atendido en la trastienda con primeros auxilios y luego continuó en el bar tomando unas pintas de cerveza. Además de la herida del brazo, el actor presentaba un moratón en una ceja. Según relata el Daily Mail, la pelea se habría producido cuando un viandante hizo un comentario inapropiado sobre Summers, y Bean salió en su defensa. Un rato después, sin verlo venir, un hombre le habría agredido.
Sean Bean ha estado casado en cuatro ocasiones, y no hay noticias sobre el tipo de relación que tiene con Summers.
Lo último del mundo del cine
Giancarlo Esposito, Jinkx Monsoon y Debra Wilson se apuntan a la ‘Weird Party’ de Brandon Rogers
El veterano Giancarlo Esposito, la estrella de “RuPaul’s Drag Race” Jinkx Monsoon y la actriz Debra Wilson han completado el reparto de “Weird Party”, comedia de terror que supone el debut en el largometraje del cómico y creador de contenidos Brandon Rogers. La fiesta promete ser extraña. El título, al menos, no parece dispuesto a engañar a nadie.
A la casa de Nicolas Cage le sale un enorme socavón
Nicolas Cage vuelve a tener problemas con una propiedad. Esta vez no se trata de vender una casa, perder una fortuna o descubrir que una de sus adquisiciones extravagantes ha salido regular: el enemigo es la propia tierra.