La cosa rosa
Stradivarius Robert Pattinson y el altísimo precio de la fama
Cualquier paso que da Robert Pattinson es mirado con lupa por fans y cronistas rosas. La vida del actor es dura.
Pobre Robert Pattinson, comprometido con la promoción de su último film Cosmópolis, y sometido al escrutinio público de tal modo que a cualquier palabra que sale de su boca se le encuentra un doble sentido, y si no, ahí están sus entrevistadores para meter la pata y ponerle en una situación incómoda, aunque sólo se trate de unos segundos dentro de una larguísima conversación.
En el contexto de TimesTalks, conversaciones retransmitidas on line y auspiciadas por The New York Times, Pattinson charló con David Carr ante un público que quedó casi tan estupefacto como el actor cuando fue comparado con el príncipe Carlos de Gales, por sus problemas sentimentales con Kristen Stewart. Carr tuvo que recular ante la incomodidad del actor y el abucheo del público, aseverando que “no quería llevar las cosas hasta allí”.
La película de David Cronenberg, basada en la novela de Tom DeLillo, habla de la decadencia del capitalismo, y Pattinson afirmó que “las cosas se vienen abajo cuando se supone que deben venirse abajo”, lo que los espectadores recibieron con un ooooh que vio un doble sentido, consciente o no, en esas palabras, que podían aplicarse a su relación con Stewart. Cronenberg fue muy amable al referirse a su actor protagonista, y dijo que “si Rob fuera un violín, sería un Stradivarius”.
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