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Biografía

Kristen Stewart

Kristen Stewart

30 años

Kristen Stewart

Nació el 09 de Abril de 1990 en Los Angeles, California, EE.UU.

Lista para triunfar

16 Diciembre 2008

Tiene 18 años, un currículum breve pero sólido, y las cosas muy claras. En la actualidad está a punto de convertirse en el próximo fenómeno adolescente, gracias a su papel en Crepúsculo.

“Me encanta ser actriz porque me encanta contar historias. No me interesa ser una estrella de Hollywood, lo mío es pasión por el trabajo. No me importa lo duro que sea levantarme a las 6 de la mañana para rodar, así es este trabajo”. Esta convicción y este amor a su carrera la están confirmando como una promesa de la interpretación. De momento, ya tiene en su haber cuatro nominaciones como Mejor Actriz Revelación en los Young Artist Awards.

No todos los actores pueden presumir de haberse iniciado en el cine de la mano de grandes cineastas y grandes intérpretes. Año tras año, a Kristen le han ido llegando suculentos proyectos que, desde sus inicios, ha sabido aprovechar.

Nació el 9 de abril de 1990 en Los Ángeles, donde vive con sus padres y su hermano mayor. Es hija de un conocido productor de la Fox, John Stewart y de una supervisora de guión. De ahí que no sea extraño que la pequeña de los Stewart esté tan ligada al mundo del cine. Y en efecto, consiguió su primer papel a los 11 años en el drama La seguridad de los objetos, donde aparecía junto a Glenn Close y Patricia Clarkson. Un año después, en 2002, estrenó el angustioso thriller La habitación del pánico, protagonizado por Jodie Foster, donde la joven Kristen empezó a dejar claro el amplio abanico de registros que era capaz de mostrar al interpretar a la hija de Foster.

En 2003 participó en La casa, junto a Dennis Quaid, Sharon Stone, Stephen Dorff y Christopher Plummer. Volvió a conocer a grandes intérpretes en Gente poco corriente (2005): hablamos de actores de la talla de Donald Sutherland y Diane Lane. Y seguimos añadiendo estrellas a su agenda de contactos: Meg Ryan o la española Elena Anaya, con quienes coincidió en Entre mujeres, un drama romántico estrenado en 2007.

El mismo año se puso a las órdenes de Sean Penn en Hacia rutas salvajes, el quinto trabajo como director del protagonista de Mystic River. Aunque fue una pequeña aparición, la actriz tuvo unos veinte minutos para demostrar que, además de actuar, sabe cantar y tocar la guitarra.  

Kristen volvió a repetir con el género de terror en The Messengers, también de 2007, sin duda, uno de sus mejores años. Pero si ahora está dando que hablar es por el que apunta a convertirse en el próximo fenómeno adolescente: Crepúsculo, la primera parte de una saga sobre vampiros adolescentes basada en los best-sellers de Stephenie Meyer. La joven pronto se sintió fascinada por su personaje –Bella Swan–, porque advirtió que, en esta cinta, los roles de la chica y el chico estaban inusualmente invertidos. En la película, es su compañero, Robert Pattinson, quien sufre el miedo y la inseguridad; por el contrario, ella camina con paso firme. Aunque la joven está pasando por un más que buen momento profesional, teme el encasillamiento que conlleva protagonizar películas como Crepúsculo, saga estilo Harry Potter, ya que si algo le gusta de su profesión es, precisamente, la versatilidad.

De momento, prepara Welcome to the Rileys, donde cambiará totalmente de registro al interpretar a una ‘stripper’ que vive en la calle. Kristen admite, además, que es el papel con el que más se ha involucrado hasta la fecha. Por si fuera poco, tendrá como compañeros de reparto a James Galdonfini y Melissa Leo.

En la actualidad también prepara The Runaways, biopic sobre la banda homónima de los sesenta, y en el que Kristen interpretará a Joan Jett, una de las cuatro integrantes del grupo.

Filmografía
Underwater

2020 | Underwater

Un equipo de investigadores deberá luchar para sobrevivir después de que un terremoto destruya su laboratorio submarino.

Seberg

2019 | Seberg

La primera escena de la película, Jean Seberg interpretando a Juana de Arco para Otto Preminger, abrasada por las llamas, deja bien claro la idea central que la vertebra. La célebre actriz del medio oeste, que ha triunfado en Francia con la sensación de la nouvelle vague, Al final de la escapada, se compromete con grupos radicales que luchan contra las desigualdades raciales. Lo que la pone en el foco y los micrófonos del FBI, se convierte en objeto de espionaje, lo que la hace trizas a ella y a su familia, pues comienzan a salir a la luz detalles de su vida privada, como su “affaire” con Hakim Jamal, casado como ella. El desconocido Benedict Andrews se pone detrás de esta película que aborda el cine dentro del cine en casi la misma época en que Quentin Tarantino ambienta su Érase una vez en... Hollywood –curiosamente los dos filmes comparten a una actriz, Margaret Qualley– aunque las comparaciones son odiosas, sus logros distan mucho de los del film citados. No hay mucha sutileza en el guión del dúo Joe Shrapnel-Anna Waterhouse (El héroe de Berlín, El día que vendrá) ni en su puesta en escena, y las ideas, más o menos valiosos, son bastante básicas: “niña” rica y famosa quiere hacer algo importante apoyando causas nobles, mientras se mueve en el lujo y descuida a su familia, agente del FBI con aires de Capitán América sufre remordimientos, los que manejan el poder abusan del mismo, los afroamericanos –y los blancos también– necesitan educación para luchar por sus derecho o superar los prejuicios. El reparto, con Kristen Stewart a la cabeza, es correcto, pero sus conflictos no emocionan, y la reiteración de escenas de ella buscando micrófonos ocultos, o de algunos agentes poco sensibles disfrutando de llevarla a la “hoguera”, se acercan a la caricatura. La película podía haber dado bastante más de sí.

5/10
Los ángeles de Charlie

2019 | Charlie's Angels

La serie televisiva de Los ángeles de Charlie, dentro de su asumida modestia propia de la pequeña pantalla, hizo las delicias de los telespectadores de los años 70, con la combinación de chicas guapas, casos detectivescos y escenas de acción, con un misterioso jefe, el famoso Charlie. Con el cambio de siglo y milenio, llegó a las salas la versión cinematográfica de la serie, en que se repetía fórmula, adaptándose a los tiempos actuales. Aunque carecía de la frescura y oportunidad del original, funcionó medianamente, por lo menos dio lugar a una secuela, donde ya quedó claro que la fórmula estaba agotada. En realidad no debió quedar tan claro para algunos productores, pues los ángeles resucitaron en una nueva serie rápidamente cancelada. Pero el hombre (¿o habrá que decir la mujer?) es el único animal que tropieza una y otra vez en la misma piedra, así que ahora tenemos la versión de Elizabeth Banks, donde ella escribe el guion y hasta se reserva un personaje, no de ángel, sino de Bossie femenina. Como cinta que trata de ajustarse a la fórmula del original, la película tendría un pase, aunque sea más de lo mismo. De modo que seguimos a Elena Houghlin, inteligente científica que ha contribuido a desarrollar un invento que generará energía limpia a espuertas. Aunque hay un problemilla, pues también puede convertirse en arma que los malos podrían usar con fines perversos. Como su jefe no le hace ningún caso, acaba contactando con la Agencia Townsend, donde asignan a dos de sus agentes o ángeles, Sabina Wilson y Jane Kano, para que se ocupen del caso. Así se verán envueltas en una trama conspiratoria muy peligrosa, que las lleva a salto de mata a Hamburgo, Berlín y Estambul. La película, como venimos diciendo, ofrece lo que cabía esperar, o sea, escenas de acción espectaculares, y a las ángeles usando todas sus armas, incluidas las de seducción. No faltan los guiños retro a entregas anteriores, se quiere confiar en los nostálgicos, y como gran novedad, se nos indica que Bossie no es una persona concreta, sino una categoría como lo es la de ángel, por lo que hay Bossies diseminados por todo el mundo. De ahí comienzan a introducirse otros conceptos un tanto risibles como el de que la Agencia Townsend es una ONG altruista, uno de los motivos por el que se preocupa de la nueva fuente de energía limpia. Y en fin, mencionemos discretamente, por no hacer sangre, al amanerado dietista y psicoterapeuta Santo, o el vestidor con ropita y zapatos que vuelve locas a las chicas. Donde la trama se sumerge a fondo en el ridículo es en su discurso feminista. Los títulos de crédito iniciales con niñas y jovencitas emponderadas en todo tipo de actividades, o Sabina combinando su numerito de seducción con palabrería sobre la superioridad de la mujer, son el botón de muestra del arranque, aunque la idea persiste hasta extremos vergonzantes, bien se puede decir parafraseando una frase que se suele atribuir al general Custer, que aquí "el único hombre bueno es el hombre muerto", o casi, véase el desenlace, o el destino de un Bossie y de un pobre guardia jurado tontorrón. De las interpretaciones poco se puede decir. Da la impresión de que Patrick Stewart se siente un tanto ridículo con su Bossie jubilata, mientras que los ángeles cuentan con la veterana Kristen Stewart para hacer de chica machote, y con Naomi Scott para interpretar a la chica ingenua aspirante a ángel, mientras que la esbelta Ella Balinska acredita necesitar algunas lecciones de actuación, el momento en que se echa a llorar es de vergüenza ajena.

4/10
Lizzie

2018 | Lizzie

JT Leroy

2018 | JT Leroy

Café Society

2016 | Café Society

Bobby Dorfman es un joven judío neoyorquino que parte hacia Hollywood en los años 30 en busca de una vida mejor. Busca paradójicamente liberarse de sus padres, su hermana casada con un comunista y su hermano gángster, pues acude a otro pariente, su tío Phil, célebre agente de las estrellas de cine. La idea es que le dé algún trabajillo, aunque sea como chico de los recados. Phil le coloca bajo la tutela de su secretaria Vonnie, de la que enseguida se enamora. Pero ella tiene novio, e incluso cuando rompe con él, surgirán nuevos obstáculos, el destino puede ser muy irónico. Es ya un lugar común decirlo, pero repitámoslo, Woody Allen nunca defrauda. Aunque eso sí, uno le pone el listón tan alto, que en el film que nos ocupa cabe decir: esperábamos más. Su Café Society se encuadra en sus películas "serias", aunque siempre haya espacio para las bromas, en esta caso negras o agridulces, como las que propicia un gángster que nos hace pensar en Balas sobre Broadway. Siguiendo la vena filosófica pesimista de la que ya hiciera gala con profesor de la materia incluido en Irrational Man, el director y guionista nos viene a decir que no es posible la felicidad plena, que las oportunidades vienen y van, que la vida consiste en elecciones, aunque no es lo mismo una Veronica que otra Veronica, las dos mujeres principales en la vida de Bobby. Anhelamos una vida auténtica, pero no sabemos lo que es eso, y con frecuencia en el camino nos dejamos llevar sin más, por lo que nos ocurre, no somos tan dueños de nuestras decisiones como creemos. El desencanto impregna el film, que muestra sobre todo a tres personajes, Bobby, Vonnie y Phil, agitados cada uno por el amor, el trabajo, lo que quieren hacer en sus vidas, y que sin duda acaban ejerciendo su libertad, pero lo que han hecho no les deja satisfechos (aunque intuimos que de haber seguido otros derroteros, tampoco su felicidad habría estado garantizada). De modo que Allen traza con habilidad el arco vital de este trío, mientras coloca un telón de fondo de glamour hollywoodiense, y de gángsteres neoyorquinos, quizá algo forzado, pero que ayuda a sostener el entramado, y hacer el trago amargo en que consiste el film más llevadero. Como es habitual, el cineasta acierta con sus actores, Jesse Eisenberg y Steve Carell –los alter ego de Allen, sobre todo el primero, pero también el segundo–, más las chicas, Kristen Stewart y Blake Lively, y los numerosos y eficaces secundarios.

6/10
Billy Lynn

2016 | Billy Lynn's Long Halftime Walk

La acción heroica de un soldado en una misión en la Guerra de Irak es filmada por casualidad por una cámara y se convierte en un héroe nacional en Estados Unidos. Se trata de Billy Lynn, un joven humilde que llegó a la guerra de rebote. Ahora, durante un permiso en su país, él y los pocos miembros de su pelotón son solicitados como reclamo comercial en un espectáculo que tiene lugar un enorme estadio de fútbol en Dallas, antes de la celebración de un partido. El taiwanés Ang Lee siempre ha sido un cineasta audaz, que intenta ofrecer películas visualmente novedosas (Tigre & Dragón, La vida de Pi) o explorar territorios difíciles e incluso controvertidos (Brokeback Mountain), terrenos en donde ha demostrado un gran talento o encontrado la esperada respuesta del público. Dentro de las películas peculiares del director podría encuadrarse Billy Lynn, adaptación de una novela de Ben Fountain, donde se habla de la frívola mentalidad ante la guerra por parte de la anestesiada y opulenta población estadounidense, con un planteamiento narrativo poco ortodoxo y que puede hacer difícil su disfrute. Mezcla de sátira y crítica social, el film ahonda a partes iguales en el antibelicismo y en el patriotismo, pero el guión del debutante Jean-Christophe Castelli supone sobre todo la denuncia la ligereza estadounidense e incluso el demencial oportunismo con que los poderosos celebran sus logros bélicos, lo que da lugar a una especie de circo mediático que es un monumento al mal gusto estético y a la estupidez mental. Está bien mostrado en este sentido el estupor de los protagonistas, soldados de élite, que se sienten absolutamente fuera de lugar en ese ambiente, como si fueran peleles sin albedrío manejados al antojo de un surrealista divertimento de dudoso gusto. Desde el punto de vista visual la dirección de Ang Lee es a ratos desconcertante. Con aire muy realista juega con los puntos de vista de la cámara y con movimientos agresivos nos meten en el tinglado como si estuviéramos dentro de un atronador show televisivo, al tiempo que inserta estudiadamente las escenas bélicas que han llevado al pelotón a convertirse en ser héroes de guerra. Logra así un contraste demoledor, modélico al mostrar el sinsentido de las masas. El problema de la atmósfera generada es que produce cierto rechazo y no ayuda del todo a introducirse anímicamente en los sentimientos de los soldados. Entre el reparto, aparte del poco expresivo protagonista, Joe Alwyn, destacan las apariciones de un desagradable Steve Martin como el multimillonario dueño del equipo de fútbol y la presencia de Vin Diesel como el mando militar en la Guerra de Irak.

5/10
Personal Shopper

2016 | Personal Shopper

Maureen trabaja como “personal shopper” de Kyra, una famosa y joven millonaria con quien mantiene un trato distante. Vive en París y se mueve entre las tiendas de moda de las grande capitales, siempre comprando para Kyra artículos de lujo: vestidos, accesorios, zapatos. Y cuando no trabaja Maureen da rienda suelta a su obsesión por recibir una prueba de vida de su hermano gemelo fallecido. Algo para lo que está preparada pues es una médium capaz de recocer presencias sobrenaturales. Tras la notable Viaje a Sils Maria, el director francés Olivier Assayas vuelve a repetir con la actriz Kristen Stewart en este film inferior al precedente, pero con puntos de interés. Asistimos a la rutinaria vida de la protagonista, que se mueve como alma en pena de tienda en tienda de alto postín comprando ropa ajena que ni siquiera le es permitido probarse. Vive además sumida en una tristeza y melancolía vital por la pérdida de su hermano, del cual es incapaz de desprenderse. Assayas es un creador original que huye del encasillamiento con su historia y rueda con magnetismo. Mezcla en Personal Shopper elementos fantasmales en medio de una trama dramática y aun criminal un tanto desconcertante. Apunta con su argumento a la existencia de la vida después de la muerte, pero no puede evitar repetir una y otra vez que no se trata de religión. También es capaz de transmitir intriga –esas dos secuencias en el caserón vacío–, con algún momento próximo al terror, para luego generar un logrado ambiente de desasosiego permanente que cuadra a la perfección con su dibujo de la protagonista, una chica gris, sin vida personal, solitaria e insatisfecha, zarandeada por la melancolía. Hay que reconocer el mérito del director al mantener el interés del espectador, aún cuando algunas decisiones resulten discutibles, como los largos minutos de metraje dedicados a los agotadores mensajes telefónicos, así como cierto gusto por el voyeurismo y una apuesta por la ambigüedad narrativa no del todo satisfactoria. Pero además de la atmósfera inquitante, de leve misterio, es indudable que Kristen Stewart, presente en cada uno de los planos, sostiene la película con un trabajo impecable. Como en el film anterior, repite con un personaje satélite, asistente de una diva en la cúspide de la fama, mientras que ella misma se siente insignificante y desanimada –“me gustaría ser otra persona”, dice–, llenando su vacío con la vida de los otros.

5/10
Certain Women: Vidas de mujer

2016 | Certain Women

Sensible película que adapta tres relatos de la escritora estadounidense Maile Meloy, perfectamente hilados y con el incomparable marco rural de su estado natal, Montana. El protagonismo es fundamentalmente femenino –magnífico trabajo de Laura Dern, Michelle Williams, Kristen Stewart y la desconocida Lily Gladstone–, y el tono con que se describen las cuitas de los personajes recuerda a una de las obras maestras corales de Robert Altman, Vidas cruzadas, que también reunía para la pantalla historias cortas, en ese caso de Raymond Carver. Ya las primeras imágenes del film, un tren atravesando diagonalmente la pantalla, en un paisaje con luz crepuscular, ayudan a dar el tono, nos ofrecen el marco de la América profunda, Montana, donde tienen lugar tres historias, que se sirven consecutivamente, para ser retomadas las tres al final, con lo que viene a ser un breve epílogo. Es una solución elegante para dar cohesión de la directora y guionista indie Kelly Reichardt (Wendy and Lucy, Meek's Cutoff). De modo que seguimos con interés las evoluciones de la abogada Laura (Laura Dern), cuyo cliente no acaba de fiarse de su criterio en cierta demanda, quiere una segunda opinión, que le llevará a un acción desesperada con toma de rehenes; de Gina (Michelle Williams), que pasa el fin de semana en el campo con la familia en una tienda de campaña, lo que provoca el choque con su hija adolescente (Sara Rodier); y de una criadora de caballos (Lily Gladstone) que queda fascinada por la maestra nocturna (Kristen Stewart) que da clases para adultos sobre derecho escolar, atracción no expresada, búsqueda de una amiga o algo más. Reichardt destaca por su delicadeza y sobriedad, hay calma en la película, lo que no significa ausencia de aristas, pero sí una mirada reflexiva y emocionante, para construir personajes que revelan conocimiento hondo de la naturaleza humana, y entregar así verdaderos relatos fílmicos con entidad.

7/10
American Ultra

2015 | American Ultra

En un pequeño pueblo viven dos jovenzuelos enamorados, Mike y Phoebe. Pero algo no anda bien en sus vidas, porretas empedernidos se sienten un poco atrapados en ese lugar debido a los ataques de pánico que sufre Mike, que busca el momento oportuno para pedirle matrimonio a Phoebe. Una noche mientras dibuja un tebeo de su invención en la solitaria tienda de carretera que regenta, Mike observa cómo dos tipos están manipulando su coche. Cuando se acerca y éstos se preparan para atacarle, Mike reacciona como una auténtico experto en la lucha cuerpo a cuerpo. Para su segunda película como director el londinense Nima Nourizadeh ha partido de un guión de Max Landis, responsable del libreto de Chronicle, film de bajo presupuesto con el que se dio a conocer. Entre los dos entregan una película que, por su concepción, tiene mucho de gamberrada, pese que cuenta una historia bastante sencilla que se desarrolla muy linealmente, por terrenos previsibles. El argumento central parece una mezcla entre las películas de Jason Bourne (experimento con agente desmemoriado de la CIA que hay que eliminar) y las escenas de acción y la puesta en escena de filmes friquis al estilo Kick-Ass. Listos para machacar. El resultado es medianamente entretenido, de humorada desfasada, aunque también excesivamente simple, paródico, leve. Hay que reconocer que el arranque tiene cierta gracia. Esa pareja de colgados fumetas, tan unidos, que parecen un cero a la izquierda y cuya vida cambia de la noche a la mañana en cuanto una mujer se acerca a Mike y le susurra una ristra de palabras, mantra mágico que despertará al superagente dormido en el interior del porrero. Pero a partir de ese punto la linealidad y el buscado aire comiquero y estrafalario rebajan la factura a volátil producto de consumo. Jesse Eisenberg y Kristen Stewart vuelven a compartir film tras Adventureland y las cosas no han cambiado demasiado: él sigue pareciendo un eterno adolescente, aunque justo es reconocer que es la mar de adecuado para el rayante papel protagonista, mientras que el rol de ella es mucho más soso y convencional, poco relevante.

5/10
Equals

2015 | Equals

Anesthesia

2015 | Anesthesia

Viaje a Sils Maria

2014 | Clouds of Sils Maria

La celebre actriz Maria Enders, viaja con su ayudante Valentine a la localidad alpina de Sils Maria, en Suiza, donde se va a rendir homenaje a un célebre autor teatral que le dio un papel crucial en su carrera: el de Sigrid, una joven cuya perturbadora relación con la madura Helene terminaba provocando su suicidio. Aún está de camino cuando llega la noticia de la inesperada muerte del homenajeado, y de que ha sido convocado otro de los actores –con el que Maria mantiene ciertas tiranteces–, para lo que ahora será un elogio fúnebre. En un momento en que su trayectoria como intérprete está en un "impasse", con ofertas de Hollywood poco seductoras, un joven director le propone retomar la obra que le dio la fama, pero asumiendo el papel de Helene, incorporando nuevas ideas del autor, que dejó escritas, y fichando a una jovencita, prometedora actriz, pero siempre metida en líos por el acoso de la prensa y su difícil carácter, que haría de Sigrid. Y surgen los miedos y dudas de Maria, en pleno proceso de separación, y que teme que el reto del personaje de Helene sea excesivo para ella en su actual encrucijada vital. Potente reflexión acerca de la profesión del actor, y del modo en que le afecta representar otras vidas que no son la propia, pero acaban convirtiéndose en parte de él. Es una idea que se encuentra en otros filmes producidos casi a la vez, la valiosa Birdman (o la inesperada virtuda de la ignorancia) y la decepcionante La sombra del actor. Y por extensión, exploración a través de las nieblas existenciales –las nubes que cubren Sils Maria de un modo tan misterioso y simbólico–, acerca de cómo discurre la vida de una mujer, Maria Enders, que puede haber alcanzado tal vez la cumbre de su profesión, pero que no acaba de conocerse a sí misma, se encuentra insegura en el amor y en los asuntos del corazón, a la que la muerte trágica de los que aprecia resbala un poco porque tampoco ella misma se siente segura de si quiere seguir en la brecha, y que se muestra insensible con quienes están más cerca, esa eficaz ayudante Valentine, de la que no sabe apreciar sus cuidados y desvelos en toda su hondura, y cuya opinión no acaba de valorar o, al menos, agradecer. Como es habitual, Juliette Binoche ofrece un gran trabajo actoral, pero merece la pena destacar también a Kristen Stewart, que se hizo merecedora del César a la actriz de reparto por su trabajo, y no es normal que una actriz americana se lleve este galardón francés. Olivier Assayas, guionista y director, sigue probando su capacidad para explorar delicadamente y con matices el alma humana, puede que éste sea su mejor film junto a Las horas del verano, donde también trabajaba la Binoche.

7/10
Siempre Alice

2014 | Still Alice

Alice es una brillante profesora universitaria, su marido también se dedica a la enseñanza y la investigación, y ambos tienen tres hijos ya adultos con la vida encauzada o en vías de estarlo. Con apenas cincuenta años empieza a tener fallos en la memoria y momentos de desorientación que se revelan como los primeros síntomas de un Alzheimer familiar, y por tanto hereditario. El caso de Alice es raro a su edad, y avanza con celeridad, lo que hace sufrir a sus seres queridos y a ella misma. Richard Glatzer y Wash Westmoreland, directores de Quinceañera y La última aventura de Robin Hood, vuelven a abordar una historia de alta intensidad emocional a partir de una novela de Lisa Genova, que explora una realidad cada vez más frecuente en los hogares, debido en parte al aumento de la esperanza de vida. Y se las arreglan para abrir un realista abanico de las dificultades que atraviesan los enfermos de Alzheimer y sus familiares, incluyendo bastantes aristas y cuestiones espinosas. Curiosamente, con triquiñuelas equilibristas de guión, se evita tomar partido sobre ciertos dilemas éticos y morales, que simplemente se apuntan. Orillado por completo el tema de la trascendencia –Dios y la religión brillan por su ausencia–, tal vez porque seguimos a una familia “urbanita” aferrada al hoy y ahora, se deslizan ideas sobre la cultura del descarte como la del planteamiento de quitarse la vida si el deterioro alcanzara cierto punto, o la sugerencia de que el diagnóstico prenatal puede ser una herramienta válida para no tener un hijo. Por supuesto hay espacio para dibujar el amor y sacrificio que ponen marido e hijos por cuidar a Alice, pero sin disimular el inconveniente que supone para sus planes el tener que cuidarla, en que las circunstancias de unos y otros llevan a una mayor dedicación de tiempo a quien parecía más distante. En tal sentido la película ofrece una "foto" interesante de una sociedad desorientada, a la que faltan asideros fuertes a los que agarrarse más allá de los naturales cariño y afecto. Siempre Alice se sostiene gracias a “siempre Julianne Moore”, una extraordinaria actriz que nunca defrauda, y que aquí sabe imprimir a su personaje mil y un matices, verdaderamente con ella somos testigos de la evolución de una persona con Alzheimer desde que asoman tímidamente las señales iniciales de la enfermedad. Sus compañeros de reparto, incluida la "crepuscular" Kristen Stewart, están correctos, pero Moore está “de Oscar”, y momentos como el de la conferencia para enfermos con su mismo mal, parientes y profesionales de la medicina, sobrecogen. Más torpe es la película en lo que a narración fílmica se refiere. Así, cargan los omnipresentes subrayados de la partitura musical, y algún truco fácil para “dar emoción”, como el de la búsqueda de un frasco de pastillas, donde es la actriz, como en tantos momentos, quien salva la situación. El principal inconveniente de esta película para llegar al gran público, claro está, es el de que puede que ya la tengamos vista en eso que solemos llamar “la vida real”. Aunque para eso está el “cebo” Moore.

6/10
Camp X-Ray

2014 | Camp X-Ray

La joven soldado estadounidense Amy Cole es destinada al centro de detención de Guantánamo, donde los internos son sometidos a un régimen de aislamiento muy severo tras los atentados terroritstas del 11-S. Las instrucciones para ella y sus compañeros en el papel de carceleros es evitar cualquier intento de mantener una relación personal con los detenidos. Pero Cole no puede evitar hacerse preguntas, en parte porque es interpelada por el que responde al número 471, un tal Alí, que no deja de hablarle y reírse de sus temores. Debut en la dirección de largometrajes de Peter Sattler, quien también firma el libreto del film. Logra un ritmo excelente en esta particular muestra "indie" de cine carcelario en ambiente castrense, donde se establece una relación especial entre guardián y preso. La cinta no entra tanto a preguntarse acerca de las razones del terrorismo islámico y del modo de combatirlo de Estados Unidos, como en poner el acento en que lo importante es saber que estamos hablando de personas, individuos con dignidad y derechos inalienables. Kristen Stewart encarna muy bien a la soldado novata, nos creemos a la recién llegada a "otro planeta", que sin embargo no es una niñata, ella es la primera que se presenta voluntaria entre los nuevos para tener contacto directo con los detenidos. La relación especial con Ali, Peyman Moaadi, está bien construida, con la acertada alusión a Hannibal Lecter que nos hace pensar hasta que punto intenta manipular a su guardiana. Hay matices en los personajes, una frustración común –ella por moverse en mundo muy pequeño, y por su escasa cultura, él por los largos años de encierro y la desesperanza– y un fondo de bondad que puede ayudarles a madurar.

6/10
On the Road (En la carretera)

2012 | On the Road

Sal Paradise es un aspirante a escritor que busca su propia voz a finales de los 40, tras haber perdido a su padre. Queda fascinado por la arrolladora personalidad de Dean Moriarty, que casado con un espíritu libre, Marylou, les gusta llevar una vida alejada de los convencionalismos, sin pensar en el mañana, evitando todo lo que pueda suponer preocupación que quita el sueño. Los tres junto se lanzan a la carretera en un periplo a través del cual buscan no tanto un lugar como a ellos mismos y la prolongación de los momentos en que disfrutan en libertad y sin responsabilidades. Adaptación, por fin, de la emblemática novela de Jack Kerouak. Los derechos de “On the Road” los tenía hace años Francis Ford Coppola, de quien se esperaba hiciera algún día la versión fílmica perfecta. No ha sido así, al menos con el papel de director, aunque a través de su compañía American Zoetrope ha producido el film que firma el brasileño Walter Salles, que ya ha hecho otros títulos de viajes y carreteras, véanse Estación central de Brasil y Diarios de motocicleta. El resultado es bastante irregular, y hace a uno preguntarse si la novela “On the Road” no fue sobrevalorada en su momento. El film, que como el original, pinta la vivencias de Kerouac y sus compañeros de la generación beat con los nombres cambiados –Neal Cassady, LuAnne Henderson, Allen Ginsberg, William S. Burroughs, Al Hinkle–, tiene el interés de acercarnos a una época, poco después de la Segunda Guerra Mundial, donde el vacío existencial, y los nuevos hábitos en relación a las drogas, el alcohol y el sexo, o en la mirada a la sociedad establecida, ya anticipaban lo que luego trajo la revolución del 68. Pero resulta pesado y reiterativo, no se alcanza a plasmar el sentido de “experiencia única” que se supone vivieron Kerouac y compañía; más lograda está la captura de la “contradicción”, cómo al actuar con una supuesta libertad, se hace daño a otras personas, o la imposibilidad de compatibilizar la formación de una familia con ciertas actitudes vitales. La prosa del escritor está presente algunos momentos mediante la voz en off, y hay algún pasaje vibrante, sobre todo cuando viene el talento con la máquina de escribir, para plasmar, tinta sobre papel,lo que se ha vivido. Los actores están bien, aunque ninguna composición es memorable.

5/10
Blancanieves y la leyenda del cazador

2012 | Snow White and the Huntsman

"Blancanieves", cuya versión más conocida es la de los hermanos Grimm, es uno de los cuentos de hadas más populares. Abundan las versiones televisivas y cinematográficas, que han abordado la inmortal historia con diversos enfoques, que van desde la fidelidad al original de Blancanieves y los siete enanitos, la adaptación animada de Walt Disney, sin duda la más conocida, hasta las versiones en clave de terror (Blancanieves: un cuento de terror, con Sigourney Weaver como madrastra), y el musical cómico (Blancanieves y los tres vagabundos, de Walter Lang). Esta nueva versión, Blancanieves y la leyenda del cazador, sigue libremente la trama original, en clave de fantasía medieval, cercana por momentos a la trilogía de El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien, llevada al cine por Peter Jackson. Ravenna, una malvada bruja, contrae matrimonio con el monarca viudo de un próspero reino, y tras asesinarle, usurpa el trono, y encierra a la heredera, Blancanieves, en una inhóspita torre. Cuando ésta logra escapar inesperadamente tras años de cautiverio recala en un bosque encantado del que casi nadie consigue volver. Para atraparla, Ravenna recurre a los servicios de Eric el cazador, un hombre desconsolado por la muerte de su esposa, que conoce el lugar. Pero cuando llega el momento de entregar a la joven, Eric se da cuenta de que está del lado equivocado. Prometedor debut en el cine de Rupert Sanders, de dilatada trayectoria como realizador de anuncios de videojuegos, licores, etc., muy alabados por los expertos del sector. Sanders deja claro con Blancanieves y la leyenda del cazador que tiene por delante mucha carrera componiendo imágenes de enorme potencia visual. Su film supera ampliamente a Blancanieves (Mirror, Mirror), la particular versión del indio Tarsem Singh, que se estrenó poco antes. Para empezar, las interpretaciones son más realistas. Cabe destacar el trabajo de la todoterreno Charlize Theron, como una madrastra más tridimensional y amenazadora que la encarnada por Julia Roberts en aquélla. Su maldad está más justificada, pese a que se supone que la otra narraba la historia desde su punto de vista. También la protagonista de Crepúsculo, Kristen Stewart, se revela en el papel de Blancanieves como una joven actriz de mayor proyección que Lily Collins. Asímismo, sorprende gratamente Chris Hemsworth, en un papel de héroe –el cazador– con más matices dramáticos que el Thor que le ha hecho famoso. El realizador aprovecha también que cuenta con un nutrido elenco de secundarios del que forman parte Toby Jones, Ian McShane, Ray Winstone, Nick Frost y Bob Hoskins. De ritmo dinámico y ambientación muy oscura, Sanders logra que funcionen las secuencias épicas, los momentos en los que predominan elementos de mitología en la línea de Legend y Cristal oscuro, y pasajes de intensidad dramática. Los personajes de Blancanieves y la leyenda del cazador están llenos de carisma, y a pesar de que el conjunto se inscribe en el género fantástico tiene un tono creíble y realista. Sorprende al espectador a pesar de seguir en líneas generales a los hermanos Grimm, de los que rescata por ejemplo el comienzo, con las gotas de sangre de la madre de la protagonista cayendo sobre la nieve.

6/10
Amanecer (Parte 2)

2012 | Breaking Dawn - Part 2

El matrimonio formado por Bella (Kristen Stewart) y Edward Cullen (Robert Pattinson) es feliz con su hija Renesmee, a la que todos los vampiros Cullen adoran y que cuenta además con la protección lobuna de Jacob (Taylor Lutner). Pero el peligro de la destrucción se acerca cuando Alice Cullen advierte que los Vulturis se disponen a eliminarlos a todos. La causa es que piensan que Renesmee es una niña inmortal, algo que está completamente prohibido para ellos y que lleva consigo el aquelarre de los responsables. Se acabó... ¿O no? Quién sabe, porque aunque con Amanecer (Parte 2) se cierra la saga iniciada con Crepúsculo allá por 2008, basada en la tetralogía escrita por Stephenie Meyer, lo cierto es que el desenlace ofrece un final totalmente abierto. Es fácil por eso que alguien se lance a proseguir esta historia de vampiros y hombres lobo, de buenos y malos, de amor y romanticismo exacerbados. Que nadie espere grandes novedades en este colofón. Al hilo del film anterior, también dirigido por Bill Condon, todo el argumento es unívoco, lineal y muy simple, aunque el desarrollo narrativo contenga alguna sorpresa lograda. La familia Cullen está muy preocupada por lo que pueda acontecerles debido a la amenaza de los Vulturis, y planean el encuentro final. El film es así como una larga espera, dimes y diretes, opiniones contrapuestas, silencios y temores, que desembocará en un enfrentamiento en el campo nevado. Para dar un poquito de contenido se introduce un nuevo elemento en la historia, que es el de los diversos poderes que tienen los vampiros. Este hecho ya estaba apuntado en películas anteriores, con las premoniciones de Alice (Ashley Greene), la fuerza mental de Jane (Dakota Fanning), etc., pero aquí se convierte en un aspecto principal que dirimirá el curso de los acontecimientos. Junto a ello se introducen nuevos personajes, aunque más bien sirven para distraer puesto que no aportan absolutamente nada al conjunto. Por lo demás, están presentes todos los elementos por los que han suspirado tantísimos espectadores adolescentes durante años, especialmente el apasionado amor entre Bella y Edward, que ahora cuenta con personificación de ese amor en su hija Renesmee. Tan acaramelado aspecto de la saga ya es conocido en el mundo entero, pero eso no quita que los más adultos suelten la mejor de sus carcajadas en algún momento de extrema ridiculez, como cuando el exhibicionista Taylor Lautner decide enseñarle sus “poderes” al padre de Bella. La preciosa música de Carter Burwell se encarga de rellenar los evocadores huecos entre miradas y desvelos, en los frecuentes encuentros amatorios entre los dos protagonistas o en las tertulias vampíricas de sala de estar, mientras que también se ofrece una vibrante batalla en el que los efectos especiales, todo hay que decirlo, están a la altura. Los actores cumplen, sin que se exija de ellos gran cosa. Si acaso destaca Michael Sheen en su papel de Aro, el rey de los Vulturis.

4/10
Amanecer (Parte 1)

2011 | Breaking Dawn - Part 1

Bella y Edward se van a casar. Jacob acepta el hecho a duras penas. Bella está muy emocionada por la boda, pero también tiene el susto metido en el cuerpo. Mientras que Edward siente temor por las consecuencias de ese amor prohibido que siente por una humana. Las respectivas familias reciben el hecho con gran alegría... Pero lo más delicado llegará durante la luna de miel, ya que un embarazo de Bella podría tener consecuencias muy peligrosas y totalmente irreparables. Primera parte del colofón final de la saga comenzada con Crepúsculo, y continuada con Luna nueva y Eclipse. En este caso la adaptación del cuarto y último libro de la serie literaria creada por Stephenie Meyer ha sido desdoblado en dos películas –artimaña que ya ocurrió con la serie de Harry Potter–, sin duda para sacarle un mayor partido comercial. Toma el mando tras la cámara el prestigioso director Bill Condon (Dioses y monstruos), pero que a decir verdad tampoco aporta su identidad personal al resultado, ni a la puesta en escena ni al tono de la historia. Si acaso se nota su mano en la insistencia de los encuentros sexuales entre Edward y Bella (aunque manteniendo el aire de los demás filmes, Condon se esfuerza en no mostrar desnudeces explícitas). De todas formas, no lo ha debido tener fácil el director ya que toda la trama de la guionista habitual, Melissa Rosenberg, es en este caso absolutamente lineal, también con diálogos poco inspirados. Apenas hay espacio para nada que no sea el amor y las dudas entre Edward y Bella, y para las miradas que ambos entrecruzan con Jacob. Es la historia más plana de las que se han rodado hasta ahora, pues prácticamente todo sucede entre cuatro paredes y, salvo unas pocas imágenes, apenas hay secuencias de acción dignas de ese nombre. En general, poca, muy poca evolución aporta el film tras haber presenciado los primeros minutos y tras haber dejado claro cuál es la clave que vertebra la historia: las consecuencias de un embarazo vampírico en Bella. A este respecto, y siguiendo con el singular enfoque de la serie, se podría traer a colación el planteamiento ético del respeto absoluto por la vida engendrada por las madres, cuando todo les empuja a deshacerse de sus bebés (en el film se desecha explícitamente el término de “feto”, mucho más ambiguo), ya sea por la presión social, la oposición de los seres queridos o el riesgo de perder la propia vida. Por otra parte, es posible que los amantes del libro queden decepcionados, debido al leve peso de muchos personajes secundarios. Tan sólo hay uno que toma cierta relevancia con respecto a otros filmes, el de Rosalie (Nikki Reed), pero todos los demás se diluyen dentro del meollo principal y apenas si tienen una frase de diálogo.

4/10
Welcome to the Rileys

2010 | Welcome to the Rileys

The Runaways

2010 | The Runaways

The Runaways fue un exitoso grupo estadounidense de rock que hizo furor en los años 70, compuesto por chicas adolescentes. Algunos de sus temas se hicieron populares, como “Cherry Bomb”, y a pesar de que enseguida se separaron, dos de sus integrantes, Joan Jett y Lita Ford, continuaron con su carrera musical, con gran aceptación. La directora de vídeos musicales Floria Sigismondi debuta en el largometraje cinematográfico con este biopic de la banda, que se basa en un libro autobiográfico de Cherie Currie, una de las chicas, y tiene como productora a Joan Jett, la más famosa. La acción tiene lugar en Los Ángeles, en 1975. Joan Jett, una chica apasionada del rock, insiste en tocar la guitarra eléctrica a pesar de que su profesor de música se lo desaconseja, pues piensa que el rock es para chicos. Tras unirse a la batería Sandy West, acaban formando un conjunto musical que atrae la atención de Kim Fowley, productor en busca de un producto musical que tenga algún componente novedoso. Pronto le hacen una prueba a Cherie Currie, una talentosa cantante, e inician una gira de conciertos, en espera de que una discográfica les ofrezca un contrato. El film repite todos los tópicos del cine sobre el rock, la fama, y su lado oscuro, los problemas con las drogas, etc. Su retrato de la juventud rebelde es un tanto sórdido y su tratamiento de temas como el sexo y las drogas se antoja descarnado teniendo en cuenta que se trata de un film sobre quinceañeras, con la protagonista de Crepúsculo, que en principio atraerá al público más joven. Pero su reconstrucción de la época –con sus excesos– es convincente, y cuenta con una sólida puesta en escena de la debutante realizadora. Destaca el trabajo de las dos actrices principales. Kristen Stewart cambia por completo de registro con respecto a la saga vampírica con su papel de la indómita y macarra Joan Jett, que llega a orinarse en una de las guitarras de una banda rival. Por su parte, Dakota Fanning ha dejado de ser la niña prodigio de El fuego de la venganza y La guerra de los mundos, y demuestra que puede seguir dedicándose a la actuación porque no le falta talento a la hora de interpretar el papel más difícil, una chica con problemas familiares debido al alcoholismo de su padre.

5/10
Eclipse

2010 | Eclipse

Adaptación de la novela homónima de Stephenie Meyer, tercera entrega de la saga vampírico-romántico iniciada con Crepúsculo, convertida por los adolescentes en uno de los mayores fenómenos de masas del siglo XXI. Summit Entertainment, productora de las películas, parece seguir la premisa de reclutar directores de prestigio para cada entrega, por lo que la primera la dirigió Catherine Hardwicke (Thirteen), la segunda Chris Weitz (Un niño grande) y en espera de que cierre la serie Bill Condon (Dreamgirls), en esta ocasión han recurrido a David Slade, responsable de la impactante Hard Candy, también protagonizada por una adolescente. En esta ocasión, Edward detecta gracias a su olfato que un vampiro desconocido ha estado en casa de Bella. Detrás de todo adivina a la vampiresa Victoria, cuyo amado murió a manos de Edward, y que ha organizado para vengarse a un ejército de neófitos, vampiros recién convertidos y por ello más salvajes que el resto. Jacob y el resto de lobos se ofrecen para aliarse con sus enemigos vampiros, con tal de proteger a Bella y frenar a Victoria y sus aliados, a punto de llegar. El principal problema de Eclipse es que no aporta nada a sus predecesoras. Los personajes no evolucionan lo más mínimo, ni ocurre nada decisivo, por lo que un espectador que pasara del film anterior al próximo no notaría nada. Slade aporta un poco de violencia –marca de la casa–, pues aunque está todo controlado, hay descabezamientos que sorprenden teniendo en cuenta que las predecesoras eran más comedidas. Y ha desaparecido la sutilidad con la que se transmitía el mensaje proautocontrol en las relaciones amorosas, a través de una lograda metáfora del vampirismo como representación de la sexualidad. En esta ocasión se explica claramente, por si alguien no lo había entendido. Fichar a actrices con posibilidades como Bryce Dallas Howard y Dakota Fanning resulta bastante absurdo, pues apenas aparecen en pantalla. Por lo demás, resulta un tanto repetitivo que Bella siga debatiéndose entre el vampiro y el hombre lobo, y que Taylor Lautner continúe descamisándose. Hasta parece que este tema se lo toman a broma, pues Edward Cullen llega a decir: “¿Este tío no tiene camisa?”. A veces se excede en diálogos edulcorados, y algún momento roza peligrosamente el ridículo, como la irrupción del hombre lobo en la tienda de campaña de Bella y Edward para ofrecerse a abrazarla a ella y darle calor en el lecho en esa gélida noche, ya que el vampiro está frío. Pero adapta con la suficiente fidelidad el libro, por lo que gustará a los fans, y además repite como director de fotografía el español Javier Aguirresarobe, que logra imágenes sugerentes, sobre todo de los bosques. Lo fundamental es que su reivindicación del romanticismo a la antigua aporta algo de fondo, y no viene mal que se transmita a la joven audiencia, dados los tiempos que corren. Aboga por el compromiso y el matrimonio con tanta frescura, que dará que pensar a la audiencia ‘teen’.

4/10
Adventureland

2009 | Adventureland

El director Greg Mottola continúa con este film por la senda de su anterior y exitosa película, Supersalidos. Porque en Adventureland la cosa va también de jovencitos, frikis, relaciones, guasa y primeros amores, si bien es cierto que, quizá al no tratarse en este caso de una producción de Judd Apatow, el grado de libertinaje de los protagonistas y las referencias sexuales son, digamos, menos chabacanas y desagradables. 1987. James es un joven que ha obtenido plaza en la Universidad de Columbia, en Nueva York, para estudiar periodismo. Sin embargo, por falta de dinero, se ve obligado a trabajar durante el verano en un parque de atracciones de la localidad, llamado "Adventureland". Ahí llegará con su aire inocente y algo victimista, y se pondrá a trabajar en las casetas de juego. Poco a poco irá conociendo a sus compañeros: Joel, un friki deprimido y taciturno; Frigo, un antiguo amigo muy chalado; Mike, el jefe de mantenimiento; la jovencita Em, por la que se sentirá pronto atraído; Bobby, el cómico jefe del parque; y Lisa P, la guapetona y vanidosa del lugar, por la que todos pierden los vientos. Aunque baje demasiadas veces al terreno escabroso de la promiscuidad entre jóvenes, el director y guionista apuesta decididamente por el romanticismo. Sus personajes están muy desorientados, sobre todo en materia amorosa, pero también existencial ("no creo en Dios, sino en el amor", tontería declarada por el desconcertado protagonista), aunque se evita a menudo encumbrar demasiado la frivolidad. En este sentido, aunque el protagonista es el "patito feo" entre sus compañeros (pues es virgen, faltaría más...), la novedad es que él no se avergüenza de ello, sino que tantea buscando el amor en medio de ese mundo destartalado. Probablemente Jesse Eisenberg (Una historia de Brooklyn) no haya sido la mejor elección para encarnar al protagonista, pues desconcierta ese aire tan poco resuelto, dubitativo y maleable, falto de química frente al sólido personaje de Em, encarnado por la joven actriz en alza Kristen Stewart (Crepúsculo). Se agradecen por lo demás, algunos divertidos gags, como el que protagoniza el divertido director del parque con el bate de béisbol (un personaje formidable) o los deprimentes gustos literarios del estrafalario Joel. Al final, estamos ante una comedia romántica medianamente agradable, muy juvenil, pero con poquito vuelo y limitada perspectiva vital.

4/10
Luna nueva

2009 | The Twilight Saga: New Moon

El fenómeno "Crepúsculo" es sólo ya equiparable al de las grandes sagas como las iniciadas por Harry Potter y la piedra filosofal, El señor de los anillos: La comunidad del anillo o Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario. El mundo creado por escritora Stephenie Meyer ha llegado hasta el último lugar del planeta y el amor de la humana Bella Swan por el vampiro Edward Cullen ha llegado muy hondo tanto a lectores como espectadores. Esta segunda entrega retoma la historia justo en donde la dejó Crepúsculo. Edward Cullen y Bella Swan están profundamente enamorados. Saben que su situación es muy difícil, pues pertencen a mundos distintos. Bella sigue queriendo convertirse en vampiro y pide una y otra vez que la conviertan en chupasangres; Edward no lo quiere y se resiste a cumplir esa voluntad de su amada. Sin embargo, hay también serios inconvenientes para conservarla ‘pura’, los cuales quedan al descubierto cuando un simple corte provoca que un vampiro amigo esté a punto de devorarla. Edward se da cuenta de que no puede proteger a Bella ni de su propia familia, y decide desaparecer, abandonar a su amada por su propio bien. La joven quedará entonces desolada, enterrada en vida, y tardará un tiempo en recobrarse mínimamante, todo gracias a la ayuda de su amigo de la infancia Jacob Black. Las cosas se complicarán cuando la relación entre ambos vaya tomando carices más profundos y Jacob muestre que no sólo hay vampiros ocultos entre los humanos. No se nota nada que esta segunda parte esté dirigida por Chris Weitz (Un niño grande, La brújula dorada) en lugar de Catherine Hardwicke (Thirteen, Los amos de Dogtown). Se diría que el director ha decidido emular completamente a su colega, pues tanto el trabajo de los actores, como la puesta en escena y la fotografía del español Javier Aguirresarobe son herederas de la película inicial, lo cual es seguramente un acierto. Hay quizá un mayor empeño en el tratamiento de la imagen, con muchas tomas ralentizadas bajo la notable y etérea partitura de Alexandre Desplat, de modo que el conjunto adquiere un cierto aire fantasmal. Otra diferencia es que en este film el terror y la acción tienen muy poca presencia: el romanticismo lo invade todo. Por otra parte, la historia juega con los mismos parámetros del amor juvenil y apasionado, y con ese singular enfoque de la autora de los libros, Stephenie Meyer, de salvaguardar la pureza de Bella de la mordedura vampírica, estableciendo un claro paralelismo vampirismo-sexualidad. Pero también hay en este film otros temas interesantes, como la referencia explícita a la inmortal tragedia ‘Romeo y Julieta’ de William Shakespeare. La trama coge elementos del bardo inglés que funcionan en pantalla y que hacen referencia a la imposibilidad de que uno de los enamorados viva sin el otro. De todas formas, la línea central del guión gira claramente alrededor de la rivalidad entre Edward y Jacob, pues ambos reclaman el corazón de Bella y se convierten en enemigos. Un tema, pues, tan viejo como el hombre. Los actores cumplen como corresponde, aunque destaca sin duda Kristen Stewart.

5/10
Jumper

2008 | Jumper

David Rice es un jovenzuelo con un increíble don: puede teletransportarse a donde quiera... dentro de ciertos límites. El descubrimiento de tal habilidad, justo en el preciso instante en que le está humillando un matón de instituto delante de Millie, la chiquita que le hace tilín, le permite tomar una insólita decisión: desaparecer. Y es que su vida siempre ha sido bastante desgraciada: su madre le abandonó cuando era un crío de cinco años, y su padre desde entonces no levanta cabeza, es un cafre siempre pegado a su "birra". De modo que, una vez dominado su "talento", deja su hogar y se dedica a robar bancos para tener capital, y básicamente vive de un modo frívolo e insustancial, logrando todo lo que el dinero pone a su alcance, y ligando con las chicas guapas que se ponen a tiro. Pero claro, esto no le llena, y acabará intentando volver a los lugares de su infancia que echa de menos, incluida la mujer de sus sueños. Lo que no sabe es que por el universo mundo hay más "jumpers" (saltadores) como él, y que hay unos tipos muy malotes, los "paladines", que hacen todo lo que está en su mano para liquidarlos. Los lidera un tal Roland, el más letal de todos. Entretenido título juvenil, basado en una novela de Steven Gould. Entre el equipo de guionistas figura un especialista en el fantástico, David S. Goyer, y tras la cámara está Doug Liman, que mostró cierta maña en el cine de acción con el primer film de la saga Bourne. Hay que subrayar en el haber de la película su ritmo endiablado, y los espectaculares efectos especiales de "salto", que conducen al espectador de un punto exótico a otro del planeta con frenética celeridad. Quizá no haya que buscar tres pies al gato, ante un film cuyo propósito principal, a semejanza de la reciente Transformers, es la pura diversión, proporcionada con muchas dosis de acción y abundante sentido del humor, con bromas a costa de los cómics de superhéroes. Pero siempre tiene interés rascar un poco en un film de este tipo, que a veces es un interesante espejo de elementos dominantes en la sociedad contemporánea. El enfoque del superhéroe con poderes especiales encaja con una mentalidad actual, caracterizada por la cortedad de miras. Frente a superhéroes de fuerte clasicismo, como Supermán o Spiderman, que parecían tener muy claro que "todo gran don conlleva una gran responsabilidad", y que frente a tentaciones de diverso género de utilizar sus habilidades en propio provecho, acababan sirviendo a sus semejantes abnegadamente, el David de este film se caracteriza por su individualismo y su soledad, que le conducen a pensar poco en los que tiene cerca, por ejemplo en su padre; resulta a este respecto muy significativa la breve escena en que David ve en televisión las inundaciones de Nueva Orléans, con gente sufriendo porque ha perdido su hogar, mientras él prefiere salir de marcha haciendo una "escapadita" a Londres. Tan es así que podríamos decir que Hayden Christensen parece haberse convertido en referente del héroe de nuevo cuño, bastante más voluble que los de antaño. Le pasaba a su Anakin Skywalker de la segunda trilogía de La guerra de las galaxias, en que su personaje se dejaba llevar por sus impulsos inmediatos, su amor por Amidala; y le pasa aquí, donde lo único que le salir de sí mismo es su amor por Millie. También es sintomático de superficialidad la explicación de por qué los paladines están tan empeñados en eliminar a los jumpers. La cosa se identifica con el fanatismo religioso; de modo bastante elemental se equipara a los paladines con la inquisición y las cazas de brujas, que considerarían herético que los jumpers puedan estar "en todas partes", una prerrogativa divina. Resulta un poquito risible que tal sea su motivación, máxime cuando ellos, en su implacable persecución, acaban también apropiándose del herético don. En un film como el que nos ocupa nadie debería esperar interpretaciones "a lo Shakespeare". Samuel L. Jackson parece pasárselo en grande con nuevo peinado y otro personaje friqui que añadir a su amplia galería. Sorprende gratamente Jamie Bell con su marcado acento británico y su "jumper" ya muy pasado de rosca. La presencia de Diane Lane resulta anecdótica, mientras que Hayden Christensen y Rachel Bilson dan el tipo deseable de parejita guaperas.

6/10
Algo pasa en Hollywood

2008 | What Just Happened

Barry Levinson reclutó a Robert De Niro en 1997, para convertirle en uno de los protagonistas de La cortina de humo, ácida disección del mundo de la política, sobre un cineasta contratado por el presidente estadounidense para inventar una inexistente guerra con Albania. De nuevo un hombre de cine es el protagonista de esta nueva colaboración del actor con Levinson, un film de tono sarcástico muy similar. En este caso el personaje de De Niro se basa en un personaje real, Art Linson, reputado productor de Hollywood, cuya mano está detrás de títulos tan memorables como Hacia rutas salvajes, Heat y Los intocables de Eliot Ness. El guión de Linson,se inspira en sus propias memorias para seguir a Ben, productor de Hollywood que se la juega con su nuevo trabajo, que protagoniza el mismísimo Sean Penn, y que ha obtenido malos resultados en las pruebas con público por culpa de una secuencia en que un perro muere acribillado, lo que genera auténtica repulsión. El director del film, un “genio” bastante descontrolado e inestable, se niega a cortar la escena, a pesar de las exigencias de Lou, la jefa de los estudios. Ben tiene que lidiar con este problema, al tiempo que trata de recuperar a su esposa, de la que se acaba de separar, e intenta que el popular Bruce Willis se afeite la barba que se acaba de dejar, pues en caso contrario no darán luz verde a la película que va a rodar con él. La película remite a otros títulos de cine dentro del cine como la magistral El juego de Hollywood, de Robert Altman o la injustamente olvidada Gente de Sunset Boulevard, también protagonizada por De Niro. Aporta detalles poco conocidos por los espectadores, como lo crueles que pueden ser los espectadores que opinan en los pases de evaluación, o las presiones a las que se ve sometido un productor, una especie de “apagafuegos”, que tiene que conciliar intereses muy dispares. El protagonista da pie a De Niro a realizar un gran trabajo. Le acompañan grandes actores, como Catherine Keener, John Turturro, Robin Wright Penn y hasta Kristen Stewart, la protagonista de Crepúsculo. Destaca el enorme sentido del humor de dos actores que se interpretan a sí mismos, Sean Penn, y sobre todo de Bruce Willis, que da una imagen suya muy alejada de la realidad. La presencia de todas estas figuras denota que el biografiado, que es el productor de este film, ha hecho muy bien su trabajo, y que además, se le tiene cariño y respeto, puesto que todos han debido renunciar a su caché habitual.

6/10
Crepúsculo

2008 | Twilight

La directora Catherine Hardwicke continúa indagando en la vida y los sentimientos de la juventud, tras sus dos logradas películas Thirteen (1999) y Los amos de Dogtown (2001). Ahora lleva a la gran pantalla la novela "Crepúsculo", la primera de una saga literaria escrita por la americana Stephenie Meyer, que en poco tiempo se ha convertido en un fenómeno editorial tanto en Estados Unidos como en otros países. Podemos estar ante el nacimiento de un mundo cinematográfico no pequeño, del estilo de los iniciados con Harry Potter y la piedra filosofal o Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario. Pero si entonces eran magos y diferentes criaturas fantásticas las que poblaban la pantalla, ahora la cosa va de vampiros. Bella Swan es una joven de diecisiete años que se ve obligada a mudarse de la casa de su madre en la cálida y seca Arizona hasta la de su padre, en el húmedo y lluvioso estado de Washington. Los comienzos en el pueblo de Forks no son fáciles, apenas conoce a nadie y su padre, a la sazón jefe de policía de la pequeña localidad, no es que sea muy comunicativo. Pero pronto el mundo de Bella cambia. Entre los alumnos hay uno que se ha fijado en ella, y también la joven ha quedado atrapada por la misteriosa y reconcentrada personalidad del compañero. Se trata del pálido Edward Cullen, cuyo atractivo también es la parte visible de un secreto bien guardado. Edward es un vampiro y tanto él como su familia poseen diversas características y habilidades en mayor o menor medida: inmortalidad, fuerza, rapidez, visión futura, telepatía, etc. Entre Bella y Edward se abre un inmenso abismo. Sin embargo, el intenso amor nacido entre ellos ya es imparable. No pueden vivir el uno sin el otro y eso les deparará numerosos peligros. Como se ve, no estamos ante una película de vampiros al uso. La razón es que se trata principalmente de una historia de amor, y no sólo eso, sino de la narración de un enamoramiento ferviente, juvenil. No hay aquí escenas sangrientas, colmillos goteantes y doncellas asesinadas. Nada de eso. Es cierto que los elementos de terror o de acción están presentes en una subtrama que introduce a unos vampiros malvados, pero también lo es que a la postre son sólo escenas que completan el verdadero núcleo de la trama: el amor imposible surgido entre Bella y Edward. Y en este aspecto cabe hacer una lectura más antropológica, pues en cómo viven su propia relación estriba la idea esencial de la película: el autodominio por amor. La directora logra magistralmente dar forma a esa difícil cuestión al establecer un bello paralelismo entre vampirismo y sexualidad. Si ya desde siempre estos dos temas han sido amplia y morbosamente relacionados, ahora se trata de darle otra vuelta de tuerca: mantener intacto (sano-puro) al ser amado. Hay que tener en cuenta, por otra parte, que el film va dirigido a un público joven, y eso se nota. En algunos momentos, se excede demasiado en los planos románticos, las imágenes idílicas y en el juego de miradas, a veces con ralentizaciones chirriantes e incluso cursis. De ese modo el amor de los protagonistas corre el riesgo de devaluarse en simple flechazo. También se nota demasiada simpleza en la definición de los personajes secundarios (los amigos del instituto, la familia Cullen, etc.) y otros están algo desaprovechados, como el padre de Bella. Está lograda en cambio la atmósfera del film, con una hermosa y sombría fotografía de los boscosos parajes de Oregón, donde se rodó la película. También es muy elogiable la interpretación de Kristen Stewart, tan joven como grandísima actriz, que encarna con mucha intensidad a la protagonista. Le secunda con corrección el menos conocido Robert Pattinson, quien sin embargo asombra con su talento musical al interpretar al piano la pieza "Bella's Lullaby", evocador tema de amor de la película compuesto por el maestro Carter Burwell.

5/10
Entre mujeres

2007 | In the Land of Women

De tal palo, tal astilla... en parte. A Lawrence Kasdan le han salido hijos directores de cine: Jake Kasdan dirigió El efecto cero y Orange County, y ahora Jon Kasdan debuta tras la cámara con Entre mujeres. Eso sí, a ambos retoños aún les queda bastante camino que recorrer si quieren alcanzar la altura de los mejores logros de su progenitor. Carter es un joven aspirante a escritor -de momento escribe, en plan alimenticio, guiones de películas pornoblandas-, en crisis tras haber roto con su novia -la española Elena Anaya-, que decide cambiar de aires yéndose a vivir con su abuela, que vive lejos de Los Ángeles, en un barrio residencial. Allí trabará relación con una familia vecina, sobre todo con la madre, Sarah, a la que un cáncer de pecho hace tambalear su imagen acartonada de "madre y esposa perfecta", y con la hija adolescente, Lucy. De modo que sus coordenadas vitales en esta etapa van a estar marcadas por mujeres: la abuela, con la que no tenía contacto, y que se encuentra en un lamentable estado de abandono, próxima a la demencia senil; Sarah, que necesita afecto, y no acaba de encontrarlo en un marido que le engaña, algo que nunca le ha reprochado como debiera; y Lucy, que está empezando a descubrir el amor. Estamos ante una de esas películas "poquita cosa", que casi ofrecen un retrato robot de su responsable, ya que Kasdan ejerce de director y guionista; todas las inseguridades del protagonista se dirían tomadas de una experiencia personal. Aunque hay cierta pericia técnica, también se nota la bisoñez a la hora de acumular elementos, algunos risibles como el del trauma infantil de Lucy jugando "a los médicos" con un amiguito. El apañado reparto no salva los muebles, y se diría que la estrella Meg Ryan ha empezado su declive. La edad no perdona, el cine, y más el actual, es así de cruel.

4/10
Hacia rutas salvajes

2007 | Into the Wild

Extraordinario y poderoso film del carismático actor y director Sean Penn, que recrea una impactante historia real. El guión escrito por el propio Penn está basado en el libro de Jon Krakauer, y supone la cuarta película de Penn como director, tras Extraño vínculo de sangre, Cruzando la oscuridad y El juramento. El archipremiado actor elige en este caso una aventura de superación, búsqueda, perdón y redención, para realizar una obra magna, de mucha mayor entidad que sus anteriores filmes. Penn se aleja asimismo de sus películas más fatalistas, porque, aunque no abandona del todo el territorio de la tragedia y su particular visión desgarrada de la existencia, recarga el film de toneladas de esperanza en el ser humano. El resultado es un film difícil de olvidar, emotivo, triste y alegre, tan bello como implacable. Pero aún contando con tan excelente material, seguramente el resultado habría sido inferior sin la ayuda de los actores, desde la adolescente Kristen Stewart hasta Catherine Keener o la colosal actuación del veterano Hal Holbrook, pasando claro está por el joven protagonista Emile Hirsch (Los amos de Dogtown), un actor con un futuro muy, pero que muy halagüeño. Y si el reparto es bueno, la dirección de actores por parte de Sean Penn se antoja absolutamente perfecta. Cuando contaba veintidós años Christopher McCandless se graduó en la Emory University y, en contra de cualquier previsión de futuro, decidió hacer algo inaudito. Dejó de lado su carrera de derecho, donó todo su dinero ahorrado (24 mil dólares) a la organización Oxfam, y emprendió un camino en solitario hacia las inmediaciones del monte McKinley, en Alaska, con el objetivo, lleno de idealismo, de encontrar el sentido y la verdad de la existencia. Durante los dos años que duró su experiencia recorrió variadísimos lugares y conoció a multitud de personas. Estamos ante un viaje espiritual, ante la particular odisea interior de un joven desesperado, desubicado interiormente, que ha perdido el norte de su existencia. Con la radicalidad del empuje juvenil decide romper con todo al no poder convivir por más tiempo con la mentira que reina a su alrededor: el engaño de sus padres y la relación con ellos, el afán de bienes materiales, las necesidades impuestas por la sociedad, etc. Chris es un magnífico estudiante, que, como el mismo dice creer, "tiene la cabeza en su sitio", y es un ávido lector de una serie de autores íntegros, radicales y valientes, escritores cuyas obras memoriza y que son sus verdaderos padres espirituales: Lev Tolstoi, Henry David Thoreau, Jack London o Boris Pasternak, entre ellos. Y un buen día Chris desaparece. Necesita nacer de nuevo, y para eso tiene que dejar atrás el pasado, incluso su nombre verdadero. Ni cartas, ni teléfono, ni dinero. Sólo lo puesto. Abandona Atlanta y emprende una vida errante hacia el oeste y luego el norte de Norteamérica, en un periplo en el que recorre miles de kilómetros durante dos años. "Antes que amor, dinero o fama, dadme la verdad", repetirá con Thoreau. El film, fantásticamente estructurado, sitúa la acción en tres tiempos y lugares distintos: la primera, la del último punto de destino de Chris en Alaska, en Fairbanks, en donde vive como un héroe de novela de Jack London, de lo poco que caza con su rifle y de la contemplación de la naturaleza; la segunda, la de las diversas etapas de su trayecto (Dakota del sur, Colorado, California, Oregón, etc.), lo cual supone un hondo y fructífero itinerario espiritual gracias a las personas con las que coincide, con las que convive, a las que ayuda; y en tercer lugar, Penn inserta momentos de incertidumbre y dolor de la familia ignota, padre y madre que lloran a su hijo desaparecido, y de la voz en off de la hermana, cómplice en el fondo del camino emprendido por su hermano. Quizá puedan achacarse algunos pequeños defectos al conjunto, como el de que todas las personas que encuentra Chris sean tan buenas, tan dispuestas a ayudarle, tan, digamos, sabias, o de que sus padres estén escasamente dibujados, pero son detalles que se pierden ante la grandiosidad del resto. Penn dirige con mano sabia y pulso narrativo notable, y la fotografía y la música ayudan a recrearse en los maravillosos paisajes de Estados Unidos. Hay muchos momentos de serena belleza, de contemplación, de autenticidad, en esta historia que remite a clásicos que van desde "La odisea" de Homero, hasta "En la carretera" de Kerouac. Sin embargo, menos importancia tiene el trayecto geográfico que el camino espiritual, porque, como en el "Walden" de Thoreau, Chris busca la verdad, la verdad desnuda, desprovista de artificios. Es como un asceta en busca de la Verdad, con mayúsculas. Por eso las conversaciones que tiene con la gente que encuentra a su paso –memorable la maravillosa relación con el anciano Ron– resultan tan claves para su iluminación interior. De todas formas, esos "pilares" del camino no impiden que, como el protagonista de Las aventuras de Jeremiah Johnson, Chris se sienta empujado obsesivamente hacia las montañas, hacia rutas salvajes, hacia el lugar ideal para encontrarse a sí mismo y entrar en la sabiduría anhelada: "La batalla culminante para matar lo falso y concluir la revolución espiritual".

8/10
The Messengers

2007 | The Messengers

Los gemelos Pang han logrado granjearse una buena reputación como creadores de películas de terror. Nacidos en Hong Kong, se trasladaron ya adultos a Tailandia y comenzaron a trabajar al alimón, compartiendo dirección, guiones y demás, un poco al estilo de los hermanos Coen. Su salto internacional se produjo en 2002 gracias a The Eye, que posteriormente conoció dos secuelas. Su cine se ubica dentro de la nueva ola de terror asiático, venido de la mano de Hideo Nakata –The Ring (El círculo), Dark Water– y Takashi Shimizu –La maldición (Grudge)–, principalmente. Que los Pang iban a seguir sus pasos era presumible y, efectivamente, The Messengers supone la primera producción norteamericana de los hermanos tailandeses. El resultado es aceptable, si bien la trama sigue exactamente los cánones al uso en este tipo de filmes. Los Solomon, Roy y Denise, son un matrimonio con dos hijos, la adolescente Jess y el pequeñín Ben. Debido a algunas dificultades con su hija Jess, han decidido trasladarse a una vieja granja en Dakota, para empezar una nueva etapa. El lugar es idílico, pero, como se puede suponer, es solitario como un desierto y la enorme casa cruje con cada paso. La idea es cultivar girasoles y Roy se empeña en ello con la ayuda de Burwell, un lugareño que enseguida traba amistad con ellos. Pero hay algo en aquella casa que pone los pelos de punta, sobre todo a Jess. La chica ve fantasmas, nota presencias y susurros, e incluso sufre violencia física. Sólo su hermanito ve también a aquellos seres, pero, lógicamente, sus padres no creen una sola palabra. Como se puede ver, no hay nada nuevo bajo el sol: familia encantadora, casa solitaria, fantasmas que sólo ven los niños, padres incrédulos, etc. El film está bien rodado, con sentido del ritmo y con una intriga bien dosificada, aunque no evita las incoherencias de este tipo de filmes (si alguien viera las criaturas que ve Jess no pararía de correr hasta llegar al otro punto del planeta) y los reiterados y previsibles sustos, acentuados por un efectista uso del sonido y de la posición de la cámara. Para su primera producción hollywoodiense los Pang han contado con un reparto apañado, encabezado con soltura por la convincente Kristen Stewart, una jovencita a la que vimos en La habitación del pánico y en Zathura, una aventura espacial.

4/10
The Cake Eaters

2007 | The Cake Eaters

En un pequeño pueblo de Georgia, una adolescente que sufre de "Friedrich's Ataxia", una enfermedad que ataca el sistema nervioso, se enamora de un joven mayor que ella. La única persona que se opondrá a este romance será la sobreprotectora madre de la protagonista. Película que cuenta el primer amor de una adolescente que vive una vida poco común debido a su enfermedad. La actriz protagonista es Kristen Stewart (Crepúsculo), por aquel entonces poco conocida aún; y la acompañan Aaron Stanford (X-Men 2) y los veteranos Bruce Dern (Nebraska) y Melissa Leo (The Fighter). El film resulta ser muy emotivo, tanto en su historia de amor adolescente como en la relación que tienen madre e hija y su lucha por sobrevivir.

5/10
Misión sin permiso

2005 | Catch that Kid

Remake americano de un popular film danés. Cuenta cómo tres chavales, Maddy, Austin y Gus, planean robar 250.000 dólares de un banco. Se trata, eso sí, de una causa noble, y devolverán la pasta cuando puedan. Pues es la cantidad de dinero que Maddy necesita para que su padre sea sometido a una difícil operación. Y la madre de ella, responsable de seguridad del banco, no ha logrado que el odioso director de la entidad le preste el mencionado dinero. Entretenida peli a lo Ocean's Eleven, pero con niños. Una idea abordada ya en Spy Kids (el espionaje) y Bugsy Malone (los gángsters). Protagoniza la quinceañera Kristen Stewart, quien a su tierna edad ya se ha labrado una filmografía considerable, con títulos como La habitación del pánico, La casa y La seguridad de los objetos.

4/10
Gente poco corriente

2005 | Fierce People

Finn es un joven de 16 años que es detenido cuando compraba cocaína para su madre. Esto frustra sus planes de verano, que le iban a llevar a Sudamérica a estudiar a una tribu indígena. En su lugar, se va con su madre a una casa propiedad de un rico amigo. Una vez en el campo, madre e hijo tratarán de salir adelante, lo que no va a ser fácil ya que todo el lujo y riqueza que los rodea no tardará en convertirse en podredumbre. El punto de partida de la película es el de comparar una brutal tribu del Amazonas, que acaba de tener su primer contacto con el hombre civilizado, y la “tribu” de los ricos y poderosos que pueblan la inmensa finca del adinerado señor Osborne. Si bien la idea puede tener cierto interés, se convierte en un quiero y no puedo. La relación entre la violenta tribu y los egoístas millonarios se deshilacha por momentos hasta que acaba entrando en el terreno del surrealismo, peyorativamente hablando. Una pena, porque éste es el punto original de la película, que, por otra parte, es la misma historia de siempre, de niños ricos que siempre han tenido tanto que pierden su identidad como ser humano y el sentido de la realidad. De hecho, se vuelve a dar el caso de que el título español no hace justicia al original, Fierce People, es decir, gente feroz. Y es que la película muestra una realidad brutal y deshumanizada. Así que el sueño que inicialmente conocen Finn y su madre, se acaba tornando en pesadilla. Diane Lane está estupenda, como siempre, aunque su personaje está cogido con alfileres. De hecho, es uno de los grandes agujeros de la película. Los primeros cinco minutos de metraje muestran a una mujer completamente enganchada al alcohol y las drogas, cosa que se evapora como por arte de magia en cuanto se traslada al campo. Se pasa por encima de sus adicciones, pero tan de puntillas, que parece que se trata de dos mujeres distintas.

3/10
Zathura, una aventura espacial

2005 | Zathura: a Space Adventure

Walter, un niño de diez años, se lleva como el perro y el gato con su hermano Danny, de seis. Un día, su padre, recientemente divorciado, se marcha a trabajar, dejándoles al cuidado de su hermana. Como ésta sólo se preocupa por acicalarse, los chicos aprovechan para pelear hasta que Danny encuentra en el sótano un viejo juego de mesa de ciencia ficción. Decide empezar una partida, su ficha-astronave se mueve unas casillas y el tablero arroja una tarjeta que advierte al chico de que ha caído en una lluvia de meteoritos. Inesperadamente, unos meteoritos reales atraviesan las paredes. Los chicos descubrirán que su hermana permanece en estado de congelación, que la casa entera se encuentra en medio del espacio y que aparentemente la única forma de solucionar la situación es acabando la partida. Un astronauta perdido en el espacio les ayudará a enfrentarse a los Zorgons, una raza de alienígenas y a diversas amenazas, como el ataque de un robot letal. Hace ya la friolera de una década que arrasaba en las carteleras Jumanji, de Joe Johnston, basada en una novela de Chris van Allsburg. Esta nueva adaptación de otra obra del autor tiene numerosos puntos en común con su predecesora, aunque en versión futurista. Se pierde el efecto sorpresa, pero el actor reconvertido en cineasta Jon Favreau (Elf) dirige con solvencia, aliñando bien la moraleja sobre la necesidad del cariño fraternal. Destaca la combinación de efectos especiales por ordenador con maquetas tradicionales, que recuerdan a las películas producidas por Spielberg en los 80.

6/10
La casa

2003 | Cold Creek Manor

La familia Tilson, un matrimonio con dos hijos, está más que harta del frenético estilo de vida urbano: contaminación, atascos, prisas, poco tiempo para el hogar… Así que deciden comprar una supermansión en medio del campo, que ha sido embargada y que les sale a precio de ganga. El plan parece genial, así que hacen las maletas y se van para allá. Pero lo que no saben es que Dale, el antiguo propietario, acaba de salir de la cárcel, y nada le gustaría más que recuperar su vieja casa. Cuando se presenta, algo amenazador hay en él: aunque se presta a ayudarles, el tipo parece esconder aviesas intenciones. Por si Dale no anduviera un poco mosca, a papá Tilson, que es escritor, no se le ocurre mejor tema de inspiración para su nuevo libro que indagar en el misterioso pasado familiar de Dale. El británico Mike Figgis es un director dado a la experimentación (recuérdense sus filmes Asuntos sucios o Leaving Las Vegas). Aquí, sin embargo, su apuesta es hacer un film comercial de género, de psicópata que acosa a la familia más o menos feliz. Cuenta con un reparto apañado, que confirma que a Sharon Stone cada vez le encomiendan más papeles de mamá.

4/10
La habitación del pánico

2002 | Panic Room

Tras su divorcio, Meg quiere comenzar una nueva vida junto a su hija Sarah, razón por la cual se mudan a una lujosa mansión situada en pleno Manhattan. La enorme casa cuenta con los más modernos dispositivos de seguridad, entre los cuales sobresale la llamada habitación del pánico, una cámara acorazada integrada en el dormitorio principal y dotada con una línea telefónica independiente, múltiples pantallas que recogen lo que acontece en la casa y una despensa de víveres suficiente como para sobrevivir en ella durante largo tiempo. Durante la primera noche unos delincuentes entran en la mansión creyéndola vacía. Buscan un tesoro escondido por el antiguo inquilino. El problema es que el dinero se encuentra en la habitación del pánico, el lugar donde desesperadamente se han refugiado las asustadas y todavía inexpertas inquilinas. Angustioso thriller cuya naturaleza claustrofóbica se basa en la propia concepción de la historia: la acción discurre en tiempo real, durante la noche, y el rodaje tiene lugar casi íntegramente en el interior de la casa. Además, las presentaciones se reducen al mínimo: apenas conocemos a los protagonistas cuando ya estamos metidos en faena, una característica que hace que el espectador intente inútilmente respirar hondo durante las casi dos horas de película. Es elogiable el virtuosismo formal de la puesta en escena que emplea David Fincher (Seven, El club de la lucha), un director con pasado de publicista que se atreve a rodar planos secuencia larguísimos y de impecable factura, aunque con ello sugiera imposibles movimientos de cámara. El sólido guión es obra de uno de los jóvenes talentos con más futuro de Hollywood. Tan sólo con la hitchcockiana escena de la conversación entre Meg y el policía en el umbral de la puerta, David Koepp (Parque Jurásico, Misión imposible, Spider-Man), da muestras de una sorprendente eficacia en el manejo del suspense narrativo. La archiestrella Jodie Foster obtiene nota alta en su papel de madre sufridora y resuelta, y el fantástico Forest Whitaker hace lo propio como ladrón con buenas pulgas.

7/10
La seguridad de los objetos

2001 | The Safety of Objects

Adaptación de varios relatos de A. M. Homes, que se unifican en torno al drama de una madre que, obsesionada por cuidar de su hijo, en coma por culpa de un accidente, descuida la comunicación con su marido, y con su otra hija. Mientras tanto, somos testigos del devernir de varios vecinos: Jim, que se ha quedado en paro, se siente un inútil y piensa que su familia podría funcionar sin él; Annette, que acaba de divorciarse; Helen, que es infiel a su esposo; y el modesto jardinero, que guarda un oscuro secreto. Las películas corales han dado en los últimos tiempos grandes ejemplos de buen cine, como Magnolia o, una joyita, Vidas contadas. Estas obras han hecho palidecer un poco a este título, menos pretencioso y más convencional, y con algún que otro añadido artificioso. Aún así, indaga con hondura en su tratamiento del tema central, los problemas de convivencia en el seno de la familia. Además, cuenta con buenas interpretaciones de un reparto que encabeza Glenn Close, a quien también vimos en Cosas que diría con sólo mirarla, otra cinta coral.

5/10

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