La cosa rosa
John McTiernan ingresa en una cárcel que no es de cristal
El tiempo se ha acabado. El director de “Jungla de cristal” y “Depredador” John McTiernan, hallado culpable de 3 delitos relacionados con el caso Pellicano en 2010, deberá finalmente pasar un año en prisión.
John McTiernan fue hallado culpable de tres delitos, dos de falso testimonio ante el FBI y uno de perjurio ante un juez federal. Todo en relación al caso de escuchas ilegales en Hollywood del detective Anthony Pellicano. El director de Jungla de cristal y Depredador estuvo ligado a las escuchas al productor Chuck Roven, con quien hizo el remake de Rollerball.
Tras dilatar su ingreso en prisión todo lo que ha podido con apelaciones varias, finalmente el cineasta, de 62 años, se entregó ayer miércoles a las autoridades, que le han trasladado a una cárcel en Dakota del Norte donde deberá permanecer un año. Además tendrá otros tres años de libertad supervisada, y debe pagar una multa de 100.000 dólares.
McTiernan niega los cargos por los que ha sido hallado culpable, pues afirma que no sabía que estaba hablando con el FBI cuando hizo sus declaraciones falsas. The Hollywood Reporter recoge declaraciones de su esposa Gail, donde expresa su asombro por la severidad del castigo para su marido, además de haber tenido que vivir con el caso durante siete años. Dice que McTiernan dijo que había contratado una sola vez a Pellicano, cuando en realidad fueron dos veces, lo que en su “humilde opinión” resulta excesivo.
Lo último del mundo del cine
El Cerro de los Ángeles se convierte en cine por un día
El Cerro de los Ángeles, uno de los lugares más emblemáticos de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús en España, se convertirá en una sala de cine al aire libre este jueves 10 de septiembre. Unas 1.200 personas asistirán a la proyección de “Sagrado Corazón”, docu-ficción francesa que ha superado ya los 500.000 espectadores en Francia y que llega ahora a los cines españoles de la mano de Bosco Films.
A la casa de Nicolas Cage le sale un enorme socavón
Nicolas Cage vuelve a tener problemas con una propiedad. Esta vez no se trata de vender una casa, perder una fortuna o descubrir que una de sus adquisiciones extravagantes ha salido regular: el enemigo es la propia tierra.