Libros
"La historia silenciada de Estados Unidos", de Oliver Stone y Peter Kuznick
"La historia silenciada de Estados Unidos" (Oliver Stone y Peter Kuznick, La Esfera de los Libros, 1.056 págs)
Con un poco de retraso –tres años nada menos–, llega a España este libro en que Oliver Stone se mete a historiador del pasado reciente de su país, con la ayuda del profesor universitario en Washington Peter Kuznick. Como cabe imaginar en el incendiario director, su visión, complemento de la serie documental homónima realizada para Showtime, no puede dejar a nadie indiferente.
El cinéfilo poco avisado puede extrañarse de que Oliver Stone publique un libro de historia. Pero basta un repaso a su filmografía para tener claro que esta materia, sobre todo en el subapartado de historia contemporánea de Estados Unidos, le interesa y mucho. Pues el cineasta ha abordado en la ficción un conflicto bélico que le marcó, Vietnam, en tres películas, ha especulado sobre el asesinato de Kennedy en JFK, se ha aproximado a otros dos presidentes en Nixon y W., y ha lanzado una mirada nada complaciente a las perversiones del capitalismo en Wall Street y su secuela. Además, ya había realizado incursiones en el terreno documental, la más conocida la dedicada a Fidel Castro en Comandante.
El punto de partida de Stone es interesante, porque se atreve a cuestionar la mirada complaciente y buenista de muchos estadounidenses, que consideran que su país es un faro luminoso y sin tacha que ha iluminado siempre a todas las naciones, y que debe proseguir en tan bonita misión. No niega el director el papel positivo que ha desempeñado Estados Unidos en la historia de la humanidad, en la defensa de los valores democráticos, pero su intención, con la ayuda de Peter Kuznick, es hacer un poco de Pepito Grillo y sacar a la luz los trapos sucios, algunos aspectos silenciados sobre la actuación histórica de su país, desde la Primera Guerra Mundial hasta nuestros días, que se deben reconocer para evitar caer en el futuro en errores semejantes.
Por supuesto, todo es discutible y matizable, la visión de Stone es claramente de izquierdas, y sabemos que nuestro es hombre es bastante dado a las teorías de la conspiración. Pero dicho esto hay que decir que el libro es altamente entretenido, y en su repaso de capítulos de la historia reciente muy conocidos, sabe destacar ciertos aspectos sobre los que con frecuencia, siendo benévolos, se ha pasado un poco de puntillas, justificando (o callando) lo injustificable.
De modo que el tándem Kuznick-Stone recuerda que la administración Wilson, en los años de la Primera Guerra Mundial (PGM), trabajaba en armas químicas, y la amenaza de su posible uso habría acelerado la rendición de Alemania. Denuncia el enriquecimiento de muchos grandes empresarios con la industria armamentística, con venta de material y fabricación de vehículos para la Alemania beligerante de la Segunda Guerra Mundial (SGM), cuando EE.UU. aún no había entrado en el conflicto. Y señala el precio en vidas y recursos pagado por la Unión Soviética para la victoria en la SGM, al que concede un peso mayor que al uso de la bomba atómica; a este respecto además, y aparte de señalar la inmoralidad de atacar a civiles indefensos, se incide en la no-necesidad de recurrir a un arma que causó tantas víctimas, y que no considera determinante en un aceleramiento en la rendición de Japón, apelando al testimonio de muchos altos mandos americanos, que se desmarcaron de la decisión del presidente Truman.
El gran héroe de Stone y Kuznick, si dejamos aparte al también muy alabado Roosevelt, es Henry Wallace, alto cargo en la administración Truman, y que frente a los partidarios de que el siglo XX fuera el siglo de Estados Unidos, era partidario de que fuera en cambio el siglo del hombre común; sus consejos serían desoídos por el presidente, y no logró hacer oír su vez al americano corriente al que quería defender.
Los autores consideran que los mandatarios de su país fueron responsables en gran medida de que se acelerara la tensión de la guerra fría, con la amenaza silenciosa de la bomba atómica cuando todavía no estaba a disposición de la Unión Soviética, que invitaba a hacerse los remolones en algunos acuerdos con Stalin.
Por supuesto, todo depende del punto de vista, pues para algunos estudiosos Wallace era algo ingenuo al considerar que su visión del hombre común lograría imponerse en buena lid a la visión inhumana del hombre de los comunistas.
En cualquier caso, a medida que el libro avanza en el tiempo y se acerca a la actualidad, la polémica aumenta, aunque hay que reconocer que la mirada crítica y no complaciente con el poder domina siempre, Stone y Kuznick son conscientes que incluso los mejor intencionados a su entender –véase Obama– acaban cediendo a una “realpolitik” que merece reproches.
Mariel Hemingway, prostituta con corazón
Mariel Hemingway y Sophia Adler encabezarán el reparto de "Holy Whore", la nueva película independiente de la directora Deborah Kampmeier.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.