Libros
“Visto para sentencia”, de Alfonso Bueno López
Visto para sentencia (Alfonso Bueno López, Diábolo, 320 págs).
Alfonso Bueno López tiene una amplia experiencia en volúmenes sobre diferentes géneros cinematográficos, pues tiene en su haber volúmenes sobre el musical (“Más allá del arco iris. Clásicos perdidos y nuevas joyas del cine musical”), el western (“¡Desenfunda, forastero! Clásicos perdidos y nuevas joyas del wéstern”), el cine pugilístico (“Sangre, sudor y puños”) y las películas sobre espacios cerrados, incluidas las carcelarias (“Dejarme salir aquí”). Otra vez, demuestra su pasión por el cine de todas las épocas, sólidos conocimientos de la Historia del Séptimo Arte, capacidad de documentarse exhaustivamente, y de analizar las películas.
“Visto para sentencia” es una obra monumental, que abarca la historia completa del género judicial en el cine. Se ha propuesto no sólo catalogar todas las películas del género, sino también ofrecer un análisis profundo de las temáticas, personajes y la evolución del cine judicial a lo largo de los años. Su obra podría convertirse en una referencia indispensable tanto para cinéfilos como para estudiosos del derecho y el cine.
¿El libro está bien? No hay objeciones, señoría. Comienza con una introducción detallada que establece el contexto histórico y social del cine judicial. Montesinos nos lleva a través de los primeros días del cine mudo, donde las películas judiciales empezaban a tomar forma, aunque de manera rudimentaria. Aquí se destaca a pioneros como George Méliès, que, aunque conocido por sus obras de cariz fantástico, también documentó el caso Dreyfuss, que generó un enorme interés en la época. Tras repasar someramente el período mudo, este primer apartado también aborda las primeras dos décadas del sonoro, deteniéndose en las aportaciones de Alfred Hitchcock, que en Asesinato (1950) utiliza por primera vez la voz en off para expresar los pensamientos de un personaje. No se le han escapado obras importantes como El juez Priest o El joven Lincoln, de John Ford, Furia, de Fritz Lang, Los inconquistables, de Cecil B. DeMille, y hasta se detiene en películas clave del cine español, como Morena Clara, de Florián Rey, o El clavo, de Rafael Gil.
El capítulo más fascinante del libro es el que cubre la era dorada del género, que el autor establece entre 1949 y 1962. Durante este período, el cine judicial alcanzó nuevas alturas con películas que no sólo apasionaron al público, sino que también provocaron un pensamiento crítico sobre el sistema judicial. Películas como 12 hombres sin piedad, Llamad a cualquier puerta, La costilla de Adán, Yo Confieso, El motín del Caine, Senderos de gloria, Testigo de cargo, Matar a un ruiseñor, Anatomía de un asesinato, etc., se analizan en profundidad, destacando cómo exploran temas complejos como el prejuicio, la justicia y la duda razonable. No se queda sólo en Hollywood, pues incluye los filmes del japonés Akira Kurosawa Escándalo y Rashomon, o éxitos franceses como L'affaire Maurizius, de Julien Duvivier, españoles (El diablo también llora, de José Antonio Nieves Conde) e italianos, como Juzgado a la italiana, de Steno. Desglosa cómo estas películas reflejaban las tensiones sociales de su tiempo y contribuían a las discusiones sobre la moral y la justicia.
El apartado “El auge del thriller judicial (1983-1999)” recoge cómo a medida que avanzamos en el tiempo, el género judicial se ha transformado para reflejar la imperfección y la lucha constante dentro del sistema legal, y en los 80 y 90 triunfan producciones como La caja de música, Acusados, Peligrosamente juntos, Legítima defensa, El informe Pelícano, JFK o El misterio Von Bullock. Aunque el autor no trata de ser tan exhaustivo en lo referente a series como lo es en los títulos de la gran pantalla, sí que menciona algunas que tuvieron gran relevancia, como La ley de Los Ángeles, que abordo casos de pena capital, violación, abuso de menores, etc. Potenció la carrera de David E. Kelley, especializado en el género, con títulos catódicos como Ally McBeal, El abogado o Boston Legal.
Por último, “El nuevo cine judicial” repasa someramente los títulos del siglo XXI, que han continuado la tradición del género judicial, adaptándose a los nuevos tiempos y tecnologías. El autor argumenta que estas películas, aunque a menudo más estilizadas y menos realistas, siguen planteando preguntas importantes sobre la ética, la verdad y la justicia. En su análisis de Erin Brockovich, por ejemplo, el autor cuestiona sus valores feministas y sus críticas al capitalismo y destaca la icónica interpretación de Julia Roberts, que la hizo acreedora de un Oscar. También se toma el tiempo para explorar las representaciones de diferentes grupos sociales en el cine judicial. Analiza cómo las películas han tratado temas de raza, y clase social, y cómo estas representaciones han evolucionado con el tiempo. Por ejemplo, en su Matar a un ruiseñor examina cómo la película aborda el racismo y la injusticia, y cómo estas temáticas siguen siendo relevantes hoy en día.
Nuestro veredicto final de “Visto para sentencia" es el siguiente: una obra imprescindible para cualquier amante del cine. Bueno López ha creado una guía exhaustiva y profundamente reflexiva sobre el género judicial, ofreciendo tanto un recorrido histórico como un análisis crítico de sus obras más importantes. Este libro es una celebración del cine judicial y una exploración de su impacto duradero en la cultura y la sociedad. No podrás declararte inocente de haber disfrutado cada página.
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