Blog de Hildy
El cine vive en la nostalgia del pasado reciclado: lo viejo y lo nuevo en Poltergeist, Mad Max, Tomorrowland, Jurassic World y Star Wars
Algo parecido, da la sensación, piensan los cineastas, que no sólo vienen reciclando viejas fórmulas de probado éxito, entregando secuelas, reboots, remakes y spin-offs varios, pensando en las nuevas generaciones, sino, paradójicamente, también y sobre todo, en las antiguas. Se ve que son bien conscientes de que en estos tiempos nuestros los países pudientes cada vez aportan menos niños, ni siquiera se asegura el recambio generacional, pero los padres –si es que son padres–, ahí están, añorando las películas que disfrutaban en su infancia o adolescencia. De modo que el planteamiento es ofrecer pelis que puedan ver los niños, aun teniendo en cuenta lo saturados que están de contenidos audiovisuales varios, pero aún más los padres, o sea, que les apetezca a los padres el llevarles a verlas, y que despierten ciertas sensaciones agradables de antaño en los espectadores que van cumpliendo años.
A la hora de ofrecer un nuevo Poltergeist basta con cambiar teles de tubo por teles de plasma, y añadir un dron, o cambiar Jurassic Park por Jurassic World. En casos como Mad Max se logra superar con el mismo director original, las cintas protagonizadas “in illo tempore” por Mel Gibson.
La jugada está muy que requetepensada, aunque no siempre sale como se esperaba. Pienso que Walt Disney ha sabido agarrar las franquicias de los superhéroes Marvel y Star Wars, donde esta conjunción planetaria de lo nuevo y lo viejo se da bastante bien. Pero el día del mañana puede deparar sorpresas, y el ejercicio de añoranza de la muy reciente Tomorrowland no ha acabado de funcionar del modo deseado. Cierto que el cine es inversión de riesgo, y que por mucho que amarres, nunca sabes lo que puede ocurrir al día siguiente, no acabamos de conocer a los espectadores, no acabamos de conocernos a nosotros mismos.
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