Reportajes
Monumental "Che" Guevara
Pasada la medianoche de ayer, miles de espectadores salían -los ojos enrojecidos, quizá por algunas lágrimas pero sobre todo por la duración- de ver, en las tres salas más grandes del Palacio de los Festivales, Che, de Steven Soderbergh.
En efecto, 4h 25 minutos, cortados por un breve entreacto son necesarios para ver esta obra monumental, que pretende abordar los principales episodios de la biografía del legendario revolucionario. Si la película es larga, también lo ha sido su gestación y su rodaje, debido a múltiples dificultades. Si hemos de creer las informaciones de Le Monde, la financiación habría estado únicamente terminada con la aportación de 20 millones que Álvaro Longoria obtenía de Telecinco y que completaban los 40 millones de Wild Bunch. El rodaje, según las mismas informaciones, ha debido hacerse en varios países a causa de la negativa americana de rodar en Cuba. La parte boliviana habría sido rodada principalmente en España y un poco en Bolivia, y la cubana en Puerto Rico y México.
Se sienten como tres fuentes de energía en la película, la de la productora Laura Bickford, la del actor Benicio del Toro y la del director Steven Soderbergh. El tema es delicado, pues la figura de Guevara, transformada en mito revolucionario en Europa y en una parte de América Latina, no goza de la misma popularidad en los Estados Unidos. Ningún gran Estudio ha intervenido en la producción de la película, aunque Warner asegure la distribución. En el fondo, el problema de los autores de la película era el de hablar del “Che”, pero dejando de lado el régimen cubano y la dictadura de Fidel Castro. En este ejercicio de malabarismo se esfuerza con éxito la película. Se trata de un díptico y las dos películas serán explotadas separadamente. En la primera se aborda la lucha de la guerrilla en , donde es imposible evitar a Castro, aunque aparece lo menos posible. Esta parte termina cuando Guevara se dirige hacia la segunda parte se espera la llegada a y su participación en el poder: espera frustrada. Se pasa directamente a la aventura boliviana, introducida por un documento de época en la que Fidel Castro lee la carta del “Che” en la que explica los nuevos rumbos de su lucha revolucionaria.
Soderbergh afirma su interés desde hace años por el personaje, símbolo del idealista revolucionario y ejemplo de héroe de aventuras. Es esta aventura que parece al principio ilusoria, la que le conduce a Cuba en compañía de Castro. Durante esta primera parte, plena de acciones de guerrilla y de golpes de mano audaces, asistimos a una verdadera novela de aventuras, en la que brillan las virtudes del protagonista. Su capacidad táctica, el conocimiento de los hombres, su amor por la libertad (en varias ocasiones invita a los que no quieran seguirle a partir), en fin, una rectitud de intención sin fallo. Es claro que Benicio del Toro, que interpreta al “Che” le considera como un héroe de leyenda. Se trata de un panegírico, contado con medios importantes, pero sin que pueda hablarse sin embargo de “superproducción”.
En la segunda parte el tono cambia de forma radical. No en cuanto a la figura heroica del “Che”, que sigue siendo ejemplar, en lo que se refiere a su aventura. Lo que en Cuba había comenzado pequeño, pero crecía con el apoyo de la población enfrentada con el régimen de Batista, ahora se siente que las condiciones han cambiado completamente. Los guerrilleros venidos de Cuba aparecen como extranjeros, los campesinos desconfían de los discursos revolucionarios simplistas y sobre todo las fuerzas armadas cuentan con medios importantes. Rápidamente le historia entra en el terreno trágico, la aventura boliviana revela el aspecto utópico del intento de exportar la revolución a toda America Latina, que el “Che” acariciaba. Esta según parte tiene quizá una bajada de tensión, pues se prolonga demasiado con episodios idénticos, pero al mismo tiempo, en su última media hora es la que da toda su emoción a la película de Soderbergh.
"La frontière de laube" de Garrel
Philippe Garrel es un autor prolífico, bien considerado en los círculos de críticos parisinos, pero sus películas nunca han conocido un éxito popular. Fuera de las fronteras francesas su figura es aún más desconocida. En todo caso, sus obras no decepcionan en general a los amantes del cine, pero no es éste el caso de la obra presentada en Cannes, que pretende pertenecer a un género fantástico y poético. Una actriz, Carole (Laura Smet), cuyo marido pasa unos meses en Hollywood, recibe a un fotógrafo, François (Louis Garrel, hijo del director), encargado de hacer un reportaje para una revista. Rápidamente se convierte en su amante. Es más, este amor-pasión es tan absorbente que produce un desequilibrio psíquico en Carole, quien termina por suicidarse. François tiene que hacer grandes esfuerzos para superar su desesperación, pero finalmente conoce a otra joven, Eva (Clémentine Poidatz), con la que está dispuesto a casarse y a comenzar una vida normal. Aquí interviene sin embargo el elemento fantástico: en un espejo se aparece a François el fantasma de Carole, que le pide como prueba de amor el venir a reunirse con ella. François, después de momentos de duda, se dejara ganar por la lógica del amor absoluto del espectro de Carole y termina por suicidarse. El fracaso de la incursión de Philippe Garrel en el cine fantástico es manifiesto. Baste consignar que en las escenas que debían ser las más dramáticas de la película el público reaccionaba riendo a carcajadas. La presencia de esta obra en la competición va a relanzar la vieja polémica de la selección francesa, que muchos consideran como la causa de que el cine francés sea poco distinguido en Cannes.
Buena acogida para "Adoración" de Egoyan
Para su decimosegunda película, Atom Egoyan, nacido en El Cairo en el seno de una familia armenia, pero que vive en Canadá, ha elegido un tema complejo, como lo son casi siempre los de sus películas. Su primera inspiración se encuentra en un acto terrorista fracasado ocurrido en 1986, en el que un jordano había enviado a su amante irlandesa embarazada, con una bomba en sus maletas. Se trataba de destruir un avión de la compañía israelí El Al. Egoyan que es no sólo director, sino productor y guionista de sus películas, ha imaginado la reacción del hijo que escapaba a este atentado hacia un padre que había intentado matar a su madre y a él mismo con la bomba colocada en sus maletas. El protagonista de la película es Tom (Scott Speedman), que añade a la película otra dimensión: la de sus comunicaciones a través de Internet con otros jóvenes a los que expone su caso. Egoyan se interesa, pues, por dos temas diferentes, los sentimientos del hijo hacia el padre que ha querido asesinarlo, y los debates por Internet entre adolescentes. Otros varios personajes aparecen en la película, que como es costumbre en Egoyan van desvelando sus misterios y sus interrogantes poco a poco. Se trata de una de las mejores películas del director canadiense, que borra el recuerdo mediocre dejado por Ararat en 2002 y La verdad desnuda en 2005.
Kike Maíllo aborda la historia del turismo de masas
La productora Sábado Time prepara “Todo bajo el sol”, su primera incursión en el largometraje de animación. El proyecto contará con la dirección de Kike Maíllo y el guion de Eduard Sola, ambos ganadores del Premio Goya, y adaptará la novela gráfica homónima de Ana Penyas, publicada en 2021 por Salamandra Graphic.
Sharon Stone revela que fue agredida hace años aunque no recuerda nada de lo ocurrido
Sharon Stone ha revelado por primera vez que fue víctima de una agresión física grave hace años, un episodio que asegura no comprendió plenamente hasta una década después, cuando unas pruebas médicas descubrieron lesiones compatibles con un ataque violento.