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Biografía

Benicio del Toro

Benicio del Toro

53 años

Benicio del Toro

Nació el 19 de Febrero de 1967 en San Germán, Puerto Rico

Premios: 1 Oscar (más 4 premios)

Va por ustedes

13 Enero 2009

Benicio del Toro hace honor a su apellido. Es un animal de raza, capaz de encandilar y sobrecoger a partes iguales. Su físico lo ha condicionado para interpretar papeles alejados de los modelos ideales de conducta. Es salvaje, es brutal, es complejo, y sabe cómo lidiar con el espectador para conquistarlo. Es un auténtico toro bravo.

Toque de clarines. El ejemplar ya está en la plaza. Tiene un físico impresionante. Parece ser un animal de pocas palabras que, sin embargo, dará que hablar. Aterrador e irresistible visto desde la barrera. Será un fantástico toro de lidia que cumplirá con su papel de malo de la película pero que, irremediablemente, tendrá que recibir la ovación del público. Esto no va de primeras espadas ni de banderilleros, aquí el auténtico protagonista es el toro Benicio, uno de los pocos que consiguió hacerse un respetado hueco en Hollywood siendo un secundario especializado en encarnar al malo de la película.

Benicio del Toro nació el 19 de febrero de 1967 en Santurce (Puerto Rico). Con 9 años su madre murió, y el padre decidió trasladar a la familia a Pensilvania. Hijo de abogados, comenzó a estudiar en la universidad de California, aunque pronto mostró más interés por la interpretación y empezó a recibir clases. Así que abandonó la universidad para centrarse en sus estudios de actor. Inicialmente no dijo nada en casa, pues sabía que no se iban a tomar nada bien el cambio. Siempre le habían dicho que el derecho daba una estabilidad muy difícil de alcanzar con la interpretación. Con los años, Benicio tuvo una forma muy peculiar de rendir cuentas en casa gracias a la película Miedo y asco en Las Vegas (1998), donde fue el abogado de Johnny Depp, aunque se pasaba la mayor parte del metraje bajo los efectos del alcohol y las drogas. Y es que Benicio nunca ha sido un buen chico en pantalla. Hay físicos que marcan una carrera, y el que nace siendo toro, no puede vivir siendo vaquilla.

La carrera de Benicio comenzó en televisión, donde trabajó en capítulos de series como Corrupción en Miami. En 1988 debutó en cine con un papel muy secundario en la cinta familiar Big Top Pee-Wee. Sólo un año después interpretó a Darío, uno de los secuaces del malvado narcotraficante Sánchez en el título Bond Licencia para matar (1989). Ese tipo de papeles secundarios se sucedieron en títulos como Extraño vínculo de sangre (1991), Cristobal Colón, el descubrimiento (1992), Sin miedo a la vida (1993) o la española Huevos de oro (1993) de Bigas Luna. Su primera gran oportunidad llegó con Sospechosos habituales (1994), donde fue un ladrón y contrabandista, uno de los delincuentes que fueron llamados por el misterioso Keyser Soze.

Curiosamente, para su primer papel de mayor presencia, del Toro cambió de registro. Fue en Exceso de equipaje (1997), donde se pasó a la comedia, aunque la verdad es que interpretaba a un ladrón que acaba llevando a cabo un peculiar secuestro de Alicia Silverstone. Y lo cierto es que, aunque el tipo no lo hacía nada mal, su aspecto rudo con un tremendo aroma a malas pulgas hace que este tipo de papeles no sean la horma de su zapato. Así pues, continuó con sus personajes secundarios oscuros y alejados del humor, salvo en casos muy concretos como Snatch. Cerdos y diamantes (2000), salpicada con unas fantásticas gotas de humor negro.

Y fíjate que el tipo, cuando hace de malo, no tiene precio. Pero no siempre es tan fiero el león como lo pintan, así que ha sabido sacar partido a la faceta atormentada de esos personajes que saben que no han hecho lo correcto, pero que quieren corregir sus errores. De hecho, son estos papeles los que más reconocimiento le han reportado. Su primer gran momento llegó en Traffic (2000), de Steven Soderbergh. Su interpretación del policía mexicano Javier Rodríguez le sirvió para ganar el Oscar, el Globo de Oro y el Oso de Plata. Esta dicotomía entre el bien y el mal también está presente en 21 gramos (2003), donde volvió a ofrecer una interpretación magistral. Jack Jordan vive un auténtico tormento, pues quiere dejar atrás su vida delictiva, algo que como comprobará puede ser una misión casi imposible. En este volver a empezar, Benicio se encuentra como pez en el agua. Recientemente, ha hecho algo parecido en Cosas que perdimos en el fuego (2007), un drama donde fue un drogadicto luchando por abandonar sus adicciones. Benicio es la encarnación perfecta de ese hombre al que a todos les gustaría ayudar, pero en el que cuesta confiar. Un animal salvaje herido.

Su faceta más malvada y retorcida ha continuado siempre presente en su carrera como demuestran títulos más recientes como Sin City (Ciudad del pecado). La novedad, en cambio, llega ahora. Por primera vez Benicio se ha convertido en protagonista indiscutible de la historia gracias a Soderbergh y a sus dos títulos sobre el Che Guevara, que el propio actor ha producido. En Che, el argentino y Che, guerrilla, del Toro interpreta perfectamente al legendario revolucionario, lo que le ha servido para ser reconocido en el Festival de Cannes. Si estos títulos suponen, en cierto sentido, una gran novedad en su carrera, su último trabajo se puede decir que es una vuelta al redil. En The Wolf Man tendrá de nuevo el protagonismo absoluto, pero recupera el sentimiento trágico de querer eliminar una parte de su vida con la que no quiere vivir. Y es que Benicio llegará a los cines convertido en un terrorífico hombre-lobo.

En su vida personal, del Toro es un tío bastante discreto. Se le conocen algunas novias del mundillo como Chiara Mastroiani, Valeria Golino y Claire Forlani. Pero la verdad es que Benicio es de esos actores que es conocido por su trabajo. Y muy merecidamente, todo sea dicho. Se trata de un toro que merece el indulto. Habrá pañuelo naranja, sin lugar a dudas.

Oscar
2001

Ganador de 1 premio

Goya
2009

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

  • Premio Donostia

Ganador de 1 premio

  • Oso de Plata al Mejor Actor Traffic
Filmografía
The French Dispatch

2020 | The French Dispatch

Vengadores: Infinity War

2018 | Avengers: Infinity War

Meritoria película en lo que supone de enorme desafío de desarrollo y producción, al reunir a la mayor constelación de superhéroes Marvel jamás vista, lo que incluye idear una trama que justifique y dé algo de lustre a la presencia de cada uno de ellos, cuadrar las agendas de los actores que los interpretan y manejar una parafernalia de efectos especiales que hace realidad el dicho circense “más difícil todavía”. Los hermanos Russo, Anthony y Joe, avezados en el mundo de los superhéroes con sus películas de Capitán América -Capitán América: El soldado de invierno es de lo mejor que se ha hecho en este terreno en los últimos años, si exceptuamos la trilogía del caballero oscuro de Christopher Nolan-, parten de un guión hipersimple, concebido por dos colaboradores habituales, Christopher Markus y Stephen McFeely. Cuando se produjo el Big Bang que dio origen al universo, seis gemas se desperdigaron por los cuatro puntos cardinales, dando lugar a la diversidad galáctica que se observa en el film, con nuestra vieja amiga la Tierra, planetas ocupados por personajes olímpicos al estilo Thor y guardianes de la galaxia más de andar por casa. Ante el riesgo de la extinción total, el poderoso Thanos intenta reunir las seis piedras para aplicar una evolución selectiva, y salvar, principio del mal menor, la mitad del universo. Pero los vengadores, divididos antaño, volverá a unir fuerzas con otros poderosos aliados para tratar de impedirlo. Espero hasta ahora no haber hecho “spoilers”, desde la distribuidora nos ruegan encarecidamente silencio, plis. ¿Será “spoiler” decir que la Viuda Negra luce pelo rubio? Uy, perdón, ya me callo. En fin sea como fuere, el esquema argumental de defender o reunir piedras, según el bando donde uno se encuentre, permite dar entrada a todos los personajes e ir avanzando a golpe de espectaculares enfrentamientos a mamporro limpio, la acción no puede faltar, aunque ello punteado con algún pasaje más dramático y con muchos chistes y juegos de palabras. Y así el lienzo poco a poco se amplía, pasamos de la lucha persona a persona, o grupo a grupo, a la que mantienen auténticos ejércitos. Todo esto podía estar bien, pero el film guarda sorpresas en su chistera, y verdaderamente el clímax y desenlace que no deja a la espera de la próxima entrega, resulta muy notable y poderoso. Como cabe imaginar, no es una película para destacar las interpretaciones. Los actores se pliegan a sus personajes, la mayoría es de suponer que no habrán tenido que trabajar muchos días, y sus trajes y los efectos habrán facilitado su ausencia en escenas donde en otros tiempos deberían haber estado presentes. La película, naturalmente, es lo que es, pura diversión, pero se arriesga a ir un poco más allá sin duda, en la concepción de su final.

6/10
Sicario: El día del soldado

2018 | Sicario: Day of the Soldado

Contundente secuela de Sicario, film dirigido en 2015 por Denis Villeneuve en torno al mundo de la droga alrededor de la frontera entre Estados Unidos y México. Tres años después adopta este film idénticas hechuras que el anterior, aunque ahora incluyendo algún elemento novedoso, pues el detonante es esta vez la entrada de terroristas islámicos tomando la ruta de los espaldas mojadas, incursiones planificadas a su vez por diferentes cárteles mexicanos. En esas circunstancias, tras un atentado en territorio estadounidense, las altas esferas del gobierno echarán mano del experto soldado Matt Graver para organizar una guerra sucia contra los narcos, con total vía libre. Con ese fin Graver reclutará a expertos en ese tipo de operaciones, principalmente al mejor, Alejandro Gillick. De nuevo ofrece Sicario: El día del soldado una visión bastante desesperanzada de la lucha contra el crimen. Si hay algo que se saca en claro es que la violencia sólo genera a su vez más violencia y que los intereses son arbitrarios y cambiantes. La guerra sucia se mueve a todos los niveles y los hechos más detestables se llevan a cabo con la filosofía de que no es más que “trabajo”, algo útil tanto para unos como para otros. Cuando deja de serlo se cambia de opción. Tanto vale. Da igual las vidas que haya en juego. El director italiano Stefano Sollima (SubUrbia) es el encargado de transmitir ese tono frío y brutal que invade la lucha en la frontera mexicana. El ritmo es trepidante y se eluden hasta el mínimo los diálogos de despacho, lo cual no quieta que Sollima nos traslade de un lugar a otro para dar a la trama propiamente criminal una envergadura a gran escala. El guión esta cuidado también para que algunas de las tramas se entrecrucen convincentemente y obtengamos distintos puntos de vista de los sucesos y de las personas, no todas las órdenes son el camino correcto. Por lo demás la violencia es grande, con momentos potentes como los ataques en la carretera o el reclutamiento de sicarios por parte del cártel. El reparto es muy sólido, con unos magníficos Josh Brolin y Benicio del Toro que siempre mantienen una gran sobriedad de actos y palabras, y están muy bien acompañados por la jovencita Isabela Moner, muy veraz en su rol de hija de un narcotraficante. El film está dedicado a la memoria de Jóhann Jóhannsson, compositor del anterior film. Aquí la continuidad de la banda sonora es obvia, pues está compuesta por la también islandesa Hildur Guðnadóttir, quien compone un sonido tan potente y denso como las imágenes, al servicio de la historia.

7/10
All-Star Weekend

2018 | All-Star Weekend

Fuga en Dannemora

2018 | Escape at Dannemora | Serie TV

Star Wars: Los últimos jedi

2017 | Star Wars: The Last Jedi

La paz está lejos de poder darse por sentada en la galaxia, más bien ocurre todo lo contrario. La Primera Orden, sucesora del denostado imperio y encabezada por el Líder Supremo Snoke, pone en peligro los logros alcanzados por la República, se hace necesaria una Resistencia para no sucumbir a los embates de un poder donde domina el lado oscuro de la fuerza, que empieza a ser poderoso en Kylo Ren, el hijo de Han Solo y la general Leia. Con él nota una conexión especial Rey, chatarrera del planeta Jakku, que ha acudido a la isla donde se ha retirado el jedi Luke Skywalker, para pedirle su ayuda a los rebeldes, y que sea su maestro en el conocimiento de una fuerza que acaba de descubrir. Mientras, el antiguo soldado imperial Finn y el piloto Poe, intentan dar con el modo de despistar a los cruceros de la Primera Orden, anulando su sistema de rastreo. Después de que la fuerza despertara con nuevos bríos en el inicio de la tercera trilogía de Star Wars, ya sin George Lucas, gracias a la buena mano de J.J. Abrams, alguien menos obvio para apuntarse a la saga galáctica, Rian Johnson –ha dirigido dos cintas interesantes pero no de gran público, Brick y Looper–, toma doblemente las riendas como guionista y director. El resultado es notable, porque sigue nuevamente la senda marcada por su antecesor, o sea, se pliega en los aspectos conceptuales a la película de 1977 con que empezó todo y sus dos secuelas, con numerosos guiños, ecos y variaciones sobre lo que vimos entonces, y añade al mismo tiempo muchas sorpresas narrativas y elementos novedosos, susceptibles de atraer también a los espectadores más jóvenes. La combinación de adentramiento en terreno familiar capaz de satisfacer sentimientos nostálgicos, sin limitarse a dar más de lo mismo, junto a un ritmo vertiginoso en un hilos narrativos bien interconectados, asegura la diversión, a pesar de la larga duración de la película, más de dos horas y media de metraje. El niño que todos tenemos dentro, simbolizado en el chaval que vemos casi en el último plano con el anillo de la resistencia, y recordando al legendario Luke, queda más que satisfecho con este film. La esperanza. Las relaciones entre padres e hijos, maestros y discípulos, personas con mando y las que deben obedecer. El espíritu de iniciativa y la disposición a dejarse guiar. La capacidad de rectificar. El reconocimiento de las cualidades ajenas, y también de los defectos. El heroísmo hasta el sacrificio. Son mimbres con los que se componen las aventuras de los personajes y sus desafíos hábilmente, jugando con los ya conocidos, e incorporando otros nuevos, donde se vuelve a dar presencia a las mujeres, ahí tenemos aparte de a Rey y Leia -–a película está dedicada a la memoria de Carrie Fisher–, a Rose (Kelly Marie Tran), de rasgos orientales –más diversidad–, y atraída por Finn, y a la vicealmirante Oldo (Laura Dern), y a un original buscavidas, DJ (Benicio del Toro, que borda su breve papel). Los conflictos dramáticos tienen fuerza, sobre todo los que atañen a Luke, Ray y Kylo, los actores Mark Hamill, Daisy Ridley y Adam Driver ofrecen magníficas interpretaciones, saben atrapar sus luchas internas. A la vez, junto a los dilemas morales y las consideraciones sobre la fuerza y la sabiduría jedi, abundan los golpes humorísticos, breves y que percuten a toda velocidad. Hay mucha espectacularidad en las escenas bélicas de combate aéreo de las naves espaciales, y no llegan a cansar, porque visualmente se saben plantear de modo atractivo, con un lienzo amplísisimo y una gran sensación de fisicidad, también en el último tramo, con unas curiosas naves esquiadoras, los efectos visuales son muy realistas en líneas generales. No faltan además, como es de rigor, las peleas con sables láser, muy bien planteadas. Y se saben introducir nuevas criaturas, o jugar con escenarios curiosos, como esa especie de decadente Montecarlo ciudad del juego que retrotrae al saloon de La guerra de las galaxias, donde viven los cínicos que amasan fortunas vendiendo armas, a los buenos y a los malos, quizá la crítica más clara a un estado de cosas muy extendido en el mundo real.

7/10
Un día perfecto

2015 | A Perfect Day

Cinco años después de Amador, Fernando León de Aranoa vuelve a estrenar película, también producida por él. Esta vez sitúa la historia en la guerra de los Balcanes, en la que  sigue a un grupo de voluntarios que se dedica a asegurar el suministro de agua potable en la zona. El conflicto surge cuando, intentando sacar un cadáver de un pozo para evitar su contaminación, se les rompe su única cuerda: conseguir otra será la excusa argumental para el desarrollo de esta “road movie”. El film está concebido como un baile de géneros, se mueve entre la comedia, el drama y el cine social, algo que ya ocurría en Barrio. En Un día perfecto esta hibridación tiene un resultado irregular. En unas ocasiones los chistes del personaje interpretado por Tim Robbins animan el film, en otras le restan verosimilitud. Lo mismo ocurre con la visión crítica de la ONU y de su intervención: por un lado enriquece la película, pero llega un momento en que el reproche a la burocracia militar peca de exagerado. Es la primera vez que Fernando León rueda en inglés, pero eso no le ha impedido dirigir bien a sus excelentes actores. Tanto Benicio del Toro, con una interpretación penetrante de un personaje que intenta arreglarse a sí mismo, como Tim Robbins y su loco conductor, cumplen con creces. Los personajes –incluidas las dos chicas, Mélanie Thierry y Olga Kurylenko– cargan con un pasado que no terminamos de conocer y que nos interesa, pues ellos y ellas son el resultado de sus heridas, de su cansancio por tratar de hacer de este mundo un sitio mejor. Es la mayor virtud de esta película, una veta que se podría haber explotado más. Es indudable que el director quería hacer una película de contrastes, con muchos contrapuntos: entre sus protagonistas, entre imagen y música, entre las risas de los personajes y el drama que los rodea, entre la bondad de los voluntarios y la frialdad de los militares. Así construye una obra irregular e interesante, bien planificada –aunque a veces los planos aéreos parecen metidos con calzador– y con un final que cierra perfectamente la historia. Como es habitual en él –recordemos Familia, Barrio o Los lunes al sol– lo que más brilla en esta película son sus personajes y su pasado. Sin embargo, esta vez la trama no está al nivel de sus protagonistas: da la sensación de que, en ocasiones, la historia está supeditada al deseo de crítica. Además, uno se queda con ganas de introducirse más en el conflicto de la antigua Yugoslavia, que solo se toca de manera tangencial en dos momentos puntuales.

6/10
Sicario

2015 | Sicario

Verdaderamente no acabamos de hacernos cargo del modo en que el consumo y el tráfico de drogas destrozan vidas y conciencias de modo permanente y creciente. Sicario ahonda en esa dirección a través de Kate Macer, una dura agente del FBI, que hace de particular guía para el espectador en un descenso a los infiernos que es también el suyo. El guión del primerizo en estas lides Taylor Sheridan, más conocido como actor en series televisivas como Hijos de la anarquía, se demuestra muy inteligente. Porque la escena de arranque y presentación de Macer, en que está al mando de una operación de campo relacionada con los cárteles de la droga, la muestra tremendamente resolutiva, y a la vez somos testigos de un horror donde abundan los cadáveres de personas salvajemente torturadas. Por ello Macer será la escogida para representar a su bureau, en una operación encubierta de enorme envergadura y dudosa legalidad, para propinar un golpe importante al cártel de Sonora en México. Entre los participantes, además de soldados de élite, hay personajes de misteriosa identidad, como Matt, seguramente ligado a la CIA, y Alejandro, un asesor mexicano de pasado desconocido, pero que parece saber más que nadie acerca del modo de funcionar de las organizaciones criminales del narcotráfico. El canadiense Denis Villeneuve hace suya la historia, que encaja a la perfección en su filmografía, de personajes más o menos corrientes sometidos a situaciones límite, cuyo sentido moral es puesto duramente a prueba. Algunos han cruzado ya la línea, piensan pragmáticamente que el fin justifica los medios, que hay que optar por el mal menor; pero también pueden mediar motivos personales, la venganza pura y dura, o el gusto por sumergirse en el meollo de la acción. Si difícil puede resultar el cambio en quien se mueve con tan cínicos planteamientos y que ya ha hecho callo, la duda estriba en qué harán los que se estrenan incursionando en terreno tan fangoso. A tal respecto Josh Brolin y Benicio del Toro en el primer campo, Emily Blunt y Daniel Kaluuya en el segundo, son los actores principales, sobre todo ella, aunque también tengan su papel los secundarios, eficaces dando vida a funcionarios gubernamentales, y mafiosos y sus familias. Pero además de por sus temas, Villeneuve tiene justa fama de creador de atmósferas, aquí de tensión creciente, a medida que Macer y su compañero se van metiendo por partida doble –física y moralmente– en la boca del lobo narcotraficante. Su nueva colaboración con el director de fotografía Roger Deakins, el director artístico Patrice Vermette y el compositor musical Jóhann Jóhannsson tras Prisioneros se revela otra vez fructífera, he aquí un equipo conjuntado que funciona con la perfección de un preciso mecanismo de relojería.

7/10
Escobar: Paraíso perdido

2014 | Escobar: Paradise Lost

Nick, un joven surfista, acompaña a su hermano casado en Colombia, que ha abierto un pequeño negocio a pie de playa. Allí conoce a una joven preciosa, María, que colabora en obras de caridad que son respaldadas por su tío Pablo. Ignora que el tal Pablo es un popular político local, Pablo Escobar, cuyo principal ocupación es el narcotráfico. Cuando se entera, ya está enredado en los lazos familiares y piensa que podrá permanecer al margen de las actividades criminales de su nuevo pariente, pero las cosas no son tan sencillas. Vigoroso debut en la dirección del hasta ahora actor Andrea Di Stefano, que también firma el guión de Escobar: Paraíso perdido. Demuestra gran inteligencia al abordar la conocida figura de Escobar colateralmente, ofreciendo el punto de vista de un neófito en el mundo del comercio de la coca, personaje creado para la ocasión. De hecho la composición de Josh Hutcherson para este papel sorprende muy positivamente, pues al joven actor le toca sostener el peso narrativo, y lo hace francamente bien. También Benicio del Toro ofrece un buen trabajo con su hombre de familia contradictorio, dado a los rezos y a cuidar de los suyos, pero frío e implacable a la hora de ordenar asesinatos, y de obviar las consecuencias de sus negocios en tantos hogares rotos; pero quizá su personaje de algún modo es más fácil que el de del otro, que debe hacer atractiva la normalidad. El film tiene sin duda un aire padrinesco, la cinta de Coppola es una influencia casi inevitable para cualquier película sobre el crimen organizado cuando sus protagonistas dicen preocuparse de su familia, y son dados a una extraña piedad religiosa, mientras matan sin compasión. Aquí se suma la idea de que el pueblo humilde está contento con Escobar, que les ofrece un modo de vida, de modo que el gángster se puede permitir darse algunos baños de multitudes. Si toda la narración se sigue con interés, todo cobra un ritmo vertiginoso y desasosegante cuando se cierra el flash-back con que se inicia el film, y nos toca seguir a Nick, al que se le ha hecho un impresentable encargo mientras Pablo Escobar debe entregarse a las autoridades, según el acuerdo al que ha llegado con el gobierno. Realmente Di Stefano y Hutcherson logran meternos en la piel del pobre Nick, empujado a cometer acciones inmorales que sabe que no debe ejecutar. El film se prestaba a la violencia, pero el director opta casi siempre por el fuera de campo sin que la fuerza de lo narrado se resienta lo más mínimo.

6/10
Guardianes de la galaxia

2014 | Guardians of the Galaxy

Mucho menos conocidos que otros personajes de la factoría Marvel, como Spider-Man o Capitán América, los Guardianes de la galaxia originales fueron creados en 1969, si bien la adaptación cinematográfica se basa en la revisión realizada en 2008, cuando nació un nuevo equipo protagonista. En Guardianes de la galaxia, al niño Peter Quill le abducen los extraterrestres justo después de la muerte de su madre. Años después se ha convertido en un buscavidas galáctico de medio pelo que se hace llamar Star-Lord. Deberá unir sus fuerzas con la enigmática alienígena Gamora, el duro mapache Rocket, el humanoide con forma de árbol Groot y el vengativo Drax el destructor para hacerse con una misteriosa esfera que se puede vender por una fortuna. Pero el objeto también es codiciado por Ronan, un ambicioso villano que enviará a todos sus sicarios contra ellos. A pesar de adaptar un cómic de Marvel, no se trata de un film de superhéroes como se podría esperar de la compañía. Discurre más por la senda de La guerra de las galaxias, por sus planetas extraños, las numerosas razas alienígenas, y el hecho de que algunos de sus personajes recuerdan a aquella saga, especialmente Star-Lord, una especie de Han Solo, y el árbol Groot, que viene a ser una réplica de Chewbacca. Casualmente la escena de propina tras los títulos de crédito también tiene relación con George Lucas. James Gunn, que ya homenajeó al terror de serie B en Slither, acierta al primar en el conjunto el humor, con golpes tan eficaces como inteligentes. Además, Guardianes de la galaxia apela a la nostalgia de los años 70 y 80, sobre todo a través de su banda sonora, compuesta por temas musicales de esa época. En el reparto figuran conocidas estrellas que o bien salen poco (Glenn Close), se limitan a prestar su voz a personajes digitales (Vin Diesel y Bradley Cooper) o están tan maquilladas que ni se las conoce (Zoe Saldana, Benicio del Toro). Lleva el peso protagonista el televisivo Chris Pratt, eficaz aunque muy alejado del carisma de los héroes interpretados por Harrison Ford o Errol Flynn que le sirven de reverencia. Digno producto veraniego, se puede disculpar la intrascendencia absoluta de la trama, que el metraje se extienda más de la cuenta, y de que a pesar de que resulta tan trepidante y vistoso como se puede esperar, todo suena un tanto rutinario. De hecho, los más apasionados de la televisión y el cine tendrán en mente todo el tiempo la serie Firefly y su adaptación al cine, Serenity, cuyo director, Joss Whedon, recomendó a Gunn para esta cinta, después de dirigir Marvel Los Vengadores.

6/10
Puro vicio

2014 | Inherent Vice

Finales de los 60, en pleno auge de los hippies y la contracultura. El desaliñado detective privado adicto a la marihuana Larry "Doc" Sportello recibe la visita de su ex novia, Shasta, que le dejó abandonado para convertirse en una de las múltiples amantes de un promotor inmobiliario. Pero la esposa de éste también tiene un querido, y juntos han planeado hacerle pasar por loco o eliminarle para quedarse con su dinero, así que la chica le pide a Sportello que investigue el asunto... Hasta ahora nadie se había atrevido a llevar al cine ninguna novela del denso, estrambótico y paranoico Thomas Pynchon, y ha tenido que ser uno de los grandes del cine americano actual, Paul Thomas Anderson, el que ha dado el paso. Al igual que el texto en el que se basa, titulado en España "Vicio propio", cuenta con estructura, personajes y situaciones propios del género negro, pero en realidad se diría que se trata más bien de una descripción iconoclasta de la época del amor libre, el ácido y los porros sin ningún punto positivo, donde los ciudadanos huyen de una realidad terrible enganchándose o desenganchándose de las drogas o recurriendo a filosofías new-age de poco calado. Puro vicio está al nivel formal del cine de Anderson, y cuenta con intensas interpretaciones, especialmente por parte de Joaquin Phoenix, que se convierte en un memorable investigador, tan torpe como sucio; resulta llamativo el nivel de los secundarios, especialmente de Josh Brolin, como policía ‘brutote’, pero también de algunos actores con un rol muy secundario como Reese Witherspoon, Benicio del Toro y Owen Wilson. Está muy lograda la ambientación de la década, en gran parte debido a la destacada fotografía de Robert Elswit, de aire retro, con tonos propios de la época que retrata. Pero no resulta ni de lejos tan redonda como Pozos de ambición y Magnolia, los dos títulos más destacados del realizador. Para empezar, el metraje de Puro vicio, que alcanza las dos horas y media, resulta a todas luces excesivo por mucho que pretenda abarcar por completo el texto original. Algunos diálogos y especialmente la voz en off acaban siendo excesivamente literarios, lo que suele ser habitual en la obra de Anderson, pero aquí no acaba de funcionar. La trama resulta compleja y liosa; abunda en personajes y subtramas cercanas al surrealismo, como en lo referente a la organización secreta de dentistas, y ocurren acontecimientos por casualidad que le vienen curiosamente bien al personaje en su objetivo único, que parece ser el reencontrarse con su amada. Gustará a los apasionados de Pynchon y de Anderson, pero para el resto se queda en un ejercicio de estilo. El título hace referencia a un término legal que señala los defectos ocultos que puede tener un bien objeto de compra-venta.

5/10
Jimmy P.

2013 | Jimmy P.

Jimmy Picard, soldado norteamericano de raza india, es llevado a un hospital tras sufrir un percance en la II Guerra Mundial, por el cual sufre con frecuencia tan agudos dolores de cabeza que no le permiten llevar una vida normal. En el centro médico pronto lo trasladan a la zona de enfermos psíquicos graves, aunque fisiológicamente parece no sufrir ninguna lesión cerebral. Para seguir su caso, el equipo médico solicitará lo servicios de Georges Deveraux un doctor de origen húngaro, que vive en París y que es experto en antropología y en nuevos métodos de psicoterapia. El director francés Arnaud Desplechin (Un cuento de Navidad) se inspira en el libro “Realidad y sueño” de Georges Deveraux, cuya publicación data de 1951, para narrar un caso clínico real que supone toda una avanzadilla para la psiquiatría de los años 50, una época en que los métodos del psicoanálisis y la logoterapia empezaban a encontrar fundamentos sólidos en el mundo de la medicina mental, sobre todo en una Europa cada vez más materialista. En realidad, el film viene a ser prácticamente la traslación a la pantalla de las sesiones entre paciente y doctor, a la luz de las cuales empieza a mostrarse la historia de Jimmy P., un hombre con un pasado afectivo traumático que ha hecho mella en su sensibilidad. El film en este sentido sienta las bases de la psiquiatría moderna, cuando el paciente ha dejado de ser pura materia para convertirse en un “alma sufriente” –como se dice en el film–, que para su curación quizá necesite más la comprensión y aceptación personal que un puñado de frascos de pastillas. Jimmy P. tiene su interés por el tema que trata y por reflejar un momento de la historia médica, pero desde el punto de vista narrativo tiene carencias que rebajan el resultado. Hay mucha “planicie” en la trama y el giro o el cambio de ritmo que se espera nunca llega. Además los episodios del pasado del protagonista se cuentan de modo abrupto, bailan los personajes, los nombres, y el propio Jimmy P. nunca resulta cercano, aunque le entendamos. Tampoco el excéntrico Deveraux está totalmente logrado. Se dejan muchos cabos sueltos, más allá de su innegable exotismo, de cierta relación amorosa o de ese interés por etiquetar a la religión al menos como sospechosa de culpabilidad de la inestabilidad mental. Visto lo cual, lo mejor del film acaba siendo el trabajo de sus dos actores principales, formidables ambos, tanto el agónico paciente Benicio del Toro, como el expresivo doctor Mathieu Amalric.  

5/10
Salvajes, de Oliver Stone

2012 | Savages

Adaptación de una novela del descarnado Don Winslow sobre el narcotráfico mexicano, a cargo de Oliver Stone. Ambos han coescrito el guión adaptado de Salvajes con Shane Salerno, que creó con Winslow la serie UC: Undercover. O, diminutivo de Ophelia, comparte vida sexual con el botánico Ben y el ex soldado de élite Chon, que se dedican a cultivar marihuana de excelente calidad gracias a unas semillas importadas de Afganistán. Los dos intentan llevar su negocio sin enfrentarse con nadie en la medida de lo posible. Pero Elena, conocida como "La Reina", cabecilla de un cartel mexicano de la droga, desea asociarse con ellos por la fama que ha adquirido su 'hierba'. Los chicos se niegan, lo que equivale a toda una declaración de guerra. El veterano Oliver Stone vuelve a demostrar que es un maestro de la narrativa cinematográfica. Como siempre, logra que su obra tenga una factura muy rompedora y moderna, a base de intercalar alguna secuencia en blanco y negro, primerísimos primeros planos de objetos, secuencias con un montaje ultraveloz y cámara manual de vez en cuando. Hasta la banda sonora, que incluye algún rap latino de tono combativo, parece lo último de lo último. En Salvajes brilla sobre todo el secundario Benicio del Toro, como psicópata implacable que disfruta haciendo daño a sus víctimas. También cumplen otros actores de primera en interpretaciones de reparto, como John Travolta, Demián Bichir, una Salma Hayek en un registro desconocido como 'madrina' mafiosa, y un Emile Hirsch en un trabajo que sabe a poco por su brevedad. En cuanto a los roles principales, Stone se los ha dado a jóvenes actores que empiezan a despuntar, con un aceptable trabajo de Aaron Johnson (Kick-Ass. Listo para machacar) y Taylor Kitsch (Battleship), mientras que Blake Lively (Gossip Girl) se esfuerza, pero pronto queda de manifiesto que le han asignado un personaje florero. Es curioso que se compare la relación a tres bandas de los protagonistas con la que se establecía en Dos hombres y un destino, que adquiría un enorme romanticismo, mientras que ésta parece basarse en el sexo puro y duro, ya sea frío o lleno de afecto. Con una actriz menos despampanante en el papel, el 'ménage à trois' no resultaría creíble. Gran ilustrador de los mecanismos del poder, Stone había tratado este tema en el ámbito económico (Wall Street), político (JFK) y militar (Platoon). En Salvajes hace lo propio con el submundo de los carteles de la droga. El cineasta, que defiende públicamente la legalización de la marihuana, había mostrado su permisividad con las drogas en cierta medida en películas como Asesinos natos y The Doors. En Salvajes escamotea las consecuencias negativas de la adicción, mientras que la voz en off del personaje de Blake Lively no para de soltar parrafadas sobre las virtudes de la misma. La conclusión viene a ser que todo el mundo puede ser feliz salvo que se meta en líos con narcotraficantes sin escrúpulos. La 'sorpresa' del final recuerda a las secuencias más irreales de Asesinos natos, resulta un tanto decepcionante y en cierta medida da al traste con la sensación de realismo.

5/10
El hombre lobo

2010 | The Wolfman

Lon Chaney Jr., hijo de “El hombre de las mil caras”, la gran estrella del terror mudo, siguió los pasos de su padre al protagonizar El hombre lobo (1941), que contaba también con dos de las grandes estrellas del género de la época: Claude Rains y Bela Lugosi. Dirigida por George Waggner, es una de las grandes películas de terror de la Universal. Ahora, la misma productora recupera al mito, en una versión que se inspira en aquel clásico film. Los guionistas Andrew Kevin Walker y David Self han mantenido algunos puntos en común con el libreto original de Curt Siodmak: una importante subtrama romántica, una gitana que lee el futuro. Además, el protagonista, Lawrence Talbot, se llama igual, y también es un noble que vuelve a la majestuosa mansión de su padre en la época victoriana. En esta nueva cinta, Talbot –que pasó una infancia muy dura por culpa de la traumática muerte de su madre– ha perdido a su hermano, que ha sido atacado por una monstruosa criatura que habita en el bosque. Por esta razón, Francis Abberline, inspector de Scotland Yard, ha viajado al lugar para investigar las muertes causadas por este ser. Mientras intenta reconciliarse con su padre, con el que mantiene una relación tormentosa, Talbot se siente atraído por Gwen Conliffe, la prometida de su hermano. Pero después de sobrevivir a duras penas a un ataque de la criatura, Talbot también se transformará en un ser similar. Parecía que este film estaba tan maldito como su protagonista. Iba a ser el salto a la gran superproducción de Mark Romanek, genial director de videoclips que dejó un buen sabor de boca con Retratos de una obsesión. Pero Romanek acabó dejando el proyecto por desavenencias con los productores. Acabó sustituyéndole Joe Johnston, gran profesional que ha demostrado su valía en el terreno del género fantástico con Jumanji, Rocketeer y Parque Jurásico III. Pero Johnston se encontró con que finalizado el rodaje, su monstruo parecía ridículo. La idea era homenajear al original, con un hombre lobo muy parecido, que camina de pie como un humano, al estilo de Chaney o Paul Naschy, pero lo que funcionaba en los años 40 se ha quedado totalmente desfasado, después de películas como Un hombre lobo americano en Londres –que contaba con el mismo maquillador de este film, el inigualable Rick Baker–. Finalmente, Johnston tuvo que rodar planos adicionales para solucionar el problema, con el hombre lobo atacando a cuatro patas. Pero lo que mal andaba mal, mal ha acabado. Es cierto que Johnston se ha esforzado en lograr una ambientación gótica al estilo clásico. Ha filmado también algunas secuencias –un ataque en un poblado gitano, y la huida del monstruo en Londres– que tienen la espectacularidad adecuada. Sin embargo Johnston no consigue superar el principal escollo del film, un guión fallido –tan tópico como ligero– que explica la deserción de Romanek. Los tensos encuentros entre el padre interpretado por Anthony Hopkins y el personaje de Benicio del Toro no tienen interés, y tampoco está muy bien explicado por qué el primero parece empeñado en hacer la vida imposible a su hijo. No se entiende tampoco si la muchacha interpretada por Emily Blunt quiere salvar o matar al hombre lobo al que ama. En estas condiciones, estos esforzados intérpretes, de solvencia probada, poco pueden hacer por evitar el naufragio.

4/10
Che, el argentino

2008 | The Argentine

  Primera de las dos entregas que conforman el díptico sobre Ernesto ‘Che’ Guevara de Steven Soderbergh. La que nos ocupa se centra en la actividad desplegada por el Che, desde que se embarca para Cuba y se oculta en la selva, combatiendo contra las tropas gubernamentales, hasta el derrocamiento del presidente dictatorial Fulgencio Batista. El conjunto queda enmarcado por el encuentro en el exilio en México del Che con Fidel Castro, donde se decide la marcha clandestina a Cuba, y se ve punteado a lo largo del metraje con escenas en blanco y negro en torno a una entrevista periodística del líder revolucionario, y de su intervención ante la Asamblea de las Naciones Unidas, donde lanzará entre otras proclamas la célebre de “Patria o muerte”. Abordar un ‘biopic’ es siempre complicado. El deseo de abarcar muchos de los hechos de que es protagonista el biografíado puede jugar en detrimento del conjunto. En tal sentido hay inteligencia en el film de Soderbergh, que maneja un guión de Peter Buchman, que aplica una lente de aumento a la actividad del Che en la selva, lo que permite dibujar su personalidad, mostrarle como médico y guerrillero, la preocupación por sus hombres de a pie y por la gente sencilla, la relación con los otros líderes, fundamentalmente Fidel… De modo que lo relativo a la ONU sirve como amplificador o remache de quien ya se habría convertido en figura legendaria. Benicio del Toro, que además de encarnar al Che, produce la película, se ha implicado de lleno en el proyecto, y ciertamente se transfigura en su personaje, una interpretación que fue premiada en Cannes. Los otros actores están muy bien escogidos, pero vale la pena destacar a Demián Bichir, que entrega a un Fidel muy convincente, evitando el peligro de la caricatura, y a Jorge Perugorría, que escapa, al fin, de los tipos algo histriónicos y estereotipados que ha venido componiendo en el cine español. Una fuente fundamental del guión de la película son las memorias del Che. En tal sentido, es obvio que se nos ofrece el punto de vista del personaje, lo que pesa en la deseable objetividad; se nos antoja el Che algo mitificado, sin aristas o puntos demasiado oscuros. Combate con las armas y ordena fusilamientos, sí, pero lo hace con sentido de la humanidad, sin odio, con principios, e incluso en cierto momento se dejan caer palabras suyas auténticas acerca del amor, como motor de la conducta revolucionaria. Queda a un lado, casi siempre, la retórica marxista, y reluce la imagen romántica del hombre idealista, que lo deja todo por luchar en lo que cree. De algún modo, es como si un asesor de imagen del Che de nuestros días hubiera permitido a un reportero de su confianza filmar a su representado en los momentos en que proyecta una imagen más favorable. Ha rodado Soderbergh con cámaras digitales, y les saca todo su rendimiento en las localizaciones naturales, y en las escenas de combate. Se trata de un film didáctico, que tiene el mérito de evitar el didactismo groseramente manipulador, las obviedades ideológicas; aunque es cierto que los personajes del lado de Batista son algo borrosos, les falta tridimensionalidad. A veces la acción en la selva agota un tanto, ese ir y venir de aquí para allá, acampando, conviviendo... Seguramente la intención es hacer partícipe al espectador de la vida del combatiente guerrillero, pero lo cierto es que algunos pasajes resultan reiterativos.  

6/10
Che, guerrilla

2008 | Che: Part Two

1966. La Revolución Cubana ha terminado. Ernesto 'Che' Guevara se ha convertido en todo un símbolo. Un día desaparece de Cuba, sin previo aviso, y aunque deja una carta para su buen amigo Fidel Castro, no se sabe adónde ha ido a parar. Disfrazado como un hombre mayor, Guevara entra en Bolivia, gobernada por la dictadura del general Barrientos, y se instala con un grupo de guerrilleros al sudeste del país, donde intentará recabar el apoyo de los campesinos, cara a derrocar al gobierno. Steven Soderbergh cierra su díptico sobre Ernesto 'Che' Guevara, con esta cinta centrada por completo en su campaña en Bolivia. Se basa en el libro ‘Diario de Bolivia’, compuesto por los apuntes que tomaba el Che para dejar constancia de sus experiencias y reflexiones cotidianas. Esto explica que se ofrezca únicamente su punto de vista, por lo que el film es bastante hagiográfico, y sigue la línea de omitir posibles aspectos negativos del protagonista. Subraya Soderbergh en esta entrega que se trataba de un hombre coherente con sus ideas, que abandonó Cuba e inició otra revolución, en lugar de instalarse cómodamente en el poder, y convertirse en un dictador, como hizo Castro. También se muestra a Guevara como un hombre vitalista y extremadamente positivo, que confió hasta el final en que su lucha sirviera para poner fin a las injusticias, aunque fracasara. Se parece demasiado este film al anterior, en su descripción minuciosa de la vida en la jungla del líder guerrillero y sus hombres, la búsqueda de campesinos que les apoyen, las ocasiones en las que Guevara ejerce de médico, etc. Muchas de ellas resultan reiterativas, lo que ralentiza el metraje. Benicio del Toro se supera a sí mismo mostrando una evolución del personaje, que ya no es un guerrillero anónimo, pues se ha convertido en un mito tras su discurso en la ONU. Le acompañan una cuidadísima selección de actores internacionales, como la alemana Franka Potente –sorprendente la guerrillera argentina Tania– y el portugués Joaquim de Almeida –Barrientos–. El reparto está integrado también por una cuidadísima selección de actores hispanohablantes, integrada por el cubano Jorge Perugorría, el argentino Gastón Pauls, el mexicano Demián Bichir (cuyo Fidel Castro aquí apenas aparece) y los españoles Óscar Jaenada, Eduard Fernández, Jordi Mollà, y los fugaces Raúl Arévalo y Antonio de la Torre, a los que hay que esforzarse para poder verlos. Las interpretaciones son muy naturales, con diálogos que parecen improvisados, a veces entrecortados. Esto refuerza el realismo visual, ya que la cinta ha sido rodada casi toda con luz natural en exteriores, como Che, el argentino, aunque esta vez la seca vegetación de Bolivia contrasta con la espesa selva de Cuba que predominaba en aquella.

6/10
Cosas que perdimos en el fuego

2007 | Things We Lost in the Fire

La danesa Susanne Bier, que adoptó los postulados del movimiento Dogma en 2002 con Open Hearts, y que luego ha descollado con las valiosas Hermanos (2004) y Después de la boda (2006), emprende la aventura americana con su primer título rodado en inglés, a partir de un guión de Allan Loeb. Su temática no se aleja de las constantes de su filmografía, donde dominan tipos humanos bien perfilados, de carne y hueso, enfrentados con sus problemas cotidianos, no por duros y difíciles de sobrellevar menos reconocibles. La narración arranca en su primer tramo con un formato deconstruido, que alterna las escenas de la vida familiar de los Burke –el matrimonio de Brian y Audrey, y sus dos niños, Harper y Dory–, más la sólida amistad de Brian con Jerry –un drogadicto que trata de superar su adicción, y que agradece que su amigo de toda la vida mantenga su lealtad–, con las de los preparativos fúnebres motivados por la trágica e inesperada muerte de Brian. El sólido guión dibuja bien a los personajes, y presenta de modo convincente el infierno que vive Jerry debido a su vicio, junto a los celos que padece Audrey por descubrir que había parcelas en la vida de su esposo a las que tenía más acceso su amigo que ella. Se despliegan así sentimientos diversos, también en los cuidados personajes secundarios (los niños, el vecino que ofrece trabajo a Jerry, el hermano de Audrey, la joven que acude a las mismas sesiones de adictos anónimos que Jerry...), donde se explora con acierto la condición paradójica del ser humano (la envidia de Audrey por Jerry, al ver que se está ganando a los niños; el miedo a que se convierta en un suplantador, tema que Bier trató en Hermanos; y todo ello, sin querer dejar de ayudarle) evitando transitar los caminos más trillados de este tipo de historias. El trabajo de los dos protagonistas, Halle Berry y Benicio del Toro, hace casi inevitable el recuerdo de sus personajes sufrientes en Monster's Ball y 21 gramos respectivamente, títulos que supusieron el Oscar para una y otro. Existen, sí, puntos en común. Aunque, claro está, las variables de la vida en este “valle de lágrimas” no son tantas, fácilmente pueden enumerarse: amor, sacrificio, dolor, muerte, esperanza, redención, lucha... A ellas se remite Bier con sensibilidad y sutileza, aunque, exigencias del guión, le obliguen a subrayar innecesariamente una idea del film, la de saber aceptar lo bueno que hay en los demás y en uno mismo. La directora, herencia del Dogma, trabaja con una nerviosa cámara en mano, metáfora clara de la fragilidad de la existencia humana. Y sabe mostrar cierta delicadeza en el dibujo de la vida conyugal, o aludir de refilón a la ayuda divina, esa oración de las reuniones de drogadictos que Jerry evita, aunque lleve una cruz colgada al cuello.

7/10
Sin City (Ciudad del pecado)

2005 | Sin City

Tres historias independientes que transcurren en la ciudad a la que alude el título, con pequeñas conexiones entre ellas. Marv, un monstruoso gigantón, olvida sus penas a base de alcohol en un sórdido local. Un día conoce a una prostituta con la que pasa la noche. Al despertar, la chica ha sido asesinada y Marv decide consagrar su vida a la venganza. Mientras tanto, Dwight, un asesino que se ha cambiado la cara, trata de impedir los manejos de Jackie Boy por los bajos fondos. Por último, el detective Hartigan cumple 60 años y está a punto de retirarse de la policía. Cuando le queda una hora de servicio, intenta salvar a la pequeña Nancy de un depravado violador y asesino. Pero su enemigo acaba llevándose a la niña, por lo que Hartigan decide encontrarla como sea. Robert Rodriguez deja de lado sus últimas películas familiares, como Spy Kids y la reciente Las aventuras de Sharkboy y Lavagirl, y vuelve al tono violento de otros de sus trabajos, como Abierto hasta el amanecer, en esta adaptación de la serie de comics homónima de Frank Miller. Algunos de los directores de las numerosas adaptaciones de cómics a la pantalla que se filman últimamente han declarado a los cuatro vientos su pasión por la obra original. Es lo que ocurre con Sam Raimi, responsable de Spider-Man, que por lo visto es seguidor del personaje desde niño. En el caso del mexicano Robert Rodriguez, su devoción por el original es tan grande, que ha trasladado al cine casi todas las viñetas, traduciendo milimétricamente el original, en blanco y negro, con algunos detalles en color. Para ello, ha filmado a los actores en formato digital, para después retocarles con sofisticados programas de ordenador y hacerles idénticos a los personajes del cómic. También ha utilizado gráficos computerizados para todos los decorados, con iluminaciones que recuerdan al expresionismo alemán y a los clásicos del cine negro. Se trata de una técnica similar a la que se utilizó en la sorprendente Sky Captain y el mundo del mañana. Desde luego, el aspecto del film es apasionante, pues Rodríguez se luce con vistosas imágenes que reproducen la estética propia del cine negro. El resultado, una reinvención absoluta de la realidad, ha sido recibido como un adelanto del cine del futuro. Este nivel artístico permite pasar por alto que las historias, típicamente de cómic, sean absolutamente irreales, increíbles y en ocasiones paródicas, y que sus diálogos sean sencillos. Otro elemento bastante discutible es su utilización hasta la extenuación de la omnipresente voz en off, sacada directamente de los recuadros del cómic original. Evocadora de los relatos de los grandes del género negro, como Raymond Chandler o Dassiell Hammett, se trata de una cinta oscura y tendente al exceso, no apta para menores, con un tono violento y secuencias de sexo bastante explícitas. Evidentemente, todo esto a la creación del mundo de la película, un lugar tenebroso donde la corrupción alcanza a todos los habitantes, y en que la moral brilla por su ausencia. Además, se entresaca de ellos una visión fatalista y escéptica de la vida. Así las cosas, sólo queda sitio para algunos individuos relativamente heroicos, capaces de redimirse y sacrificar sus vidas en pro de una buena causa. Además de un dinámico montaje, del propio Rodríguez, cabe mencionar el sólido elenco que ha logrado reunir. Destaca, sin duda, el veterano Mickey Rourke, últimamente muy alejado de las pantallas, en una gran interpretación del horripilante Marv, gigantón cuya recreación le ha obligado a ponerse grandes dosis de maquillaje. A Bruce Willis también le va que ni pintado su personaje de poli duro. Otros actores se lucen en breves papeles, a veces bastante transformados, como Elijah Wood, el perverso asesino Kevin.

7/10
21 gramos

2003 | 21 grams

21 gramos. La diferencia entre la vida y la muerte, lo que media entre un cuerpo animado y un cadáver. Con este título el mexicano Alejandro González Iñárritu nos habla de la fragilidad de la existencia, de los hilos tenues de nuestro devenir terreno, que pensamos controlar, pero que con enorme facilidad se parten o enredan. Al igual que hiciera en su notable debut, la muy dura Amores perros, nos cuenta tres historias. Pero su peculiar estructura de puzzle, inspirada en William Faulkner, es esta vez más complicada. De modo fragmentado, y al principio desconcertante, nos presenta a tres personajes, cuyos derroteros finalmente están muy relacionados, auténtica carambola a tres bandas. El director rueda su película en inglés, con estilo realista algo desaseado, como si fuera la vida misma, sin esfuerzos por embellecer las imágenes y con brioso montaje. Jack Jordan, preso convicto, acaba de salir de la cárcel. Allí ha abrazado el cristianismo evangelista. Está convencido del “Jesús te ama”, y desea sinceramente salir adelante, junto a su familia. Pero a las dificultades para conseguir trabajo, se suma un fatal atropello. Con su vehículo se lleva por delante al marido y dos hijitas de las hasta entonces felizmente casada Cristina Peck. Termina de completar el cuadro Paul Rivers, enfermo del corazón, necesitado de un trasplante. Y el órgano se lo va a proporcionar el difunto esposo de Cristina. González Iñárritu y su coguionista Guillermo Arriaga hablan con gravedad y sentido fatalista del destino, fuerzas incontrolables que dan al traste con nuestros proyectos. Al describir las situaciones familiares, no se conforman con lugares comunes: así, se nos habla del deteriorado matrimonio de Paul, mantenido artificialmente con mentiras y medias verdades, incluido un aborto que su esposa Mary le ocultó; de las dificultades del “volver a empezar” de Jack, la falta de confianza de la esposa; y de lo que era una vida feliz en Cristina, y que se transforma en desesperación pura y dura, retorno a la adicción a las drogas y deseo de venganza. Cada fotograma transpira rabia, amargura y nihilismo. Hay pequeñas cosas que nos hacen felices, pero duran poco. No hay sentido en el dolor, si hubiera Dios no habría permitido esto, viene a pensar el pobre Jack. La catarsis que al final alcanzan los personajes es limitada.

7/10
The Hunted (La presa)

2003 | The Hunted

Benicio del Toro es Aaron Hallman, un ex miembro de las Fuerzas Especiales del Ejército de los Estados Unidos que fue entrenado por el experto en instrucción militar L.T. Bonham (Tommy Lee Jones). Hallman llegó a ser su mejor alumno, convirtiéndose en un consumado especialista de la guerra cuerpo a cuerpo. Sin embargo, tras llevar a cabo una peligrosa misión en la Guerra de Yugoslavia, algo hizo crack en su cerebro y ahora se ha convertido en un asesino sanguinario que, obsesionado con la sangre, se dedica a matar a los cazadores del bosque donde se encuentra escondido. El FBI sabe que el único que puede pararle es su antiguo instructor. Hay que reconocer que da miedo pensar que puedan existir tipos que son auténticas máquinas de matar. La película ofrece una profunda reflexión ante los efectos que las atrocidades de la guerra pueden causar en la personalidad humana, como se puede perder no sólo la razón, sino la fe en la vida y la bondad humana. Mucho tiene que ver para la eficacia de la película, la soberbia interpretación de ese grandioso actor que es Benicio del Toro, quien, aunque limitado por el propio papel, logra transmitir la desazón interior que embarga a su personaje. William Friedkin (French Connetion) dirige con soltura un juego mortal entre el perro y el gato, un enfrentamiento entre dos hombres igualmente solitarios y escépticos. Y sorprenden las virtuosas peleas cuchillo en mano, donde Tommy Lee Jones y Benicio del Toro ofrecen todo un muestrario de movimientos sorprendentemente coreografiados.

5/10
El juramento

2001 | The Pledge

Jubilarse puede suponer para muchos un difícil trance. Jerry Black, detective de la policía, no es una excepción. Y cuando le llega el turno, se agarra como a un clavo ardiendo a un caso espeluznante. El de una niña de ocho años, violada y asesinada, a cuya madre jura dar con el culpable. Aunque un tarado que luego se suicida reconoce ser el criminal, Jerry sigue con la mosca tras la oreja. Así que emprende una investigación obsesiva por su cuenta y riesgo. Sean Penn no sólo es un actor maravilloso en Pena de muerte, Acordes y desacuerdos y La delgada línea roja. También, en la línea de John Cassavetes, ha hecho sus pinitos como director, y antes de ahora sirvió las interesantes Extraño vínculo de sangre y Cruzando la oscuridad. Aquí repite con el actor Jack Nicholson, que hace una composición asombrosa de un complejo policía de raza, con olfato a la hora de investigar: el secreto de Nicholson reside en el dominio del misterioso arte del matiz. El film adapta una novela del suizo Friedrich Dürrenmatt, que inspiró la maravillosa El cebo de Ladislao Vajda.

5/10
Snatch. Cerdos y diamantes

2000 | Snatch

Un grupo de ladrones se disfrazan de rabinos y roban un diamante de muchos quilates; se busca comprador para el pedrusco. El turco y su compinche Tony son organizadores de combates clandestinos; una serie de complicaciones les deja sin su púgil; improvisan entonces a uno, gitano, que por deseo del gángster Ladrillo debería dejarse tumbar en el cuarto asalto; ¿pero lo hará? Unos negros son contratados para robar el diamante, aunque ellos no saben exactamente en qué consiste su trabajo; ¿se despertarán su ambición cuando lo sepan? ¿Suena un poco enredado el argumento de Snatch? Bueno, pues quizá algo lo es. Estamos ante una película moderna y juvenil, de diálogos ingeniosos, y mucho, mucho humor. Las historias, a ritmo trepidante, se entrecruzan de un modo muy original. Y dan pie a muchas sorpresas que rompen el saque del espectador. Los combates de boxeo tienen su emoción y un toque de broma, bien sostenido por los comentarios en off del Turco.

7/10
Traffic

2000 | Traffic

Proponerse “atrapar la realidad” de algo tan sinuoso y resbaladizo como el mundo de las drogas no es moco de pavo. Traffic lo consigue desde una visión global del problema, concentrándose hasta en el más mínimo detalle de un pequeño aspecto de todo el cuadro. Pero ahí no queda toda la gracia. Además logra una película entretenida y dinámica en la que el espectador tiene la última palabra, ya que éste recibe una narración desprovista de valoraciones: sólo hay hechos y consecuencias. Esa es su mayor virtud, la confianza en una estructura argumental sólida, sin resquicios, sustentada en tres historias diferentes unidas por un "leitmotiv" común: la droga y su infiltración en los ámbitos de la vida cotidiana.  Por un lado tenemos al zar antidrogas (Michael Douglas) que descubre en casa el devastador efecto del mal contra el que lucha: su hija está “enganchada” a la heroína. Por otro, dos agentes de la DEA vigilan los pasos de Helena Ayala (Catherine Zeta-Jones), inquieta por sacar a su marido de la cárcel y decidida a hacerse cargo de su criminal negocio de drogas. Por último, está la historia de Javier Rodríguez (Benicio del Toro, Oscar por este papel), un policía mexicano de la frontera que se mueve según su propio código de conducta, entre la corrupción y el mantenimiento de la ley. El conjunto fluye paralelo hasta ir coincidiendo puntos y desenmarañando los nudos de una red lanzada sabiamente para atrapar desde el primer minuto la atención. Para que no haya ningún cabo suelto al azar, la fotografía juega un papel fundamental para ubicar en todo momento a personajes y lugares, gracias a combinaciones de color y contrastes. En definitiva un puzzle excitante y desapasionado, un thriller dramático que retrata las complejas situaciones a las que conduce el letal “polvo blanco”.

7/10
Secuestro infernal

2000 | The Way Of The Gun

Un matrimonio de millonarios tejanos. Como no pueden tener hijos juntos, han acudido a una madre de alquiler. A punto de dar a luz, dos maleantes de tres al cuarto, pero bastante sanguinarios, la secuestran esperando cobrar un suculento rescate. Se desata entonces una persecución implacable, en la que pronto se descubre que todos los implicados guardan más de una carta oculta en la manga. Christopher McQuarrie, guionista de la sorprendente Sospechosos habituales debuta en la dirección con este thriller deudor de los filmes de Tarantino. Diálogos cuidados con frases lapidarias, más de una sorpresa, consideraciones peculiares sobre el destino, y una crítica inteligente al disparate que suponen las madres de alquiler, son los mimbres que configuran un título digno de ser visto. En el cuidado reparto destaca James Caan, como asesino veterano.

6/10
Miedo y asco en Las Vegas

1998 | Fear and Loathing in Las Vegas

Años 70. Por una carretera cercana a las Vegas viajan dos individuos en un coche rojo lleno de todo tipo de drogas. Su labor es hacer un reportaje de la carrera de motos que tiene lugar en el desierto, pero ni siquiera acuden al encuentro. El reportero Raoul Duke y su abogado, el Dr. Gonzo, que así se llaman, dedican el tiempo a consumir pastillas, hierbas alucinógenas y marihuana, y a meterse en todo tipo de embrollos, mientras se cruzan con otros variopintos personajes. Terry Gilliam, el niño travieso de Hollywood, y autor de Los caballeros de la mesa cuadrada o El sentido de la vida, dirige este inclasificable film. Su estilo es inconfundible y la mezcla de personajes estrambóticos dentro de situaciones inverosímiles es su sello de identidad. Los protagonistas son dos tipos, drogados hasta las patillas, convencidos de vivir su auténtico sueño americano, y que ven su realidad según la percepción que les causa las drogas. Las escenas ilógicas y las alucinaciones encadenan las secuencias del film, y tan solo se interrumpen con la intervención de los demás personajes. Los frenéticos Johnny Depp y Benicio del Toro encabezan el reparto, pero también Tobey Maguire, Gary Busey o Christina Ricci se van encontrando con ellos a lo largo de la cinta. La película es una historia transgresora y delirante, y una crítica, al fin y al cabo, de ese mundo tramposo que engancha y mata a la vez.

5/10
Exceso de equipaje

1997 | Excess Baggage

Nadie más apropiado para interpretar esta refrescante comedia que la simpática Alicia Silverstone, una de las actrices jóvenes con un futuro más prometedor. En esta película da vida a Emily, la cual, desatendida por su padre, decide fingir un secuestro para poder reembolsarse su propio rescate. Para ello se introduce maniatada en el maletero de un BMW, del cual ignora la procedencia. Por azares de la vida el coche es robado por Vincent (Benicio del Toro), un ladrón profesional que desconoce por completo el "regalito" que se encontrará en el maletero... Alicia Silverstone, una singular mezcla entre Meg Ryan y Cameron Díaz, ofrece la necesaria frescura a esta ingeniosa película cuyo mayor logro es el guión escrito por Max D. Adams, Dick Clement y Ian La Frenais. Benicio del Toro (Sospechosos habituales) despliega también todo su talento para redondear este entretenido film.

4/10
Robo inocente

1996 | Joyride

J.T. es el joven hijo del dueño de un pequeño motel. Un día, él y un amigo deciden cogerle el coche a una nueva huésped que acaba de llegar, pero cuando abren el maletero descubren en su interior el cuerpo de un hombre asesinado. Primera película de Quinton Peeples, un director sin demasiado recorrido y que por esta cinta no será tampoco recordado. Lo único que sobresale es la presencia de Tobey Maguire, en uno de sus primeros trabajos en el cine; y de Benicio del Toro, del que se esperaba algo más.

3/10
Basquiat

1996 | Basquiat

En 1987 el pintor Jean-Michel Basquiat se convirtió en el pintor de moda de Nueva York. Sus coloristas cuadros eran la comidilla de la intelectualidad de la Gran Manzana. Pero el éxito no duró mucho, al menos para él, que murió al año siguiente, con apenas 27 años. Su amigo y compañero de profesión Julian Schnabel debutó en el cine con este film, que quiere ser un homenaje a su memoria y a la creatividad del artista. Y aunque Schnabel consigue algunos pasajes vigorosos, bien apoyado en la dirección artística y musical, el conjunto sabe a caos y vacío, tal vez porque la connivencia de Basquiat con la droga y la frivolidad tampoco daban para más.

4/10
El funeral

1996 | The Funeral

El joven Johnny Tempio ha sido asesinado por Gaspare Spaglia, el mayor enemigo del clan. Toda la familia se reúne en el funeral y deciden vengar la muerte del muchacho. Sus hermanos Ray y Chez se encargarán de hacer justicia. Intenso y violento drama dirigido por Abel Ferrara y ambientado en el mundo de la mafia. El reparto es de lo mejor, encabezado pro Christopher Walken y seguido por Annabella Sciorra, Isabella Rossellini o Benicio del Toro.

6/10
Fanático

1996 | The Fan

Gil es un maduro tendero cuya vida fracasada parece que nunca remontará. No tiene buena relación ni con su mujer ni con su hijo, y el 'baseball' es lo único que ocupa su mente. Ver a su jugador favorito de los 'Gigantes', Bobby Rayburn, es lo que le ayuda a sobrellevar su desdichada existencia. Cuando, durante una mala racha en la temporada, el jugador se convierte en el blanco de las críticas, Gil decide hacer algo por Rayburn. Su plan será asesinar a otro jugador que empieza a hacerle sombra. Con Robert De Niro y Wesley Snipes en el elenco, la película ya promete. Y así es. Sin tener un guión brillante ni una acción descomunal, la interpretación de los protagonistas y la intriga de la historia mantienen a cualquiera pegado al asiento. De Niro, borda casi todos sus papeles, y en la cinta está magnífico haciendo de un hombre corriente convertido en un trastornado fanático. Barkin, Leguizamo y del Toro, completan el sólido reparto.

5/10
El factor sorpresa

1994 | Swimming with Sharks

Un recién licenciado en cine entra a trabajar en Hollywood como asistente de un conocido realizador. Sin embargo, enseguida se da cuenta de que éste es un egocéntrico absorbido por el éxito. Encuentra consuelo e inspiración en una joven productora de la que se enamora. Ambos le presentan a su jefe un proyecto que se convertirá en el gran éxito del año. Divertida sátira del mundo de Hollywood que muestra en clave de humor como funciona la industria por dentro. Lo mejor es la interpretación del siempre correcto Kevin Spacey, ganador del Oscar al mejor actor secundario por Sospechosos habituales.

4/10
Luna de porcelana

1994 | China Moon

Rachel es una mujer de Florida, casada con un hombre borracho y violento. Su matrimonio hace aguas. Un día rachel mata a su marido en defecsa propia. Kyle, un detective de policía se enamora de ella y ambos planean ocultar el cadáver. Sin embargo, el compañero de Kyle irá investigando por su cuenta. Thriller policiaco con vena romántica y el toque necesario de intriga para enganchar al espectador. La trama no es nada del otro mundo, pero el sólido reparto sostiene la película.

5/10
Sospechosos habituales

1994 | The Usual Suspects

¿Quién es Keyser Soze? ¿Se trata de un mito, el diablo como le define uno de los personajes? ¿O bien es alguien real, este supuesto rey del crimen, del que nadie conoce su verdadera identidad? Estos interrogantes surgen una y otra vez durante la investigación del incendio en extrañas circunstancias de un barco, en el que murieron más de una veintena de personas. Verbal Kint (Kevin Spacey), que logró salvar la vida en la tragedia, declara ante la policía. Y conocemos a través de un largo flash-back cómo él y otros delincuentes llegaron a formar una banda por ser… sospechosos habituales, convocados con frecuencia por la policía en ruedas de reconocimiento. El misterioso Keyser Soze les hizo una oferta que no podían rechazar, aunque para la mayoría de ellos iba a tener fatales consecuencias. Formidable y complejo rompecabezas, capaz de romper todos los esquemas del espectador, y en el que todas las piezas acaban encajando. El interrogatorio practicado por Kujan, el policía al que da vida Chazz Palminteri, sirve para mostrar un juego del gato y el ratón, en el que no se sabe quién de los dos, Verbal o Kujan, hace el papel de “gato”. El guionista Christopher McQuarrie urdió una trama sencillamente sorprendente, y el luego director de X-Men, Verano de corrupción y Superman Returns, Bryan Singer (que entonces tenía 29 añitos), se las arregló para hacer una traslación perfecta a la pantalla. El Oscar al guión no sorprendió a nadie: además de que la estructura es perfecta (Tarantino seguiría una línea no muy diferente con Pulp Fiction), los diálogos, con sus réplicas y contrarréplicas, rebosan ingenio. Y la construcción del personaje siempre ausente y presente, Keyser Soze, que parece uno de esos poderosos corruptos que tan bien supo describir Orson Welles, se revela como una idea formidable. El relato de cómo afrontó la violación de su mujer y el secuestro de sus retoños es como para erizar los pelos a cualquiera. El film cuenta con un reparto casi enteramente masculino, muy bien seleccionado: Stephen Baldwin (quizá el menos conocido de los hermanos actores Baldwin), Gabriel Byrne, Benicio Del Toro, Kevin Bacon (brillante en Homicidio en primer grado), Kevin Spacey (que se llevó el primer Oscar de los dos que tiene, e inició una brillantísima carrera), Chazz Palminteri (que ya había brillado como gángster en Una historia del Bronx y Balas sobre Broadway), Pete Postlethwaite… hicieron un magnífico trabajo. Si Byrne ya había llamado la atención en filmes de gangsters como Muerte entre las flores, el film fue la ocasión de que otros rostros empezaran a asomar en la pantalla: Postlewaite brillaría con luz propia sobre todo en En el nombre del padre y Tocando el viento, y Del Toro se llevaría un Oscar años después por su composición de poli mexicano en Traffic.

8/10
Sin miedo a la vida

1993 | Fearless

Un maizal. Un hombre con un bebé en brazos. Detrás un niño le sigue. Hay algo de humo. La escena tiene algo de irreal. ¿Qué sucede? El hombre sale del campo, y empieza a vislumbrarse que un accidente ha tenido lugar. Finalmente los restos de un avión destrozado indican lo ocurrido. Con una brillante apertura el australiano Peter Weir inicia su film acerca de las secuelas psicológicas que una catástrofe aérea produce en una serie de personas. Y se centra en dos: Max Klein, que tiene un comportamiento ejemplar durante el accidente, al salvar a varios pasajeros, pero que acarrea consigo un extraño complejo de superioridad; y Carla Rodrigo, que perdió a su bebé en la tragedia, y se encuentra sumida en una profunda depresión. La historia se basa en una novela de Rafael Yglesias, responsable también del guión. Sin miedo a la vida es una película original y arriesgada, que se desmarca del típico film de cataclismo. Apuesta por meterse en sus personajes, por mostrar su drama interior. Y así el accidente se utiliza de un modo poco convencional. Es una especie de memoria omnipresente en Max y Carla, cuyos fragmentos se reparten a lo largo de la historia para vertebrarla. Pese a todo no faltan los altibajos en la narración, y resulta difícil de creer el personaje de Max, a pesar de la buena actuación de Jeff Bridges. Parece creerse un semidios, que al haber vencido a la muerte ya no teme a nada. Más cercano es el drama de Carla, quien se ha venido abajo ante lo incomprensible. Rosie Perez imprime a su personaje una gran dosis de convicción. A los actores principales se añade un buen elenco de secundarios, entre ellos John Turturro, que protagoniza como psiquiatra con Pérez una de las secuencias más electrizantes del film: la sesión de terapia con un grupo de supervivientes. Con este film, Weir persiste en el retrato de familias en descomposición, y así los problemas de los Klein y los Rodrigo continúan una tradición reflejada en Único testigo, La costa de los mosquitos y El club de los poetas muertos. Está lograda la descripción del desconcierto de Laura, la mujer de Max, y de su lucha por superar la crisis familiar. Algún matiz necesitaba el personaje de Manny, marido de Carla, más interesado en la indemnización por la muerte del bebé que por su mujer. A la actitud de ser superior de Max se quiere dar un aire místico, con tratamiento parecido al del protagonista de Encuentros en la tercera fase, que también conocía la ruptura de su hogar ante su obsesión por los extraterrestres. Seguramente no es coincidencia que Allen Daviau, director de fotografía habitual de Spielberg, asuma aquí esta función y recurra, casi al final, a una fotografía de luz deslumbrante en la que se recorta la figura de Max, al estilo de Encuentros... Aun así se aprecian limitaciones en Weir a la hora de retratar lo espiritual, quizá porque no sabe aprehender esa realidad. Esto se hace patente en el personaje católico de Carla, en la que su supuesta "honda religiosidad" no está tan clara. Weir parece además inclinarse por pensar que las personas, más que Dios, son las que ayudan a superar los problemas.

6/10
¡Qué no hacer con un millón de dólares!

1993 | Money for Nothing

El joven Joey Coyle está de suerte. Sin empleo que le mantenga acaba de encontrar tirado en una carretera dos sacos repletos con la suntuosa cantidad de un millón de dólares, dinero que está dispuesto a quedarse y a disfrutarlo a tope. Pero la oportunidad no será tan fácil como parece pues los continuos derroches hacen sospechar a la policía, la cual ha empezado a investigar. Comedia basada en un hecho real, protagonizada por un infeliz John Cusack, que ve cómo su vida cambia de la noche a la mañana gracias a un dineral que le cae del cielo. La riqueza material no le traerá, sin embargo, demasiada felicidad, sino más bien, quebraderos de cabeza. Le acompaña un reparto de lujo, compuesto, entre otros, por Michael Madsen, Benicio del Toro o Debi Mazar.

4/10
Huevos de oro

1993 | Huevos de oro

Al acabar el servicio militar, Benito González, pretende casarse con su novia, pero ésta le ha engañado con su mejor amigo. Bigas Luna describe al típico ‘chulito’ español, apoyándose en una magnífica interpretación de Javier Bardem.

5/10
Cristobal Colón, el descubrimiento

1992 | Christopher Columbus, The Discovery

Cristóbal Colón es un cartógrafo que llega a Portugal para presentar al Rey Juan su proyecto de abrir una nueva ruta marítima hasta Las Indias, dando por supuesto que la Tierra es redonda, algo muy novedoso para la época. El Rey rechaza su propuesta, y Colón debe escapar de la corte, debido a los numerosos enemigos que había cosechado durante su estancia. Tras una milagrosa huida, llega a España, donde tiene que esquivar las intrigantes maniobras del Inquisidor Torquemada. Tras esta situación consigue el beneplácito de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, que le facilitarán los medios para emprender su arriesgada aventura. Poco después, Colón consigue contratar a los tripulantes para las tres míticas carabelas, La Pinta, La Niña y La Santa María. Para conmemorar el quinto centenario del descubrimiento de América, en 1992 se filmaron dos grandes superproducciones sobre el acontecimiento, ésta y 1492. La conquista del paraíso de Ridley Scott, con Gerard Depardieu de protagonista. Mientras aquella tenía un tono más realista, la versión de Glen ofrece un tono más triunfalista. El realizador John Glen contó con un amplio presupuesto del productor Alexander Salkind, que volvió a contar con parte del equipo que propició su mayor éxito, Superman: el actor Marlon Brando (Julio César, El salvaje, La ley del silencio) y el escritor Mario Puzo (auntor de la novela que dio lugar a El padrino). Para contratar al descubridor se barajaron varios nombres, pero finalmente fue elegido Georges Corraface, que posteriormente intervendría en filmes como La pasión turca.

2/10
Extraño vínculo de sangre

1991 | The Indian Runner

Frank, un muchacho de carácter violento, regresa al hogar tras haber participado en la guerra de Vietnam. En Nebraska se reencuentra con su hermano Joe, un ser apacible que está casado con María. Los dos hermanos, que no tienen nada que ver el uno con el otro, deberán enterrar el pasado y comenzar una nueva vida, pero hay demasiados rencores y remordimientos. Sean Penn (Pena de muerte, Mystic River) debutó en la dirección con esta película en la que también escribe el guión y que trata sobre el reencuentro de dos hermanos muy diferentes. Protagonizan la historia David Morse (Prueba de vida) y Viggo Mortensen (Una historia de violencia), contando con las secundarias Valeria Golino (Rain Man) y Patricia Arquette (Medium). Además, se deja ver un Benicio del Toro en uno de sus primeros papeles.

6/10
Licencia para matar (1989)

1989 | Licence to Kill

James Bond y su amigo, el agente Felix Leiter, capturan a Frank Sánchez, un peligroso narcotraficante. Pero éste se escapa y se venga, dejando a Leiter mutilado, tras asesinar a su esposa. Bond decide actuar por libre, para vengarse de Sánchez. Decimosexta película de James Bond. Fue la segunda y última ocasión en la que el personaje fue interpretado por Timothy Dalton, que renunció a seguir interpretando al personaje. También fue la última dirigida por John Glen, y la última producida personalmente por Cubby Broccoly. Robert Brown, que había encarnado a M en todas las películas de la saga, falleció después de terminar el rodaje, al igual que el veterano guionista Richard Maibaum. En las taquillas funcionó peor que otras películas de la franquicia, probablemente porque el guión es bastante pobre, centrándose en una acumulación de secuencias de acción. Además, James Bond no resulta creíble actuando por motivos personales.

4/10
El gran Pee-Wee

1988 | Big Top Pee-Wee

Pee Wee Herman es un curioso tipo que vive felizmente en una granja, alimenta a sus animales con tortitas y comparte sus inquietudes con su querido cerdo Vance. Una de las aficiones del excéntrico Pee Wee son los experimentos científicos. Un buen día un circo aparece inexplicablemente en su finca. Una descomunal tormenta lo ha arrastrado hasta allí. Con las fieras, los payasos, los forzudos y demás atracciones, viene una preciosa trapecista llamada Gina (Valeria Golino), de la que Pee Wee quedará enseguida prendado. Pero resulta que Pee Wee ya tenía novia, la caprichosa Winnie (Penelope Ann Miller) a la que no le cae nada simpática la nueva amistad de Pee Wee. Pee Wee Herman alcanzó la fama en Estados Unidos con un show, con el que estuvo mucho tiempo de gira. Tim Burton llevó al cine su alocado personaje en La gran aventura de Pee-Wee, un éxito de taquilla. Después consiguió varios premios Emmy de televisión con su serie Pee Wee's Playhouse. Una película desternillante, llena de la imaginación desbordante de su protagonista. Llama la atención el estupendo plantel de secundarios, encabezado por Kris Kristofferson, Valeria Golino y Penelope Ann Miller.

5/10
7 días en La Habana

2012 | 7 días en La Habana

Una mirada a la ciudad de La Habana a lo largo de los siete días de una semana, servida a través de siete historias, firmadas por siete directores. El coordinador de guión Leonardo Padura concede libertad a los cineastas para desarrollar sus historias, pero procurando dar pautas que aseguren cierta unidad, desde la típica de hacer que algunos personajes se entrecrucen de un relato a otro, a la de procurar que la visión caleidoscópica sea también complementaria, una dialéctica que haga de 7 días en La Habana un cuadro rico y completo, donde se mezcla exotismo, sensualidad, música y ritmo, costumbrismo, creencias, el apunte de un régimen caduco y las ansias de libertad. De modo que vemos la experiencia foránea del turista ("El Yuma", de Benicio del Toro, que transcurre en lunes), la del cineasta premiado Emir Kusturica, atrapado por la música ("Jam Session, de Pablo Trapero, en martes), la de la nativa Cecilia a la que se le abre la puerta de dejar la isla ("La tentación de Cecilia", con mucho sexo como no podía ser de otra manera con Julio Medem, en miércoles), la surrealista del palestino Elia Suleiman que espera que termine el discurso interminable de Castro para reunirse con él ("Diario de un principiante",de Suleiman, en jueves), la agotadora de un rito pagano ("El ritual", de Gaspar Noé, en viernes), la sencillamente cómica de una doctora que completa su salario haciendo pasteles ("Dulce amargo", del cubano Juan Carlos Tabío, en sábado) y el esfuerzo colectivo de una pequeña comunidad para honrar a una imagen de la Virgen María ("La fuente", de Laurent Cantet, en domingo). Como suele ocurrir en los filmes colectivos, el resultado de 7 días en La Habana es irregular, con historias poco apasionantes como las de Trapero, Medem y Noé, y otras más atinadas, como las de Del Toro, Suleiman, Tabío y Cantet. De todos modos hay que admitir el esfuerzo por dar una imagen de La Habana diferente a la de una promo publicitaria de turismo.

5/10

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