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Biografía

Louis Garrel

Louis Garrel

37 años

Louis Garrel

Nació el 14 de Junio de 1983 en París, Francia

Premios: 1 Festival de San Sebastián

Ganador de 1 premio

Filmografía
Rifkin’s Festival

2020 | Rifkin’s Festival

La historia de un matrimonio estadounidense que acude al Festival de Cine de San Sebastián. La pareja queda prendada del festival, así como de la belleza y encanto de España y la fantasía del mundo del cine. Ella tiene un affaire con un brillante director de cine francés y él se enamora de una bella española residente en la ciudad.

ADN

2020 | DNA

Neige fue criada por su querido abuelo, quien le ofreció protección contra sus tóxicos padres. Su muerte le provocará una profunda crisis de identidad.

Mujercitas

2019 | Little Women

“Mujercitas”, la novela de Louisa May Alcott, ha resistido de modo maravilloso el paso del tiempo. Lo demuestran las numerosas adaptaciones cinematográficas a las que ha dado lugar, incluida la que nos ocupa, de cuyo guion y dirección se ha ocupado una mujer, Greta Gerwig que confiesa una especial deuda de gratitud, su dedicación artística la debe en parte a la obra de Alcott. De hecho el film, que muestra a una Jo March mujer fuerte y escritora, reflejo de Alcott, también reverbera en la propia trayectoria de Gerwig. El espectador que dude en acometer el visionado de esta película debería renunciar a los prejuicios, tal vez alimentados por una palabra en desuso –nadie habla de “mujercitas” en sus conversaciones en los tiempos que corren–, que puede sonar a ñoñería, pero que en realidad es muy hermosa, pues alude a niñas, adolescentes, que se están convirtiendo en mujeres adultas que toman sus propias decisiones. Quizá uno de los momentos más tiernos de Mujercitas es aquel en que el señor March, recién regresado de la guerra, se refiere a sus hijas como “mis mujercitas”. La trama transcurre básicamente en dos tiempos que se alimentan e influyen reciprócamente. Por un lado tenemos a las hermanas March ya convertidas en una mujercitas, cada una viviendo su vida: Jo vive en Nueva York, desarrollando su talento literario con relatos para la prensa; Meg se ha casado con un maestro, y lleva una vida modesta con sus dos niños; Amy ha viajado a París con su tía solterona, buscando encontrar un buen partido matrimonial; y Beth ha quedado en el hogar familiar, debido a su frágil salud. Las vicisitudes en este marco temporal, se entrelazan con las del pasado, cuando las cuatro hermanas viven con su madre Marmee, pasando con alegría y paz las estrecheces y penurias que tocan, y compartiendo con los más necesitados lo poco que tienen, el padre está en el ejército, son los tiempos de la guerra de secesión; son momentos de crecer y forjar el carácter, de desarrollar su imaginación con obras de teatro compuestas por Jo, y de comenzar a interesarse por los chicos, empezando por Laurie, el nieto y único heredero del vecino señor Dashwood. En tiempos de empoderamiento y lucha por los derechos de la mujer, se advierte con claridad meridiana que Alcott se adelantó a su tiempo con esta obra donde son ellas las más fuertes. No hace falta forzar mucho el original para mostrar mujeres independientes, con ilusiones y metas que persiguen con denuedo, también reconociendo con realismo las limitaciones sociales. Pero quizá vale la pena subrayar cómo en tiempos en que en aras a objetivos profesionales y de tocar poder, muchas mujeres se dejan el alma en el camino, Gerwig recuerda las satisfacciones que ofrece una vida familiar plena, madres y hermanos a los que querer, la aventura de fundar un nuevo hogar: metas que pueden y deben ser compatibles con una carrera laboral, que no debería ser una losa que aplasta todo lo demás. Y también se habla de la importancia de la educación en virtudes, encantadora Marmie de Laura Dern, que tiene su contrapunto en su hermana solterona rica de Meryl Streep. La directora sabe plasmar en la pantalla el gozo grande de querer y ser querido incondicionalmente. Tiene mucho mérito que Gerwig vuelva a abordar una historia que tan gratos recuerdos ofrece a sus admiradores, y que lo haga sin rutina ni cansinismos, con mirada personal y fiel. Sus más de dos horas se pasan en un santiamén, pues la narración es agilísima, por su acertada estructura de guion, y una interpretaciones de ensueño, incluso de los personajes más secundarios, aquí la tentación es ofrecer la lista completa del reparto, y cantar las virtudes de todos, pero en fin, destaquemos quizá a Saoirse Ronan y Timothée Chalamet, por aquello de que repiten con la directora tras hacer Lady Bird. Además es preciosa la dirección artística, la fotografía, el vestuario y la banda sonora, obra del compositor del momento, Alexandre Desplat.

8/10
El oficial y el espía

2019 | J'accuse

El llamado “Caso Dreyfus” es uno de los hechos más vergonzantes de la historia del ejército francés, cuya repercusión fue mucho más allá de lo estrictamente militar y se extendió a todos los estamentos de la sociedad. Más de un siglo después, aquella vileza antisemita perpetrada contra un oficial del ejército, condenado injustamente, sigue siendo un perpetuo e ignominioso recordatorio de lo que hay que evitar. El cine vuelve sobre los hechos cada cierto tiempo, como puede verse en este film y en otros anteriores, como La vida de Emile Zola, Yo acuso, El caso Dreyfus o Prisioneros del honor. En El oficial y el espía el reputado Roman Polanski hace una impecable recreación histórica de los sucesos que envolvieron el caso. Se centra en la figura del teniente coronel Georges Picquart, quien tras la condena por espionaje y alta traición del Capitán Dreyfus en 1895, confinado a cadena perpetua en la remota Isla del Diablo, fue nombrado jefe de información en el ejército. En el curso de otra investigación sobre un posible espía que pasaba información militar a los alemanes, Picquart comprobó que se había acusado a Dreyfus sin pruebas y que los mandos militares se habían conducido con un claro antisemitismo contra el acusado. Desde su posición privilegiada como alto cargo del ejército, Picquart se propuso entonces sacar a la luz la verdad, aunque aquello le supusiera a él mismo el deshonor. La historia del Caso Dreyfus nunca pasará de moda porque habla de cosas que siempre estarán presentes en el mundo mientras haya seres humanos: los prejuicios, el odio, la cobardía y la injusticia contra el inocente, pero también la búsqueda de la verdad, la valentía, el heroísmo y el poder de la conciencia. Con una dirección académica pero no por eso tediosa, Polanski ofrece una trama que atrapa, basada en la novela de Robert Harris (coautor también del guión), que habla de la entereza de algunos corazones y la mezquindad de otros y de cómo un hecho aislado puede dividir a una sociedad entera y mostrar su verdadero rostro, a veces vergonzoso. El ritmo no se pierde nunca y seguimos con interés a Picquart en sus andanzas, en su misión de ir uniendo piezas y encontrar pruebas, mientras visita a unos y otros personajes, militares, abogados, amigos e incluso acudiendo al cuarto poder con literatos como Émile Zola, quien tomó serio partido por Dreyfus en su célebre artículo “Yo acuso”, desencadenante social de la crisis. La ambientación y la fotografía, casi siempre en interiores, son excelentes, así como la adecuada banda sonora de Alexandre Desplat. Y es un acierto retratar al protagonista muy alejado del maniqueísmo. Picquart no es precisamente un dechado de virtudes, como le dice con sutileza su amante (magnífica Emmanuelle Seigner), y tampoco siente una especial inclinación por el condenado Dreyfus (más bien se muestran claramente distantes en las dos escenas en que se encuentran). Pero no es eso lo relevante en El oficial y el espía: La verdad y la justicia nada tienen que ver con apreciaciones subjetivas. Todo el peso del film recae prácticamente en Jean Dujardin, que hace una composición muy correcta y oficial (por seguir con el símil militar). Está bien acompañado por un variado elenco de actores que tienen quizá escaso papel, aunque sean tan conocidos como Louis Garrel, Vincent Pérez, Mathieu Amalric o Melvil Poupaud.

7/10
Un pueblo y su rey

2018 | Un peuple et son roi

Una crónica de los momentos clave de la Revolución Francesa a cargo del guionista y director parisino Pierre Schoeller, quien anteriormente entregó una estimable película acerca de la vida de un ministro en la Francia contemporánea, El ejercicio del poder. Schoeller tiene una filmografía interesante pero a sus películas les falta un toque de agilidad y de aire, y algo parecido sucede con Un pueblo y su rey, film que puede resultar pesadito y que presenta una amplía galería de personajes, pertenecientes a la política o al pueblo llano parisino, cuyos actos son presentados sin magnificencia pero que configuraron el devenir del mundo a partir del último cuarto del siglo XVIII. La película está planteada como el itinerario, popular y político, de ese cambio y que llevó a la guillotina al rey Luis XVI. Asistimos a diversos episodios históricos que abarcan años desde 1879 hasta 1793, como la masacre al pueblo en el Campo de Marte o las diversas deliberaciones políticas en el parlamento de París, con la Asamblea Constituyente y la creación de la Convención Nacional tras la llegada de la República Francesa, hasta la muerte del monarca. Pero son sucesos narrados mínimamente, con una puesta en escena casi teatral, que presta más atención a los rostros y reacciones de cada persona que a la magnitud de los acontecimientos. Rodado prácticamente en estudio, eludiendo casi siempre una planificación abierta que muestre espacios aledaños a la acción, el film carece casi por completo de planos panorámicos, si exceptuamos las imágenes finales en la Plaza de la Revolución. Esa puesta en escena reducida se acentúa con un excelente y remarcado uso de la luz, tanto natural como artificial, que ilumina los espacios como fantasmagorías y tiene en ocasiones gran sentido metafórico. Por otra parte, que el resultado sea árido y discursivo se debe en parte a la importancia que se da en la película al relato de las diferentes disertaciones del parlamento, pues parece que Schoeller pretende ofrecer luz acerca de cómo se llegó a decidir la muerte del rey absolutista. Uno a uno, jacobinos y políticos celebres como Marat, Robespierre, Danton o Maribeau, además de otros muchos, hacen valer sus opiniones en la tarima y claman acerca del devenir del país. Esto dispersa la conexión del espectador con otros personajes del pueblo –Basile y su esposa Françoise, el tío de ésta y su mujer Solange–, protagonistas de la película pero con los que la identificación es más bien escasa. El reparto coral reúne una platea de actores de gran renombre y todos cumplen: Olivier Gourmet (el tío), Gaspard Ulliel (Basile), Louis Garrel (Robespierre), Adèle Haenel (Françoise), Noémie Lvovsky (Solange), Céline Sallette (Reine Audu), Laurent Lafitte (el rey), etc.

5/10
Un hombre fiel

2018 | L'homme fidèle

Segunda película como director de Louis Garrel, de nuevo con su protagonismo dando vida a un personaje llamado Abel, como el de su primer film, Los dos amigos. Consiste en una pequeña pieza de cámara, de estructura impecable, en cuyo guión ha intervenido también un peso pesado de la escritura cinematográfica, el colaborador habitual de Luis Buñuel Jean-Claude Carrière. Se trata de una cinta muy francesa, deudora del cine de la nouvelle vague, y muy concretamente del de François Truffaut. Sigue al indolente Abel, plantado por su pareja Marianne, que se va a vivir con quien era su mejor amigo, Paul, está esperando de él un hijo. Ocho años después, Paul muere repentinamente. Y Abel y Marianne retoman su antigua relación, entre las suspicacias del niño Joseph, el hijo de ella, que asegura que la madre envenenó a Paul; y las de Ève, hermana pequeña de Paul, que siempre estuvo obsesivamente enamorada de Abel. La película está bien llevada, se sigue con interés, y capta una instantánea de esta sociedad nuestra poblada de adultos inmaduros, los pensamientos de Abel, Marianne (Laetitia Casta) y Éve (Lily-Rose Depp), recogidos con una voz en off, junto a sus decisiones y acciones, impulsivas y poco razonables, son buena muestra de ello.

6/10
Mal genio

2017 | Le redoutable

En su film más conocido, The Artist, el francés Michel Hazanavicius copió a la perfección el estilo elegante del cine mudo. No encontrarán la misma sutilidad en Mal genio quienes acudan a las salas tomando como referencia aquélla. Esta vez imita otra forma de hacer cine, la de su compatriota Jean-Luc Godard, máximo representante de la Nouvelle Vague, en un retrato del que éste no sale bien parado. Se basa en el libro de memorias de Anne Wiazemsky, ex esposa del director, a cuyas órdenes protagonizó La chinoise, un año después de que ésta rodara Al azar, Baltasar, con Robert Bresson. Si ésta cuenta el desencanto progresivo de quien estaba locamente enamorada, paralelamente el film viene a decir que los cinéfilos tendrían que bajarle del pedestal, pues se habría sobrevalorado, como artista e intelectual, al autor de Al final de la escapada. Comienza con bastante agilidad, presentando a la pareja cuando afronta las malas críticas del primer film que rodaron juntos, pues ni siquiera gusta a los políticos chinos, pese a su ideología maoísta. Tras el estallido de Mayo del 68, el realizador se suma a los ímpetus revolucionarios, pero no tarda en chocar ideológicamente con los estudiantes. Con otros cineastas, se lanza a boicotear la edición de ese año del Festival de Cannes, que considera burgués… Cuenta con buenos trabajos de los protagonistas, Louis Garrel, como Godard, y Stacy Martin en la piel de Wiazemsky, y se echa de menos que tenga más papel Bérénice Bejo, como la realizadora Michèle Rosier. Algunas secuencias cómicas tienen su gracia, por ejemplo cuando se le rompen continuamente las gafas al personaje central, lo que recuerda al Woody Allen de sus primeros trabajos, el buen ambiente de los actores cantando durante un rodaje de Marco Ferreri, o el impagable momento en el que Bernardo Bertolucci le manda ‘a la porra’. Y resulta valioso su cuestionamiento del intelectual que se cree por encima de los demás, pero parece rechazarlo todo por sistema, una figura aún hoy bastante presente en la sociedad. Sin embargo, muchos elementos resultan un tanto reiterativos, como los insultos en las asambleas, o los admiradores espontáneos que le animan a que vuelva a rodar películas más inteligibles, como su ópera prima. Algunas referencias al cine de Godard no acaban de funcionar o resultan superficiales, por ejemplo cuando incluye planos en negativo, o la supuesta crítica a los desnudos en las películas mientras muestra a sus protagonistas sin ropa. Y pese a que la mayor parte de las pullas a Godard sean acertadas, quizás sea pasarse de rosca sugerir que sería recordado mejor si hubiera muerto a los 35 años como Mozart.

5/10
Los fantasmas de Ismael

2017 | Les fantômes d'Ismaël

Ismaël Vuillard, director de cine, hombre inquieto y cretivo, entabla una relación sentimental con Sylvia. Cuando se encuentran pasando unos días en su casa junto al mar, aparece por allí Carlotta, esposa de Ismaël, desaparecida y dada por muerta desde hace más de 20 años, e hija a su vez de otro cineasta, Henri Bloom, amigo de Ismaël. Fallida película de Arnaud Desplechin (Un cuento de Navidad), director poco convencional que aquí imagina una situación insólita, casi irreal, en donde dos mujeres se disputan el amor del protagonista. Sin duda, ése es el punto fuerte del film, al menos durante el primer tramo: la poderosa presencia de Marion Cotillard y Charlotte Gainsbourg, dos actrices enormes enfrentadas en un intenso “tour de force” en el que luchan por el corazón de Ismaël. Pero estamos ante una película extraña que se desarrolla luego por otros vericuetos confusos y desmadejados. Se narra así también la historia paralela del hermano de Ismaël, empleado en el ministerio de asuntos exteriores, cuyas andanzas como espía está filmando precisamente el director. El resultado es bastante irregular. Los fantasmas de Ismael tiene mucho de ensoñación, de desequilibrio, en donde se habla de la pérdida y la ausencia, de la imposibilidad de ofrecer lo que somos, de tener a otras personas completamente. Pero según avanzamos, la trama de la película se vuelve más y más discursiva, confusa y dispersa, a veces un cúmulo de desvaríos en la cabeza inestable del protagonista, personaje estrafalario a la medida de Mathieu Amalric. Y el extenso metraje no ayuda.

4/10
Planetarium

2016 | Planetarium

El sueño de Gabrielle

2016 | Mal de pierres

Adaptación de la novela “Mal di pietre” de la escritora italiana Milena Agus, la cineasta francesa Nicole Garcia y su coguionista Jacques Fieschi trasladan la acción de la original Cerdeña a la Provenza francesa de los años 50, en un contexto rural de terretenientes que emplean a jornaleros españoles exiliados a causa de la aún reciente guerra civil. La película se ha llevado el máximo galardón de la primera edición del Festival Internacional de Cine de Barcelona Sant Jordi. Los padres de Gabrielle, que trabajan en el campo, ven con buenos ojos que su hija Gabrielle, que no acaba de tener los pies en el suelo, se case con José Rabascal, un buen hombre, honrado y poco expresivo. Pero la relación no es todo lo satisfactoria que sería de desear, y además los hijos no llegan. Como ella tiene un problema de cálculos renales, su mal de piedras, ingresará en un sanatorio donde desarrolla una pasión creciente hacia otro de los pacientes, André Sauvage. La directora demuestra su capacidad para crear atmósferas, a partir del flashback que propicia la casi entera narración. Pero se mueve en claves antropológicas algo pobres, personajes resignados a lo que toca o que se dejan llevar por sensaciones y sentimientos exacerbados, donde la pasión sexual libremente desatada se considera un valor más alto que otras posibles opciones. Es buena la recreación de la época, y Marion Cotillard logra hacer creíble un personaje muy ambiguo, en el que no sabemos dónde radica la locura o la capacidad de decidir por sí misma, o de rebelarse contra lo que se le impone. En cambio sus intereses amorosos están menos logrados, tanto Louis Garrel, el oficial que vienen de la guerra de Indochina, ingresado en el sanatorio, como Alex Brendemühl, aunque justo es reconocer que el hermetismo bondadoso y simplón de su José le viene como anillo al dedo.

6/10
Mi amor

2015 | Mon roi

La actriz Maïwenn en su faceta como guionista y directora no resulta nada acomodaticia. Lo probó en Polisse, donde describía la rutina diaria de la brigada policial de menores, y vuelve a hacerlo aquí con una singular historia de amor, que descoloca inicialmente en sus modos narrativos, hasta que el espectador entiende que la trama discurre en dos tiempos. Por un lado tenemos a Tony, una mujer que ha sufrido una importante lesión de rodilla mientras esquiaba, da la sensación de que hasta cierto punto autoprovocada; y la seguimos en sus esfuerzos de rehabilitación, mientras permanece ingresada en un centro. Mientras que el otro hilo narrativo nos retrotrae al pasado, cuando ella, abogada, acompañando a su hermano y a su novia en una fiesta, conoce al irresistible Georgio, dueño de un restaurante y de arrolladora personalidad, con el que enseguida inicia una relación que la lleva al matrimonio, pero que dista mucho de ser sencilla. La película de Maïwenn está atravesada de una enorme vitalidad, extrema incluso, su pareja protagonista –bien Vincent Cassel, pero aún mejor Emmanuelle Bercot– parece deseosa de vivir eufóricamente su relación, y de tener un hijo. Pero, leit-motif de la película, lo que les acerca es lo que les aleja, pues en los excesos se odian hasta distanciarse el uno de la otra, momento en que, desde cierta lejanía, vuelven a sentirse atraídos, acción-reacción donde se hace presente un amor inmaduro, que no se sabe adónde les puede conducir. La directora procura mantener ella misma una distancia, sin duda que tiene simpatía por los dos personajes principales, pero no oculta sus defectos, de algún modo subraya unos anhelos de felicidad inefables, que asoma en momentos sencillos como en las salidas de Tony con sus compañeros de rehabilitación, y en cambio puede cobrar formas groseras dictadas por cierta superficialidad y el consumo de sustancias que acaban pasando factura.

6/10
Saint Laurent

2014 | Saint Laurent

Un castillo en Italia

2014 | Un château en Italie

Louise conoce a Nathan y retoma sus sueños. Es también la historia de su hermano enfermo y el destino de una familia italiana, obligada a deshacerse de su patrimonio y parte de sus recuerdos. Un mundo que acaba y un amor que da comienzo.

Un été brûlant (Un verano ardiente)

2011 | Un été brûlant

Paul (Jérôme Robart), actor primerizo e idealista revolucionario, conoce a Frédéric (Louis Garrel), pintor sin problemas de dinero que lleva vida de burgués despreocupado. Frédéric invita a su casa de Roma a Paul, quien llegará con su novia, Élisabeth (Céline Sallette). Allí les recibe Frédéric, junto con su mujer Angèle (Monica Bellucci), de la que dice estar muy enamorado. Los cuatro vivirán en la misma casa durante una temporada y experimentarán diversas crisis amorosas. El director Philippe Garrel dirige a su hijo Louis en este insulso drama que acusa mucho su ampulosidad, en un continuo intento de aportar densidad sin hondura dramática. La historia comienza interesando (conflictos de pareja, ambiente mediterráneo, arte), pero muy pronto el argumento se anquilosa y no avanza absolutamente nada. Y cuando hay algún giro narrativo, en realidad éste tiene lugar gracias a un montaje caótico, un corta y pega muy artificial. En la concepción del film hay una influencia clara en el cine de François Truffaut, desde la voz en off que narra a modo de cuento o fábula la historia, hasta el personaje protagonista (cuya actitud pasiva recuerda al Doinel de Jean-Pierre Léaud), pasando por una puesta en escena excesivamente preparada, que da cierto acartonamiento a la historia y a los escenarios. Pero Truffaut está a años luz de Garrel, y los actores así lo muestran, con actuaciones y reacciones poco verosímiles. El resultado, en fin, es aburridísimo.

3/10
Trazando planes para Léna

2009 | Non ma fille, tu n'iras pas danser

Trazando planes para Léna es un film altamente desconcertante, cuyo principal problema es su falta de un rumbo claro, no sabemos adónde vamos, aquello podía acabarse en cualquier momento. Describe los problemas de Léna, madre de dos niños y en trámites de divorcio de su esposo Nigel. Se dispone a pasar el fin de semana con los críos en la casa de sus padres, donde también estarán sus dos hermanos. Y se encuentra con que sus seres queridos tratan de organizarle la vida sin contar con ella, buscándole trabajo, o convocando a su ex marido para que se ocupe de los niños. Lo que irrita profundamente a Léna, aunque lo cierto es que revela una gran inmadurez. De entrada, la película parece muy francesa en sus elementos arquetípicos: la campiña, mujer protagonista en crisis, elementos tragicómicos... Pero la narración se pierde en divagaciones, que no se sabe a qué vienen: el viaje de los padres a Roma, el joven que quiere ligar con ella, y sobre todo, auténtico disparate, el cuento del niño Anton, una secuencia de casi diez minutos con fabulilla y bailes regionales, capaz de desconcertar a cualquiera. No sabemos realmente que ha visto en 2009 el Festival de San Sebastián en Christophe Honoré, de quien ya seleccionó el pasado año a concurso La belle personne, otra película sin demasiado interés.

3/10
La belle personne

2008 | La belle personne

Film muy francés y un poquito tontorrón. Christophe Honoré hace una lectura muy libre de "La princesa de Clèves" de Madame de La Fayette, trasladando la obra del siglo XVII al entorno contemporáneo de un instituto. Resulta curioso comprobar que en el liceo donde se desarrolla la historia los alumnos no aprenden nada, y tampoco es que los profesores se esfuercen por enseñar gran cosa. La gran ausente de la trama, la educación, es seguramente la clave para entender lo que estamos viendo. El film se centra en Junie, una chica sensible y tímida, recién llegada al instituto. Pulula mucho compañero de clase por ahí, resulta inevitable que el espectador los confunda, sobre todo porque no se definen demasiado. Todos piensan en sexo y amor, eso es lo que les ocupa la cabeza. No hay juicios morales, o muy escasos, abundan la promiscuidad, que se da por descontada, y el inevitable chismorreo. Y destacan los amores prohibidos, de un profesor donjuán con alumnas, o entre alumnos del mismo sexo. Hay un dibujo del sentimentalismo y deseo de no herir -las concesiones de Junie a Otto, a quien no ama-, y la fragilidad típica de la adolescencia, que puede llevar a atentar contra la propia vida. En tal contexto de increíble inmadurez y exuberante egoísmo, la definición de 'bella persona' a que alude el título puede ser, lo es, bastante limitada, pero al menos la protagonista tiene cierto arrojo en su decisión final.

4/10
Les chansons d'amour

2006 | Les chansons d'amour

Una mirada diferente a la historia del cine musical, a través de la relación entre un periodista, su chica y una amiga recién estrenada de ambos. Paseos por París, ataques de celos, infidelidad, tríos, homosexualidad, etc, todo abordado de modo ligero, conforma la trama. Destaca la banda sonora de Alex Beaupain, y llama la atención el modo inesperado en que los actores rompen a cantar para expresar lo que sienten.

5/10
Dans Paris

2006 | Dans Paris

Luego de romper con su novia, Paul se muda a vivir con su padre y su hermano menor, Jonathan. Mientras Paul se hunde en la depresión, Jonathan tampoco puede superar otras heridas que aún permanecen abiertas en la familia.

Mi madre

2004 | Ma mère

Tras la muerte de su padre, Pierre, un chico de 17 años, se deja arrrastrar por su autodestructiva madre a una relación sadomasoquista e incestuosa. Sórdida cinta que adapta la novela póstuma de Georges Bataille. Como era de esperar, Isabelle Huppert realiza una brillante caracterización de la madre, el personaje más inquietante.

3/10
Soñadores

2003 | The Dreamers

Año 1968. Mientras en el ambiente se respiran aires revolucionarios, un joven americano, Matthew, estudia en París. Apasionado del Séptimo Arte, en la “cinémathèque” conoce a Isabelle y Theo, dos hermanos franceses que viven una enfermiza relación incestuosa, y que en ausencia de sus padres le invitan a su casa, para entregarse a todo tipo de juegos psicológicos y sexuales. Describiendo personajes que viven en un mundo irreal de celuloide, Bertolucci capta en la primera parte del film el auténtico espíritu cinéfilo, e hilvana con elegancia en la trama imágenes y sentidos homenajes a obras míticas como Al final de la escapada, Los cuatrocientos golpes, Banda aparte y sobre todo Jules y Jim (que tiene mucho que ver con la historia central). Así mismo incluye cameos de personajes como Henri Langlois, director de la “cinémathèque”, y de Jean-Pierre Léaud, actor fetiche de François Truffaut. En una segunda parte más extensa, y que puede llegar a agotar por sus morbosas secuencias de sexo, Bertolucci toca en el fondo un tema interesante: la superficialidad de la supuesta revolución del 68, cuyo fracaso y vaciedad resulta evidente. Sus protagonistas son jóvenes consentidos que lo tienen todo, frívolos burgueses, en el sentido más peyorativo de la palabra. Aunque supuestamente son luchadores románticos, sólo a última hora se apuntan a una manifestación (enfrentándose a policías, que son más hijos del pueblo que ellos), quizás por aquello de mantener las formas, llevan una existencia absolutamente plana.

4/10
Un hombre fiel

2018 | L'homme fidèle

Segunda película como director de Louis Garrel, de nuevo con su protagonismo dando vida a un personaje llamado Abel, como el de su primer film, Los dos amigos. Consiste en una pequeña pieza de cámara, de estructura impecable, en cuyo guión ha intervenido también un peso pesado de la escritura cinematográfica, el colaborador habitual de Luis Buñuel Jean-Claude Carrière. Se trata de una cinta muy francesa, deudora del cine de la nouvelle vague, y muy concretamente del de François Truffaut. Sigue al indolente Abel, plantado por su pareja Marianne, que se va a vivir con quien era su mejor amigo, Paul, está esperando de él un hijo. Ocho años después, Paul muere repentinamente. Y Abel y Marianne retoman su antigua relación, entre las suspicacias del niño Joseph, el hijo de ella, que asegura que la madre envenenó a Paul; y las de Ève, hermana pequeña de Paul, que siempre estuvo obsesivamente enamorada de Abel. La película está bien llevada, se sigue con interés, y capta una instantánea de esta sociedad nuestra poblada de adultos inmaduros, los pensamientos de Abel, Marianne (Laetitia Casta) y Éve (Lily-Rose Depp), recogidos con una voz en off, junto a sus decisiones y acciones, impulsivas y poco razonables, son buena muestra de ello.

6/10
Un hombre fiel

2018 | L'homme fidèle

Segunda película como director de Louis Garrel, de nuevo con su protagonismo dando vida a un personaje llamado Abel, como el de su primer film, Los dos amigos. Consiste en una pequeña pieza de cámara, de estructura impecable, en cuyo guión ha intervenido también un peso pesado de la escritura cinematográfica, el colaborador habitual de Luis Buñuel Jean-Claude Carrière. Se trata de una cinta muy francesa, deudora del cine de la nouvelle vague, y muy concretamente del de François Truffaut. Sigue al indolente Abel, plantado por su pareja Marianne, que se va a vivir con quien era su mejor amigo, Paul, está esperando de él un hijo. Ocho años después, Paul muere repentinamente. Y Abel y Marianne retoman su antigua relación, entre las suspicacias del niño Joseph, el hijo de ella, que asegura que la madre envenenó a Paul; y las de Ève, hermana pequeña de Paul, que siempre estuvo obsesivamente enamorada de Abel. La película está bien llevada, se sigue con interés, y capta una instantánea de esta sociedad nuestra poblada de adultos inmaduros, los pensamientos de Abel, Marianne (Laetitia Casta) y Éve (Lily-Rose Depp), recogidos con una voz en off, junto a sus decisiones y acciones, impulsivas y poco razonables, son buena muestra de ello.

6/10

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