Análisis de guión
24) "Los increíbles 2", de Brad Bird
Casi quince años ha tardado en hacerse la secuela de “Los increíbles”. Curiosamente, la trama de “Los increíbles 2” acontece casi inmediatamente a continuación de los hechos narrados en la primera entrega. Los libretos de ambos filmes están escritos por Brad Bird, que al mismo tiempo los ha dirigido.
Los primeros compases de Los increíbles 2 de Brad Bird tienen como objetivo primordial poner al espectador en situación, incluso recordando algunas claves del mundo en el que debe manejarse la familia Parr, compuesta por los padres, Bob (Mr. Increíble, de fuerza descomunal) y Helen (Elastigirl, capaz de estirarse elásticamente), y los hijos, la mayor y adolescente Violet (con el don de invisibilidad y sus campos de fuerza), el mediano Dash (superrápido) y el pequeño aún bebé Jack-Jack, cuyos múltiples poderes saldrán a la luz a lo largo de la historia.
Así están las cosas
De modo que vemos a un chico de la clase de Violet, pidiéndole una cita, pero luego, cuando la familia al completo se enfrenta a un villano, el Socavador, descubre su identidad secreta. Por lo que un socio de Bob se encarga de borrarle la memoria, con el efecto secundario de que el chico olvida también su cita, lo que produce una enorme frustración a Violet.
Entonces aparece Frozono, superhéroe amigo de los Parr con gélidos poderes, y les explica que ha sido invitado a su casa por el millonario fan de los superhéroes Winston Deavor, una admiración heredada de su padre. El matrimonio acudirá a la cita, y en efecto conocen al entusiasta vendedor Winston y a su hermana inventora Evelyn, dueños del imperio tecnológico Devtech. Y Winston pone el dedo en una dolorosa llaga: la gente no aprecia lo que hacen los superhéroes porque no lo ven, sólo les llegan los destrozos y molestias que causan a los ciudadanos. Winston cree que la consecución de la legalización de los superhéroes pasa por una campaña de imagen, en que éstos lleven una cámara que recoja sus hazañas, y que además deben comparecer constatemente ante los medios. Y piensa que la mejor baza para lograrlo se llama Elastigirl: ella puede resultar atractiva para el público, y no produce tantos daños materiales al luchar contra los villanos de turno como Mr. Increíble, menos sofisticado. Ellos dicen que lo pensarán, y ya en casa Bob y Helen lo hablan.
De momento, primer fruto de la respuesta afirmativa de Helen de ser la imagen de la campaña a favor de los superhéroes es una mansión de ensueño, acristalada y con múltiples gadgets. Además Elastigirl estrenará traje de superheroína nuevo aunque, ojo al parche, no lo ha diseñado Edna Mode. También tiene un vehículo superfarolítico, una motocicleta que le recuerda sus años mozos, cuando aún no salía con Bob y se paseaba en moto con una cresta, “tú no lo conoces todo de mí”, le dice al marido, provocadora.
Hay un villano nuevo en la ciudad
A partir de este momento hay un relato paralelo que nos permite ver cómo le va a Elastigirl ejerciendo de superheroína en solitario, aunque asistida por los hermanos Deavor, y a Bob, ocupándose de las tareas del hogar. De modo que el espectador puede comparar lo que hacen una y otro, y preguntarse cuál de las dos tareas resulta más heroica, si la del trabajo fuera de casa, combatiendo el mal, y acaparando telediarios, o la que se realiza en el hogar, sin brillo ninguno, pero de importancia primordial. Y en una y otra narración se equilibra la presencia de acción, desarrollo de los personajes y sus problemas, y las situaciones donde conviven pequeños dramas y el humor.
En varias escenas, que se alternan con las domésticas de Bob, vemos a Helen comparecer en un programa de televisión para ser entrevistada, y la interrupción del mismo por Robapantallas, que transmite sus mensajes antisistema a través del hipnotizado conductor del programa, y secuestra a una embajadora, lo que propicia otra escena de acción que deja sin resuello con tres helicópteros de por medio. Cuando con la ayuda de Evelyn tiende una trampa a Robapantallas, y logra acceder a su refugio secreto. Allí le encuentra y tiene una pelea y posterior persecución, que acaba con la detención del sujeto, que resulta ser un simple repartidor de pizzas, lo que resulta un tanto sospechoso. ¿Será un pobre incauto hipnotizado por Robapantallas? Además, Winston monta una recepción de Helen con otros superhéroes proscritos, que podrían volver pronto a la acción, si su campaña sigue marchando bien ante la opinión pública y fructifican sus esfuerzos diplomáticos para que las autoridades les traigan de vuelta a la legalidad.
En cuanto a Bob, debe afrontar tareas cotidianas como la de que los chicos se levanten, desayunen y estén listos para ir al cole, no hay enemigo con rostro, por así decir, sino problemas normales que exigen solución. Tiene que tratar de arreglar el chasco de Violet con el chico que le gusta, con lo que planea incluso un encuentro “casual” en una cafetería de los padres de él, que resulta ser un desastre. A Dash debe explicarle matemáticas, que ya no se explican como antaño, lo que obliga a Bob a empollarse el libro que maneja su hijo. Y acostar a Jack-Jack puede ser muy complicado, porque es un niño superactivo, que además se escapa del parque infantil de un modo... ¡increíble! Pronto se va a poner de manifiesto, con una escena de acción humorística fantástica, la multiplicidad de poderes que tiene el pequeñajo, que puede atravesar objetos sólidos, multiplicarse, arder como una tea, convertirse en un diablillo, cambiar a una cuarta dimensión... ¡hasta 17 poderes llegan a contabilizar!
Las líneas narrativas paralelas acabarán confluyendo cuando Helen, atando cabos, advierte que el repartidor de pizzas y supuesto Robapantallas tenía acceso a la señal de televisión de su supertraje. Sólo podía tenerlo porque la que manipuló a ese pobre hombre es Evelyn, quien logrará neutralizar a Helen y que, con unas gafas hipnóticas, haga su voluntad, que no es otra que reclamar la presencia de Bob inmediata para algo muy importante. Además, Evelyn, también hipnotiza a los otros superhéroes, a los que manda a casa de los Parr, para traerse también a los chicos. Pero Bob había avisado antes a Frozono, para que se ocupara de ellos. Al final, tras diversas peripecias, Mr. Increíble y Frozono caen en estado hipnótico, sólo Violet, Dash y Jack-Jack pueden intentar hacer algo para desbaratar los planes maléficos de Evelyn. Sobre sus motivaciones para echar por tierra los planes de Winston de una reunión internacional de embajadores en su yate para legalizar a los superhéroes, se nos explica que Evelyn no cree en ellos, piensa que es una forma infantiloide de rehuir la solución que cada uno debe procurar dar a sus problemas, de hecho piensa que sus padres, que murieron porque los superhéroes de antaño no llegaron a tiempo de salvarles, podrían haber sobrevivido si simplemente se hubieran refugiado en una habitación del pánico ante la presencia de unos criminales.
Los jóvenes superhéroes
Entramos pues de lleno en el tercer acto, en que Violet, Dash y Jack-Jack deben llegar al barco de Winston para resolver un problema familiar, salvar a sus padres, y otro de envergadura planetaria, evitar que la embarcación sin control colisione contra los edificios cercanos a la costa, una acción delictiva que definitivamente dejaría la imagen de los superhéroes por los suelos. Para ello acceden gracias a la pericia de Dash al sofisticado coche de Mr. Increíble, repleto de gadgets que les permiten alcanzar pronto su objetivo.
De modo que están dispuestos a poner los medios para recuperar el control de una nave desbocada, que Evelyn abandona en un aparato volador, estamos en el clímax de la narración. Será Helen, con la que se había establecido una complicidad femenina finalmente traicionada, la que logre entrar en el avión, derribarlo y detener a la que traicionó de modo tan inesperado su confianza. Por su parte, en una acción coordinada con todos los superhéroes y los chicos Parr, Mr. Increíble accederá al timón de la nave bajo el mar para frenar la embestida, que luego Frozono con sus capas de hielo rematará para evitar mayores desgracias.
Finalmente, Evelyn es detenida, Winston agradece a los Parr que hayan desenmascarado a su hermana y promete su ayuda, y Helen está encantada de la reunión familiar, aunque siente haberse perdido los primeros poderes de Jack-Jack. Como colofón, tenemos a toda la familia en coche, incluido el chico que hace tilín a Violet, van al centro comercial, y dejarán a la parejita que vaya al cine. Pero la noticia de que está en marcha una acción delictiva, despierta la mirada de complicidad de toda la familia Parr, de modo que dejan al chico que vaya a sacar las entradas, “centradas”, le dice Violet, mientras van a resolver el asuntillo, resultan ser, desde luego, incorregibles.
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